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MIGUEL BENAVIDES RAM╠REZ

 

LA HERENCIA DEL TUNGO.

CHICOTEADO POR EL ANSIA DE ABRIRSE A MUNDOS SIN CADENAS Y DIOSERIAS,Tungo Cadri, prýncipe de Ulkami, mantenŔia compulsivamente el suicida empe˝o de huirse hacia lo mÓs lejos de depos y ca˝averas. Y seguýan perros y rancheadores atravesÓndosele, su existir acortÓndole a fuerza de bocabajos feroces. Para Tungo, terco: por mýnimo que el chance fuera, aunque en cero andara su menearse, corrýa como aterrado venado en fuga; y en el corre corre allende el Cholona Caudoso, corre-volando se veýa, cruzando el asentamiento indio cundido de criollos, mulatos y negros apalencados; y rociado por la mirada querenciosa de su amada BaĹYac˛, india mestiza de colonizador, se veýa ganando, al fin, uno de los secretos caminos del Gran Monte Kissimba, refugio invicto de cimarrones. De milagro invicto: sacudido a cada rato por sangrosas fajati˝as por diferencias tribÓlicas y religiosas, !verracos!, mal subsistýa. Pero sue˝os eran no mÓs. Aun asý, poquiteaba el ansia de Tungo, ni siquiera el pernicioso rondeo de la Ik¨, inoportuna, en figura de aurea ti˝osa volando bajito, atrÓs de sus incansables talones. Un sue˝o mayor los movýa: tras plantar el Africa toda en Kissimba: reinos y tribus del lejano allÓ , todo el gran monte ocuparýan y en arm˛nico entendimiento. Hermandados. Cabrona la tarea del prieto de Ulkami, pero linda tarea!

A medio sanar su latigueada humanidad, a los cortes volvýa, y volvýa Ŕl a la carrera darse en pos de la ribera chol˛nica;pero una y otra vez el fuete, el palo y el cepo volvýan.

┐Y c˛mo es que la enmelada Och¨n, tan de amor cogida por el Tungo, tan fea desidia mantenýa ante su feo mal pasar? ┐C˛mo de sus poderes no se valýa para quebrar grilletes o, al menos, suavizar cuerazos? El aparente desinterŔs de la santa medio lo desanimaba y medio le da espezanzas: quizÓs daba chola de lado su viejo capricho de adiosarlo y hacerlo caompartir su divino lecho de agua dulce... ┐quizÓs? !OjalÓ! suspiraba el prýncipe exclavo, cayŔndose ya libre del viejo cerco que iba Och¨n tendiŔndole. !OjalÓ! se repetýa, pero con ilusiones muy pocas: terca era la Iyalolde a lo igual.

A los orishas mayores y menores les importa tres pitos que uno de ellos con mortales se ligara, siempre y cuando ni lipidias ni chivetas al pante˛n trajera con ello. Pero el metido de Iyalolde con Tungo Cadri, carga inquietante traýa. Venteaba el santerýo todo que el nombre de Tungo Cadri, a los de Chang˛ y Ogg¨n se sobreimpondrýa si la enmelada Och¨n lograba sus prop˛sitos. Y eso reconcomýa, sobre todo, al alafýn de la doble hacha. De ahý que Olofi, BabÓ  mediante, aconsejara suavecito a CholaĹNguengue, pidiŔndole que andara pasito en su nuevo capricho amatorio, mÓs largo de la cuenta, y siguiera zalamereando a la caza de ofrendas y feligreses. Con desenfado de mulata bretera, se pelaba Och¨n la lengua y al mismýsimo Asambia respondýa con soberana torcida de ojos y chasquido de labios: tan asý de recio era el metej˛n de la enmelada deidad con el negro de Ulkami.

Por ese lado, tranquila podýa dormir la orishada: demasiado amor a lo sintiente y doliente de su pellejo alentaba el prieto de Ulkami; ni en jarana soportaba la idea de verse incrustado en  Ómbitos sostenidos por d divas y rogaciones. Mantenýa Ŕl tan afincado en sý el rechazo a las trascendencias, a¨n cuando le mostraran el fruto de sus topetazos de amor con CholaĹ Nguengue : La retinta Zunz¨n-Cucur˛, arrebujada en la cuna de flores y helechos que Osaýn le confeccionara. No cedýa Ŕl, empero. Ni asý. Nadie del pante˛n se explicaba tal emperramiento en el lucumý, precisamente cuando la vida iba escapÓndosele por entre los n¨meras llagas enchumbadas en vinagre con sal; y menos comprendýan la impasibilidad de la Och¨n.

En veras, como pollona en celo rebullýase CholaĹNguengue; sentýa en carne propia los fuetazos que desmejoraban la suave piel de su amado negrazo. Ya iba resultÓndole duro hacerse la sorda y la ciega y aguantarle la mano al Ik¨, inoportuna. Hasta un dýa, cuando la querencia pudo mÓs: era querencia de las que salen a mares de uno y a uno vuelven intactas: la mas hermosa, por cierto. En figura de curandero mendiga, barbaro y sucio, apareci˛ ella una noche junto al hediondo camastro donde Tungo iba yŔndose, menguante. La reconoci˛ Ŕl bajo el t¨nico de yute y muy dura mirada le arroj˛: ┐A quŔ vienes, si nada te importa c˛mo desguazan a tu negro, por quŔ te apareces Iyalolde? Me da la gana, - sac˛ ella despecho de donde no lo habýa -, otros me llaman y respetan, ea. Dejate de cuentos, YamilŔ, vienes a seguir jorobÓndome con la matraquilla de siempre. Jum, pero quŔ negro mÓs salýo este, car . DŔjame, ya no te sirvo,┐no me ves?, buscate a otro que... MÓs no pudo decir Tungo si no es decir el par de ayes que se le escap˛: tan mal machucado estaba. Och¨n cerr˛ los ojos, y las manos cerr˛, ganosas de recorrer el cuerpo de su prieto. Y en la vaina del que no sŔ si es, y del sý que no es huyeron minutos largos. Hasta que al carijo fue a dar el orgullo de ambos, Ŕl, acunando la pasuda cabeza en el ochunesco regazo, y ella, dej ndose llevar por la compasiva terneza, el mÓs vero ropaje de amor, con lamidas, besos, lÓgrimas y la miel de su cuerpo. !Claro! Se arm˛ entre los dos un enŔsimo refocile de santerýsima altura: el hedor del barrac˛n cedi˛ al perturbante aroma de la lejýa mechada de almid˛n, agua de florida y vetiver. A varios de los negros desvelados se le fueron los ojos hacia la luz de irisados rayos que iluminaban el camastro por entre los que divisaban el rýtmico entrevero de los magnificos cuerpos. Obba, la siempre fiel Obba, pidi˛ a OyÓ que protegiera la privacidad de la divina juntera. Voltereteando vertiginosamente, form˛ Centella un fino nuberýo que revent˛ en una brisa narc˛tica que tumb˛ a los exclavos en la cueva del pen¨ltimo sue˝o y les borr˛ toda memoria de lo que habýan pillado al azar.

Y entre las pausas, ˝o˝eces y arrumacos mediante, colaba Och¨n ramalazos del viejo cranque, pero quitÓndoles algo de acento suasorio: la terquedad del Tungo era pŔtrea dagame ┐No serÓ - aventur˛,ir˛nica - que buscas ser santo y mortal a la vez? Solo quiero vivir, linda Iyalolde, con mi corto vivir mucho mÓs vivo que ustedes. Chola ĹNguengue se le qued˛ mirando, aprensiva: le convenýa dejarlo todo como estaba, no fuera a ser que el prýncipe se destapara con ciertas ideas que la amilanaban. Pero enseguida olvid˛ la prudencia: Anda, Noquenque lindo, decidete ya y verÓs que rico es sentirse adorado por el chijerýo y ver en sus ojos el miedo, el amor, la esperanza, todo junto. Corta eso, Iyalolde, ya te dije que ni t¨ ni los tuyos pueden ofrecer mÓs que ilusi˛n. Chola se pic˛: ┐Por quŔ tenemos tantos a˝os, aver so lŔpero? Tunga le bes˛ la negra mata de pelo: Ya sŔ que no eres nada vejiga como nuestra Zunz¨n-Cucur˛, pero muchos saben que van a menos los ahijados fieles, y a mÓs los que, a¨n sospechando cuÓnto les deben ustedes los quiero como se quieren los lindos adornos cargados de historia y ... !Y eso tuyo:!- habýa un conato de encabronamiento con miedo en la interrupci˛n de Chola - ┐QuŔ carijo vamos a deber nosotros a los mortales? La existencia misma, linda Och¨n, sŔ que lo hueles desde hace tiempo, eh? Si˛, si˛! Chola salt˛ del camastro, mir˛ a todos lados, pero nadie oy˛ su grito. El barrac˛n dormýa profundamente. El la tom˛ de sus manos y la hizo mirarlo. Poco a poco se le fuŔ derritiendo la soberbia a la enmelada santa: la enorgullecýa ver al Tungo restablecido en toda su fuerza y hermosura. Supo que no le convencerýa esa madrugada y muchas mÓs: solo sacarýa de Ŕl esas puchas de ideas que la disminuýan demasiado. Decidi˛ valerse del tiempo y los ahijados para lograr su colillo entronizante,y le quit˛ los grilletes. Ahora podrÓs huirte, moquenque cabez˛n, lo visti˛ con sedoso t¨nico amarillo y blanco, cruzarÓs el Cholona encima de mi cuerpo, lo calz˛ con sandalias que tapan la bulla del correr, atravesarÓs la sÓbana y las ruinas indias a buen trote, adorn˛ sus tobillos con ajorcas doradas, llegarÓs a Kissimba, el palmoso monte, le entreg˛ un cetro incrustado de cuentas amarillas y peonýas, y subirÓs a su tope montado en Centella - Adonque para que asumas la mandatura del gran palenque que allÓ fundarÓs.

II

TAN DEL GOCE DE VIVIR AFICIONADA COMO ERA ELLA? Disfrutado y mucho habrýa con el reýr constante de los apalencados, a¨n pasmados por lo tanto y tan bueno que Tungo Cadri plantado habýa en el Gran Monte. Y el orgullo la hincharýa por la copiosa mano de altares a ella dedicados en constante multiplicencia, como los kil˛metros de ginga naranja y azafrÓn que el mujerýo kissimbero, en detalles o por entero, vestýa. tan a los sonares rumbosos dada, como era ella, harto dunda la dejarýa el raps˛dico ajiaco de voceares, cantares y bailares por todo el Kissimba culebreando; como los mil haceres y decires de los subpalenques del Palenque-madre. El sue˝o que Tungo recorrerýa, pespunteando de gŘemileres, vuelto veras copias de angolas, camerunes, togos, sudanes, etiopýas, benines, congos, senegales, kenyas, tanganicas, azanias y mÓs y mÓs. Pero no: con amargura y rabia. Chola ĹNguengue contemplaba la ridente bonanza en redor; feo sentir sus entra˝as reconcomýa por el chance al Tungo brindado luego de su fuga de unirse a la Mixtaca BaĹYac˛: eso insoportaba ella, como espina en el gaznate de travŔs hincolecada. Se le descoyunt˛ el raciocinio y malvosa urdimbre fue ocurriŔndosele para tan fuerte liganza destruir... tan amiga del amor como era - es ella, ┐eh? Y todo porque, pese a los seis fi˝es, del prieto y la india brotados, no se cansaban de atarse corto; mÓs ojos, bocas y manos, a cada momento ansiaban para palparse, comerse y mirarse a la misma vez, para el uno en la otra fundirse a lo total, incansablemente dichosos, precisamente por lo inasible de tal completud.

Sin embarrgo, no mucho se daba Ŕl al general goce de ser y vivir circundante: como a santo vivo lo adoraban muchos y se componýan orikis en buruj˛n con el Tungo de central figura. Aunque sabio tacto despleg˛ el prýncipe de Ulkami tratanto de desviar a los apalencados de tama˝a fijaci˛n, sobre el Gran Palenque de los Mil Pueblos pendýan el cisma entre los que al hombre tan solo veýan en el CapitÓn y los que veýan al santo, fanÓticos creýdos en los poderes al Tungo dados por Och¨n y la misma NanÓ Buruk¨ ol˛fica. Y al mentado cisma, por si poco fuera, descuido de las entradas al Palmoso Monte anunciaban la enemiga invasi˛n. era el trabajo de Och¨n frutos dando, de venenosos dime - que - te - dirŔ inficionando el Kissimbero clima de famili˛n ingente, por el prieto CapitÓn tan peleadamente fracturado. Vuelta jaca dorada, puchas de ciza˝a regada aquý y all . Correteando alrededor del Cas˛n de Tungo, la jaca pirueteaba entre los miembros de la familia Capitana, mientras el Tungo se daba al preparo de la defensa del Gran Monte, ya medio invadido por la plaga colonizadora. Enamorada del animal, de su f¨lgido crinaje, BaĹYac˛ la mont˛ al pelo. Una vuelta en redor del caz˛n recorri˛ a inocente trote; en la segunda vuelta, loco galope de pronto factur˛ y a la brusca manera fren˛; tan a la brusca, que despedida sali˛ BaĹYac˛ y como mu˝eco de trapo rod˛ abajo por las escarpadas faldas del monte. Funesto lance no pill˛ el Tungo, ocupado en el naciente guerrear; la misma Chola, creýda de que lo pasado, sue˝o era, no mÓs, retorn˛ el galopar entre los apalencados que se defendýan fieramente del cerco enemigo.

Para bien fue, pens˛ Tungo de primas ante la marcha de la contienda: la fratricida fajati˝a que se incoaba poco antes entre los apalencados divididos, se volvi˛ fraterna lucha de falange ¨nica; a dar todos el pecho se dio el palenquerýo, por salvar el Palenque, no por un santo mÓs o menos.

A¨n dentro de su pena por la fractira de la paz que el Gran Monte sufrýa, salvaje Ónimo llenaba el espýritu del Tungo durante la tremenda defensa que armar supo. Tanto fue y no fue; tanto ruido bŔlico Kissimbero sobreimponiŔndose al enemigo que el general invasor no creýa soportar. No pudo soportar, pues contra resistencia de pueblo entero luchaba.

Creýa la linda Iyalolde que otra vez en la mano se la dejaba su prieto, cuando le lleg˛ el terrible aullar de la prole de la pareja capitana. En balas perdidas pens˛ Chola, en alguna imprudencia inaudita que acab˛ con la vida de BaĹYac˛ pens˛, pero no en algo diverso: ignoraba como la mixtaca en veras habýa fenecido. Y se le ocurri˛ acercar habilidosamente al Tungo a lo que BaĹYac˛ restaba yaciente. Ver esos pedazos de humanos, linda emvoltura que fue, lo hizo arrodillarse y con desespero gritar y gritar junto a los hijos. En ese tiempo, pudo una avanzadilla capturar al Tungo mansamente y en cadenas ponerlo. El general mostr˛ al CapitÓn del gran Palenque como trofeo viviente. Pero lo que esperaba no se di˛: renuevo del empecinamiento por parte de los apalencados alej˛ la ansiada rendici˛n. Tanto, que la mayor parte de los invasores abandon˛ el Gran Monte a la procura de esfuerzos.

III

EN LA VAINA DE LA TRANSFIGURADERA, OCHUN SEGUIA CUANDO MUY POCO AL TUNGO le quedaba de resuello. con las apariencias de soldado continental en las mazmorras del fortýn se apareci˛ y al prieto pill˛, in¨tilmente debatiendose, tan asý de fuertemente lo ataron. La reconoci˛ Ŕl enseguida, vea quŔ; pese al tremendo aluvi˛n de insultos y maldiciones que le disparaba Chola fuŔ acercÓndosele en su real forma y figura para los demÓs invisible. Difýcil le fue la violenta descarga soportar. Barbaridades ronco - bramaba el vencido CapitÓn de Kissimba, tan zahirientes, que la Chola, muy chiquita ponýase. Ella dej˛ caer a la sutil manera lo del inminente descuajaringue del Palenque de los mil pueblos. Y todo por tu culpa ser , moquenque, si caso no me haces. Piensa en la de adoradores en buruj˛n que ya tenýa sin entronizado estar. Y pens˛ Ŕl, pero acotejando los tŔrminos de la espesa rociada que solt˛ a la enmelada santa, de verdades pre˝ada. Tan ferozmente salpiment˛ su palabreo, que la Chola, como casi nada fue viŔndose: la millonŔsima parte de brizna de paja inmersa en la millonŔsima parte de cagada de mosquito. Pero se repuso ella, pintÓndole muy feo el inminente fenecer del Palenque y muy lindo el resurgir de un Kissimba poderoso, por los hijos del Tungo y la BaĹYac˛ mandaturado. Y como a Baba Arubb¨ simpatizas, le pedirŔ que a tu diestra tu india mixtaca reine. Esto ¨ltimo al Tungo medio ilusion˛ de primas; la Och¨n, por ahý pic˛ y pic˛.Linda ser  la herencia que le dejarÓs a tus hijos y los apalencados, moquenque mýo. Tormenta de dudares rebullýa en la mente del CapitÓn; con justa decisi˛n no atinaba: reconsiderar el viejo ofrecimiento de Chola a cambio de librar a los apalencados del inminente apiolamiento, o dejarse finar en cadenas, esperanzado en que bajo un nuevo CapitÓn el Gran Palenque resurgirýa sin mediaciones santeras. ┐Y si el amago de cisma se vuelve cisma de veras? ┐Y si paĹifŔ paĹif˛, y que si paĹil˛ paĹilŔ? ┐La del carijo: La enmelada santa, cuenta dÓndose del ablandamiento en cierne, a la carga con su cranque volvi˛, engordado por el cranque de la herencia. Tanto y tanto golpear por la misma, única, llaga de las entendederas t¨nguicas, lo suyo trajo: de arriba abajo, la cabeza mene˛ Ŕl, en quemante sý. !Ay que sý! !Penas! Al instante, los cristalinos sones de marýmbulas con la guerra de la bulla se fundieron, y el ronquido de los cencerros y la retumbancia de la tamborerýa y las granujientas carcajadas de gŘiros, maracas y cherekŔs.

En t¨nico blanco, de oro el ribete entero, su manzana en la mano de la dudosamente feliz Chola ĹNguengue y sobre la espalda de OyÓ sentado, el vuelo hacia Tungo directo al trono de majagua incrustada de peonýas y mapit˛s de mil colores, para Ŕl dispuesto por el orishaje mayor del mundo de humo. Se despreciaba, ves; la pena y la deseperanza, comprimiendo iban la flaca confianza en la Neo-Kissimba prometida. Lagrimones de impotencia lo encogýan con gemidos entrecortados. MÓs altura Centella alcanzaba y engordaba la ira en sordina del Tungo. Hasta que se le plant˛, !uýjole!, bien plantado, su vieja tirria hacia todo lo ilusorio, !c˛onchale! De primas, su mano zaf˛ de la de Iyalolde, al aire a volar puso el sedoso t¨nico y los atributos: cetros, collares y ajorcas. Una herencia, dijo, tengo para los mýos, una herencia mejor. Y la fascinante cabalgadura abandon˛. Como negra saeta las nubes perfor˛ y desapareci˛ abajýsimo hasta ser tragado por la inabarcable morada de Yemay . !Ah, cuÓnto y c˛mo siente un hombre hombre!

Seg¨n Kissimberos provectos el desnudo cuerpo de Tungo Cadri hallaron entre los arenales de la playa, al pie del Gran Monte. Grande !Ahh! fue la grita. Al Gran Monte estremeci˛ el lloro de los hijos inicuamente orfandados.Sobre chula parihuela, el cuerpo en cueros de Tungo pues todo fue, y al tope de Kissimba lleg˛. Las seis parejas de mano que la parihuela sostenýan se alzaron mÓs y a todos paralizaron, unos en el acto de matar, otros, en de ser muertos; y pas˛ lo que ni Orula supo antes de pasar: empezando por Chola ĹNguengue, como jabonosa pompa, cada uno de los habitantes del mundo del humo, sin dejar ni asý de huella, revent˛ !ploj! silenciosamente.. asý como suena...

 

PETIT PAS DE QUATRE

Se la presentŔ por chivarlo y me sali˛ al revŔs igual que el truquito que me ense˝˛ Adela de lo que se lee lo mismo paĹtras y paĹlante, con lo pýcara que es Leda tengo que andar al hilo sin embargo va bien lo de Tulio conmigo, querýa ver c˛mo ella lo sacaba de paso, es tan experta mi prima en ridiculizar al mÓs pinto con sus pullas finas, se la pasa burlÓndose de sus finuras y le dÓ por endosÓrmela ┐QuŔ se traer  la muy cabrona?, pero si mi jugada se volvi˛ un ligue fuerte, felicidades cada oveja con su pareja y Arturo no me falla, y hasta hizo que nos sentÓramos tres filas mÓs lejos de Tulio y Adela, se ve que est  puesta paĹ mi cart˛n com-ple-ti-ca, a lo mejor ya Ŕl se atrevi˛ a echarle el brazo por arriba como Arturo, conmigo estÓ bien, "┐┐QuŔ andas escribiendo ahý, Leda?", valga que con decirle "nada" se conforma, Ŕl no le pone asunto a mis loqueras y que es difýcil armar uno mejor que el SOL O SOLOS que le mandŔ hace diez dýas, todavýa no estoy seguro de que se le pas˛ el culillo de los papelitos como el SOL O SOLOS que pas˛ por debajo de la puerta cuando me quitaban la venda del tobillo, cada vez que me acuerdo de la caýda verraca que me fastidi˛ el viaje al Escambray con las ganas que tenýa de ir y Leda tambiŔn que es una bÓrbara en eso de subir y bajar lomas, pero ella se borr˛ de la lista y no fue aunque la admitieron, no fue !claro! no querýa dejar solito a Arturo, "┐Por quŔ miras tanto para allÓ abajo?", no se le va una, carÓ, "no en Art... digo en la vez que Leda present˛, "┐te acuerdas?", "si, parece que mi prima tiene buen ojo para juntar soledades", habla bonito, sý y no es como Leda que suelta co˝os y carajos a cada segundo, tan lejos que estÓ Filologýa de Geografýa, acÓ en Alamar y Adela lleva cuatro viajes para empatarse con Tulio le pic˛ duro... ┐a los dos?, lo que me pica es su afÓn de hacerme pasar por un cretino inculto de esos disparates que me manda espero que ahora no..."eh,Tulio, te mandan esto de allÓ abajo", !ya sabýa yo me cago en... a ver quŔ dice, ah otro disparate y estando con Adela!, ┐quŔ es eso, Tulio?, se dio cuenta, claro, "nada, un recado de un compa˝ero", ┐me habrÓ visto cara de comemierda si fue Leda la que se lo mand˛?, !quŔ rayos quiere decir este OCRE TERSO?! y los anteriores DAĐOS SOL LOS SOĐAD y LOS RAMALES SE LA MAR SOL que no hay dios que los entienda, bueno como ya estÓn de novios, "oye, ┐por quŔ mi prima se borr˛ de la lista el mes pasado y no fue al Escambray?", vaya esa preguntica de Adela "por estar con el novio que se ech˛ ┐no lo ves? estar con Arturo paĹrriba y paĹbajo y celebrarle los poemitas que se les ocurren de ahorita para luego y se los aplauden y Leda mÓs que se le ponen rojas las palmas por eso nada mÓs", lo digo todo con un tir˛n y con un tono que..., de todas maneras tengo que sacar uno que lo deje bien zonzo, si le soy tan pesao, viejo prematuro y esas cosas y !co˝o! se sacudi˛ como si le hubiera dado el santo, ┐quŔ tienes, Leda?, "nada", nada bueno no me huele ese brinco que dio, algo se trae mi prima, ahora estÓ de lo mÓs tranquilita mirando al escenario, va y se aconsej˛ y no me va a mandar mÓs noticas, no no Ŕsta no se la mando !ni loca! en fin de cuentas no tengo nada contra ella, es buenýsima la nota pero no se la mando, si acaso una de las primeras, cuando le dio por correrme mÓquina con mi apellido SOL en vez de Soler en la pila de papelitos con que me inundaba el pupitre SOL OSCURO Y SOMBRIO,SOL QUE HIELA Y NO CALIENTA, SUELE SOLER SOL SER este me gust˛ (me sigue gustando) y a veces cambiaba como para embullarme a no sŔ quŔ con el HAY MUCHO SOL EN MI ESPIRITU y aquel de SOL VENTE HAZME RICA bastante pic¨o pero el cambio era en los papelitos no en ella siempre distante con los raspes a flor de labio y ... "Ehh, ┐quŔ te parece?", "┐quŔ cosa Arturo?", "┐estÓs sorda o quŔ?", !chŔvere, dijeron Tulio Soler clarito, y¨juli!,, "┐y cuÓnto tiempo vas a estar en el Escambray?", "tres o cuatro... ┐no mencionaron a Leda?", "se habr  borrado de nuevo", asý que lo seleccionaron Ŕsa no me la esperaba, lo seleccionaron como ya le funciona el tobillo lo selecc.. !Oye, Arturo, dÓmele esto a Tulio que tengo que ir a resolver un asunto urgente dale!",┐acaso se borr˛ ella del a la magna?, "┐a quien buscas chico?", deja ver si Ŕste sale al... ah no es Ŕl quien viene, "felicidades, ahý te manda Leda chau", !otro papelito no pierde un cabr˛n chance!, "pero espŔrate ┐ad˛nde se meti˛ ella?", "no sŔ", la vi meterse en secretarýa y luego irse en bicicleta", "!pero acaba de leer ese papelito, dame acÓ!", !" y ese arranque tan brusco de Adela no lo esperaba de ella bueno que lo lea total voy a ver si... quŔ si se fue en la bicicleta y !˝oj! pone Adela cualquiera sabe quŔ puso Leda en ese papel y, "!un palýndrome de doble sentido! Es bicha mi prima...,"┐QuŔ t¨ dices?" !Adonde vas, Adela, quŔ pasa espŔrate ad˛nde... deja ver d˛nde cay˛ el papelito que me tir˛ a la cara... !con raz˛n le di˛ ese encabronamiento pero ┐por quŔ Leda me hace esta mierda y Ŕsta vez metiendose con la prima tan buena gente que es ?y quŔ co˝o es eso de palýn... quŔ sŔ yo !si me dej˛ botao! va y fue a su casa y armar una bronca no Adela no es ese tipo de gente pero yo sý voy a ir y si tengo que soplarle un sopapo lo hago hasta que me explique lo de esta nota verraca...verraca ┐verraca? ADELA MALOSA.

 

DE JONASES Y GOBELINOS

NOVELA (SINOPSIS)

Los habitantes de Cacumal, o San Virginio de Caecumal, viven muy festivamente la espera del lunes 24 de mayo de 1945. Como "estÓ establecido", en el peque˝o paýs, sýmbolo de cualquier naci˛n latinoamericana, del lunes 17 de Mayo al s bado 22, todo Cacumal es sacudido por los "ensayos" de los carnavales que romperÓn a las 12 de la noche del domingo 23 y culminar n el lunes 24, una vez realizado el traspaso de poderes del dictatorial Triunvirato Vinculista a las fuerzas populares. Pero es el caso que el lunes 24, tan so˝ado, no arriba desde hace 30 a˝os, treinta "vueltas" de 52 semanas cada una del 17 al 23. A las 11:59pm del domingo 23, se produce unna vertiginosa regresi˛n: el minutosesenta del domingo se vuelve el primer minuto del lunes de siete dýas atrÓs, o sea, del 17. Conclusi˛n: Cacumal solo "vive" una sola semana, al parecer, eterna; estÓ embrujado o "encantado", gracias al pacto suscrito entre SenŔn Aviola y Chang˛, consiste en el "traspaso" al paýs de los "ciclos l¨bicos"; Ŕstos son los que fragu˛ YemayÓ para facilitarle a su hijo de la doble hacha la captura de la chinancona o "z¨nquele" que debýa subir al pante˛n YorubÓ como nueva orisha; en virtud de esos "ciclos", cada una de las decenas de miles de chinanconas, al cumplir 20 a˝os, no cumplen un a˝o mÓs: mantienen la juventud y belleza veintea˝eras por muchos a˝os, hasta que Chang˛ cumpla el mandato de Obbatal .Por si poco fuera, tambiŔn gracias a YemayÓ, dado que las "z¨nqueles" estÓn diseminadas a lo largo y anchisimo del ArchipiŔlago de San Suplicio, del cual la regi˛n cacumalera es poco menos de la dŔcima parte, se produce una fenomenal di spora: en perenne huida, las chinanconas huyen hacia lo mÓs oriental del archipiŔlago; de este modo, las va arrinconando y, como se dijo, propiciÓndole a chang˛ el chance de dar con la "elegida", una de las cien que, debido a una cicatrýz queloidea en su nalga izquierda, es capaz de resistir, sin perecer, la fÓlica embestida del Se˝or de los Rayos y truenos.

La Mengua, nombre que le doy a esta voluntad de acorralamiento, dura muchos a˝os, son habilýsimas las chinanconas para evadir los amagos de Chang˛, aunque muchas han muerto por carecer de la citada cicatrýz. De ahý que el ArchipiŔlago es achicado peri˛dicamente, hasta que, cuando solo resta Cacumal, ZenŔn Aviola, el poderoso mandamÓs noventipic˛n, presenta un proyecto de Ley anti - cultos profanos, capaz de hacer desaparecer la santerýa. De ahý que, por ol˛fica disposici˛n,, trasmitida a Obbatal , Chang˛ se entrevista con Aviola para el mencionado "traspaso" de los ciclos al paýs, o sea, la vida o "in-vida" de Cacumal por una semana del 45. Durante el pacto, a Chang˛ se le ocurri˛ a˝adir una suerte de clÓusula en forma de una sextilla heptasil bica titulada "A las mil y quinientas hizo creer a ZenŔn Aviola que se trataba de una "colita" de adorno". La sextilla, escrita en "lengua", en una mezcolanza afro-pizcamotina, hizo pensar a ZenŔn que era algo mÓs que un simple adorno.

Mucho tiempo dedic˛ a su traducci˛n, pero el pueblo cacumalero se le habýa adelantado, convirtiŔndola en un canto mÓs de los "ensayos" pre-carnavelescos. Asý supo que a la trigŔsima "vuelta" de los Ciclos Avi˛licos, quedarýa roto el "encanto" en cuanto a los trapos hablaran.

Mauricio Sexto BlÓzquez, restaurador de gobelinos, es el encargado de hacer "hablar" a los trapos (ya se ver  c˛mo hace), aunque en verdad, Ŕl se resistýa a asumir tan tama˝a responsabilidad, y mÓs, porque,en cuesti˛n de segundos, dejarýa de ser un joven de 25 a˝os y pasarýa a tener 55, sin haber vivido ni uso solo de los treinta a˝os que le fueron escamoteados. Faga, la ¨nica chinancona dispuesta a "orisharse" recibe el encargo de Chang˛ de inducir a Sextino (Mauricio Sexto) al cumplimiento de su encomienda que finarýa en el "desembrujamiento" del paýs. Faga y Sextino se enamoran, tan fuertemente que, por momentos, ella quisiera dejar las cosas como estÓn. Pero, instada por Chang˛ y, ademÓs, por el hecho de que cientos de miles, millones de personas serýan salvadas de la "zombificaci˛n", cumple lo prometido. A esa conclusi˛n llega tambiŔn Sextino, pese a que ello significarýa, no solo avejarse, sino perder a Faga.

Alrededor de esta trama central se desarrolla, ýntimamente ligada, la que protagonizan Rigo y Beto, su padre, el mejor amigo de Sextino,quien se habýa ido de Cacumal poco antes de que el paýs fuera "encantado". Rigo, investigador acadŔmico de etnologýa y folklore es, escritos ademÓs, pero de estýlo elitario, a travŔs del cual ofrece una visi˛n pintoresquista y culturizada en extremo de las civilizaciones prehispÓnicas, asý como del estado actual en que malviven. Asimismo, evade a tratar en sus narraciones lo referente a la evoluci˛n sociopolýtica del paýs, que, metaf˛ricamente su padre califica de "peligro de zombificaci˛n". Beto trata de que su hijo escriba, no la sopita literaria, geomŔtrica perfecta, sino el pungente y urgente "ajiaco" que todo el pueblo necesita para salirse al paso a tal peligro. Hastiado de la machacona insistencia de su padre, un diputado honorario de la Asamblea Nacional, que se oculta en su amplio despacho de la Academia. A los tres dýas, descubre que su padre ha desaparecido. Nada ha podido hacer la policýa. Pero Rigo no cree que haya muerto. Viaja a Ciudad Cameto, (antes Cacumal) a buscarlo. En medio de sus indagaciones, piensa en su novela, lo va creando como Beto quiere, sirviendose de informantes como Sextino y Leta Vinajeras. Esta ¨ltima es una anciana sordomuda, una suerte de transfiguraci˛n de la Ik¨ (la muerte), que solo habla a quienes ella quiere o cree estar con un pie en la tumba.

A travŔs del "cacumalerismo" acento de Leta, cargado de finezas y ordinarieces, Rigo "descubre" a su paýs y, por fin, comprende los desvelos de su padre.

Ya al final de su obra, es Mauricio Sexto quien desaparece, justo cuando halla a su padre, quien de modo voluntario, labora en la limpieza de los alrededores del "Caparýn", gigantesco cafetýn-burdel, destinado a convertise en museo hist˛rico. Angustiado por la desaparci˛n de Sextino, a quien cree desesperado por su nuevo estado y por la pŔrdida de Faga, Beto lo hace ver que, posiblemente, Ŕl estÓ haciendo uso de la libertad, bien para "retroceder", caer en el subterrÓneo Cacumal que subyace, detenido en una semana, o bien, para hacer lo mismo que Ŕl: retirar ruinas para dar espacio a lo nuevo.

 

El superobjetivo de Ŕsta novela reside en exponer mis personales puntos de vista acerca del porquŔ del atraso y vulnerabilidad en que a¨n se debate LatinoamŔrica.

Tiene 355 pÓginas.