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Chañarcillo

Versión íntegra

Antonio Acevedo Hernández

 

 


 

[7]

Esta obra fue reestrenada por el Teatro Experimental de la Universidad deChile en 1953de acuerdo al siguiente reparto:


    
    
 

PERSONAJES

 

ACTORES

    
 

UN MINERO.

 

JORGE ACEVEDO.

 

CANTORA PRIMERA.

 

COCA MELNICK.

 

EL CERRO ALTO.

 

ROBERTO PARADA.

 

LA RISUEÑA.

 

CLAUDIA PAZ.

 

CARMEN.

 

FANNY FISCHER.

 

ATIENZA (Minero rico).

 

RUBÉN SOTOCONIL.

 

DON PATRICIO.

 

JORGE BOUDON.

 

SEBASTIÁN (Minero).

 

FLOVIO CANDIA.

 

CANTORA SEGUNDA.

 

KERRY KELLER.

 

LA PLANCHADA (Maclovia).

 

BÉLGICA CASTRO.

 

MATILDE (Cantora).

 

SHENDA ROMÁN.

 

EL VERDE CÁRDENAS.

 

FRANCISCO MARTÍNEZ.

 

CANTORA TERCERA.

 

MECHE CALVO.

 

EL CHICHARRA.

 

DOMINGO TESSIER.

 

PEDRO EL SUAVE.

 

AGUSTÍN SIRÉ.

 

ÑO SE FUE.

 

EMILIO MARTÍNEZ.

 

EL MAYORDOMO.

 

PEDRO ORTHOUS.

 

JOAQUÍN (Minero).

 

LUIS A. FUENTEALBA.

 

CHANCACA.

 

CARLOS GAREFA. [8]

 

EL MINERO JOVEN.

 

ALFREDO MARIÑO.

 

EL GRINGO.

 

VALERIO ARREDONDO.

 

EL HOMBRE DEL DESIERTO.

 

EUGENIO GUZMÁN.

 

EL SUJETO BIEN VESTIDO.

 

HÉCTOR MAGLIO.

 

MINEROS.

 

ENRIQUE MARÍNHÉCTOR ORTIZRENÉ VILLEGASMARIO LORCA.

 

ACOMPAÑANTES DEL SUJETO BIEN VESTIDO.

 

SERGIO ARRAURAMÓN SABATHERNÁN YÁÑEZJAIME MORÁNJORGEMENDOZAJAIME FERNÁNDEZPATRICIO RÍOS.


Actuación especial de MARGOT LOYOLA


Dirección: PEDRO DE LA BARRA

[9]



 

Etapa Primera

La pulgada de sangre





Fonda en el pueblo de Juan Godoy. Es una taberna donde se vende detododesde el vinoque se presenta en tonelesodres ycántarasy comestibles; entre otroscharquiquese exhibe colgado en ristras y el queso en zarandashasta los artículosfemeninos de más lujo; igualmentearreos de mineros y tambiénperfumería. Naturalmentehay mostrador o mesón y armario quecorren adosados al muro de la izquierda. Una cortina disimula unapuertecita que conduce a las habitaciones particulares de DON PATRICIOelpropietario del negocioque es de un abigarramiento definitivo. Ademásde la puertecita de la izquierdahay una gran puerta a la derechaabierta a la calle. El muro del foro juegaes decirpuedealzarse. Haydesde luegomesas y taburetes ocupados porlos clientesmineros en su totalidad.

A telón corridose oyen los últimos versos de una tonadaseguidosde una gran algazara.

Sube el telón. En este momentoLA RISUEÑA (ANITA)una[10] muchacha bajitaentrada en carnesque tanto puede tenercatorce como veinte añoshuyeriendo a carcajadasde GABINOATIENZAminero ricoque ha encontrado un filón riquísimo que lo hahecho millonario de un día a otro. ATIENZA conserva sus gustos antiguoscree que la felicidad consiste en todos los derroches y los realiza. ELCERRO ALTO (A. DONOSO) sale de atravieso y coge a LA RISUEÑA. Simultáneamentehablan -como se detalla más adelante- los personajes. Sobreel sitio destinado al baileque está al fondo ocupando más de la mitadde la escena y que consiste en una tarima como un pequeño escenarioestánlas dos CANTORASde arpa y guitarray las TAÑEDORAS. Detrásdel mostradorDON PATRICIOgordo y satisfechomuy cruel o muyindiferenteagente y promotor de todo lo que pueda producir dinero. Sentadaen un piso bajoLA PLANCHADA (MACLOVIA)una mujer de edad indefinibleflacasin formas; es una celestina consagrada y repugnante;junto a un brasero toma matemuy alegre de lo que pasa. Ella ytodos celebran la cacería a carcajadas. LA RISUEÑA ríe tambiénperosu risa cubre el llanto.


VOCES.- ¡A que no la pilla!

UNA CANTORA.- No te arranquís pa juerazambaporque te friegan.

EL CERRO ALTO.- Párate mejorzambatenís que caer no más. Y t'estáiencalillando mucho. Hoy día tenís qu'irte conmigo.

LA RISUEÑA.- (Asediada en forma terrible por los dos [11] hombrescae de rodillas implorante; pero siempre riendo. Entrecarcajadas habla.) ¡Déjenmeháganlo por Dios; déjenme que ya memuero! ¡Ayayaicito!


(Cae entre convulsiones.)


VOCES.- Le dio la pataleta.

LA PLANCHADA.- Se hace la zorra renga. Es así cuando le quiere amarrar elcuero a alguien... Es así..y cuando le da de veras... se le pasa con un trago.

GABINO ATIENZA.- Venga un vaso grande.

LA PLANCHADA.- (Pasándolo.) Aquí tiene. (Empiezan adárselo. Trata LA RISUEÑA de defenderse y la inmovilizanvertiendodespués el vino en su boca cerradaque le abren a la fuerza con uncuchillo. El vino corre por su cuello y busto. Todos se hanaproximado y ríen con mucho placer.) Esto es pa que no te dé másla pataletapa que no engañís más a nadie.

LA RISUEÑA.- (Muy vejada y colmada de indignaciónse levanta.)¿De modo que no me pueo defender de estos hombres tan crueles y tan cobardesyde estas mujeres tan malas? No'stoy enferma... ¡Quiero que me dejen tranquila!Me gustaría morirme... Morirme antes de estar aquí con ustedes ¡Me tratanpeor que a una bestia! Y toos ustedes son bautizaos... ¡y han tenido madre y metratan así! ¿Es que yo no soy mujer?

EL CERRO ALTO.- ¿Mujer? Qué vai a ser mujer vos... Soi... un peacito encangalla pa que toos te lleven y te traigan... Vos tas aquí pa divertir... y sino lo querís [12] hacerme voy a divertir harto con vos.


(La tira hacia arribarecogiéndola en el aire.)


LA RISUEÑA.- (Ríe y llora y dice como en un ritornello trágicomuydebilitada la voz.) Dejenmédejenmé...

EL CERRO ALTO.- ¡Te venís conmigo! ¡Vamosya!

LA RISUEÑA.- ¡No...no pueono! ¡No quiero! ¡No! ¡Mátamees mejor!¡Mátame!



(Él la toma en sus brazos y se dispone a salircuando entra LACARMENmujer de veinticinco añosmorena y resuelta.)


EL CERRO ALTO.- (La suelta de golpe.) Carmencitasiempre tanguapa... Agora sí que voy a bailar... Toquen refalosaniñas.

LA CARMEN.- (Que ha atendido a LA RISUEÑA) Conmigo no vas a bailar;yo no bailo con perros.

EL CERRO ALTO.- Ya le hago una biricocayay le doy muerte e conejoporinsolente. (Cuando este personaje hablatodos celebranporquele temen; es de alta estatura y de fuerza poco común.) ¡Yavení a bailar!

LA CARMEN.- No quiero¿no me oíste?

ATIENZA- Tengamos calmaseñoresdivirtámonos como caballeros. Toosestamos aquí persiguiendo a la suerteque pa muchos es color del viento; atoos nos llaman los derroteros que tienen riqueza y que tienen muerte. El cerroes como la mujeresque se dan... algunas veces sin preguntar a quiény otrasveces... pa qué hablamos. Agoraque la cosa es sin picarseCerro Alto; somosharto amigosy en nombre [13] d'esa amistá hablo. Vengo de Copiapó a rendirleun homenaje a la Carmelita. Yo m'iba a mi tierradebí embarcarme en Calderahace cuatro díaspero no púe hacerlo sin despedirme d'ellaque me parece tansimpática y tan... hombre.

TODOS.- ¡Viva la Carmen! ¡Viva!

ATIENZA.- Toos los que no tengan platalos enfermoslos tahúres perdidostoos los que necesitenaquí'stá Gabino Atienzaque tiene socorro pa toosqu'está dispuesto a dar too lo que a él le dio el cerro. (Tira el dinero ylo arroja por la puerta izquierda.) A un perro le rompí lascostillas a pataconazos. Don Patricioquiero brindar por mi negra en estevasito. (Ha tomado un vaso de la mesa.) Póngame del barril delmejor vino que tengaen este vasito; es pa ellapa ella¿entiende?y quieroque sea del mejor.

TODOS.- ¡Vivan los lachos que saben querer!

LA CARMEN.- Peroseñoryo...

ATIENZA.- Niñitazambita de orono me diga nano hable na... El que eneste momento habla soy yoque le voy a rendir un homenaje; un modesto trago demosto... Si quiere mi sangremi sangre le doy... Si quiere mi corazón paecharlo al trapicheéchelo al trapiche... ¡Tan agraciá y tan tirana qu'es!¡tan...no es ni güenamoza y tanto que la quiero!

EL CERRO ALTO.- Amigo Gabinole voy a dar en el gustoporque veo que se leva a perder el derroteroasí como a mí y a toos. Si a esta damita -que toossabimos quién es- no le gusta ni Dios del Cielo. [14]

LA RISUEÑA.- Ella los quiere a toos.

DON PATRICIO.- Este barril tiene el mejor mosto.



(Lo ha escogido con todo sosiegoy con élLA PLANCHADAconla que ha cambiado gestos de inteligencia.)


ATIENZA.- Yo los dejo hablar no másm'hijitasé que voy bien... A mí losderroteros no me engañan. (Toma el vaso.) Por usté y pa ustéeste modesto traguito. (Vacían en el vaso todo el vino del barrilelvino se derrama y sale hasta la calle. Hay expectación; lospresentes han formado un corro. Al centroLA CARMENmuyimpresionadasigue la operación. Cuando sale el último vinoel minero dice:) Aquí está el alma del vino...el almaes pa usté. Sírvasela y en este momento piense en míque sería capaz dedale mi vía a tragos... Piense que el derrotero que m'hizo rico lo hallénombrándola a usté. ¡Qué tiene esta zamba fea que uno la quiere tanto!

LA CARMEN.- Pensaré siempre en ustéporque sé que no merezco homenajescomo ésteque le agradezco. Perocréameno quiero su cariño; ni creo enélni en el de nadie... Yo no soy más que una mujer más... Por usté...

ATIENZA.- Hágamela.

LA CARMEN.- Se l'hago... Estoy contenta; en este momento pienso en mi madre¡en nuestras madresRisueña!

LA RISUEÑA.- ¡En nuestras madresCarmen!


(Se abrazan.)


LA CARMEN.- (Bebe.) Por usté.


(Le da el vaso a ATIENZA.)


ATIENZA.- Por vosque decís tantas cosas tristes; porque no se me broceeeste cariñoque es el últimoel más [15] soñado y el más bonito.


(Beben; todos aplauden.)


DON PATRICIO.- ¿Y esas cantoras tan entumías? Un cogollo pa Gabino Atienza.


(Cantan las CANTORAS una tonada que termina con elsiguiente cogollo.)


 

La fortuna es inconstante

 

llega cuando no se piensa;

 

así llega el fino amante

 

que es don Juan Gabino Atienza.

  
 

Trae fortuna y amor

 

trae una pasión inmensa

 

pero es duro el corazón

 

del amor de Juan Atienza.

  
 

Para don Gabino Atienza

 

derrotero floreció

 

que Dios le abra bien los ojos

 

y vea el corazón mío...

 

y vea el corazón mío...





(Todos aplauden. ATIENZA les da dinero a manos llenas a las CANTORASy les llena la guitarra de pesos.)


ATIENZA.- ¡Una corría generalquiero que toos estén contentosy que cadauno tome trago por mi zamba!


(Todos beben y alguno brinda.)


LA CARMEN.- Yo tomo por toosy... porque Atienza no me quierano me gustaque me quieran.

ATIENZA.- Ahoraseñoreslos convío a toos. Don Patricio tiene aquí en sulabor un pique brujo aonde nos [16] vamos a servir una meriendita en honor de laniña que tanto querimos.



(Pasan todosmenos LA PLANCHADA y las CANTORAS. Llegany salen mineros que ocupan las mesas o beben en el mostrador.)


LA PLANCHADA.- (Aludiendo a LA CARMEN.) Si esta zamba no fueralesalo dejaría como cuesco al tonto de Gabino Atienza. Y es fea la tonta...¡Qué le hallarán los hombres! ¡Creo en Dios Padrequé tontos son loshombres!

UNA CANTORA.- Desechan la suerte... A mí me tocara...

LA PLANCHADA.- Eso de la suerte es cuestión de decir sí...

UN MINERO.- Por decir tanto sí te fregaste vos.

LA PLANCHADA.- Vos te calláiroto intrusoperejil sin hojas... Digo que escuestión de decir sí a tiempo...cuestión de ojitode estirar la mano y desacarla cerrá. Los hombres son como los relámpagos en materia de amorseapagan en cuanto nacen. Haypuesque aprovecharlos.


(Aparece DON PATRICIO.)


DON PATRICIO.- (A LA PLANCHADA.) ¿No es hoy cuando tiene que venirMenesespa verse con El Verde de la Mina Olvidada?

LA PLANCHADA.- El caballero ese...El Verde...ya'stuvo aquí preuntandopor él. El pobrecito viene cayendo del nial... Y también anda ladiao de laCarmen. Parece qu'esa tonta fea tiene piedr'imán.

UNA CANTORA.- Te escuece a vos que tanto sabís y que te habís eido enbanda...too se te ha brociao...

LA PLANCHADA.- ¿Sos hablaora vosno?



(EL VERDE -GERMÁN CÁRDENAS- golpea la puerta. [17] Es un señor decuarenta añosde buen aspecto; ha venido a Chañarcillo aenriquecerse y no tiene idea de la gente con que trata. Es generoso yalgo ingenuo.)


EL VERDE CÁRDENAS.- ¿Se puede entrar?

LA PLANCHADA.- En hablando del rey de Romaluego asoma. En este momento nosacordábamos de usté...lo'stábamos esperando.

DON PATRICIO.- Cuánto gusto de verlo.


(Le ha estrechado la mano. EL VERDE ha saludadoefusivamente a LA PLANCHADA.)


UNA CANTORA.- Nosotros no seremos gentea la Maclovia no más la saluda.

EL VERDE CÁRDENAS.- Dispensenes que...



(Las saluda igualmente y acaricia la barba de una de las CANTORAS. Miradespués como buscando algo.)


UNA CANTORA.- Sea por Diosya se le perdió la Carme... Cuando venga la voya'marrar de una patita.

LA PLANCHADA.- Tan apetitoso... o goloso qu'es... Cómo serán las que tieneen su tierraonde dicen que son tan lindas las mujeres...y aquí anda mirandoese susto que es la Carmen...

EL VERDE CÁRDENAS.- Si no...si yo...me voy por l'amistá no más.

LA PLANCHADA.- No digasi se le conoce qu'es fino pa'l amor...


(Él sonríe con vanidad y rubor.)


DON PATRICIO.- Pero déjenlo alguna vezcargante. Parece que ustedseñorCárdenasanda trayendo liga; en dos días se ha levantado a todas las mujeres...

LA PLANCHADA.- Y tiene que andarse con cuidadoque aquí [18] los zambos sonde mal genio...


(Risas.)


UNA CANTORA.- Yo le defiendo.

DON PATRICIO.- ¿Usté viene a ver a Meneses? Aquí'stuvo y se aburrió deesperarlo. Y créame que yo me alegro de poder hablar con usté antes quecierren el trato. Le diré que el negocio de la Mina Olvidada es bueno; loquerría hacer yo; pero usté habló primero y no tengo ni que gestiar. Lasuerte es pa quien es y no hay más.

EL VERDE CÁRDENAS.- Es que si usté tiene interés... yo me retiro. Creo quea usté le corresponde...

LA PLANCHADA.- Onde habrá como un hombre generoso.

EL VERDE CÁRDENAS.- Yo soy así.

DON PATRICIO.- Pero yo no puedo despojarlono puedo quitarle su negocio...yo no soy desleal. Lo único que me atrevería a proponerle es que me asocie;seríamos tres: ustéMeneses y yo... ¿Qué le parece?

EL VERDE CÁRDENAS.- ¿Usté conoce la mina?

DON PATRICIO.- Tengo aquí muestras. Es pura piñaplata purano se havisto nada mejor. Vea. (Le muestra varias piedras plateadas.) Acincel vamos a cortar la plata. Hay que agarrar luego a Menesesantes que se leocurra meterse con los ricos que pueen explotar el asunto en grande.

EL VERDE CÁRDENAS.- ¿Cuánto se necesitará?

DON PATRICIO.- Con quince mil pesos más o menos...

EL VERDE CÁRDENAS.- Yo los pongo.

LA PLANCHADA.- Me gustan los hombres determinaos; cuando la Carmen lo sepava'bailar en una patita...

DON PATRICIO.- Ahora yo creo que sería bueno que usté se [19] fueraque nose mostrara mayormente interesado... Él va a venir luego a buscar trabajo aquí.

LA PLANCHADA.- Yo lo tengo bien aguachaoy no lo voy a largar. De mí notiene que olvidarse...

DON PATRICIO.- Si no fuera que está aquí mi sociote habría dado unosbuenos azotes por interesablezamba tal por cual.

EL VERDE CÁRDENAS.- Tiene razóntodas alcanzarán.

LAS MUJERES.- ¡Viva! Cómo no se va a querer a un hombre así.


(CÁRDENAS sonríe y se dirige a la puerta.)


EL VERDE CÁRDENAS.- Hasta luegome voy confiando en ustedes... Hagan lo quepuedanya saben que yo no conozco estas cosas. Tengan la seguridad de que yosé agradecer...

DON PATRICIO.- Váyase confiado. Quedamos en que me asociano se olvide.

EL VERDE CÁRDENAS.- ¡Cómo se le ocurreclaropues!

LA PLANCHADA.- ¡Qué lindo pueblo debe ser Chillán! Cuando se vaya me lleva¿no?

EL VERDE CÁRDENAS.- Con mil amores. Pero si me pongo a platicar no me voy air nunca. Saludos a la Carmelita...


(Mutis.)


UNA CANTORA.- ¡Pobrecito! Ta sin pelo e marcase le puee sacar leche.

LA PLANCHADA.- Creyó que esa piedra con azogue era de plata.

DON PATRICIO.- Pero la muestra que le di ayer es harto buena. (Pausa.)Yo no lo creía tan...es blando como cera.

LA PLANCHADA.- ¡Yo lo cirqué! ¡Guagüita!


(Risas. Aparecen [20] JUANEL CHICHARRA; PEDROEL SUAVEy ÑO SE FUE.)


EL CHICHARRA.- Güenas nochesdon Patricio... ¿Cómo dice que está elponche?

DON PATRICIO.- Cómo quiere que esté...

EL CHICHARRA.- Ponga una corría.

DON PATRICIO.- A ningún flojo se lo ha dicho. Plancháal derrotero. Yo mevoy a ver la genteya se lo habrán comido todo. Gabino Atienza...puestieneuna fiestoca y ustedes saben cómo es. Anda con una niña.


(Mutis.)


LA PLANCHADA.- (Sirviendo.) AdivinaChicharraquién es.

EL CHICHARRA.- No soy bueno yo pa las adivinanzas.

LA PLANCHADA.- Este Juancho... Habla como si su prenda no l'importara...

EL CHICHARRA.- Si ha de venirvendrá sin que la llame con la boca; vendráporque la pide mi corazón.

ÑO SE FUE.- En puerta...

LA PLANCHADA.- Sírvetepues; sírvanseseñores.

EL CHICHARRA.-

 

A mí me llaman Chicharra

 

y soy bueno pa cantar;

 

soy valiente pa pedir

 

y cobarde pa pagar. (Bebe.)

LA PLANCHADA.- Tan asegurado que se cree éste con su pior es na. Se figuraque a la mujer se la puee sujetar haciéndole cariñocomo a los perros. Nosabís que andan quienes tienen mucha plata...

EL CHICHARRA.- Sé que hay mineros con plata y mujeres [21] intrusas ymaleras que de too quieren sacar pan y peazo.

LA PLANCHADA.- A lo mejor t'estái figurando que yo m'he metío en tusasuntos... El que no quiere no másno piensa mal de una...

ÑO SE FUE.- Ave Maridaniña por Dios.

EL CHICHARRA.- Y pa qué querrá plata esta... linduraparece pescao seco...Y ni pa un apetito sirve. Cuentan que tenía antorchao a un ciego y qu'éste leamarró el cuero.


(Risas.)


LA PLANCHADA.- De amarraúra de cueros va la luna. Voy a tomar un trago portu novia...prenda de otro. (Bebe.)

ÑO SE FUE.- Ya se fueya se fue al mordisco la perra...

LA PLANCHADA.- Me voy a poner a rezartal vez...

ÑO SE FUE.- Deja tranquilos a los santos... Oye¿querís que hagamos unnegocio?

LA PLANCHADA.- Háblale.

ÑO SE FUE.- ¿Cuánto me pagaríai a mí -que tuavía manijo como caballo-por consolarteah? Toy muy aburrío y quiero... aunque sea fregarme. Te dirésíque tengo una correa bien refirme y que toas las zambas que me l'han pegaose han eido de mi lao con el espinazo sin pellejo...

LA PLANCHADA.- Le diré que yo tamién m'estoy aburriendo... y que si hago elnegocio le avisaré a tiempo... Ya veremos quién tiene mejor rebenque... Y ¿quédicedon Suavecómo le va?

PEDRO EL SUAVE.- Ahí vamossuavecito siempre. Escuchando lo [22] que hablala gente y envidiando a las piedrasque no tienen lengua.

ÑO SE FUE.- Echó su talla. A tu salúSuave. (Bebe.) Yporque a mi amigo Chicharra no se la pegue ninguna mujer.

EL CHICHARRA.- La verdá esamigosqu'esto de la mujer es un juego muyembriscao. Ustees saben que yo vine del surque soy lo que se llama un maucho.Vine... no sé por qué... Tenía fuerzas en los hombros y firmeza en laspiernas y me llamaban los caminos... Cuando cantabaparecía que me contestabandende lejos.

ÑO SE FUE.- Se desplica el maucho lechero.

EL CHICHARRA.- Yo miraba a los güeyes tan pacientes y tan grandes y hacíasurcos chuecosmuchos surcosdespacitodespacitoy toos iguales. El día eralargo y pesaola plata muy poca y la pobreza callá... Si alguna vez encontrabaescasos los seis centavos de mi socorro y lo decíael mayordomo me azotabaamarraíto. Una vez me defendí... ¿y que no se me pasó la manopues? No mequedó otra que arrancarla culebriao por el primer camino que encontré. EnChile m'enganché pa las minas; llegué aquíy me hice cumpa con el capachoque en los primeros días me mordía hasta el almay bajé y subí por lasescaleras de patillaal principio con temblores de muertehasta que meacostumbré. Ya no le tengo mieo a la minani a la fatiga; soy un apircolao ynunca me ha pescao muy feo l'ambición. [23]

UNA CANTORA.- Pero aquí dentra la Carmen.

EL CHICHARRA.- Es cierto que dentra la Carmenque no sé de aónde vino nipor qué vino. Aquí dentra la Carmenque no sabe que la quiero; no se lo heidichoni se lo diré nunca.

LA PLANCHADA.- Al justo salió. Estos son los enamoraos que a mí me gustanéstos que miran de lejitos y que se alimentan con la saliva'el tricao.

PEDRO EL SUAVE.- A mí me parece bien. La mujeramigoses más trabajosaque esos derroteros brujos que los esconde el diablo. La mujer ta a nuestro laoy al mismo tiempo muy lejos... Hablándonos a nosotrosdice sus recuerdos o lehabla a otro que se hace el leso.

EL CHICHARRA.- Güenocomo sea... Yo a la Carmen la quiero y la Carmen... nolo sabe... Tengo pena... Pásenme un trago pa echale encima... y pa tener valorp'hablar.


(Le pasan un jarro.)


UNA CANTORA.- ¿Cree que la Carmen no sabe que lo tiene voltiao? Mauchotonto. Si hasta las piedras saben que andái ladiao d'ella.

EL CHICHARRA.- (Bebiendo.)

 

Tengo una pena amarilla

 

y un sentimiento morao

 

una rabia cardenilla

 

y un suspiro colorao.

PEDRO EL SUAVE.- Eso es lo que debís hacersacar versos y cantarlos. Cantapa que olvidíste irá mejor.

TODOS.- ¡Que cante! [24]

EL CHICHARRA.- Que alguien me acompañetengo los deos a mal traer.

UNA CANTORA.- Con tu amiga.



(Lo acompaña y él cantao recita«El embajador minero»de Liborio Salgado. Mientras cantasale EL CERRO ALTO trayendoa la fuerza en sus brazos a LA RISUEÑAque patalearíe y llora.Entra DON PATRICIOque parece muy divertido con la gracia; ríenlas mujeresLA PLANCHADA y las CANTORAStambién algunos minerosque durante todo el acto ocuparán las mesas jugando a las cartas o bebiendo.)


LA RISUEÑA.- Pero ¿no veDon Patriciocómo'stá Donoso aquí? Yo no pueoresistir más. No sé qué s'estará figurando. Sosiégueseseñorsi no medeja tranquilame voy...

EL CERRO ALTO.- ¡Ya! ¡Andateándate altiro! Hei ta el camino.


(Hace ademán de tirarla a la calle; la niña lloraya vencida.)


PEDRO EL SUAVE (Interponiéndose.).- Cerroya'stá güenodeja esa chiquilla.

EL CERRO ALTO.- ¿Vos me venís a mandar?

PEDRO EL SUAVE.- No. Yo no mando a nadie. Te digo que la dejís... Porque...lo que hacís no es cosa de hombre. Déjala.

EL CERRO ALTO.- (Dejándola. Ella instintivamente se acerca aEL SUAVE.) Le voy a rogar al señor Suave que no se meta más en mis asuntosporque de repente voy a perder la paciencia.

PEDRO EL SUAVE.- ¿Y qué pasará cuando perdái la paciencia? (EL SUAVE hablacon mucha calma y sonriendo.) Vos [25] sabís que yo no soy intruso... y queconozcola vía.

EL CERRO ALTO.- Te parece a vos.

PEDRO EL SUAVE.- Venímocosa. (La acaricia el pelo.) Estachiquilla tan chica y tan arrejá ha llegao a Chañarcillo confiá en queviviría entre hombres.

EL CERRO ALTO.- Nos vai vos a enseñar a hombres.

PEDRO EL SUAVE.- ¿De aónde viniste vos?

LA RISUEÑA.- De Santiago.

PEDRO EL SUAVE.- ¿Por qué viniste?

LA RISUEÑA.- No sé...vine a trabajar... Decían que aquí too era platay que la gente era generosa y güena... Vine porque estaba sola...

PEDRO EL SUAVE.- ¿La oyen? Estaba solaguachaseguramente. Eraantes devenirmuy desgraciá. Vino... ustedes saben a qué... tal vez a buscar unamparo... a alguien que la quisiera como padrecomo hermano y como... quierenlos hombresy se ha encontrao solamente con bajezasmalos tratos... cobardías;se ha encontrao con vosfigúrate.

EL CERRO ALTO.- Y con vosque te hacís el leso.

PEDRO EL SUAVE.- Yo creoamigosque la tratamos mal; ya ha llorao mucho¿paqué afligirla más?

EL CERRO ALTO.- Parecís cura misionero... Vos dirís a qué horas empezamosa sacar ánimas del purgatorio.


(LA CARMEN y los demás personajes han salido y están a laexpectativa.)


DON PATRICIO.- Este Suave s'está poniendo muy desengáñame con el tiempo...Esta chiquilla no sirve pa nala tengo de lástima y tuavía amenaza con irse.[26] ¡Ya! ¡Andate al tiroyafuera!

LA RISUEÑA.- (Se ríe con una carcajada indefinible.) Bienseñor. Me voy.


(Mira a los personajes y se dispone a salir.)


LA CARMEN.- Risueñaespéramenos iremos juntas.

DON PATRICIO.- ¡Tú no!

LA CARMEN.- ¡Ella tampoco!

LA RISUEÑA.- ¡Carmelita!

EL CHICHARRA.- ¡Carmen! Esa es mujer. ¡Me dan ganas de abrazarte! (LACARMEN ha salido a colocarse junto a LA RISUEÑA.) ¡Unas ganas dedecirte que te quiero!

LA CARMEN.- Abrázame. Hace mucho tiempo que te iba a decir que me abrazaras.Y te voy a decir por qué. Cuando recién llegasteme hicistesin darte cuentaun servicio muy grande.

EL CHICHARRA.- ¿Yo?

LA CARMEN.- Vos. Me defendiste de un grosero... Yo te miré y vi que eraidistinto... que hasta teníai otra voz... Además erai alegre y cantabai... y nollevabaicomo toosel cuchillo prontohacíai valer las palabras...

EL CHICHARRA.- Carmena veces las palabras no valen.

PEDRO EL SUAVE.- El corvoel cuchilloCarmenno es extraño al minerocomo no lo es la uña maestra al puma... El corvo es la continuación del brazoes... cómo lo diría... es lo que refuerza la palabraque así es como unaescritura... Aquí los niños quieren tanto al corvo y desprecian tanto eldolorque juegan a la pulgá de sangreque es un jueguecito quecomo toos[27] sabenconsiste en pelear con un cuchillo al que se le ha dejao libre sólouna pulgá de fierro pa que acaricie la carne. Pero estamos tristesDonPatricioun trago pa toos.

ATIENZA.- Señoresel que paga soy yo. Yoque soy minero como ustedesvinea hacerle un homenaje a la Carmelita y ella está conmigo...

LA CARMEN.- Señoryo no estoy con nadie; acostumbro estar conmigo misma.Usté me hizo lo que llama un homenajeque le agradezco; pero debo decirle queesa... manifestación no me obliga a ninguna cosay que no me interesa su platani na suyo. A mi lao puee estarsiempre que lo deseemas le ruego que pierdatoa otra esperanza que puea tener.

ATIENZA.- Es que a mí no hay mujer que me diga esas insolencias. ¡Yo pago!

LA CARMEN.- ¡Pero yo no me vendo!

EL CERRO ALTO.- No te vendís... agora...

LA CARMEN.- ¡Ni nunca! ¡Canalla!


(EL CERRO ALTO ríe sarcásticamente.)


LA RISUEÑA.- ¡Cobarde!

EL CERRO ALTO.- ¡Cállategorgojo!

EL CHICHARRA.- Parece mentira que gocen insultando a las mujeres...

EL CERRO ALTO.- Si no te gustasaca la cara por ellapueguapazo... Me darabiate agarrote doy doce palmás en el trasero y te mando a acostarte.

LA PLANCHADA.- Apesta...es mucho decirle.

LA CARMEN.- No hagái caso... [28]

EL CHICHARRA.- Cuando queráipégame las palmás.

VOCES.- (En la puerta derecha.) Los que quieran divertirse quevengan a jugar a la pulgá de sangre.

EL CERRO ALTO.- (Toma con violencia del cuerpo a JUAN ysacandosu cuchillodice.) ¡Anda! Los dos vamos a jugar a la pulgáde sangre.. En la cara te voy a poner las letras dé mi nombre.

LA CARMEN.- Déjalocobarde; él es hombre de trabajono de presa como vos.

EL CERRO ALTO.- (Tomándola de los brazos.) A él le pondré mimarca y a vos te voy a hacer cariño... y va a ser ligerito. ¿Vis?


(La besa. Algunos ríen.)


LA CARMEN.- ¡Asqueroso! (Tratando de desasirse.) ¡Suéltame!

EL CHICHARRA.- ¡Un cuchillopor favor!


(Un MINERO se lo pasa. Son escenas simultáneas.)


LA RISUEÑA.- (Dándole con una silla.) ¡Suéltala!

ATIENZA.- ¡Yo pago too!

EL CERRO ALTO.- ¡Váyase al infierno con su plata! ¿Usté cree que se lavoy a entregar? ¿Usté cree que hay en el mundo quien pueda quitármela?

EL CHICHARRA.- ¡Suéltala!


(Cuchillo en mano.)


EL CERRO ALTO.- (La sueltay al primer asalto lo desarma.)Miren qué lión. Agora te marco.

VOCES.- ¡A la pulgá de sangreamigos!

PEDRO EL SUAVE.- Cerroespera. Aquí el Chicharra es amigo mío... no estáacostumbrao a estas cosas... No lo marquís.

EL CERRO ALTO.- ¿Y pa qué se mete? [29]

PEDRO EL SUAVE.- Vos lo'stai ofendiendo.

EL CERRO ALTO.- Y vos hasta cuándo me vai a fregar.

PEDRO EL SUAVE.- Yo no friego a nadie...

EL CERRO ALTO.- Entonces párate vos.

PEDRO EL SUAVE.- Con mucho gusto. Yo te juego a lo que queráia la pulgáde sangre o... si querís te peleo a pie amarraocomo querái.

EL CERRO ALTO.- Toma pa que aprendái a intruso.


(Se le tira encima y lo golpea. EL SUAVE lo tiende deun golpe.)


PEDRO EL SUAVE.- Más sosiego... Saca tu fierro y entendámonos como hombres¡full en...!


(Se levanta EL CERRO ALTO yconvulsosacasu cuchillo.)


LA RISUEÑA.- ¡Viva El Suave! Así son los hombrescon él te la pusiste...¡canalla!

DON PATRICIO.- ¡A entretenerse afuera!



(Se oscurece la escena. Por el transparente del foro se ven lasparejas que con sus corvos juegan a la pulgá de sangre. Luego lleganhasta allí EL SUAVE y EL CERRO ALTOLA CARMENLA RISUEÑAELCHICHARRANO SE FUE y todos los de la escena. Pelean y cae ELCERROque ha sido tocado varias veces.)


LA RISUEÑA.- (Cuando EL SUAVE hace ademán de rematarlo.)NoSuaveya'stá castigao¡déjalo!

VARIAS VOCES.- ¡Déjalo!



(Los personajes vienen a escena; quedan allí LA RISUEÑA yalgunos MINEROS atendiéndoloespecialmente ellaquedesgarra su pañuelo grande para vendarle las heridas. Vuelve la escenaanterior.)


PEDRO EL SUAVE.- Ya tiene ponche en sangre pa emborracharse [30] muchos días...Algo se le quitará lo matón. Ese hombre no es maloun poco tonto no más.

DON PATRICIO.- Qué firme soi pa los tajos. ¿De aónde diablos saliste vos?

PEDRO EL SUAVE.- No me pregunte esas cosaspuesDon Patricio. Nunca creíque usté pudiera meterse con los asuntos de mi mamita... Y vosChicharrayatenís una experiencia más. La palabra es güenael canto consuela y el amorilusiona; pero es hombre completo el que se sabe defender en cualquier forma. Nohabís querío aprender a manijar el corvofuerzas te sobranpodís llegar aser un gran peliaor y nadie te faltará el respeto. Mañana empiezo a enseñartey despuésyo los veré...

LA CARMEN.- Oye lo que te dice este hombre que sabe tanto y que tan lejosestá de toos.

PEDRO EL SUAVE.- A mí no me venga a roncargatita. El Chicharra necesitamujeres porque le hace falta sufrir. Yo me entregarécuando sea tiempoa lamuerteque también es -después de too- mujer. (A GABINO ATIENZAquese le acerca.) MireGabinováyase y güelva cuando se le hayaespantao la rasca. No desespere. La mujercomo los caminostiene sorpresas;éstaque no lo quiere hoylo puee querer mañana; no porfíe demasiaoeso noes cosa de hombres. Acuéstelodon Patricioya enteró viaje.

DON PATRICIO.- Tiene razón.


(Hace una seña a LA PLANCHADA y se lo llevan por lapuertecilla del armario.)


EL CHICHARRA.- ¿Sería posibleCarmela? [31]

LA CARMEN.- En la vía too es posible. ¿No es ciertoSuave?

PEDRO EL SUAVE.- Tanta pena que tiene la gente; parece que no hubiera minerosni gente de la que avienta la vía como la arena del desierto. Cantemos hoyquemañana moriremos. Aquí viene La Risueña con ganas de bailarLa Risueña queha hecho una obra de misericordia. ¡Yaa cantar!

LA RISUEÑA.- Un poquito más fuerte y El Cerro había quedao pianito. Me dapena cuando muere un hombre.

LA CARMEN.- Y a mí cuando llora.

LAS CANTORAS.-

 

Tuve una veta de amor

 

y un día se me broció

 

porque me falló el alcance

 

y el pique se derrumbó.

  
 

Minero entra a la tierra

 

que te aprisiona

 

saca plata pa otros

 

suspira y pena.

  
 

Suspira y pena¡sí!

 

que las mujeres

 

no buscan en la vía

 

sino placeres.

  
 

Aprovecha un poquito

 

dale un besito.


(Bailan la cueca EL CHICHARRA y LA RISUEÑA. Todosavivan clamorosamente.) [32]


[33]




 

Etapa Segunda

El canto del derrotero





Para representar la acción en este acto y conseguir un realismo artísticodentro de los medios rudimentarios de que podemos disponer en nuestros teatrosde Chile donde están muy distantes aún el escenario giratorio y otrascomodidades tan necesarias el escenario debe dividirse en tres partesno para lograr las mutaciones del antiguo teatro a base de cuadros sinopara darle el aspecto que ya he citado. La disposición de la escena esde acuerdo con el siguiente croquis:


 

3 Despacho

Derrotero

2 Choza

 
 

1 Cancha

   



El cuadro 1 representa un puesto de la Mina Olvidada ya enexplotación. Al fondo practicable la boca de la mina.[34]

Hacia la izquierda se inician las canchas con muchos montones de metaly a la derecha las tiendas de los MINEROS. Hay un transparenteque cuando se levanta -al final del cuadro- el telón querepresenta la boca de la mina deja ver el cuadro 2 que sedestaca dentro de la oscuridad de la escena; este cuadro ocupa la mitaden sentido longitudinal del escenario no presentado y es el interior de unatienda o choza donde habita EL CERRO ALTO que todavía no estárestablecido del todo. El cuadro 3que se iluminará a continuaciónes un aspecto del despacho de DON PATRICIO visto en el primer acto:muestra mesas toneles y la puerta de salida abierta hacia la lejaníaazul.

Por fin vuelve el cuadro 1 y cuando desaparece la escena dejaver la visión de los derroteros fantásticos y fascinadores. Por ejemplocerros que parecen camellos otros que se incendian o que dan lasensación del oro y de la plata. Hay otros que semejan esfinges omujeres de piedra que desaparecen o se mueven...

Al alzarse el telón aparecen en el cuadro 1EL VERDE y el MAYORDOMOde la Mina Olvidada. Llegan discutiendo a gritos.


EL MAYORDOMO.- Señorescúchemeyo no entiendo nada de este negocionitengo por qué mezclarme en sus detalles; yo no he tratado con ustedni meimporta lo que diga o lo que sea¿me entiende?

EL VERDE CÁRDENAS.- Pero ¿que no oye que me robaron; que esta mina se pusoen trabajo con mi plata? ¿Plata ganada [35] con trabajo sagrado? ¿No se dacuenta de que Meneses y el tal Don Patricio son unos ladrones que merecen lacárcel?

EL MAYORDOMO.- Eso dígaselo al juez o a quien pueda remediarlo. Yose lorepitofui contratado por ellosy ellos me pagan.

EL VERDE CÁRDENAS.- Si usté me ayudara le entregaría la mitad delproducidose lo daría todo con tal que no se quedaran riendo; sacaría sólolo que he gastado. Y esta minausté mismo me lo ha dichodará millones.¿Entiende? Ayúdeme y será rico.

EL MAYORDOMO.- Señorno podría ayudarloaunque lo deseara. Ellos tienenlos títulos en regla. ¿Entiende? Son gentes que saben mucho...

EL VERDE CÁRDENAS.- ¡Todos se han vendido a estos ladrones miserables; perome lavan apagar! (Saca su pistola.) ¡Me la van a pagar!¡Canallas! (Su aspecto es terrible; pero una enorme conmoción lodeshace en lamentos y gemidos.) Todo me lo han robado entre ellos yesas arpías... Me encontraron el olor...¡el olor a tonto!

EL MAYORDOMO.- Señorcómo pudiera explicarle su verdadera situación...Usted tiene derecho a la venganzapues ha sido usurpado...

EL VERDE CÁRDENAS.- (Interrumpe.) ¿Lo ve? Usté me da larazón; un juez de palo me la daría...

EL MAYORDOMO.- No se anticipe. Le quiero decir que la venganza le resultarádifícil. Todo el mundo conoce su caso y se ha reído de usted. Ellos comprendenque usted está enojado y estánseguramenteprevenidos. [36] Yo le rogaríaque se cuidara; con la vida se puede recobrar lo perdido. Usted no conoce loscaminos... Son muy solitariosy dicen que se tragan los lamentos de los quemueren y las voces de los que hablan mucho...


(Aparece un MINERO.)


EL MINERO.- Hay que encargar más provisiones; mañana tendremos másmineros.

EL MAYORDOMO.- Que pidan todo lo que haga faltaque los arrieros lo traigany que no estemos después en veremos¿ah?

EL MINERO.- Bienseñor.

EL MAYORDOMO.- ¿Vendrá mañana el señor Meneses?

EL MINERO.- Síseñory lo acompañará Don Patricio.

EL VERDE CÁRDENAS.- ¿Vendrán? Gracias a Diosaquí me encontraránaquínos veremos las caras mortales... ¿Y si los buscaralos esperara por esoscaminos que no hablan?... Será como usted lo dice; pero creo que es la justiciade Dios la que me los pone a tiro.


(Mutis violento.)


EL MINERO.- Me da... no sé qué este hombre. Yo creo que es bueno y que lerobaron... Y es tan... infelizy habla tantas cosas... que dan risa.

EL MAYORDOMO.- Si no se vuelve locono pasa un dedo de lejos... Y ahorava'salir al camino... En algunos días más los pájaros dirán lo que sepan. (Sonríe.)¿A qué vendrán a aventurar gentes que no han nacido para eso? (Suspira.Pausa.) Buenováyase y cumpla lo mejor que pueda. Prepare unalojamiento para los patrones. A lo mejor adelantan el viaje. [37]

EL MINERO.- Me voyhasta'mañana. (Al salir.) Ño Se Fue¿cómo dice que le va?

ÑO SE FUE (Dentro.) Cómo querís que me vaya. Bien me va yd'ei... ¿Te querístamiénreír vos de mí como este pellingajosinvergüenzahijo e su madreque me tiene asorochao?

EL MAYORDOMO.- (De cajas.) No le aflojeÑo Se Fuees doraoéste...pura broza no más.


(Aparecen ÑO SE FUE y un MINERO JOVEN.)


ÑO SE FUE.- Qué le voy a'flojar yono paralas. Usté me conocedonSantiaguito... Usté creció al lao e los patrones Matta. ¿Se acuerda de laGüena Esperanzaen Tres Puntas? Allí sí que corría plata y peliaba lagallá. Allí había guapos y zambas de ley. Este Chañarcillo lo tengo viejo.En la Descubriora de los patrones Gallojutres harto güenostrabajé yo...Allí comencé de apirallí aprendí a subir por la de patillay después fuiallí mesmo barretero... Hei corrío la valija por minas chicas y grandes endeChañarcillo a Lomas Bayas... A mí no me da planetas naide... Hei recorríoChileraya a rayaende Mejillones hasta llegar a Valdiviapor el mar y por latierra... A mí no hay ánima que me asuste. A los indios los hei ganao a lo quehan querío... Asaores hei hecho de sus lanzas. Ni la mar enfiestá me dapenetroni se me pierde el corazón en el fondo caliente de la mina más oscuraque la noche.

EL MAYORDOMO.- SíÑo Se Fueme consta que es usted un hombre completoque vale la pena. [38]

ÑO SE FUE.- Un sólo hombre respeto en esta víay ese hombre es El Suaveque vale más qu'el acero... Ese hombre...no otros pellingajos que lo quierenpasar atracao a uno.

EL MAYORDOMO.- No se dejepues... Hasta mañanaNo Se Fue. ¿Me quierecreer que no me acuerdo cómo se llama?

ÑO SE FUE.-

 

Me puso el curaOlivero

 

porque tal vez sospechó

 

que ni un roto miraría

 

las tierras qu'hei visto yo.

 

Tengo años; mas no le aflojo

 

al trabajo ni al amor...

 

Nunca ha habío quien se pare

 

con Olivero Muñoz...

 

¿Ah? Así soy yo en este mundo y en el otro...

EL MAYORDOMO.- Va a morir en la demanda. Hasta mañana.


(Mutis.)


ÑO SE FUE.- Y qué decís vospájaro niñotuavía te hallái capaz depasarme atracao.

EL MINERO JOVEN.- Si no es pa tantoeñor... Chi... Usté predica más quelos misioneros.

ÑO SE FUE.- ¿Sabe que me gusta? M'estaba barajando chuecoel lindoa míy quiere que me calle... ¡Barajarme chueco a mí! ¿Entendís l'hechura? ¿Vosa mí?¿Cómo'stará la peste en Lima? Qué queará de mundo cuando ñeclas comovos quieren engañar a hombres de pelo en pecho. Si seguimos asíno meextrañaría que mañana las zambas quisieran [39] ponerse los calzones y bajara la mina.

EL MINERO JOVEN.- Yapuesseñorno alborote tanto... Abusa porque esviejo.

ÑO SE FUE.- Viejo... Viejo naciste vos. Viejo porque cuando te hicieron tuspadres taban aburríos... ¡Viejo! (Hay en sus palabras una mezcla de dolor yrencor.) Mírame. (Distendiendo los brazos.) ¿No vislos pértigos que tengo en cuenta e brazos? Los tengo pa machucar marditos... Yno me mire másni se ría¿m'entiende? ¿Ya se fue?

EL MINERO JOVEN.- Le repitoeñorque a mí no me asusta y que si no fueraviejo vería...

ÑO SE FUE.- ¡Dale! Yo no seré viejo nunca... Tuavía me llevan de apuntelas chicuelas. Mirá. Las zambas se llegan a colijuntar por el viejito. Vos nome conocíszorzal pelao... Yo sé too lo que un hombre ha de saber. Doy lo quetengo al que lo necesitasi me lo pide en hombre. La vía es un camino que hayque saberlo andar... Se empieza con mucho vicio; pero al freír de los huevos escuando viene la quemazón. A veces se tiene la cart'en puerta y la suerte sehace güincha y los deja con el gusto en la boca. Hay que mirar mucho; pero condisimulo. Hay que saberlo too y enseñarlo a tiempoy sobre toono aprontarsenuncani olviar que no hay enemigo chico... si sabe callaracuérdate delverso que dice:

 

No te vai a'poruñar

 

ni vai a pasar bochorno[40]

 

mira qu'en la puert'el horno

 

se suele quemar el pan.



(Llegan varios MINEROS que saludan a ÑO SE FUE con muchocariño y arrastran al MINERO JOVEN.)


EL MINERO JOVEN.- Ño Se Fueyo no quiero que se enoje conmigo...yo noquiero ofenderlo más.

OTRO MINERO.- Agárrate del viejozamboirís bien. No habiendo como él paconsolar a la gente. Las chicuelas dicen qu'es el taita de las niñasque hastalas pieiras lo quieren y que ellas no podrán nunca dejar de quererlo...


(Se van hacia el lado de las tiendas. Aparece ELSUAVE con EL CHICHARRA.)


PEDRO EL SUAVE Y EL CHICHARRA.- Güenas tardes.

ÑO SE FUE.- Felices se las dé Dios.

EL CHICHARRA.- M'hei acordao de usté toa la tarde.

ÑO SE FUE.- ¿Cómo así?

EL CHICHARRA.- ¿Por qué cantará este grillito?


(Saca una botella de loza.)


ÑO SE FUE.- Aguardiente de uva... del sur. ¿De aónde lo sacaste?

EL CHICHARRA.- Me lo dio El Verdeese señor Cárdenas.

ÑO SE FUE.- ¿Ése... que antorcharon entre Meneses y el tal Don Patricio?¡Rotos maleros! Hay que ver... ¡Cuándo los castigará Dios!

PEDRO EL SUAVE.- Déjelos que engorden no másel castigo los encontraráaonde s'escondan. El Verde los va arruinar.


(Entra JUAN CHANCACAsoplón y servidor de MENESES.)


JUAN CHANCACA.- ¿Hablan del Verde Cárdenas? Del finao [41] ése... Y paqué se queja agora... Por qué no pidió él la minapa qué fue leso. En estemundo el que se manea es vaca.

PEDRO EL SUAVE.- A vos te veo muy lengúo y muy maniao. Tengo l'idea que derepente te vaia caer a un pique... Olor a muerto t'encuentrote diré.

JUAN CHANCACA.- Si no les gusta el patrónpa qué trabajan aquí.

PEDRO EL SUAVE.- Ese es cuento de nosotros. Agorasi querísvos que soiorejero reconocíodile a tus patrones que yo dije qu'ieran unos ladrones.Cárdenasqu'es hombre y honraoles dio la plataellos la ocuparon en subeneficio y lo dejaron fuera de la sociedá. ¿Qué tal?

JUAN CHANCACA.- ¿Y pa qué fue leso?

PEDRO EL SUAVE.- No fue leso. Creyó que trataba con hombres¿entendís? Yesta minasi los espíritus que mandan la dejan explotardará muchoporquees tan rica como la Descubriora o la Dolores. Pero el dinero mal habío se vapor entre los deos...



(Voces dentro. Alboroto. Fragmentos de frases que suben como una marea que seviniera acercando.)


VOCES.- (Ya formadas.) ¡El gringo mató el gaucho!

VOCES.- (Aisladas que repiten en todos los tonos.) ¡El gringomató el gaucho! ¡Mató el gaucho! ¡Lo mató de puro malo!

JUAN CHANCACA.- ¡El gaucho! ¡Cuando muere el gaucho viene la ruina!...

PEDRO EL SUAVE.- Cuando muere ese pajarito termina la riqueza[42] y enalgunas partes empieza el castigo de Dios.

JUAN CHANCACA.- ¡La mina se broceará!


(Las voces siguen. También protesta EL GRINGO. Seoyen golpes de pelea.)


ÑO SE FUE.- (Poseído de una gran autoridad.) ¡Que nadie locastigue! ¡Tráiganlo aquí!

VOCES.- ¡Hay que aplicarle la ley de la mina! ¡La muerte pa'l que mató elgaucho!

VOCES.- ¡La muerte! ¡La muerte!



(Síguese gran confusión y varios mineros salen arrastrando a un YANQUIJOVENque se esfuerza por soltarsey que da una sensación infinitade fuerza y de desprecio.)


MINEROS.- Que lo juzgue Ño Se Fue.

EL GRINGO.- A mí no tiene nadie que juzgarme. Yo solamente maté un pájaroinútil y feo que me seguía...

EL MINERO JOVEN.- ¡Que se calle el gringo atorrejao!

ÑO SE FUE.- Miragringuito insolentellegaste y te fuiste altiro dehocico...altiro sacaste los pies del plato. Llegando y cortando escobaselmardito.

EL GRINGO.- ¡Déjenme!

ÑO SE FUE.- Si naide te hace na... tuavía... Miracuando llegaste teempezó la preñez de matar ese pajarito. ¿Te acordái qué te dije yo? Esepajarito que llaman el gauchoy que vive en la mina -te dije yo-es como elcuidaor del mineralcomo si dijéramos el ángelel genioel brujo de lamina. Cuando él se muere o se vael mineral se concluye. Se broceao seaniega... ¿Te lo dije? ¿Sí o no?

EL GRINGO.- Sí. [43]

ÑO SE FUE.- ¿Y porqué lo mataste?

EL GRINGO.- ¡Porque no es cierto! ¡Ignorantes! ¡Indios! Cómo puedeocurrírseles que un pájaro feoinútilsirva para algo... (LosMINEROS sacan sus cuchillos y lo cercan.) ¡Cobardes! En grupos meamenazan; de hombre a hombre nadie es capaz para mí. ¡Bestias! ¡Son unosbestias! ¡Miren que el gaucho... dueño del mineral! ¡Jajaja!

ÑO SE FUE.- Un momentoamigos. No se trata de castigar solamente; hay quehacer justicia. ¡Guardar los cuchillos! (Lo hacen.) Miragringotal por cualte acordái cómo llegaste aquíparecíai gallo peliaorcoloriando por falta de plumas.

EL GRINGO.- ¡Yo peleo contra todos!

PEDRO EL SUAVE.- Aguántate en la bayonabuen mozo. Vos no sabís vivir; tuobligación de hombre -si fueras hombre- era respetar lo que los demásrespetan. A la ciudad que fuereshaz lo que vieres. Ahorayo te voy ademostrar -como podría hacerlo cualquiera aquí- que no resistís un golpe.¡Ya!encáchateármatepórtate como un hombre; ya que tenís tan larga lalengua. (EL YANQUI se pone en facha. EL SUAVE lo tiende de un golpe.Todos ríen.) Amigosestos gringos se figuran que porque son rucios sonmás que nosotros. No hay que aflojar nuncaque nunca nadie le gane al chilenoa trabajar ni a peliar¿ah?

UNO.- S'está haciendo leso pa que no lo castiguemos. ¡Mató el gauchomerece la muerte!

ÑO SE FUE.- Nosotros no podimos matar a un hombre [44] indefenso que notiene más que la lengua; que lo azoten y que lo echen... Consideren que ha detener una madreuna hermanatal vez una novia que lo esperan; que no se digaque nosotros habimos hecho alguna vez llorar a una mujer.


(Lo arrastran al interior y lo azotan. EL YANQUI gritay juralos MINEROS se ríen.)


VOCES.- Hagámoslo bailar. Bailagringo.

VOCES.- ¡Si no bailái te entierro dos varas de cuchillo!



(Silencio. Sale uno trayendo el gauchoque es un pajarito deltamaño de una diuca. Todos lo rodeandescubiertos. Loponen sobre un catafalco y desfilan tristemente.)


ÑO SE FUE.- Esto traerá desgracia. Yo no sé lo que pasarápero seráalgo malo. Tan bien qu'estábamos y tuvo que meter su cola el diablo...

PEDRO EL SUAVE.- ¡El diablo no! ¡Yo creo que lo que interviene es lajusticia de Dios!



(Se oscurece la escena y aparece el cuadro 2. En escenaEL CERROALTO y LA RISUEÑA. Éltendido sobre una camaperocon ropa.)


EL CERRO ALTO.- Risueñatenís muy güena mano; ya no me molestan lasherías. Hace tiempo que me siento bien; pero no quería decírtelo porque...

LA RISUEÑA.- ¿Por qué?

EL CERRO ALTO.- No quería que te juerai. Soi tan amabletan simpática.Miradespués de mi madrevos soi l'única mujer que se ha acercao a míasí...con suavidad... ¿Cómo te diría?... Oyenosotros los [45] minerosvenimos de cualquier partevenimos a'venturara trabajar en cualquier cosaavivir como venga y a morir del mesmo moo. Agarramos una mujer sin mirarlacomose toma un tragoy así la botamossin saber cómo es... güena o mala...¿Entendís?

LA RISUEÑA.- Güena o mala... ¿Yocómo seré?

EL CERRO ALTO.- Decimeprimero¿por qué me cuidasteaborreciéndome comome aborrecíai? ¿Por qué te queaste a mi lao hasta agora?

LA RISUEÑA.- Porque... estabai bandiao y... solo... Porque... yo no sé porqué te cuidéni entiendo la pena que me llenó cuando te dejaron tan a maltraer...

EL CERRO ALTO.- Es que vos soi güena. Soi una santazamba. Si a míquet'hei hecho tanto dañome habís cuidao así¿cómo habríai tratao a unoque te hubiera querío? Mirale agradezco al Suave que me haya bajao a planporque si no... no te hubiera conocío...no nos hubiéramos conocío...

LA RISUEÑA.- ¡Qué hombronazo es El Suave! ¿No podríai vos ser parecío aél? Tenís la fuerzate respetany si no fuerai tan aguapaotan perro...tequerrían...

EL CERRO ALTO.- Soy maloyoRisueña. Tenía de vos una idea mala. Esanoche te quería tener... y después -de puro gusto- tirarte a un pique muerto.Tenía ganas de hacerte peazos... Pa míesanochevalíai menos que un...perro. El diablo se me había metío [46] aentroel diablo. (Pausa.)Risueñami chicuela güenaperdóname.

LA RISUEÑA.- Pídele perdón a Dios. Yo no tengo que perdonarte. A mí nadieme ha tratao en otra forma... Toos han querío jugar conmigo; toos han queríomi pobre cuerpo; pero nadie me ha traído amor... Hei sío como... como losperros perdíos. Nadie ha querío entender que soy una mujer con sentimientosque sé sufrir y también... querery que... merezco que me quieran. Dechiquitita me han tratao así. A mí me han hecho llorar mucho... Las únicaspersonas que en este mundo me han defendío han sío la Carmen y El Suave. (Pausa.)Agora que ya'stás güeno me iré. Vos saldrís al trabajo y yo me volveré otravez al despacho a servir de juguete a los mineros...a terminar en un piquemuerto o de una puñalá. (Llora.) Adiós.

EL CERRO ALTO.- Risueñano me dejís. Yo no podría vivir sin vos; te tengoen el pensamientoen la sangre te llevo. Siento una pena tan grande de haberteofendío...no la comprendís vos... Pienso qu'estando a mi laono volveré aser malo. ¿Entendís? ¡Quédate conmigotrata de perdonarme y de quererme! Yono te prometo na; no tengo qué prometerte... Vos sabís cómo es la vía;pero... oye... ¿Tas llorando? ¿Te duele lo que te digo?

LA RISUEÑA.- ¿Dolerme? Noes que es la primera vez que oigo palabras así.Es la primera vez que alguien desea estar conmigo y defenderme. Es la primera[47] vez que una persona cree que me quiere...

EL CERRO ALTO.- Yo siento que te quieroque te querré siempre...

LA RISUEÑA.- Cerroaunqu'stís mintiendoaunque me botís después a unpique o me dejís en el desiertohei de vivir con vosqueriéndote como no tequerrá nadieporque vosque no serís ya matónserís mío. Habís cambiaopor causa mía... El otro... el otro se queó jugando a la pulgá de sangre.¡Este es el hombre mío!


(Se abrazan.)


EL CERRO ALTO.- ¡Qué liviano me siento! ¡Correríajugaría con vos alpillarse...andaría por los caminos hasta cansarme! ¡Te llevaría en brazostoa la vía y te besaría tanto! ¡Risueñame tenís embrujao! ¡No sabía yoque la bondá era tan güena! ¡No sospechaba que la mujer era otra cosa; no seme ocurría que en la vía tamién se podía querer!


(Se abrazan y se retiran muchas vecesriendo comoniños.)


LA RISUEÑA.- Esta noticia se la vamos a darpero yaa la Carmen. ¿No teparece?

EL CERRO ALTO.- ¡Pero claro! Y después a trabajar. Me imagino que agora quete tengo a vosme costaría mucho bajar a la mina tan oscura y tan odiosa. ¿Noserá la mina la que nos enturbia los pensamientos?

LA RISUEÑA.- Si es cierto que me querísme vas a ver en toas partes. ¡Entoas partes estaré yo llamándote mi grandotemi hombremi cariño!

EL CERRO ALTO.- Mi chiquillami mujercitami amor. Oye ¿Vai a creer? Tengoganas de cantar y de llorar... y [48] me da vergüenza. Tengo algo como unapena; pero que no es una pena. Háceme cariñopa no lloraro... pa llorarmás bonito...

LA RISUEÑA.- Figúrate que soy tuyay que me llevái en el corazónque elcorazón es un pique que si se llena de lágrimas me ahogará¿ah? Llévamecon cuidaítocomo te llevó tu madrecomo llevaremos al hijo que nos daránuestro amor. Llévame asícon alegríacon alegría y sin preocuparteconla seguridá quegrandote y tooyo tamién te tengo entero en mi corazoncitochiquito que vos decís qu'es de avecita...

EL CERRO ALTO.- ¡Risueña!


(Nuevos abrazos.)


LA RISUEÑA.- ¿Sabís que agora me moriría de gusto?

EL CERRO ALTO.- Ya me querís dejar... Si te moríste juro que te doy laprimera calda.


(Abrazo y cuadro.)



(Se hace otra vez oscuro y aparece el cuadro 3 visto a través deltransparente. Representacomo se ha dichoel despacho debebidas y otras cosas de don Patricioes decires un fragmentode la escena del primer acto. En escenaLA CARMEN y LAPLANCHADA.)


LA CARMEN.- Vos vaí a terminar con la tanda de Gabino Atienza¿no? Yo nonecesito su plata. Ni creo que tu patrón tenga derecho a negociarme a mí...¿Lo entendís? Ni quiero que vos me hablís pa güeno ni pa malo... ¿No tehabís desengañaoasquerosade que te tengo asco?

LA PLANCHADA.- AdiósVirgen Marida... Cómo seríai si no te conocieran...Te han visto muchas veces así como [49] la sota...en las carpetas... Se hacela que no quiebra ni un güevomirenlá...¿no digo yo?

LA CARMEN.- Soy lo que soy; ni lo que haya sío ni lo que seré le importa anadie. Pueo ser de quien se me ocurraque no dé plata como Gabino Atienza¿entendís? No negoceo con amorno lo hei hecho ni lo haré... Por cariñoloque Dios disponga...la vía¡too! Pero pa qué te hablo a vos de cariño...

LA PLANCHADA.- El cariño... es como un dulce que pone malo el estómago...Voszambadebíai de ser menos pasá por agua tibiay tamién habíai decomprender que aquí tai frita. Aquí tenís que dentrar por onde te lo ordenenlos que te mandan. Yo no diré más esta boca es míapero te vai a acordar demí. Aquícomo en todas partesm'hijitamanda la plata y no hay más.



(Aparece DON PATRICIO dando muestras de una gran furiay sequeda mirando a LA CARMEN detenidamente.)


DON PATRICIO.- ¿Qué te parece lo que m'hiciste? ¡Contesta!

LA CARMEN.- ¿Qué l'hei hecho yo?

DON PATRICIO.- ¿Te querís hacer lesa? ¿De manera que no sabís la chancháque m'hiciste? ¡Zamba canallazamba intrusa! ¿Te habís olvidao quién soyyo? ¿No sabís que conmigo no se juega nadie?

LA CARMEN.- Sé muchas cosas de ustémuchas...

DON PATRICIO.- ¿Me querís amenazar?

LA PLANCHADA.- Ésta tiene ganas que le pase una mano.

LA CARMEN.- ¿Por qué me dicen tantas cosas? ¿No hei [50] trabajao hastaquear rendía? ¿No hei sío condescendiente hasta con los rotos más asquerosospa que hagan su negocio? ¿Qué más quieren que haga?

DON PATRICIO.- Bendito sea Dios. Mirenlá como se hace la chiquitita...Dígame¿es cierto o no que usté declaró ante el juez que yo había estafaoa Cárdenas...ah?

LA CARMEN.- ¿Y no es verdá?

LA PLANCHADA.- Y a voszamba canallate hacía cominillo... Intrusatemataría sin asco...

LA CARMEN.- Podría darles vergüenza... ¡ladrones!

LA PLANCHADA.- Soi como las quiltras... Cárdenas te menió la cola.

DON PATRICIO.- Dejalási la Carmelita es muy razonable y muy güena amigamía. ¿No es cierto? (LA CARMEN lo mira sin expresión.) ¿No es ciertoque si yo le pido un servicio me lo hace?

LA CARMEN.- Según y cómo.

DON PATRICIO.- Usté se da cuenta que su leserao su declaraciónme hahecho daño¿no? Güenoyo quiero que vaya otra vez onde el juez y le digaque por enojopor irreflexiónen findeclaró en contra mía...¿ah?

LA CARMEN.- ¿Que yo vaya a desmentir lo que declaré por propia voluntá;que yo vaya a mentir pa que un canalla haga negocio? ¡Nunca en la víaantesme muero!

LA PLANCHADA.- Debíai cortarle la lengua pa que aprendiera. [51]

LA CARMEN.- ¿Y por qué no me la cortan? Si lo hicieransi me despresarancreo que hasta el último peacito de mi cuerpo gritaría la verdá. ¡Y siCárdenas viniera y los matara como perrosharía bien!

DON PATRICIO.- (Saca su revólver.) Entonces quiere decir quecomo usté no quiere entender lo que le convieneme veré obligao a castigarla.¡Mira! A sangre fría te voy a agujerear el cuerpo por estúpida; aquí va aterminar tu carrera de buena moza. ¿Querís ser dueñ'e minano? CuandoCárdenas recobre la mina vai a dentrar de millonaria... Muy bonito...muybonito. Tonta infelizdebíai mirarte al espejo y mmmmmm.

LA CARMEN.- Yo no tengo ningún interés en esa minani en la plata denadie; vivo de mi trabajo y de él seguiré viviendo. A la vía... a la vía letengo odio; el que me matare me hará un favor. Pero aquí no hay quién lohaga. ¡Hasta pa matar a una mujer hace falta un hombre!

DON PATRICIO.- (Amartillando el armase acerca hasta tocarle elbusto.) Al infierno vai a ir a dar con tu terquedá inútil... Antesde terminar con vosdime¿te vai a retractar?

LA CARMEN.- ¡No!

DON PATRICIO.- ¡Que disparo!

LA CARMEN.- Y pa qué me lo dice a mí... ¡Ladrón!

DON PATRICIO.- Encomiéndate a Dios.

LA CARMEN.- Él sabe la verdá. Él sabrá volver tosca la plata o llenar deagua los piques. ¡Muera yopero que [52] se cumpla su justicia!


(Cuando DON PATRICIO resuelve fríamente dispararentra GABINO ATIENZA.)


ATIENZA.- Hermano Patriciono se acrimine sin necesidá. Usté sabe que estazamba es cosa mía. Si por causa de la mentira que le dijo al juez lo embroman austéyo le doy la plata que se le ocurra; pero ella ende este momento corre demi cuenta. Yo la voy a'mansar. Conmigo no se juega. Bestias más chúcaras mehan ligao. Tomecuentelo que hay en este saquito. (Le da plataqueDON PATRICIO recibe.) Cuentetoo pa usté. Toy encaprichao conest'espina. Déjemela a mí.

DON PATRICIO.- Usté la salvami amigo. Zamba cochinada las gracias a miamigo que librái el pellejo.

LA CARMEN.- ¡Prefiero la muerte! ¡Cochinos! ¡Más asco le tengo al talAtienza! ¡Grosero! Pa esto ganan plata... Pión ayermillonario hoyborrachotoos los díasinventando viciosinventando la manera de gastar la platadelimosnero terminará... ¡cómo toos! ¡Plata maldecía! La ganan sólo pahundirse en los viciossin una idea güena de trabajo ni de caridá. Vicioviciomaldición... Aparta. ¡Un perro estúpido no tocará jamás mi cuerpo!

ATIENZA.- Lo vai a ver.



(La tomahay una lucha terrible. Ella se defiende ferozmentelogrando derribar a ATIENZA. Intervienen a favor de éste LAPLANCHADA y DON PATRICIOque consiguen reducirla a la impotencia.ATIENZA la arrastra hasta la puerta; pero en este [53] momentose presentan LA RISUEÑA con EL CERRO ALTO.)


LA RISUEÑA.- ¡Carmen! ¡Pa ónde la llevan!

LA CARMEN.- ¡Risueña! ¡Cerro!

EL CERRO ALTO.- (Arrebatándole la niña a ATIENZA y derribándolode un golpe.) ¡Yadon Gabinoqué le pasa!

DON PATRICIO.- (Apuntándole.) ¡Los intrusos p'afuera!

LA RISUEÑA.- ¡Con armano! ¡Asesino!



(Salta rápidamente y se coge al cuerpo de DON PATRICIO quedesconcertadopierde la dirección y dispara al vacío.)


LA CARMEN.- ¡Mataor! ¡Me han vendío a este hombreme han vendío como auna res!

EL CERRO ALTO.- (Con mucha ligereza ha desarmado a DON PATRICIO.)¡Tan lindo! Cómo juega a los balazos. (Procede mientras habla.)¡Tan lindo!


(ATIENZA y LA PLANCHADA escapanentretantointimidados.)


LA CARMEN.- ¡Cerro! ¡Gracias! No l'hubiera creído nunca...

EL CERRO ALTO.- Qué le vamos a haceralgún día tenía yo que hacerlobien...

LA RISUEÑA.- Vive conmigoyo vivo con él agora... ¡Es güenoes güenoagora!

EL CERRO ALTO.- Por causa de ustedes creo que me voy a ir al Cielo...

LA CARMEN.- Llévenme pa la mina; allá'stán El Suave y Juan... Con ellosquiero estar. Llévenme.

EL CERRO ALTO.- Altirito puesal sordo le han dicho. Vamoshoy lamina'stará de fiesta... Allá lo esperamos[53] Don Patriusté dirá cuándose va a lavar.


(Se apodera del revólver.)


LA RISUEÑA.- Carmencitacierto es que nos ha pasao hartas cosas malas; perotengo fe en que too ha de cambiar. Creo firmemente que nosotras tamién tenimosderecho a la felicidá...

LA CARMEN.- Yo tamién lo creo. Busquemos el caminovamos hacia lafelicidá¡vamos!



(Se oscurece el teatro y vuelve al primer cuadro. En escenaJUANEL CHICHARRA; PEDROEL SUAVE; ÑO SE FUE y otros MINEROS.)


ÑO SE FUE.- Cierto es que el negocio de Meneses y Don Patricio es malhabío; pero la mina... la mina es de los trabajadores. No puee Dios -sincometer injusticia- arruinar la mina pa castigar a dos pícaros que no valen elperjuicio que sufrirán más de un ciento de hombres.

EL CHICHARRA.- Pero ¿es bien verdá que cuando se muere el gaucho se acabala mina?

ÑO SE FUE.- Siempre ha ocurrío así. Pasa como cuando canta el chuncho...Vos sabís el versito:

 

El chuncho canta

 

y el indio muere

 

no será cierto

 

pero sucede.

Misterios son éstos en los que no los debimos de meter.

PEDRO EL SUAVE.- Como nosotros no tenimos derecho a mezclarnos en losdesignios del destinodebemos seguir lo [55] que se acostumbra en estos casos.Dicen que si una mujer baja...

UN MINERO.- (Lo interrumpe.) ¡Nola mujer no! Una mujerarruinará pa siempre la mina. Se ha visto tantas veces...

ÑO SE FUE.- Tenís razónsi una mujer bajara a la minase terminaríanaltirito las labores.

PEDRO EL SUAVE.- Pero déjenme terminar. Digo que ha sío práctica que unamujer virgen baje al pique a enterrar el gaucho. No hay amigo que valga si notiene como elemento a la mujersea como sea.

UN MINERO.- Una virgen... y de aónde la vamos a sacar...

PEDRO EL SUAVE.- Dios la mandará.


(Se oye ruido y aparecen LA CARMENLA RISUEÑA yEL CERRO ALTO.)


EL CERRO ALTO.- Buenas nochescompañeros.

TODOS.- ¡Cerro Alto! ¡Bienvenío!

EL CHICHARRA.- ¿CarmenRisueña? ¿Cómo por aquí?

LA CARMEN.- Vos lo habís de ver.

EL CHICHARRA.- ¿Están güenas?

LA CARMEN.- Con el favor de Dios.

LA RISUEÑA.- Y llegamos aquí pidiendo amparo.

PEDRO EL SUAVE.- ¿Qué ha pasao?

EL CERRO ALTO.- Las cosas más sabrosas. La Carmen declaró a favor deCárdenasy Don Patricioque está como si le hubieran echao ajíle quisohacer una chanchá a la Carmeny tuvimos que envelarlas p'acá.

PEDRO EL SUAVE.- La Carmen declaró...

LA CARMEN.- Yo fui la única; los demás le dan el favor a [56] Don Patricio.Yo le dije tamién al juez que toos eran unos vendíos. Si declararan hombresla cosa cambiaría.

PEDRO EL SUAVE.- Yo tamién conozco esa encartá. El Chicharra y yo podimosdeclarar.

UN MINERO.- Muchos podimos declarar.

ÑO SE FUE.- Entonces se pensó y se hizo. Ayudemos a la justicia.

TODOS.- ¡Ayudemos a la justicia!

PEDRO EL SUAVE.- Me doy a santo que se haya librao esta chiquilla.

LA CARMEN.- Si no hubiera sío por El Cerro...

EL CERRO ALTO.- Me tocó ponerle un poquito e pólvora.

LA RISUEÑA.- Agora El Cerro es buen hombre.

ÑO SE FUE.- Si vos lo decís...


(Risas. Sale EL MAYORDOMO.)


PEDRO EL SUAVE.- Señorusté sabe lo que pasó en la cuestión del gauch...

EL MAYORDOMO.- Nos van a formar un alboroto del porte de un cerro. El Gringodice que irá a Valparaíso a reclamarle a su cónsul. Pero lo hecho bien hechoestá.

UN MINERO.- Si le hubiéramos partío la guatita no andaría formandoalboroto. Si la cosa es dejarlos callaítos; los muertos son muy discretos.

EL MAYORDOMO.- Hay que enterrar el gaucho. Necesitamos una mujer que no hayapecao.

PEDRO EL SUAVE.- Ha de ser una mujer la que entierre el gauchouna mujer queno haya pecao con hombre¿entienden? Porque hay mujeres con las que los [57]hombres han pecao no más...¿entienden? Yo propongo a la Carmen.

LA CARMEN.- ¡A mí!


(Rumor de desaprobación.)


PEDRO EL SUAVE.- Amigosdéjenme seguirse trata de salvar la mina.Seguramentela Carmen no es una virgen; pero nadie podría asegurar que es unapecadora. No es una virgen como las que califican asíes una mujer que haexprimío la víaque ha sufrío más que'toos nosotrosy que se conservabuena e íntegra a través de mil trabajos. Ha pasao por el mundo sincontagiarseha pasao por el infierno sin quemarsela han herío toas las malaspalabrasla han acechao el dinero y la fuerzay no se ha perdíoha llegado aser lo que podemos llamar una mujer completaque sufriendo ha aprendío a serbuena y a vivir. Ellaque es capaz de dar la vía por lo que sea güenoescomo... un ejemplo pa nosotrosque vivimos del dolor y del sacrificioy quejugamos y peliamos y... muchas cosas más. ¿Quién no le rompería el alma alque le asegurase que no era honrá? A ellaque es nuestro equivalentedebemosdefenderla y proclamarla. Es honrágüena y puracon la pureza del dolor queengendran el sufrimiento y la esperanzaque es un dolor mayor. Ella puee ser lavirgencomo lo es pa los católicos la Virgenque tuvo un hijo. Propongo queella baje.

EL MAYORDOMO.- Que baje.

TODOS.- ¡Que baje!

LA CARMEN.- (Profundamente emocionada.) No soy na [58] más queuna mujer pecaora. Ustedes saben que una no es más que lo que la dejan serpero sí tengo la certeza de no ser mala y que los quiero mucho por hombres ypor... fatales. Porque es una fatalidá trabajar hasta morir pa que otros haganfortunay no lograr sino lo que es desagradable. Con la fe más inmensa en Diosy en mi madre y en la víabajaré al pique.



(Sigue un gran silencio. Toma la avecita y se vaseguida detodos los mineros descubiertos e inclinados por la bocamina. También lasigue LA RISUEÑA. El acto es solemne. Después de una pausa queaproxima más el crepúsculose oyen gritos seguidos de un tiroteo. Juegael transparente y por entre una luz roja pálida se ve la escenaque esuna lucha a muerte entre CÁRDENASMENESES y DON PATRICIO. MENESES caemuerto. CÁRDENAS lo hiere desde un parapeto de rocases a su vezherido por DON PATRICIOque recibe un tiro de CÁRDENASque hacaído y es ayudado por otro personaje que lo saca de escena. DON PATRICIO tratade aproximarse arrastrándose a la escena de primer términooscuraahora. El cielo se cubre de astros. Se da la luz al cuadroanteriorDON PATRICIO aparece trabajosamente y se arrastra hacia lastiendas de los minerosdejando un rastro de sangre. Aparecenlos personajes de la escena anterior. Escena a toda luz.)


EL MAYORDOMO.- Amigospor aquí acaba de pasar la [59] muerte. Vamos a verquién es. El que sepa curar heridas que me acompañe.

LA RISUEÑA.- Yoseñorentiendo algo.

EL CERRO ALTO.- Manos de ángel tiene.



(Todos los MINEROS siguencon excepción de EL SUAVELACARMEN y EL CHICHARRAque se quedan en silencio contemplando la noche.Al foro se advierten los contornos de los cerros mineralógicos. Sombraen la escenareflectores sobre los personajesluz en lasmontañas.)


EL CHICHARRA.- Los ricos no sufren.

PEDRO EL SUAVE.- Sufre todo el mundo.

EL CHICHARRA.- Cualquiera puede hallar una minay no volver a sufrir dehambre y desnudez.

LA CARMEN.- Con la riqueza se puee hacer mucho bien.

EL CHICHARRA.- ¿VosSuaveconocís toos los caminoslos ojos de agua ylos derroteros de esta tierra?

PEDRO EL SUAVE.- Yo soy... dicen que buen catiaorsoy medio chango. Conozcobien esto.

EL CHICHARRA.- ¿Y no habís buscao minas?

PEDRO EL SUAVE.- ¿Pa qué? La plata no m'interesa.

LA CARMEN.- Con la riqueza se puee hacer mucho bien. Si una tiene plata nadiel'atropella. Se puee vivir como se quiera.

PEDRO EL SUAVE.- A mí no m'interesan la riqueza ni la vía. No me matoporque el sufrimiento me es indiferente. No me divierto porque la maneracorriente de hacerlome parece miserable; me retiraría del trabajo si notuviera necesidá de moverme; pero no me arrastran [60] las cosas que llevan alos demás...

LA CARMEN.- ¿No te interesa... ni el amor?

PEDRO EL SUAVE.- ¿El amor? Tal vez. ¿Pero aónde está el amor? La mujer seacerca al hombre na más que p'hacerlo instrumento dé sus deseos. Se leentregano por élsino por ellay toa la vía está tirándolo de la rienda-el que se une a una mujer hace el papel de animal amaestrao no más-. Digo quelo tira de la rienda hasta que lo doblega por completo. Cierto es que algunasveces cae en la demanda; pero generalmente vence. Los hijosa los que unoquiere tantoson cadenas definitivas en esta tragedia de la vía...

LA CARMEN.- Me hace daño oírte estas palabras a vos que soi tan güeno.

PEDRO EL SUAVE.- Viviendo hei visto mucho. Viajando por mares y tierrasdesconocíassufriendo y creyendo aquí y alláme fui haciendo duro. Volví yme recibió el amor...ese amor que engaña. Por esa razón no tengo interésen na. Soy güeno porque es más cómodo. Al desierto me lancé no a buscarriquezasquise encontrar la muertey como la muerte es mujertamién sem'escondió. ¡Soy güenono por bondásino porque es más ventajoso que sermalo!

LA CARMEN.- Nadie hay que sea más bondadoso que vos; nadie es mejor quevos... Tus palabras revelan dolordesengañorencor...pero tu vía es toabondá.


(Pausa. Pasan grandes pájaros que ensombrecen el cielo.)


EL CHICHARRA.- ¿Oyen? ¿Oyen? Es algo como una música [61] que viniera delejos¿oyen? (En efectoinunda el momento la música de un órganolejano que se va acercando en relación con las necesidades de la acción. Seiluminan las cimas de las montañas como si ardieran. La música creceunas letras de oro se graban sobre los cerros.) ¿Oyen? ¡Hablan!Los derroteros hablan. En estas montañas está la riqueza. La riqueza nosllama.

LA CARMEN.- ¡La riqueza nos llama...la riqueza nos llama!

PEDRO EL SUAVE.- Tamién podría ser la muerte.



(Aparece el siguiente texto impreso en los cerros: «Son oscuros yocultos los caminos; la muerte acecha en cada detalle; pero alfinal está la riquezala riqueza que es el poderla felicidad;todo lo que el ser humano puede soñartodo lo finotodo lograndetodo lo buenolo absurdolo horrible. ¡Todo!¡Todo lo da la riqueza!»)


EL CHICHARRA.- Todo lo da la riqueza.



(Cambian de forma los cerroslas grandes rocas parecen huir. Impresoen las rocas: «El fondo del mar tiene poder para el audaz; parael emprendedorel centro de la tierra guarda sus metales preciosos; parael triunfador son los besos embriagantes y los finos perfumes y los exquisitosmanjares. La vida puede beberse de un sorbo; fugaz es la dichabusquémoslatodos podemos encontrarla; seamos felices antesde morir». La música es suave como un canto de amor.

Viento de las riberas. [62]

Sobrevienen hoscas tinieblas; el órgano imita la tempestadyla tempestad envuelve las cimasahora tenebrosas.

Impreso en las tinieblas: «Si la tempestad nos aplastalamuerte nos sorprende; si caemos luchandohabremos cumplido connuestro destinoque es el de morir. Estamos señalados por lamuertepero antes que nos reclame debemos vivir. ¿Es más muertela de la guerra y la aventurala del desierto o el naufragioladel patíbulo o de la desesperaciónque la del blando lecho rodeado deamigos? No: la muerte tiene un solo gesto. Vamos a lucharafrontémoslotodo para ser poderosos. Llevamos en nosotros el triunfo y la derrota.Somos jugadores del destino. ¡Tiremos el dado luchemos!»)


EL CHICHARRA.- ¡Somos jugadores del destino! ¡Jugadores del destino!



(Luces de diversos colores marcan la lejanía. Los cerros toman formasdiversasla música siguelos personajes están como fascinados.

Impreso en los cerros: «Estamos en el centro de la desgraciaquees oscura como la noche y tiene garras de fiera. Escapemos de ladesgracia. Los derroteros están abiertos. Ellos dicen: Venidpara entregaros la riqueza y la famay con ellos la felicidad. Losderroteros llamanla suerte está ocultapero también llama;nunca los inertes podrán encontrarla; sólo son hombres los que andanpiensan y obran. ¡Marchemosel porvenir [63] corre delante denosotrosvenzámoslo»!

La visión desaparece.)


EL CHICHARRA.- No sé si estoy loco o embrujao; pero oí cantar losderroterosoí hablar los caminos. Yo iré a lucharno quiero ser más pobreni miserable. No quiero enriquecer con mi esfuerzo a nadie más. Seré rico paratiCarmenpara tipara mí y para todos los demás.

LA CARMEN.- ¡Seremos ricos!

PEDRO EL SUAVE.- Como yo te quiero mucho y sé que en la aventura moriríassi fueras solote acompañaré. El desierto me ha mordíopero me conoce.¡Iremos juntos!

EL CHICHARRA.- ¡Y seremos ricos y felices!

LA CARMEN.- ¡Probaremos que la riqueza puede ser una bendición!

Etapa Tercera

El de profundis del desierto





Cuadro Primero

El Derrotero



Todo orden de montañas calvas y agresivas que se alejan hasta las másremotas lejanías azulesun tanto más oscuras que el cielo diáfano sinnubesinmóvil como un gran espejo de turquesa. Un sendero que seretuerce prisionero entre las quebradas rocosasy que es más bien untajo dado en las molesviene desde el fondo y avanza hasta la escena.Dibujados sobre las cimas se ven caminos o rutas angostísimos que comocuerdas ahorcan los cerrosse descuelgan hacia los abismos o seresuelven en zigzagues arbitrarios.

Los pedreros de la escena son altos y de diversas estructuras; dan laidea de ser superposiciones de piedras preciosas inmensas; diríase queforman el pórtico de la más fantástica leyendadonde la imaginaciónárabe no ha [66] logrado penetrar. El suelo gris formado de arena.Grandes aves oscuras atraviesan de vez en vez el espacioperdiéndosedetrás de las cimas. El silencio sería sagrado si no fuera angustiante.


VOZ DE PEDRO EL SUAVE.- Deja las mulas al abrigo. Entremos por este cajón;pueda ser que encontremos por'onde salir. (Asomándose a la escena.)Oyemira. ¡Es aquí! ¡Aquí!

EL CHICHARRA.- ¿Qué hay aquí?

PEDRO EL SUAVE.- Un ojo de agua. Esta es la quebrá que la llaman de lossueños. Esto es lo más bonito que hay en el mundo; pero no hay que dormiraquí...no hay que dormir.



(Aparecen EL SUAVE y EL CHICHARRA. EL SUAVE examina la arenallevándosela a la boca; se orientamirando a todas partesy avanza hacia el muro rocoso de la izquierda ydespués de examinarávidamente un sitio dadose alza y deja caer los brazos con desaliento.Luego sonríe y se acerca a EL CHICHARRAque espera angustiado. Sustrajes están ahora destrozadoscrecidas las barbas y los cabellos. Greñudosy sombríosparecen montones de arena o rocas que caminaran.)


EL CHICHARRA.- ¿No hay agua?

PEDRO EL SUAVE.- No. Se secó. Antes había agua aquí. Se vendemostraciones. Yo lo sabía porque los viejos que pasaron antes me lo habíandicho...

EL CHICHARRA.- ¿Y ahora qué haremos? [67]

PEDRO EL SUAVE.- Buscar la huella; no nos quea otra.

EL CHICHARRA.- Me muero de cansancio. (Avanza hasta primer término.)¡Qué piedras más lindas!

PEDRO EL SUAVE.- Son piedras preciosas. No hay en el mundo riqueza mayor.

EL CHICHARRA.- Carguemos las mulas y volvamos. (Se acerca y trata deextraer una. Se oye un gran estrépito como el de un trueno.)¿Qué es esto?

PEDRO EL SUAVE.- (Consigo mismo.) Era verdá. Tamién...

EL CHICHARRA.- ¿Qué era verdá?

PEDRO EL SUAVE.- Que este cerro defiende sus piedrasque aplasta a cuantosquieren llevárselas. Tamos metíos en un embúotenimos que saliry luego.

EL CHICHARRA.- Suavetengo susto. Agora'stoy seguro de que perdiste lahuella. ¿Aónde iremos a dar?

PEDRO EL SUAVE.- Aonde llegan toos los mortales¡a la muerte!

EL CHICHARRA.- ¿Te querís burlar? Te seguí porque aseguraste que conocíailos caminosy ahora... ya se va a acabar el agua... Ahora... ya no tengoesperanza de volver.

PEDRO EL SUAVE.- Los sufrimientos t'están oscureciendo la razón. Yo noquiero perder el rumbono quiero matarteno me perdonaría jamás si tehiciera algún daño irreparable; pero si me hubiera perdío sin querer¿creisque amargándote e insultándome llegaría la huella? Vos meconocís a mí...¿no?

EL CHICHARRA.- Perdóname; pero es que...

PEDRO EL SUAVE.- Yo encontraré el camino. Sé qu'estamos cerca del másfamoso derrotero que oculta el desierto. [68] Ahora hay que procurar saliradelantey no hay más.

EL CHICHARRA.- Ya no quiero la riquezaya no quiero na; sólo deseo volveratrás.

PEDRO EL SUAVE.- Sin haber encontrao el derrotero yo no volveré jamás...

EL CHICHARRA.- Pero si too está en contra. Aquellos pájaros negros casi noscomieron cuando quisimos dentrar a la mina de los Campillay.

PEDRO EL SUAVE.- Esa riqueza espera su dueño. Las fuerzas misteriosas deldesierto sólo acogen a los señalados por el destino. ¿Te acordái cuandodormimos con la cabeza puesta en un rodao de plata que era una riquezafantástica?

EL CHICHARRA.- Síme acuerdo. Despertamos al otro día aentro de una cuevaoscura y húmeda y no encontramos señales de mineral. Me parece que toolobonito que se encuentra es puro sueño.

PEDRO EL SUAVE.- Pero muchos encuentran riquezas. Es que lo que se dice escierto. Estos minerales están al cuidao de los brujos o de los genios deldesierto. Yo hei tenío aquí muy grandes sorpresas. Una vez toa la caravana semoría de sevino un cataclismorodamos por una laera arenosa y nosencontramos en una vertiente que no conocía ningún baquiano. Otra vez nosatajaron unos pájaros y así pudimos capearle al tierral del desierto. Too esmisterioso...los seres humanos somos muy poca cosa...

EL CHICHARRA.- Suaveyo me volveríatengo mucho mieotengo el espírituasustao. Anoche se metieron en mi [69] sueño los más terribles animales.Pájaros me picaron los ojosme abrieron las entrañasme destrozaron elcuerpo. Toas las noches hacen lo mesmo. Toy lleno de angustiame voydeshaciendo poco a pocoy llegará el momento en que no tendré voluntácaeré pa siempre o me volveré loco.

PEDRO EL SUAVE.- Un poco embromao es el asunto. Haga como yoríase de lasvisiones y del mieo. Las visiones se ríenyo tamién me río. Y si me matanque me maten... ¡Güena cosa de harto me voy a perder!

EL CHICHARRA.- Pero ¿buscarís la huella?

PEDRO EL SUAVE.- La buscaré mientras puea moverme. Tuavía quean dos o trestragos de aguatres días más de vida. Las mulas bebieronestán bienconservás; lo demás... se arreglará por el caminotoo es cuestión deánimo. Voy a explorar un pocoa ver si se me abren los ojos. La huella'stáaquíaquí mesmo; pero no la vimos... Yo sé que el derrotero que buscamosyque se llama El Muro de Plataestá cerca de este abismo de las PiedrasPreciosas. Hasta luego. Ruega por mí a l'ánima guachuchera...



(Cuando va a salir por la derechaaparece por el foro EL HOMBREDEL DESIERTO. Es un hombre de edad indefiniblebarbudoreciode estatura casi baja. Viste una chaqueta tejida con fibras depalmerasunas botas inverosímiles y un sombrero también de palma.)


EL HOMBRE DEL DESIERTO.- Buenos días.

PEDRO EL SUAVE Y EL CHICHARRA.- Güenos se los dé Dios. [70]

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- ¿Tiene agua la vertiente?

PEDRO EL SUAVE.- No.

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- Qué malo está eso. Yo tengo necesidad de beberalgo antes de emprender mi última jornada.

PEDRO EL SUAVE.- (Mirándolo inquisidoramente.) ¿Quién esusté?

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- A mí me llaman el Hombre del Desierto... (Sonríe.)Dicen las leyendas que donde aparezco llega la muerteque soy una especie debaquiano de ella. Pero no es así. No sé por qué me temen. Muchosdesesperados por el miedome han disparado tiros o arrojado sus boleadoras;pero no me han dado.

PEDRO EL SUAVE.- ¡El Hombre del Desierto!... ¡El Hombre del Desierto! Puedeser que lo que dice usté sea cierto; pero la verdá del cateador es que ustées algo fatal. Todos creen que usté anuncia las tempestadeslos atierros...yha de ser también verdá que el desierto se librará de su maldición el díaque usté muera. ¡Y me parece que sucederá ahora mismoporque yo lo mataré!


(Saca su cuchillo.)


EL HOMBRE DEL DESIERTO.- No podría matarmeyo me defendería. Soy muyfuerte y no estoy extenuado como ustedes.

PEDRO EL SUAVE.- A mí le costará mucho vencerme. A mí me llaman El Suave ysoy hombre de mucha historia...

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- ¿El Suave? Dicen que ustémi amigofue un granmarino en la escuadrael mejor explorador del desiertoel mejor tirador decuchillo y el hombre más generoso... Dicen también que una mujer lo lanzó aldesierto...a buscar la muerte.

EL CHICHARRA.- ¿A buscar la muerte? [71]

PEDRO EL SUAVE.- Aburrío de esperarlame vine al desierto.

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- Una cosa parecida me precipitó a mí hacia lasoledad.

PEDRO EL SUAVE.- No creaChicharraque en este momento busque la muerte. (Pausa.)Una mujer es una mujer. No hay en el mundo como una mujer. Es cierto que una deellas me lanzó al desierto; pero el desierto me enseñó a hombre. Escurioso... Buscando la muerte me di cuenta del valor de la vía...

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- Cuenteamigosu historia. Veo que ya es amigomíocomo lo son todos los que han sufrido de verdad. Cuenteamigoacasomañana habremos desaparecido.

PEDRO EL SUAVE.- No vale la pena. Las tragedias las hacemos nosotros mismos.Nosotros forjamos todo lo que nos pasa... Y somos tan imprevisores que al bordede la tumba nos reunimos pa contarnos cuentos.

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- Que vea la muerte que no le tenemos miedo.

PEDRO EL SUAVE.- Esa mujer me la dio el mar y la tierra me la quitó...yola salvé de un naufragio. Era alegresimpáticadulce...yo la había oídopero no era su amigo... El fruto de quince años de trabajo llevaba yo en eseviaje. La encontré batallando con las olas; quise salvarlasin perder mi oropero me di cuenta de que no era capaz. Debía para salvar mi fortuna dejarla aella; arrojé sin vacilar el oro y me vi en posesión de una mujer tan amabletan fina. Quise dejarlapero me retuvo con mimos y lágrimas y con besos. Yo hesido siempre un niño y un creyente en [72] busca del milagro... Me quedé conellafui su esposogocé infinitamente de la viday luego debí abandonarlapara buscar la vida. Un día volví... y la encontré distrayéndose... comosaben hacerlo todas las mujeres. Mi primer impulso fue matarla...pero sesobrepuso el hombre. La dejé sin decirle nadasin que me vieragozando delmomento y con el sobresalto de la espera. A lo largo del tiempo he comprendidocuánto la quería...

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- Lo mío es parecido; pero sin heroísmo. YoelHombre del Desiertola matéla habría muerto mil veces...

PEDRO EL SUAVE.- UstéHombre del Desiertoconvertío en fantasma de lamuerte por causa de una mujerquiere agua. Chicharradivide el agua en tresraciones y dale una aquíal amigo... Dios dispondrá después.



(Lo hacenbeben los tresluego se miran en silencio en formasolemne y se dan las manos como quien se despide.)


EL HOMBRE DEL DESIERTO.- ¡Con la facilidad que dan ustedes el agua que es lavida! Están perdidosno saben lo que les ocurrirá mañanao esta nocheydan el agua. Yo he visto a dos amigosque eran como hermanospelearsecruelmente por un sorbo de agua que finalmente ha caído al desierto. He visto alos sedientos crispados escarbando la arena en busca de agua. ¡No sabían queabrían su tumba! He visto a los piratas del desierto proceder con más crueldadque los buitrescon los exploradores que ellos mismos han [73] perdido. Lo hevisto todo y he debido callarme. Por eso dicen que yo aparezco momentos antes dela muerte.

PEDRO EL SUAVE.- Nosotros damos el agua y damos la vidaporque no nos hacemayor falta. Somos hijos del azar y hacia el azar vamos; hay una fuerza ajena ennosotros para conducimos... En fina qué pensar más...

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- Deseo con toda mi alma que les vaya bien; pero másme gustaría que estuvieran más allá de la pequeña ambición que pierde a lahumanidad.

EL CHICHARRA.- Nos esperan.

PEDRO EL SUAVE.- Todos los hombres están atados a un corazón.

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- Ustedes buscan El Muro de Plata. Millares han pasadopor aquí y nadie ha vuelto; los caminos del desierto son muy enredados. Laarena es siempre enemigamuy ancha la angustiay la inquietud de volver seclava como una cuña de nostalgia en el corazón. ¡Cómo se envidia al mendigoy al animal de carga! El viento de la noche muerde siemprelos ruidos atontanenloqueceny las tempestades de tierra parecen estar forjadas por el polvo delas tumbas. Muchos han acopiado cantidades inmensas de metal; pero no han podidovolver. Llenas de huesos y de secretos están las sendas. Este bolsico depiedras que constituye la riqueza más grande que se pueda soñares por lasnoches pestilente. Da libertad a un gas envenenado que asfixia con rapidezy dedía provoca el sueño. Pero no hay que dormirse. ¡El que se duermenodespierta nunca [74] más! Yo he tropezado con la riquezahe dormido sobre losrodados; pero no quiero la plata. Rico y considerado fui; no quiero volver almundo que me rechazóque yo abandoné. Prefiero ser como las vizcachascomolos ratones...

PEDRO EL SUAVE.- Se m'ocurre que usté'stá más fregao que yo. Créame quecelebro haberlo encontrado. Yo tambiénsin ser de una gran familiarecibícierta educación; pero me avengo muy bien con los mineros porque son muyhombres. Soy como todosaunque a veces me salga la conversación medio parecidaa la de las personas decentes...

EL CHICHARRA.- Siempre creí que vos erai otra cosa.

PEDRO EL SUAVE.- Como lo es la Carmen. Las guerras civiles le mataron suspadres y le incendiaron su casa; la vida se encargó después de ensuciarla y detraspasarla de amargura. Y son muchos los que caen empujados por un fracaso. Esosí que callanse adaptan y desaparecen. La vida aplasta y borrade nadasirven los apellidos ni las noblezas; sólo el dolor es efectivo.

EL CHICHARRA.- ¿Y aónde vive usté?

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- ¿Yo? ¿No pasaron por un pequeño oasis donde hayuna palmera? Allí vivo yo.

PEDRO EL SUAVE.- ¿Y a qué vino por acá?

EL HOMBRE DEL DESIERTO.- Un ramalazo de pena me lanzó de nuevo a buscar lamuerte; perocomo siempreacobardé. Y quiero llegar pronto a mi reparoporque el viento negro va a venir luego y no quiero que me encuentre [75] en elcamino. ¡Sin darme cuenta me veo huyendo de la muerte que creí que veníabuscando! (Pausa.) El camino para El Muro de Plata pasa por una deestas montañasno sé por cuál; pero creo que está cerca. Usté que esbaquiano podrá encontrar la huella. Me duele mucho no poderles indicar dóndepueda haber un ojo de agua. (Se despide dándoles la mano.) No seolviden de mí. Soy un ermitaño que no irá al cielo.


(Se aleja hacia el foro por la quebradura de la montaña. Hayuna pausa.)


EL CHICHARRA.- Suaveyo quisiera volverme. Vámonos con este hombre al oasisde la palmera.

PEDRO EL SUAVE.- ¿Qué le dirías a la Carmela? ¿No recuerdas que esa mujerlo espera todo de vos? ¿No te acuerdas que después de desear la riqueza searrepintió y te pidió llorando que no vinieras? Por otra parteyo gasté enla expedición todo cuanto tenía. Alimentos hay para dos meses; agua... sinduda encontraremos; estamos cerca de El Muro de Plata¿y querís queacobardemos? Si querís te volvís vos. Yo seguiréno por ambición deriquezasino por instinto de pelea. Yo encontraré El Muro de Plata aunque debamorir junto a él. Las mulas son nueve; llévate las que querái y todas lasprovisionesy déjame aquí.

EL CHICHARRA.- Vos sabís que yo me perdería...

PEDRO EL SUAVE.- Ese hombre del oasis puede servirte de guía. (Pausa.)Resuélvetemira que el tiempo pasa y debo encontrar la senda.

EL CHICHARRA.- Iré con vos. [76]

PEDRO EL SUAVE.- Estaré a tu laohasta el último minutodondequiera quenos encontremos. (Le da la mano y luego un abrazo.) Hasta luego.


(Mutis derecha.)


EL CHICHARRA.- (Lo sigue hasta que sale de la escena.) Vuelveluegohermano. (Pausa.) Ya se perdió. Parece que se lo tragól'arena. (Pausa.) Me muero de cansancio y no pueo dormir aquí...Me parece que too es una cama muy grande. El alma daría yo por una cama... ¿Ypor qué no me acostaré? ¿Qué importancia tendrá que no me levante más? ¿Aquién le voy a hacer falta? A las mujeres no les importa el amor...el amorque ellas quieren lo dan toos. (Pausa.) Me caigo de cansancio... (Sesienta junto al muro del fondo.) Parece que me dormiré... Ya seacabó...ya me está comiendo el desierto... No siento el cuerpo... No verémás a mis padres ni el ranchoni el estero... No tocaré más la guitarranibailaré más... Ya no... ¡No...no! ¡Yo no quiero dormir!¡No quiero dormir!¡No quiero morir! (Trata de levantarse sin conseguirlo. Se arrastrahasta el límite derecho de la escena.) ¡He de salir de aquíhe desalir de aquí! Tengo mieo d'estar solo... El Suave no llegará nunca... Se lotragará el desierto que escondió el camino. (Logra levantarse. Iluminadopor el entusiasmogrita.) ¡El Muro de Plata! ¡Veo El Murode Plata! ¡Allí s'enrea el solallí está la riquezaallíallí! ¡Voycorriendo!



(Mientras habla y correspondiendo a su expresiónse ha hecho jugarel transparente y presentado El Muro de [77] Plata. Luegocuandoél corre para salirla escena vuelve. EL CHICHARRA embiste almuro y cae; se da una vuelta y se queda allí. Pausa. ApareceEL SUAVEmuy contento.)


PEDRO EL SUAVE.- ¡Codeo! ¡Codeo! ¿A que está durmiendo? No es hombre deaventurasustéhermano. ¡Arribaya! (Lo levanta.) ¿Quétiene en la frente?

EL CHICHARRA.- No sé lo que me pasa. Mirecodeoyo vi El Muro de Plata.Allí estaba¡allí!¿ve? Entonces corrí a encontrarlo y me di ¡qué mediocabezazo! en las piedras. Y aquí me tiene. Los brujos hacen lo que quierenconmigo. Lo mejor sería que me matara...

PEDRO EL SUAVE.- ¡Cómo se le ocurrehermanopor la santa! Le vengo adecir que acabo de encontrar la huella. Esta noche dormiremos amparaos por ElMuro de Plata... Vaya y saque de las alforjas un poco de harina o charqui;comeremos aquí mesmo y altiro emprenderemos la marcha.

EL CHICHARRA.- Ta biencodeo.



(Obedece. EL SUAVE contempla el panoramase palpa las piernasy la cabezahaciendo a continuación demostraciones de honda fatiga.Entra EL CHICHARRAtrayendo los comestibles.)


PEDRO EL SUAVE.- (Repartiendo las raciones.) ¡Qué lástimaqu'el charquique tan güeno es p'al hambreno se le puea poner al prepararloun traguito de agua...! (EL CHICHARRA come sin contestar ni con el gesto.Hay tristeza en su faz.) Si no encontramos agua después [78] de comeresta carne salánuestra muerte sería como la de las princesas emparedás delos cuentos... ¿Qué te parece? A vos que soi un alma blancate vendría allevar al cielo entre sus blancas alas el ángel de servicio... ¿No tegustaría irte al cielo volando?

EL CHICHARRA.- ¿Te parece poco lo que nos ha pasaoque t'estái riendo?

PEDRO EL SUAVE.- No sé por qué se me ocurren estas cosas tan divertías...Me gustaría que te rieras. Es harto hondo este embúo... ¿Cómo llegaríamosaquí? ¿Nos habrán traído los brujosla pelá o la suerte? ¡Qué bonitosería esto pa sepultura! ¿Ves esa piedrecita que nos cubre? ¿No te gustaríaque nos cayera encima y nos dejara quietitos pa siempre? ¿Y abrazaítos?

EL CHICHARRA.- No decís cosa que se te puea agradecer.


(Suspira. Silencio.)


PEDRO EL SUAVE.- La Carmen ha d'estar rezando por vos... al son de lasguitarras...


(Ríe.)


EL CHICHARRA.- Parece qu'estái endiablaome querís quitar hasta mi últimoconsuelo...

PEDRO EL SUAVE.- Perdóname. Yo creo que la Carmen es buena. Pero creotamién que te ha pescao el desalientola cobardíay me hace daño. Me gustaque creái aunque sea en una mujer que acaso no verís más...mientras tengáife tendrís vía. Ahora se me ocurre que -si los brujos no lo impiden-encontraremos El Muro de Plata... (Pausa.) Sigo pensando en lafuerza del destino. Si no hubiera perdío la huella no [79] habríamos llegaoaquí. Perovamos antes que te dé por dormir. (EL CHICHARRA trata delevantarse y no puede.) Ta medio no sé cómohermano Chicharra. No es elcansancio el que lo aplanaes el pensamiento. Usté se ha llenado depensamientos malosy se ha ido minando solo. Ahora que estamos en la mejoretapa se hunde en la nadaahora lo están demoliendo las fuerzas extrañaselmiedo que usté ha venío acopiando durante todo el camino. ¡Búsquesepálpesedese cuenta de que es hombreque le quea un corazón y que le hizouna promesa a la mujer que lo mantiene todavía vivo!

EL CHICHARRA.- No pueohermanono pueodéjeme aquí.

PEDRO EL SUAVE.- Si le parecehermanomás que hermanoaquí nosquearemos. ¡Qué buenaqué buena es la vía y qué buena es la muerte cuandose comparte con un amigo querío!

EL CHICHARRA.- Suaveperdóname. Pero...

PEDRO EL SUAVE.- ¡Chist!... Escucha. Vinimos aquí porque nos llamó eldesierto. Nos llama otra vez... El desierto canta otra vez... Nos recuerda quesomos hombres. ¡Escuchaálzateoye de piecon el alma levantá al cielo!



(Empieza el son del órgano a llenar con su extraña y grandiosa melodía lainmensa soledad que subraya el desalientoprecursor de la muerte. ELCHICHARRA ha logrado alzarse.)


EL CHICHARRA.- Tenís razónla cobardía está dentro de mífuera de micorazóntodo cantatodo lucha; solamente [80] yo soy cobarde¡solamente yono merezco ser hombre! Vamosvamos a morir en la demanda.


(Lo abraza.)


PEDRO EL SUAVE.- Y que los brujos no nos roben la plata; ni el miedolavida. ¡Vamos a luchar hasta que seamos capacespor ellas y por nosotros!


(Música hasta después de bajado el telón.) [81]





Cuadro Segundo

El Canto del Minero



Una pequeña meseta en el centro del desierto. Una roca enormenegray cóncavase recorta sobre el cielo azul gris que parece una gradaciónde los arenales infinitos del yermo.


VOZ DE PEDRO EL SUAVE.- (Detrás de la roca.) Descansaremos unmomento aquí. ¡Qué lástima que no tengamos agua pa las mulas! Comeremos unpoco y yo iré a explorar por este otro lado.

VOZ DE EL CHICHARRA.- ¿Creís que habrá agua por aquí?

VOZ DE PEDRO EL SUAVE.- Si no hubiera... Andaaquí'stá más abrigao. Tediré que no me gusta mucho ese viento que empieza a levantarse.



(Aparecen primero EL SUAVE y después EL CHICHARRA; éste traeprovisionesel otro atraviesa la escenaexamina la roca y luegoescruta el horizonte.)


PEDRO EL SUAVE.- Un trago de agua que bebiéramos nos daría fuerzasp'alcanzar el oasis de la palmeray allí'staríamos en salvo.

EL CHICHARRA.- ¿Estái seguro que vamos por la huella?

PEDRO EL SUAVE.- A mí me parece que sí... Ahora que el destino lo pueedeterminar de otra laya...

EL CHICHARRA.- Te encuentro... no sé cómo...cada vez te entiendo menos.

PEDRO EL SUAVE.- Los hombres son según la intención con que los [82]miremos. Vos m'encontrái raro porque me tenís desconfianza.

EL CHICHARRA.- ¿Desconfianza? No creo que sea desconfianza... Toma. (Lepasa los alimentos.) Este polvo de galleta se me ataja en lagargantay este charqui... Llegamos al quinto día sin agua.

PEDRO EL SUAVE.- Así es. (Pausa.) Hay quienes han soportaoocho días...

EL CHICHARRA.- ¿Vos no tenís se?

PEDRO EL SUAVE.- Hei tomao tanta agua como vos. Hay que tener fe. Laesperanza da fuerza... No hay que atraer la derrota con malas palabras ni condudas.

EL CHICHARRA.- ¡Y pensar que encontramos el mineral más rico del desierto!

PEDRO EL SUAVE.- Es por esa razón que me hace muy poca gracia la falta deagua.

EL CHICHARRA.- Era cierto... Encontramos el derrotero...lo encontramos.Somos ahora ricos. ¡Ricos! Podimos hacer cuanto se nos ocurra. Empedrar conplata el puebloapedrear los perros con pataconescomprar de cuanto se nosocurra... ¿Qué te pareceSuave? (Este sólo sonríe.) A vosparece que no t'importa na... ¡Quién te creyera!

PEDRO EL SUAVE.- No me creís.

EL CHICHARRA.- (Sin contestarle.) Ese roto maulino que profanaporque tiene aperos de plata y caballo con herraúras de platava a quearchiquitito cuando yo llegué a Copiapó. Yo tamién le daré plata a too elmundo. Yode aquí en ailanteseréno El Chicharra[83] sino don Juan. Iréa mi tierra y a toos les daré platacompraré una hacienda pa mi padre... LaCarmen será señora principal. Cuando la vean pasar dirán: «Es la esposa dedon Juanel minero».

PEDRO EL SUAVE.- No hablísChicharrano te conviene.

EL CHICHARRA.- ¿Entonces no es cierto que somos ricos?

PEDRO EL SUAVE.- Pero el hablar en demasía nunca quitó la se. Guarda tusfuerzaste hacen mucha falta. Ya sabís que soi rico y que te aguarda unamujer... y que si tenís más tino que Atienza y que el maulinoserís lo quese te ocurra.


(EL CHICHARRA se va y vuelve trayendo una gran masa deplata pura.)


EL CHICHARRA.- ¡El Muro de Plata!

PEDRO EL SUAVE.- Es plata de buena calidá.

EL CHICHARRA.- ¡Plata pura! ¡Lo encontramos nosotros! ¡Es el mineral másrico de Chile! ¿Qué te pareceSuave? (Sin esperar respuestasetira al suelo y abraza al trozo de plataen seguida lo pone de almohada.)Días y días por el desierto quemaos hasta el alma...medio muertosaplastaospor los fríos de la nocheoprimíos por las penas del desiertoagonizando deseamenazaos por pajarracoslos sueños llenos de diablosextraviados por losbrujos. Las huellastragás por el desierto. ¡No le basta al desiertocomérselo a unotamién se traga los caminos!

PEDRO EL SUAVE.- Come.

EL CHICHARRA.- ¿Pero no te habís dao cuenta de que soy rico? ¿Cuántospesos dará El Muro de Plata? [84]

PEDRO EL SUAVE.- Si no lo esconden los brujos y lo podimos explotarunos...trescientos millones...

EL CHICHARRA.- ¿Tan poco? Ningún rey será tan rico como nosotros.

PEDRO EL SUAVE.- Podís ir en busca de la niña pelo de oro de los cuentos.

EL CHICHARRA.- De too te reís vos. Gabino Atienzaque me quiere enganchar ala Carmequeará chiquitito... Cuando lleguemos ya'stará en despinte...¡Cómo me voy a reír de Gabino Atienza! Los patrones me saludarán de igual aigual. «¡Chicharraoh! ¿Hallaste un derrotero?» «Así fuepuespatróncosas de la suerte...que no se casa con nadie...» «¿Y es rica la mina?»«Asíasí... Dicen que los rodaos solos dan sus... mil toneladas... Platapurala cortamos a cincel¿ve?» Y le mostraré esta piñita. Ellos laexaminarán y dirán: «Te felicitamosChicharrate lo merecíssoi un güenmuchacho. ¿Tu socio es don PedroEl Suave?» «Síél era el baquiano».«Es un hombre muy habiloso. Ustedes merecían la riqueza...» Como perras van aandar detrás de mí las zambas; pero yo solamente querré a la Carmen. ¡Porella me hice aventurero y por ella soy rico! (Va a comer.) Nopueo...se me secó la garganta... parece que tengo una brasa e fuego en elgallito... ¡Son cinco días al solsobre la arena caliente! Si no encontráiaguaserís un mal amigo.

PEDRO EL SUAVE.- La buscaré.

EL CHICHARRA.- (Lo mira intensamente.) Suave... [85]

PEDRO EL SUAVE.- ¿Qué te pasa?

EL CHICHARRA.- ¿Tai enojao conmigo?

PEDRO EL SUAVE.- No.

EL CHICHARRA.- ¿Soi amigo mío?

PEDRO EL SUAVE.- ¡No seái niño...!

EL CHICHARRA.- Oye...se me ocurre que vos no querís encontrar agua...

PEDRO EL SUAVE.- ¡Chicharra! Te diré que m'estái molestando.

EL CHICHARRA.- ¿A vos no te interesa la plata? Decís que no t'interesa yquerís que me muera de se...

PEDRO EL SUAVE.- ¿Qué decís?

EL CHICHARRA.- Te veo las intenciones. A vos no te gusta la plata; peroquerís que me mate el desierto... Te hacís el desinteresaoy sol como toos;un traguilla... Tampoco te gusta la Carme¿no? No te gusta la Carme... y mequerís matar... Sabís que resisto menoslo sabís... Muerto yoquean laplata y la mujer...

PEDRO EL SUAVE.- Chicharraya te vuelve el pensamiento maloel demonio sete mete en las intenciones. Yo no te contestaré; yo iré a buscar agua.

EL CHICHARRA.- ¿Y si yo te matara?

PEDRO EL SUAVE.- Eso... vos lo sabrís. No me defendería...

EL CHICHARRA.- Yo no te mataríano soy como vos...

PEDRO EL SUAVE.- Déjame partir. Escúchameestá soplando el viento deldesierto; los cateadores lo llamamos el viento malo porque levanta montes dearena que lo cubren too. Abrígate detrás de esta rocael viento pasará porarriba... Por tu madrepor tu platapor la [86] Carmenno te movái de aquí¡entiéndeme y créeme! ¡Si salís de aquí no podré responder de tu vía!



(EL CHICHARRA lo mira con fijeza de idiota; parece no comprenderle;pero en su expresión hay duda y dolor. EL SUAVE le echa una últimamirada y parte hacia la izquierda. EL CHICHARRA se tira sobre la arenase sienta afirmándose en las manosen actitud de observaciónypermanece inmóvil. La sed lo sigue estrangulando. Sobreviene eldeliriorespira a boca abierta y se oprime la garganta con las manos yluego el estómagose ovilla en el suelo y queda inmóvil. Depronto los mirajes del desierto se adentran en su deseo. Toma su anteriorposición.)


EL CHICHARRA.- Pa ónde iría este Suave tonto a buscar aguasi el aguaestá aquí... Veo olear las laúnas. El Suave tonto... Dende que perdió lahuella se ha puesto leso. Yo voy a ir... Yo tendré que guiar. (Se levantacon gran esfuerzo.) Pero... ¿Aónde están ahora las laúnas? ¡Ah!Los brujos canallas me las han quitao... Yo vi pastalesárboles y agua...pero ya no'stán... ¡Maldecío...estoy maldecío! (Se humilla en el polvocogida la garganta y la fauce reseca y candenteabierta.)Agua... (Su voz es sordasilbante.) Agua... ¿Por quévendría a buscar plata? ¿Pa qué quiero plata yo? ¿Por qué hei de ser ricoyo? ¿Por qué? Yo no soy más que un pión... (Está sentado como al empezarapoyado sobre las manos.) El destino... El destino... Morir de seen l'arena... Luego vendrán los pájaros negros... que [87] tienen los picoscomo lanzas y que me arrancarán los ojos...me sacaránme harán tiras lacarne... ¡Los pájaros! ¡Los pájaros! (Cae y se queda largos segundossilencioso.) La plata...¡maldición! Si yo no hubiera conocío laplatasi no supiera lo que vale la platalo que se puee tener con platasería feliz... No habría tenío ambicionesno me habría acercao a una mujerbonita... Al hombre le basta con tener que echale a las tripas y aonde tenderlos huesos. La codicia rompe el sacopierde el alma... La codicia embruja eldeseoempuja a la muerte... La mujer no es más que un saco de dolores que unocarga sobre el corazón... La plata... tengo platasoy rico... ¡Toa mi platapor un trago de agua! ¡Maldita sea la plata! ¡Maldita sea la vía! ¡Maldita! (Seoscurece el teatrolos reflectores sobre el cuerpo y el rostro delpersonaje.) Ya es de noche... Esta noche que acaba de bajar delsol... ¿es la noche? ¿O es que ya mis ojos no ven...es que voy dentrando enla otra vía? No pueo levantarme...me tragará la sombra...ya no me obedeceel cuerpo...mis manos están lejos de mí... ¿Aónde estoy? ¿Aónde estoy?¿Qué fantasmas me rodean? Madredefiéndemeacuérdate de tu pobre hijo.Muero llamándote...madre... (Sobre el fondo se proyecta una película queinterpreta el cuadro familiar: la madreanciana y pulcracampesina; el padrelas hermanas y los hermanos tomando mate.Si no puede hacerse con cinedebe utilizarse el transparente con losrespectivos [88] juegos de reflectores y construir el cuadro con artistas-asíen todo.- Se borra el cuadro y el foco da primeroen la guitarra y luego en una mujer joven vestida de campesinamuysonrientey luego en otra y otra y varias; por finélEL CHICHARRAentre ellasmuy regocijado.) Mi guitarra...mis cantos de amor... (Desde lejos viene la canción que él canta: «Duermequerida». Está vestido de labriego con su hermoso chamanto y susombrero de pitafelizpantalón de mezclilla y ojotas.)

 

Mientras tú gozas del sueño

 

yo de amor canto a tu puerta

 

perdonaquerida mía

 

si mi canción te despierta.

 

Duerme...duerme...

 

Duermequerida...

(La cantan lentamente -como debe venir el recuerdo- y a la sordina. Seborra el cuadro.) Ya too ha pasao...too... (Lloragimecomo un niño abandonado.) Me ahorcan... Agua...agua... ¿Quién haechao fuego en mi gargantaquién me retuerce las tripas? Me quemono pueoresollar... (Ahoraotro cuadro: el despacho del mineral llenode risas. Luego EL CHICHARRAun mineroarrojando su plataa un abismo.) ¡Maldita...maldita sea la plata! (Un nuevo cuadro:LA CARMEN vestida de negrollorando.) Carme...Carmeruega por mí. Carme se llama la mina que busqué pa vos...la [89] buscamos paque fuerai rica... Carme... (Ahora LA CARMEN aparece muy contentacantando. Se oye la canción alegre. Mientras la canta entraATIENZA al cuadro; ella termina y lo abraza y besa. Canta lacanción alegre«El cojo».)

 

Una naranja madura

 

y una naranja más verde

 

cuando el hombre está de lacho

 

hasta la vergüenza pierde.

  
 

Correcorremuchacho.

 

Correcorre de buena gana.

 

Correcorre que viene el cojo

 

que viene el cojo y no alcanza nada.

Así son las mujeres; pero me vengaré... La muerte...merece la muerte...Yo encontraré agua...aquí hay agua.



(Con un violento esfuerzo se levanta y escarba con desesperaciónluegose clava de bruces sobre la arena y caedesesperadogimiendo.Aparece EL SUAVE profundamente desalentado. EL CHICHARRA ya nolo reconoce. La luz ilumina ahora el teatro. EL SUAVE lo contemplacon tristeza.)


PEDRO EL SUAVE.- Mi amigomi buen amigo...ya no hay remedio. Lo hemossufrío too y moriremos de se en el desierto. A mí no m'importayo sé morir;pero vos... Y no habríai venío si yo no hubiera dentrao. Si mi sangre tecalmara la sete la daría... Pero sería inútilvolverías a caer... [90]

EL CHICHARRA.- Usté...¿qué busca? ¿Viene a reírse de mí? ¿Sabe quela Carmela mujer que adorome engaña con Atienza? Canalla... Así es lamujer... pero yo la mataré.


(Hace un nuevo esfuerzo y se retuerce horriblemente.)


PEDRO EL SUAVE.- Chicharra...ya no me conoce...

EL CHICHARRA.- El Suave me dejó botao... Él se queará con la platay conla Carme... Él la quiereyo lo sé...

PEDRO EL SUAVE.- Mi amigoahora que vamos a morir te diré que quiero a laCarme y que me habría bastao hablar o hacer una seña pa que se hubiera idoconmigo; pero no lo hice por vosque erai más débil... Busqué la fortuna padársela por tu intermedio. A vosque soi como un chiquillo nuevotamién tequiero... Te quiero tanto que jamás lo comprenderás aunque vivierai milvías... Perdóname; morirás porque me seguiste; pero bien sabe Dios que sóloquise tu bien. (EL CHICHARRA sufre atrozmente y se queja. EL SUAVE sacasu revólver.) No tengo valor pa verte padecer así...no tengo valor. Unabala te aliviará... Te voy a mataramigoque hasta hijo fuiste pa míte voya matar... Así lo haría con un hijo contrahecho... Yo no pueo ver lo que seafeo...no pueo. (Amartilla el arma y le apunta. En ese momento se oyeindistintamente el tamboreo de un rebaño de guanacos.) ¡Guanacos!¡Nos salvaremos! ¡Tomaremos el agua roja del estómago de los guanacos!



(Se oculta tras de la roca. El galope de los guanacos avanzallega.EL SUAVE dispara. Se oye el ruido [91] de la pieza al caer y elgalope de la dispersiónmuy rápidode los animales. ELSUAVE saca su cuchillo y se va por el foro. EL CHICHARRA ya no tienemovimiento; se ha quedado de espaldas con la boca abierta y los dedoscrispados sobre la garganta. Aparece EL SUAVE con la bolsa de aguade guanacoy abriéndole la boca con el cuchillole da agua asorboshasta reanimarlo.)


EL CHICHARRA.- (Abriendo los ojos.) Hermano¿aónd'estoy?¿De aónde me sacaste? Taba en el fondo de un abismo negro...había idocayendo despacio...despacio...y tuve sueños muy feos... (Bebe más.)¿Encontraste un ojo de agua?

PEDRO EL SUAVE.- Síno tengái cuidao; pero bebe de a poco; te haría dañosi abusarai.


(Bebe él también.)


EL CHICHARRA.- ¿Cuándo saldremos? Tengo tantas ganas de ver a la Carme...¿Creíshermano Suaveque la Carme es güena? (Sin esperar respuestasigue.)¿Creís que me habrá esperao? Soñé que un bicho grande que tenía garras delión y la mesma cara de la Carmeme mordía el corazón y me voltiaba... Yluego se reía de mí y me hacía morisquetas. ¡Ay!no pueo más... (Pausacorta.) Tengo la seguridá que la Carme no me ha esperao... Yo... enel desiertode onde tan pocos güelven... Y ella...Atienza con su plata...yel vinoy la guitarra... Hermanoquiero morir. Hágame un servicio¿quiere?Mátemesi no quiere verme aentro de un barranco... Yo no debí enamoramenadie debe enamorarsela mujer come [92] almas...es como el desierto...fuego y angustia...

PEDRO EL SUAVE.- Los hombres con el corazón bien puesto ven primero laverdáy si se sienten ofendíosse venganse callan o... se van...

EL CHICHARRA.- O se matan.

PEDRO EL SUAVE.- Como lo entendáiamigo. Ahorame vai a seguir; llegaremosluego al camino bueno aonde hay agua... No se te olvíe que somos ricos. A vecesmaldecimos de la plata y del amory es por l'único que vivimos... La plata yla mujerla mujer y la plata. Somos chiquillos nuevos toa la vía; los únicosjuguetes que nos consuelan y nos dan fuerzas son la plata y la mujerla mujer yla plata; l'único que nos alienta es la madre y en la amante buscamos unamadre. (Se asoma al foro.) No me gusta este viento; ya esdemasiado recio.



(Durante toda la acción ha soplado viento huracanado que ha producidonaturalmenteun ruido que se ha ido acentuando. EL SUAVE sale a poner las acémilasen seguridad y vuelve trayendo mantas con las que envuelve la cabeza de ELCHICHARRA y la suya.)


PEDRO EL SUAVE.- El desierto se nos rebelará entero. Viene el tierral...

EL CHICHARRA.- ¿El tierral? Entonces moriremos... y será cuando yahabíamos bebío...

PEDRO EL SUAVE.- Ampárese debajo de la roca... y no se mueva. Cúbrase lacara y las manosmire que la arena es cortante como si fuera hecha de filos decuchillos. El [93] viento negroviento malditoel que levanta las arenas ytapa el sol. Este viento es como el brazo de la muerte. En él viajan las almasde toos los que han muerto en la arena... Y esas almas cantan y rezan en vozaltasus murmullos llenan los oídos de los vivos; pero nadie le ha entendíojamás. El desierto es maravillosoestá lleno de muerte y de víada lariqueza y ama la ilusión... El que puede mantenerse hombre aquíes completo.¡El desierto canta! ¡Lo vamos a oír! Ya empieza el huracánampáresepiense en lo que más quiera y escuchepor aquí van a pasar la muerte y Dios.



(El huracán es ahora más recio. Relámpagos y truenos se aproximancomo augures de la catástrofe; aves y animales huyenproduciendosus ruidos característicos. Se oscurece el teatro hasta la altura de laroca. Debe dejar la sensación de que pasa una horrible columna de arenaconducida por el huracán que se resuelve en un estruendo espantoso. Depronto se produce lo admirable. Se oye un órgano lejano acompañado delhuracánla música de una letanía que se va acercando para desaparecercuando el viento amaina. Y de en medio de ese acompañamiento infinitovoces que no se entienden cantan trozos litúrgicos que son como una luzdentro de la inmensa angustia. El proyector debe imprimir la ronda de lasalmas que pasan sin poner pie en el suelocantando sus preces.

Cuando amaina el temporalun nuevo personaje [94] viene a caersobre la escenaqueda de espaldas con los brazos en cruz. Cesa lamúsicaaparece el soly todo queda a plena luz. Lospersonajes están pálidos y desencajados como si vinieran saliendo de la tumba;tienen los ojos enrojecidos y no saben atinar a nada. EL SUAVE reaccionaantes.)


PEDRO EL SUAVE.- Chicharraacércate. Aquí hay un hombre muertolo trajoel tierral.

EL CHICHARRA.- Es verdá. ¿Cómo llegaría aquí? Qué terrible lo que pasaaunque viviera mil años no me encontraría en algo más terrible ni másbonito.

PEDRO EL SUAVE.- Es el hombre del oasis: aquí'stá con su chaqueta de palma.¡Míraleestá con los brazos abiertos como si quisiera abarcar la inmensidady está sonriendolleno de dicha! ¡Está como un novio! ¡Y es un novio! ¡Seha casado con la muerte! Arrodíllatehermanoante el hombre que nos haenseñado a morir. (Se arrodillan.) Recemoshermanorecemosporque no seremos capaces de cantar... Padrenuestroque estás en loscielos... [95]





Etapa Cuarta

La vuelta



La decoración de la primera etapa. Ahora la dueña o administradoraes LA PLANCHADA. Nada ha cambiado: el placer sigue tormentoso ymiserable. Los mineros siguen gastando cuanto ganany deseandotener más para poder hundirse en el torbellino del más absurdo derroche. Cuandose alza el telónla escena está dispuesta exactamente como en laprimera etapa: las CANTORAS y TAÑADORAS sobre elanfiteatroLA PLANCHADA detrás del mesón y los MINEROS comosiempresentados a las mesasbebiendo o jugando a las cartas.


LA PLANCHADA.- Pedirniñosno se queen dormíos: el pajarete resucitamuertos. Y ustedeszambas harinosasno se hagan las lesas... Me parece que lespago pa que canten.

UNA CANTORA.- Pero espératepues. Tan apurona que te habís puesto...Creíamos que Don Patri era malo y [96] es un ángel comparao con vos...quehabís sío compañera...

LA PLANCHADA.- No quiero que se ganen la plata de balde.

UN MINERO.- Tu pajarete es puro campeche. Sabía yo qu'erai ladronaperonunca creí que lo fuerai tanto.

LA PLANCHADA.- Si no te gustaanda al Clus de Copiapópues.

UN MINERO.- Tan perra que t'estái poniendo. ¿No te acordái ya que cuandoandabai varáyo fui el que te maté el hambrey te cubrí las vergüenzas?

LA PLANCHADA.- Así son los hombres. Tuavía no hacen un favor cuando lorepresentan.

UN MINERO.- Si vos te pusierai a representar los favores tuyos no concluíaien un año... (Risas.) El negocio de las mujeres ta en callarse.

OTRO MINERO.- Te echaron tallazamba.

LA PLANCHADA.- Zambo cochino. Dispuesta estoy a pagarte lo que creái que tedebo...chancho.

UN MINERO.- Si no estuvierai tan brociápodíamos conversar. ¿Pa quéquiero plata yo? Lo que no se remuele en esta vía no le sirve a nadie. Esascosas del infierno son cuentos de cura...yo vivo pa divertirme. Me diviertocuando gano... y cuando pierdo... tamién. Un día me saldrá un mal genio y medejará con la guata al sol...entonce descansaré... Y a él... lo harádescansar otro... Y es naturallos pájaros tamién tienen que divertirse... Medai risa vos. ¿Pa qué juntái plata? Parecís charqui azumagao... (Risas.)[97]

UNA CANTORA.- ¡Psch!es mucho decile...

UN MINERO.- Y estoy empezando.

LA PLANCHADA.- Yo quiero que te vai de aquí; no te venderé más.

UN MINERO.- ¿No me vendís más? ¡Lo veremos! (Saca su cuchillo.)Si no me vendís lo que pía y bailái una cueca conmigo...te saco las pepas. (Risas.)De veras.


(Va hacia el mostrador. Aparece ÑO SE FUE.)


ÑO SE FUE.- Buenas tardesamigos. ¿Qué te pasa? Sebastiánahtenísuna car'e pique abandonao que da mieo... (Mira a LA PLANCHADA.) Teviniste a meter con la señora Planchá...que antes era tan güena amiga; peroque luego se hará rica...

LA PLANCHADA.- Usté tamién se va'dejar de palique y entorches...

UN MINERO.- Ta como lionaya vehasta con usté se ajiza. A mí me acaba deechary dice que no me quiere vender mosto.

Ño SE FUE.- Quién sabe qué cosas l'estaríai recordandovospues. Mirasi a ésta le tocaran la trompeta del juicio finalle resucitaban regimientosde recuerdos... Yo la miro y me río del pantión... YaPlanchaítano teenojís con tu viejito; ya sabís ya: los zambos no te van a decir ni una cosamás...llámalos a la cutríay pásalos atracaosno más...Agorapaempezar las amistásháceme un causeo regrandey me ponís un cántaro de tufamoso pajarito¿es pajarito?¡ah!pajarete... El primer trago va'ser a tusalú. (LA PLANCHADA sirve el mosto. ÑO SE FUE [98] llena los vasos.)A la salú de La Planchá.


(Beben.)


LA PLANCHADA.- Salú.


(Prepara el causeoque tiene cebollascharquimachacado y queso.)


TODOS.- Salú.


(Mientras lo preparaentra CÁRDENASllamadoEL VERDE.)


EL VERDE CÁRDENAS.- Provecho.

ÑO SE FUE.- ¿Que no es El Verde? ¿D'esta vía o de l'otraamigazo?

EL VERDE CÁRDENAS.- De esta vidaamigo. Vengo a agradecerle lo que ha hechopor míy a rogarle que asista con los amigos a dar las últimas declaraciones.

ÑO SE FUE.- Pero sírvase un trago; se le conoce que tiene se.

EL VERDE CÁRDENAS.- (Bebiendo.) A la buena salud. La MinaDeseadaseñoresserá dentro de poco mía... y de los amigos. UstéseñoraMacloviatendrá que presentarse a la justicia a reafirmar sus declaraciones.

LA PLANCHADA.- Yo no tengo nada que hacer; yo era mandá.

UN MINERO.- Mandá a hacersoi vos.

ÑO SE FUE.- Too lo que le duela y la causa del dolor se lo dice al jueznamás. Amigospropongo un trago a la salú de la justicia. ¿Qué les parece?

TODOS.- Bien. (Beben.) A la salú de la justicia.

UN MINERO.- ¿A los otros les van a quitar la participación?

EL VERDE CÁRDENAS.- El descubridor era Menesesno tiene parientes...Ustedes recuerdan que murió en el asalto... Es decircuando me quisieron matara mí. Yo salí [99] bandiao; pero les anduve apuntando a los dos. Meneses latorció y Don Patricio salió con su maraquita...que sirvió paraidentificarlo. (Pausa corta.) Y qué es de la Carmenella fue laque me salvó y puee decirse que entabló la demanda.

LA PLANCHADA.- La Carmen viene luego. Unos caballeros muy alegres quevinieron aquí... y que la conocen muchofueron a buscarla pa que lesdivirtiera... Ellos la conocen mucho... y le pueen sacar los trapitos. Así esque... tendrá que venir.

ÑO SE FUE.- La vieja bruja... goza cuando sospecha que una mujer pueesufrir... La Carme es una mujer honrálos mineros la respetanlos verdaderosminerosno esta chimuchina e verdes que ha llegao a ensuciar los piques y quese burlan del mismo Dios si lo pillan a tirosiempre que anden en cuadrilla...La Carmen nunca ha negao lo que fue; pero agora nadie puee compararse a ella. Meparece que si no la traen a la rastrano viene.

EL VERDE CÁRDENAS.- La Carmenamigoses una mujer completa.

LA PLANCHADA.- Pero va'quear viuda...

EL VERDE CÁRDENAS.- Yo me casaría con ella.

ÑO SE FUE.- Sacó trago... Al avíoamigos.


(Beben. Aparece GABINO ATIENZA muy desmejorado ycasi mal vestido.)


ATIENZA.- Buenas tardesamigoscelebro verlos reunidos. Señoraponga unacorríaponga lo que pían toos. ¡Yo pago!

LA PLANCHADA.- Pero me tiene que pagar anticipao...¿no? [100]

ATIENZA.- ¿Qué?

LA PLANCHADA.- Tiene que pagar anticipaono se haga el sordo.

ATIENZA.- ¿Sabe que me gusta? ¿No te acordái de mí? Yo soy GabinoAtienzael hombre que más plata ha gastao en CopiapóChañarcilloy JuanGodoy; el mejor amigo. Yo hice rico a tu patrón y a vos te llené la trompa...Yo derramé mi plata... ¿Y agora creís que no te voy a pagar? Hay que suponerque no tuviera plata... Sé una cosa...¿ah?callao el lorosé una cosa...Un derrotero que me dará más que el otro. Me río del Suaveque anda buscando« la paer de plata». No l'hallará nunca. El que sabe ónd'está esa riquezasoy yo. Este pecho. Pero cuando otra vez sea millonariono daré como didarémás. Empedraré el pueblo con platamoleré la plata y en su polvo dormiré.¿Qué talamigos?

UN MINERO.- Bien no más...qué quiere que le diga.

ATIENZA.- (Introduce la mano al bolsillo.) Esta mujer esparienta de los jotesa su moo conoce el olor de la plata... Se dio cuenta deque no la tenía. Ta bienno tengo plata...pero voy a tener luego... y harta.

ÑO SE FUE.- Amigo Atienza: compañeros juimos en la Descubriora y en LomasBayas; me creo con derecho a servirlo. ¿Quiere tomar un trago con nosotros ycomer un causeíto poco? Modesto...nosotros somos pobres...

ATIENZA.- Amigoyo quiero qu'esta zamba me ponga la pedía que le hice.[101]

LA PLANCHADA.- Ya se lo referí: si no paga anticipaono le pongo ni lamugre un cinco. El negocio no es mío y yo tengo que dar cuenta.

ATIENZA.- Ta bien. Son cortaos por la mesma tijera; en toas partes me handicho lo mesmo. Ta bien. Amigosdispensen. Me retiro. Tres millones son unapitijañano duran na. En Copiapó... Allí me quebraron... Esos caballeros sonmás pillos que ese despintaor de barajas que llaman el minero Maula. Me ganarontoa la plata... Y esas mujeres de Copiapó... ¡Ay! (Suspira.)Cierto es que tienen el cuerpo blanco y los besos fregaos; pero son comopiedr'imán... Los trapiches son escapularios comparaos con ellas... Adiósamigos.

ÑO SE FUE.- Pero por qué no se sirve algo... con nosotros.

ATIENZA.- Gracias. Acabo de comer. Hasta luego.

EL VERDE CÁRDENAS.- (Deteniéndolo.) Señoraunque no me hasido presentadoquiero ser su amigo y pedirle un favor.

ATIENZA.- (Dándole la mano.) El que desee... Nunca GabinoAtienza dejó de servir a un amigo. Cuando sea otra vez millonariome acordaréde usté; Atienza Gabinoa sus órdenes...

EL VERDE CÁRDENAS.- Cárdenasa sus órdenes. El servicio que le queríapedir es... que como veo que usté no tiene sencilloquiero que me permitafacilitarle...usténaturalmenteme paga cuando se acuerde...unoscincuenta pesos...

ATIENZA.- Tiene usté la pinta del buen amigo. Yopor estos generososcincuenta pesos que usté ha sabío ofrecerme[102] le devolveré cincuentamil.


(Los recibele da la manoy se aleja muyerguido.)


ÑO SE FUE.- Señor Cárdenasha hecho una acción de hombre... Así megusta. Cuente con este pobre viejo.

UN MINERO.- Soi harto pior voszamba¿no? A vos te digoPlanchá. ¡Quetuvierai alma de negarle lo que te pidió Atienzaque los enriqueció a tupatrón y a vos!

LA PLANCHADA.- ¿Y pa qué me dio su plata? ¿Se l'estaba pidiendo yo? Detonta me hubiera pasao si no se l'hubiera recibío...

ÑO SE FUE.- A este pobre Atienzasi llega a partirse lo comerá eldesierto... Lo más seguro es que uno de estos días amanezca muerto de frío yde hambre.

UN MINERO.- No podrá tomar la huella. El vino y la alegría lo dejaron hechopeazos... No es ahora la sombra de lo que fue. Con ese cuerpo no se descubrenderroteros.

UNA CANTORA.- Y ya que hablan de derroteros...¿qué será del Suave y delChicharra?

LA PLANCHADA.- De ésos... no quean ni señas. Se los comieron hace tiempolos pájaros. Encontraron en un esqueleto la chaqueta del Chicharra. Pareceque'l Suave lo perdió... Al Suave le gustaba la Carmen... Dicen que teníanentre los dos su cagüincito...

ÑO SE FUE.- Ya jalió la lengua ya... Mandé l'otro día a buscar al CerroAlto y hablamos la cosa. Y el Cerro [103] con otros guainas salieron abuscarlos. Han d'estar por llegarsi no han llegao. Ese Suave sabe mucho. Tengola seguridá de que va a morir en la cama. (Pausa.) ¿Me dijisteque a la Carmen la habían ido a buscar?

LA PLANCHADA.- Y la van a traer. Si se bota a gordale sale la gata capá...Esa mujer se ha puesto tonta con el amor. ¿Saben en qué se la pasa? Ta en lacasa de una señora ayuándole la cocina; se ha vestío de negro y se lo pasallorando por el embeleco. Creo que van a traer algún provecho... Yo los veosi... llegan contando cuentos. El Suave no es más que un atorrejao. (Pausa.)¿Oyen? Esos que vienen traen a la Carmen.



(Se oyen muchas risotadas y salen varios HOMBRES BIEN VESTIDOStraje1830y mucha chusma minera que ríe y dice pullas. Los BIENVESTIDOS traen a rastrasel traje destrozadoa LACARMEN.)


VOCES.-

-¡La monjita!

-¡A bailar!

-¡Vos soi pa divertir!

-Te conocimosbuena pieza.

-Mírenlala zorra renga.

-La Virgen de la Piedra.

-¡Jajaja!

-¡Jajaja!

-Ya le doy una guantá.


(Uno de los BIEN VESTIDOS la toma y la coloca violentamente sobre elanfiteatro. LA CARMEN no llora[104] tampoco se defiende; estáprofundamente indignada. Cuando el individuo la tomase desaseviolentamente.)


LA CARMEN.- ¡Suélteme!

EL SUJETO BIEN VESTIDO.- Señoresesta mujer -que se hace la enojada- es detodos los hombresporque su misión es divertimos. ¿Y saben?se habíaescondido. La niñita no quería venir a cantartuvimos que traerla con buenasmanerasy aquí está dispuesta a portarse bien. Yo la trajeinterpretando eldeseo de todos los mineros. ¿No es verdad que todos querían verla?

TODOS.- (Menos ÑO SE FUE y CÁRDENAS.) ¡Sísí!

EL SUJETO BIEN VESTIDO.- Bueno. Ahora está muy contenta y va a cantar. Untrago para celebrar su vuelta.


(Todosmenos los citadosbeben y aplauden.)


LA CARMEN: ¡Cobardes! Desafío a todos los qu'están aquíy a todos loshabitantes de Juan Godoyricos y pobresa jurar que alguna vez me han visto enalgo que les dé derecho a ofenderme así.

EL SUJETO BIEN VESTIDO.- Pero ahoralos que tengamos ese derecho lo vamos atener por turnos y sin pelear. El primero es para mí.


(Se acerca y la abraza. Ella le sacude el más ferozbofetón.)


LA CARMEN.- ¡Bestias! Se ríen de mí porque espero a un hombre¡porquequiero a un hombre! ¡Desean que los diviertaque les resista sus torpezas!¡Canallas! ¡No creí que en un mineral hubiera hombres como ustedes! ¡Nocreí que los que día a día desafiaban la muerte fueran capaces de ofender auna mujer! [105]

ÑO SE FUE.- ¡Bien dicho!

LA CARMEN.- ¡El que espero es compañero de ustedes; el que me deseelotraiciona!

TODOS.- Ese murió. Sabimos que murió...

LA CARMEN.- ¡No es cierto!

ALGUNOS.- ¡Zamba idiota!

EL SUJETO BIEN VESTIDO.- Aunque no haya muerto... Nosotros te queríamos panosotros.

LA CARMEN.- ¿Por qué hei de ser yoprecisamentela que les calme losmalos apetitos? No lo entiendono quiero entenderlo. ¿Es que les molesta quehaya cambiao de vía? Déjenme retirarmeno quiero estar aquí. Me trajeron porfuerza... Me hicieron recordar los malones de los indios en «La guerra amuerte»¡pero hasta esos indios son menos malos que ustedes!

VARIOS.-

-Ella sabe cómo son los indios.

-En un malón fue la cosa. ¡Jajaja!

-Por eso le gustan los malones.

-¡Viva la Virgen de la Piedra!

-¡JaJaJa!

LA CARMEN.- ¿No me quieren oír?

TODOS.- (Menos CÁRDENAS y ÑO SE FUE.)

-¡Que canteque baile!

-¡Que se saque el traje!

-¡Que se ría!

-¡Que nos bese a todos!

EL SUJETO BIEN VESTIDO.- Me pegaste un golpeme tiraste a mataryo [106]había de pegarte también; pero si te vistes con un vestido bonitote perdonoel atrevimiento. ¡Yaanda! (La toca para impulsarla. Ella lo golpeaotra vez.) Señoresya no se puede aguantar más. Yo quierocastigarla. ¿Están de acuerdo en que la desnude?

VARIOS.-

-¡Sísíbravo!

-¡Después la rifaremos!

EL SUJETO BIEN VESTIDO.- Ya oíste.


(Coge el traje y lo desgarra.)


ÑO SE FUE.- (Avanzando hasta el anfiteatro.) YoOliveroMuñozestuve esperando que de entre ustedes saliera un hombre que defendiera aesta mujerpero ese hombre no salió. ¡Entonces hei debío venir yo!

VARIOS.-

-¡Que se calle el viejo!

-Viejo clueco. Co... co... co... ro... có...

-Viejo brociaooo.

-Hasta cuándo lo aguantamos.

-Viejo intruso.

ÑO SE FUE.- ¡Desafío a fierro al que se pare!

VARIOS.-

-¡Jajaja!


(Muchas risas.)


-Miren cómo nos mete cuco...

-¡Jajaja!

EL SUJETO BIEN VESTIDO.- Mireancianoya se habrá dado cuenta de que entrenosotros no cunde. Váyase mejorantes que le pase algo serio. La gente quiereque esta mujer [107] se desnude y baile... ¡y así tendrá que ser! ¡Ya lasechó!

ÑO SE FUE.- Echame vos.

LA CARMEN.- ¡Déjelosdon Olivero!

EL SUJETO BIEN VESTIDO.- ¿La oye?ya'stá listaya'stá el chancho en labatea. Así son toas las vírgenes de piedra. Se hacen de rogar pa peliar conmás bríos.

LA CARMEN.- ¡Canallas!

ÑO SE FUE.- ¡Yo no permito que se desnúe ni que nadie la toque!

EL SUJETO BIEN VESTIDO.- Mira cómo te obedezco.



(Va a besarla. ÑO SE FUE lo tumba de un golpe ysacando sucuchilloqueda de piedesafiante.)


VARIOS.-

-¡Matemos al viejo!

-¡Viejo infeliz!



(Todos ríen e injurian. Hay una horrible onda de burla y seguiráhasta envolverlo todo si alguna acción más violenta aún no cambia lascorrientes de infamia que lo profanan todo.)


ÑO SE FUE.- ¡Juro que si la mofa siguebajaré y repartiré más tajos queuna tempestad de arena! ¡Hablo yocobardes!

UNO.- ¡Baja!



(NO SE FUE baja dispuesto a luchar. Esquivan la embestida y sin dejarde reír lo rodean y reducen a la impotencia.)


VARIOS.-

-¡Ahviejoahviejo!

-¡Sosegaoniñito! [108]

-¡Ahviejo guapo!

-¡Aguántateviejo!

LA CARMEN.- Son harto hombresqué más podía soñar yo... Si quierenviolentarmeháganlo... Me defenderé mientras sea capaz. (Se dirige a lasalidala traspasan de rechiflas y la tiran de uno a otro ladocomoun juguete. De ese modo la desnudan. Extenuadacae.)¡Miserables! ¡Nadie mereció tener una madre!


(Salen EL CERRO ALTOLA RISUEÑA y varios otrosMINEROS.)


LA RISUEÑA.- ¡Carmen!


(Corre y se abraza a ella.)


EL CERRO ALTO.- (Con voz de suprema energía.) ¡Alto! ¿Quépasa aquí? ¿Quién ofende a esta mujer? ¿Quién ha voltiao a este anciano?¿Quién o quiénes han sío los cobardes? ¡A elloscompañeros!



(Hay una corta lucha. EL CERRO ALTO distribuye feroces mazazos queaturden y desconciertan a los insolentes; los otros mineros sacan suscuchillos y cargan contra el grupoqueatemorizadoescapa.LA CARMEN y LA RISUEÑA están abrazadas durante toda la lucha.)


UNO DE LOS COMPAÑEROS DE EL CERRO ALTO.- Parece que se arrancaron y tanguapazos.

EL CERRO ALTO.- ¿Quieren que los sigamos y les demos la calda más soná deChañarcillo? Yo tengo ganas de divertirme.

TODOS.- A lo hecho: ¡vamos!

LA CARMEN.- NoCerroya es bastante. Muchas gracias.

LA RISUEÑA.- CarmenCarmen...no sabís lo que haríamos [109] por vosnolo sabís. Miraperdóname; pero me han dao ganas de llorar... de pena porquehan sío capaces de ofenderte a vos.

LA CARMEN.- Sol una chiquilla güena...seremos siempre amigasen la buenay en la mala.

EL CERRO ALTO.- Casi me meto en la conversación y la echo a perder.

ÑO SE FUE.- (Con dolor indignado que crece.) Me hicieronburla...ya no hay na que esperar de estos rotos chilenosque no respetan alas mujeresni respetan las canas. Se relajarán y se perderánformarán unpueblo cargao de vergüenza y de baldónsólo preparao pa la esclavitú. ¡Yopa salvarloles impediría tener hijos a los cobardesa los canallas y a loscalambrientos!

LA CARMEN.- Me fueron a sacar a mi trabajodiciéndome que ellos habíanmuertoy que yo debía dedicarme a ganar plata divirtiendo a la gente. En elaire me trajeron...en jirones me arrancaron el vestíoquerían desnudarme paque bailara... ¡Nunca hei padecío tanto! ¡Nunca hei tenío más vergüenza!Cuando ellos se fueronestaba atontá por el pesar... Creo que si han muertohei sío yo la culpableyo los eché al desierto a buscar plata... ¿Pa quéquería plata yo? ¡Sólo ahora me doy cuenta de lo desampará que soy y de quepa vivir de verascon un beso de amor sobra!

LA RISUEÑA.- ¡Con un beso sobra! ¡Hasta con una pena de amor basta!Carmen...cuándo podremos vivir pa [110] nosotras... Cómo puee ser posibleque nunca alcancemos tranquilidá... ¿Por qué los hombresque no buscan en suvía na más que nuestra perdiciónpueen obligarnos a ser güenas? Carmenyome siento muy cerca de vos... Miraa mí me quea mucha risa tuavía; heiencontrao muchos besos...besos tan terribles que parecen piedrazoscariciasque me hacen sonar los huesosque me duelenpero son muy buenas... Figúrateque este animalhace algún tiempomuy entusiasmaome hizo unos cariños queme tuvieron ocho días en cama...


(Risas.)


LA CARMEN.- Esta Risueña...

EL CERRO ALTO.- No lo creaCarmencita... Es que... somos tan... diferentesde porte.

LA RISUEÑA.- ¡En qué forma me estruja; cree que soy de piedra! Cuandollega contentojuega conmigo a la pelota; corre conmigo en brazos y me salta.¡Dios míoqué hombre! Un día se va a equivocar y me va a romper enpeacitos...

EL CERRO ALTO.- Ponga una corríaseñora Maclovia.


(LA PLANCHADA obedece. A su tiempo beben.)


EL VERDE CÁRDENAS.- Señoritaperdóneme que no me acercara durante el malratoni que hasta ahora la hubiera saludado. Yo no podía defenderla...ya velo que le pasó aquí a don... Olivero.

LA CARMEN.- Señor Cárdenasno se preocupey créame que me alegro deverlo bueno... Mañana... Pa mañana creo qu'es una notificación que me llegó.

EL VERDE CÁRDENAS.- ¡Le he agradecido tanto! [111]

EL CERRO ALTO.- Pero sírvansepues.


(Beben todos.)


EL VERDE CÁRDENAS.- Dispénseme¿no anduvo usted buscando a los amigosSuave y Chicharra?

EL CERRO ALTO.- L'hice un empeño... Anduvimos unas diez jornás contásdesde aquí. Hei nos pescó el viento malo y tuvimos que volver... Si a elloslos ha pillao en el desiertosin abrigoya tienen un monte encima. (LA CARMEN lloraen silencio.) Pero así como los púo pillar... púo tamién suceder locontrario. Nosotros nos salvamos del mesmo peligro... Hace mucho tiempo quefaltanlo menos medio año... Yo tengo la tincá de que van a llegar derepente... a lo mejor ya'stán en el pueblo. La verdá es que golver deldesierto es como golver del otro mundo. Pero los hombres como El Suave lo vencentoo. ¡Un trago por ellos! No lloreCarmentome por ello!...


(Beben.)


LA RISUEÑA.- Si pasara algoque Dios no lo permitate llevaríamos connosotrosque te querimos tanto.

EL VERDE CÁRDENAS.- Señoritayo no quiero -Dios lo sabe- que les sucedanada malo; pero si así fuerame permito ponerme a sus órdenes. Aprenderíamosa conocernos. ¿Y porqué noa queremos?

LA CARMEN.- No pueo quejarme de mi suerte... La verdá es que soy unaregalona del destino. Muchas graciasamigosacepto cuanto me ofrecen porquesé que es bueno. Risueñavos habís sío más que una hermana; parece que lavía nos amarró con lágrimas y con risas. Nuestros destinos han sío iguales.Después [112] de una borrasca encontraste vos amor¿qué de extraño tieneque encuentre yo ahora la tranquilidá?


(Se oye un silbido.)


EL CERRO ALTO.- Juraría que ese chiflío es del Suave y viene del lao'elcerro. Esperemos.

LA CARMEN.- Señorse me rompe el corazón. (Se sienta anhelante.)Risueñadame agua.

LA RISUEÑA.- No oísPlanchápasa agua. (Recibe el vaso y da de bebera LA CARMENque está tan temblorosa que parece que va a morir.)CálmateCarmensé valienteun ratito más... Yaecha una risa... Yo noquiero que llorísno te quiero entonce...

LA CARMEN.- ¿No han vuelto ha chiflar?

EL CERRO ALTO.- Parece que no... ¿Quién sabe si serían otros? Pero... voya salir a ver.

LA CARMEN.- NoCerro. Con vos s'iría mi ilusión. Yo quieropor lo menossoñar que llegan.

LA RISUEÑA.- Carmen¿qué haré para consolarte? Te quiero con toa mialmapero no pueo evitar tu tristeza. No llorísporque la cosa será entredos y se pondrá muy fea.


(De la calle sube un aplausosurgen voces que lleganfragmentadas a la escena.)


LA CARMEN.- ¡Son ellos! (Se levanta y vuelve a caer. LA RISUEÑA leda agua y le abre el chal con que la ha cubierto al encontrarla casi desnuda;la fricciona. Poco a poco vuelve en sí.) Gracias a Dios. (Laestremece y la alivia un hondo suspiro.) Qué feo habría sío que mehubiera ido al suelo delante de [113] ellosque esperan una mujer pa que losconsuele. (Sonríe. Pausa.) Toy muy cambiáRisueñaa lomejor me hallan muy seria.

LA RISUEÑA.- Yo te hallo más bonita; así seriame gustái más. Oyesabísquién sabe si será una lesera mía: me da mieo decirte de vos...Parecís...de veras...parecís una señora. Nadie aquí tiene ese... esemando que tenís vos. De aquí en ailante me va a dar mieo abrazarte.

LA CARMEN.- Risueñatan buenatan amiga...es tu cariño el que hacemilagros.

EL VERDE CÁRDENAS.- Es verdadparece una señoracomo ella se portó y seportaproceden las señoras.


(Se oyen pasos de mulas.)


LA RISUEÑA.- ¡Son ellos! ¡Son ellos!



(Corre por la escena riendoalegre como un niño y batiendo las manosy dando palmadas de entusiasmo. Se detiene y abraza a CARMEN ysigue su juego. Aparecen EL SUAVE y EL CHICHARRA.)


EL CERRO ALTO.- Amigos...


(LA RISUEÑA les ha salido al encuentro y los ha abrazado ybesadola primera.)


LA RISUEÑA.- ¡Eran ellosCarmeneran ellos!

LA CARMEN.- Llegaron...llegaron.

PEDRO EL SUAVE Y EL CHICHARRA.- RisueñaCarmenamigos...



(LA CARMEN y EL CHICHARRA se unen en un largo y doloroso abrazo.EL CERRO ALTO y los demás han abrazado AL SUAVEtambién lasCANTORAS. La manifestación es general; sólo LA PLANCHADA no[114] toma parte en ella. LA CARMEN suelta a EL CHICHARRA y seabraza de EL SUAVEmirándolo a los ojoscon infinita tristeza;luegoapoyando la cabeza sobre su hombrollora en silencio;élconmovido y como si se tratara de una niñita de pocos añosla abraza suavementetoma su cabeza y la besa en la frente.)


LA CARMEN.- ¡Qué contenta estoyqué contentaqué contenta!...

LA RISUEÑA.- En verdá parece que vuelven del otro mundo; se me ocurre derepente que son ánimas... Pero los encuentro mejores... El Chicharra parecehombre ahora.

ÑO SE FUE.- (Está muy vejado.) Así llegan los hombres quedevuelve el desiertoque son muy pocos. Amigoscelebro verlos antes de irme.Esta mesma tarde m'iré de Chañarcillo.

PEDRO EL SUAVE.- Antes tenimos que hablar... Hablaremos mañana... Se irápasao mañana. (Mira la escenaque conserva las señales de la lucha.)¿Y aquí qué ha pasao?

LA CARMEN.- Na... de particular.

PEDRO EL SUAVE.- Ahora comprendo por qué arrancaronal vernosvarios queeran antes amigos nuestros. Vos tai desnúa. Te acaban de dar un malón... y hanofendío tamién a Ño Se Fue. Y él lo ha tomao en serio... Élque sabe cómoson estas fieras. Nosotros sabíamos que esto no había cambiao...los hombresse repiten eternamente. El desierto es malola muerte es [115] dura; pero elhombre tiene la burla y la cobardía. Pero no hablemos asíes bajo amargarsepor detalles corrientes. Díganosfuera de estocómo'stán por aquí.

LA RISUEÑA.- Queriéndote...toos te querimos...y los zambos que no tequieren te tienen un mieo que parece un monte... Teníamos deseos de vertedeverlospues toos los que le querían hacer las buscas a la Carmen veníancontando el mesmo cuento: que ustedes habían muerto.

LA CARMEN.- ¡Seis meses! Momento a momento pensando en ustedes... Sabiendoque habían ido casi... a la muerte. Arrepentía de haber tenío la culpa delviaje... Los hei soñao muertos... A veces m'imaginaba qu'iba por el desierto ylos hallaba acurrucaítos debajo de una rocamuertos; pero que los cubría conmi llanto y resucitaban. ¡Lo que hei sentío por ustedes! No soy más que unapobre mujeruna redoma llena de lágrimas; no sirvo pa nani para querer... Noquiero que se vayan más...


(Los abraza a los dos.)


EL CERRO ALTO.- Hay que ver cómo somos nosotros. Han de venir secos de semuertos de cansancioy estamos dándoles palique y haciéndolos llorar. Sirvaligeritoun causeo del porte'el desierto. (A LA PLANCHADA.) Vamos acomery despuésque descansen.

LA RISUEÑA.- Hablaste como Salomón; ¿lo ven como tiene sus ocurrenciasgüenas?


(Risas.) [116]


EL CHICHARRA.- (Después de beber el primer trago.) Hay que verl'agua del desierto... y el odio que le tengo al charqui...

LA CARMEN.- Yo te haré olvidar too.

LA RISUEÑA.- Y yo tamién.

EL CHICHARRA.- ¡Estas chiquillas! ¡Cómo las quiere uno! ¡Con quéangustia! Carmensiempre te tuve presente...me consolabai y me hacíaidaño... Te bendecía y te maldecía... A veces erai santa y otras el demonio...¡Güena y malatoo! YoCarmensoy malono te merezco...

LA CARMEN.- Juan...

PEDRO EL SUAVE.- Quién se acuerda de esas menudencias... La vía se retuercetanto... Y luego... un hombre que ha encontrao la fortuna... Carmenbuscándolopa voshallamos el derrotero.

LA CARMEN.- ¿El derrotero?

PEDRO EL SUAVE.- Sí.

LA CARMEN.- Me contraría... ¡Soy tan al revés de los otros cristianosqueme hubiera gustao verlos infelicespa haberme muerto por alegrarlos y haberpodío demostrarles cuánto los quiero!

PEDRO EL SUAVE.- ¡Qué mujer tan completa soi!

LA RISUEÑA.- Por algo la quiero tanto a esta zamba. ¡Ay!¡qué ganasm'están bajando de cantarde bailarde reírme y de morir! Yo nunca tomotrago porque me da por matar gente. Una vez... maté a cuatro hombres biengrandesbien grandes... pero fue -¡qué lástima!- en un sueño. (Ríemucho y corre por la [117] sala. Toma un vaso.). ¡Porla mina Carmen!


(Beben todos.)


PEDRO EL SUAVE.- Por los buenos amigos y por las mujeres verdaderas.

EL CHICHARRA.- Es que yo tengo grandes remordimientosno me creo con derechoa participar ni de este amor ni de esa fortuna; con El Suave he sido tan malocomo con la Carmen. Yoseñoresdebo alejarme a deplorar mi falta de hombría.

PEDRO EL SUAVE.- Vos te vai a callarsi soi tan tontodisimúlalo. Amigossomos ricosverdaderamente ricosy seremos ricos toos. ¡Abrir un camino en lavía nos será más fácil que seguir la huella y que resistir el viento negro!¡Que los que hemos pecao nos enderecemosque los buenos persistamos! ¡Desdeeste momentoempezaremos a abrir un nuevo caminovamos a él con el corazónfrancocon la palabra buena y el abrazo prontoy tendremos derecho a lariqueza y hasta a la felicidá!

TODOS.- ¡Hasta la felicidá!

[119]

[120]

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Antonio Acevedo Hernández fundador del teatro social

A los pocos días de la muerte de Antonio Acevedo Hernández -en diciembre de1962-el crítico teatral Nathanael Yáñez Silva escribió una columna en eldiario La Nacióndonde recordaba la última vez que vio al dramaturgodurante una reunión de la Sociedad de Autores Teatrales de Chile hacía seismeses: «Ocupaba uno de los bancos. Le observé tristecallado; no habló unasola palabra durante toda aquella sesión; élque era tan bullanguero en estascircunstanciastan inconformistatan pintoresco y tan simpático dentro decierto ángulo con que se mira a los autores... Está enfermo -me dije-pensémás bienal verlo pálido ysobre todotan silencioso (...). Tomaba alguienla palabra y él sólo miraba al orador sin hacer ninguna demostración anteeste actoindiferente. Y volví a pensar: Acevedoque era tan bulliciosoquelas emprendía con cualquieraporque síporque nunca pedía la palabra a unpresidente de la Satchsino que se la tomabapara hacer interrupciones muchasveces graciosaspero las másatrevidas y llenas de orgullo...»

Ganado por la arterioesclerosisAcevedo había muerto a los 75 años sinmayores recursos económicostal como había vividoa pesar de ser consideradouno de los dramaturgos chilenos más importantes y padre del teatro nacional. Sulabor no sólo consistió en la escritura de dramas y comedias ya través deellascambiar la temática de las obras chilenassino también en impulsar agrupos y compañíasalentar [122] a autores jóvenesluchar con fervor porlos derechos del gremio y ayudar a definir lo que después se llamó el TeatroChileno.

Acevedo Hernández nació en el pueblo de Tracacuraprovincia de Angolen1887. De su padre -ferroviariocontrabandista y soldado- heredó un espírituaventurero que lo empujó a marcharse del hogar tempranamentea los diez años.Solitario y con un equipaje miserableAcevedo se enganchó con unostrabajadores carrilanosaquéllos que viajaban por el país extendiendo lasvías del ferrocarril. En una entrevista de 1957 contaba que «Los carrilanosson verdaderas ciudades ambulantes. Ahí cada uno hace lo que quiere (...). Meenseñaron a manejar la baraja y el cuchillo». El remordimiento para con sumadre lo hizo volver al hogardonde descubrió que su padre lo había ido abuscar a Santiagosuponiendo que había viajado hasta la casa de sus abuelosmaternos. Temeroso de las represaliasAntonio volvió a huiresta vez parasiempre. No vería a sus padres sino muchos años despuésen la capital.

Sin haber llegado aún a la adolescenciaAcevedo Hernández desempeñó losmás variados oficios: albañillazarillovendedorcargador de ferialabrador y obrero. En Chillán aprendió a leeriniciando una vocaciónautodidacta que no abandonaría nunca. Muchas veces se ganó la vidaescribiéndoles cartas a los campesinosquienes le pagaban una chaucha porpágina redactada«lo cual era mucho para la época». A medida que pasabanlos añosse fue acercando a Santiago y sobreviviendo con su multitud deoficios. «Sufrí mucho y aprendí»contó una vez. «Conocí el hambre...acaso todos los dolores. Supe mucho. Trabajaba y me iba».

Un oficio que tendría singular importancia en su futuro como dramaturgo fueel de peón de fundo. Allí conoció la precaria realidad del campo chileno y elhabitual sistema de injusticia con que se trataba a los trabajadores: «En esetiempo los mayordomos azotaban a los muchachoscomo se dicede puro gusto»escribió en sus Memorias de un autor teatral. Muchas veces recordó queen ese tiempo -principios de siglo-el dueño de fundo aún conservaba el«derecho de pernada»: tener la primera relación sexual con la reciéndesposada del inquilino. [123]

En Santiagoy ya de 20 añosAcevedo Hernández trabajó como obrero de laconstrucción -albañil-desde donde fue expulsado por su afición a leer enlas horas de descanso. Años despuéscuando ya había estrenado algunas obrasciertos caricaturistas de periódicos que no soportaban que un carpinteroinvadiera los dominios del teatrolo dibujaban escribiendo con un serrucho.Había en el joven Acevedo un ansia por aprenderlo todopor leerlo todoporsaberlo todo. Aplicadamente coleccionaba obras maestras del teatro universal yensayos sobre teoría política. Se apasionó con las ideas renovadoras queimpulsaban transformaciones universales sobre la base de una mayor justicia eigualdad. El escritor Mariano Latorre recuerda así su primer encuentro conAcevedo: «Un díaen un negocio de libros usados que había en la calleBanderaprimera cuadravi un jovencasi un niñoqueencaramado en unaescaleracon un libro en la manohablaba con el dueño del puesto en voz altay con ademanes violentosa modo de arenga popularen contra de los burgueses.

«Como le hiciera algunas observacionesse bajó y me increpó directamentecual si yo hubiese sido uno de los culpables del estado de cosas que élvituperaba. Cuando supo que era escritor y que luchaba por la vida con mitrabajose calmó. Conversamos; lo invité a tomar té conmigo en la oficina dela universidady nuestro trato continuo y amistoso me demostró en poco tiempoque bajo aquella apariencia áspera y hostillatía un generoso corazón deartista».

En la capital sus afanes teatrales nacen junto a las preocupaciones por lasociedad de su tiempoencarnadas de alguna forma por el anarquismo. Acevedofunde ambas inclinaciones y escribe su primera obra mayorEn el ranchocon la cual recorre algunos grupos teatralessin que nadie se interese porella. Se engancha entonces con la compañía de actores de Antonia Pellicer paratrabajar en pequeñas labores: barredorboleteroapuntadormozo de losmandadosactor de pequeños papeleshasta llegar con el tiempo a serre-redactor de obras ajenas«arreglador». Porque era costumbre en esa épocaque obras clásicastradicionalesmodernas o desconocidasse rehicieran deacuerdo a las necesidades de las compañíassus integrantesgirasprogramaso recursos económicos. Así revive Acevedo la primera vez [124] que el directorde la compañía le ordenó «arreglar» algunas obras mayores: «Pellicer mellamó: 'Ya sabe lo que ha pasado. Tenemos que terminar la temporada. Somosseismás el apuntadorel traspunte y los maquinistas. Tenemos obras que sepueden arreglar para seis (...). Aquí tiene esto'. Me entregó varios libretos:'Haga lo posible por arreglar las obras para las seis personas. Hay una o dos depoco reparto. Vea la manera de quitarde unir o... de agregar la letra de lasfiguras que haya de quitar¿eh? ¿Me entiende? Si puede arreglar en tresactoslo haceo... redúzcala a un acto'».

A partir de esas experienciasAcevedo no se despegó nunca de losescenarios. Su amigoel escritor José Santos González Vera lo recuerda comoun afiebrado del teatro: «Acevedo Hernández no hablaba de mujeressino cuandouna le parecía bien para representar a tal o cual heroína de sus obrasfuturas. No se quejó nunca de pobrezaaunque su atavío era pobre. Noexpresaba deseos de posesión de cosa alguna ni pretendía ser ricotener poderni ser monarca. No tenía en mente ninguna aspiración secundaria. Ni de comerhablaba. Su vocabulario lo usaba al perorar de teatrode obras dramáticasdecomediasde intérpretes y decoraciones. Los problemas de la sociedad losresolvía escenificándolos».

Por aquellos años -primera década del siglo-el teatro era el únicoespectáculo que se ofrecía al público chileno. Dentro de él dominaban lascompañías extranjerassobre todo españolasque se instalaban durante variosmeses en el país presentando fundamentalmente zarzuelassainetes y comedias.Las pocas obras nacionales que se estrenaban seguían la misma corriente de losvisitantese incluso los actores debían decir sus parlamentos con marcadoacento español. Asíel teatro ira concebido como un lugar de diversión yesparcimiento. «Gustaban tanto entre nosotros la zarzuela chica y el culto alas tiples españolas»relata Acevedo en sus memorias«que los hombrespeleaban a golpes a la salida del Teatro Santiago por sus respectivas tiplesyllenaban noche a noche por completo el teatro. Bien; los chilenos tambiénperpetraban zarzuelas que resultaban siempre de una triste infancia». Y másadelante: «La zarzuela se adueñó del continente de habla hispana. Losambiciosos que deseaban [125] escribir para el teatro seguíanen la mayoríade los casosburdamente a sus modelos zarzuelerosy también al llamadojuguete cómicosiempre absurdo. Se dice que ese género de teatro es digestivo».

Varios años despuésdurante la crisis teatral de la década del 30Acevedo volvió a la carga en las críticas contra los autores de su época:«Parece que los empresarios y los autores llamados festivos descubrieron que elpúblico prefería reír; eso estaba dentro de sus medios; empezaron acultivarlas y fueron poco a poco desviando el criterio que el público teníarespecto de lo nacional (...). He aquí la norma de los autores de profesión:'Nosotros no escribimos para la posteridad; una vez que el público pagaelnegocio está hecho. La única verdad es la taquilla'.

Teatro festivoevasivo o pintoresquistael de aquel período no estabapreocupado de una multitud de temas y personajes nacionales de los cuales laliteratura se estaba haciendo cargo. En el país comenzaba a crecer unaefervescencia provocada por la llamada Cuestión Sociales decirla abrumadorapobreza en que vivía la mayor parte de la población. En parte ello se debía ala emigración desde las provincias a la capitalsin que ésta tuviera lainfraestructura necesaria para acoger tamaña avalancha. Hacia 1920la crisisde vivienda había llegado a tal punto críticoque era inseparable de losproblemas de higieneepidemiaspromiscuidad y prostitución. Así nacieron losconventillos y citéslugares de hacinamiento de familias completas que apenassatisfacían sus mínimas necesidades. Hacia 1912cien mil personas -la cuartaparte de la población santiaguina sobrevivía en 25 mil conventilloscon unpromedio de tres habitantes por piezaque en muchos casos llegaba a diez. Todoslos historiadores coinciden en señalar la presencia de enfermedadesdesnutriciónanalfabetismoalcoholismo y alta mortalidad infantil quecaracterizan el períodopero que era ocultado o apenas mencionado por loshombres públicos de la época.

En este contextola dramaturgia de Acevedo Hernández echó mano a los temasque estaban ahíen la calley propuso obras que contaran estas historiasnosumándose a la tendencia del teatro más [126] o menos ramplón y digerible quepor esos años campeaba. Durante mucho tiempo anduvo con sus dos primeras obras-En el rancho y El inquilino- bajo el brazomostrándolas aalgunos amigos que dudaban de su éxito. Revisadas una y otra vezAcevedoreflexionó: «Pero pensándolo bienllegué a la conclusión de que mi obra decampesinos estaba bien. En las obras que veía diariamente aparecían demasiadosmarquesescondesduquesduquesas y hasta reyes y reinas. Creí que el pueblochilenonunca utilizado por los autores noviciosme entenderíasentiría supropio dolorque era también el mío...»

Después de mucho batallarconsiguió fundar la Compañía DramáticaChilena -el primer grupo teatral propiamente nacional- la que presentó En elrancho. Lo estrenó el 24 de diciembre de 1913 en el Teatro Coliseobajo ladirección de Adolfo Urzúa Rozas. Acevedo llegó atrasado a la función y no lodejaron entrar por su apariencia impresentable para un lugar público. Desdeafuera escuchó los vítores y aplausos de un público fervoroso. Requerían unay otra vez la presencia del autor. Pellicerel empresariolo buscó y aempellones lo hizo aparecer en el escenario. La facha de Acevedo Hernández eralastimosa. Lo peor: sus zapatos. «Mi salida fue espectacular»recuerdaAcevedo. Imagínese usted que de repente cubrieran el sol. El público quegritaba con entusiasmo inusitado se quedó frío y silencioso durante variossegundosmirándome sorprendido. Jamás he visto decepción mayor. De pronto dela primera filadonde habían venido varias hermosas mujeressurgió una vozdespechadaentristecida: '¿Y éste es el autor?' Yo contestésin darmecuentatal vez: 'Señoritayo no escribo las obras con los zapatos'. Unaovación estupenda estalló en ese momento...»

El Teatro El Coliseo quedaba en un barrio periférico de Santiagoy en esaszonas Acevedo comenzó a conquistar su público para llegarmuchos añosdespuésa los «teatros del centro»demostrando con ello que tambiénexistía interés por ese tipo de obras. En el rancho fue exitosa ypopular. Tantoque en una función del Teatro Excelsior el público obligó arepetirla completaen una maratón que terminó a las dos de la mañana. Estabaechado el cimientopuespara el llamado teatro social: el que indaga sobre lascondiciones de vida y de relación [127] entre las distintas clases sociales ycómo éstas determinan a los individuos; da a conocer las percepciones delmundo de estos protagonistas; muestra su entornoy toma partido por los máspobresdestacando sus anhelos de humanidad. Igualmenteel teatro de Acevedorescata el mundo popular del lenguajelos dichosla música y las tradicionesque fluyen naturalmente en sus creaciones y superan una visión puramentefolklórica o pintoresquista.

AsíAcevedo mostró a unos personajes chilenos realesy no como elementosdecorativos en donde no afloraban sus problemas y conflictos más profundos. Através de sus obras fueron apareciendo las auténticas condiciones de vida delos campesinos y los mineros; las relaciones feudales entre los patrones y losobreros; la pérdida de las tradicionesproducto de la emigración del campo ala ciudad; las precarias condiciones sociales de los suburbiosque conviertenen parias o delincuentes a jóvenes ignorantes; las esperanzas y deseos íntimosde personajes a la deriva y de prostitutas nobles que sueñan con establecer unhogar. En generalen la dramaturgia de Acevedo Hernández los «héroes» y los«villanos» están claramente definidos: los primeros se encuentran en elpueblo despojado y modestoy los otrosentre los ricos y poderososderivandoen ocasiones en cierto maniqueísmo simplista.

Dentro de esta visiónla cultura y la educación que adquieren lospersonajes son elementos que les ayudan a su liberacióny en donde cifran susesperanzas de un futuro mejor. Es el caso de Salvadoren La canción rotaque ha regresado al campo después de veinte años en la ciudady cuyasprédicas y enseñanzas a los campesinos ayudan a formar un movimiento quetermine con las arbitrariedades de que son objeto. IgualmenteEl Aguiluchoen Almasperdidasredime su pasado de delincuente cuando comienza a leer y conocerotro mundogracias al aprendizaje que obtiene de Óscar. Ello le confiere a laobra de Acevedo un carácter distinto en el concierto de dramaturgos de suépocaporque no se limita al catastro más o menos documental de las miseriasde los hombres de entonces -al estilo de un registro costumbrista-sino queintroduce un factor de cambiomovilidad y esperanzas a las situacionesañadiendo así una perspectiva existencial. [128] Incluso su dramaturgiaalentadora de la liberación de los hombres alcanza perspectivas americanistascon Joaquín Murietabasada en el legendario bandido chileno que seconvirtió en caudillo en Californiadurante la fiebre del oro. Aquíelhéroe busca la justicia en tierra extranjerarebelándose contra los patronesnorteamericanos.

Chañarcillo fue estrenada en 1936en medio de esa crisis de dramaturgianacional provocadaentre otras cosaspor la invasión del cine sonoro. Laacción ocurre en 1842en las minas del Nortedurante el auge de la plata.Hasta allí llegan emigrantestrabajadores y aventureros de todas partes delpaís para descubrir un filón del metal y hacerse millonarios por un golpe desuerte. En su historia aparecen distintas personalidades: el ambicioso yegoístael generosoel descreídoel marginalel poderoso. A través deesta aventura de la búsqueda de plata se configuran los diversos conceptos dela vidasus choquesajustes y desajustes. Esta perspectiva se ve enriquecidapor los elementos que atraviesan la historia: bailescanciones y ritos propiosde ciertas culturas nacionales.

Pero más allá de su nivel puramente sicológicoChañarcilloalcanza tonos épicos y míticosperfilándose incluso como una epopeya. Asílo demuestra el viaje de El Suave y El Chicharra en busca del mineralunrecorrido que va más allá de su nivel anecdótico: se tratatambiénde unaconquista de la naturaleza que vence a un destino prefijado y de un viajeinterior que pone a prueba la capacidad de los protagonistas. En esta dimensiónalcanzan particular significado los elementos míticosmitológicos yalegóricos de su hazaña. Allíla fantasmagoría irrealel mundo de lossueños y la magiason el salto que proyecta la obra hacia un expresionismo norealista. Su triunfo es emblemático de todo un pueblo que cree en ellos y alque de alguna manera representan. Asíforma y contenido hacen que Chañarcillosea una obra adelantada a su tiempo y clave en la dramaturgia chilena.



Juan Andrés Pina [129]



 

Cronología de las principales obras de Antonio Acevedo Hernández

 

1911

La hora suprema

  

A comprar materiales

 

1913

En el rancho

 

1914

El inquilino

  

La peste blanca

 

1915

Almas perdidas

  

Carcoma

 

1916

Camino de flores

 

1917

Espino en flor

 

1918

Irredentos

  

Homicidio

  

Navidad

  

La familia de don Zenón va al cine

 

1920

Por el atajo

  

El laberinto

  

Santiago en solfa

 

1921

La canción rota

 

1922

Ha salido el sol

 

1925

Angélica

 

1926

Huelgomanía

 

1927

Cabrerita

  

Cardo negro

  

De pura cepa

  

Un Dieciocho típico

  

Rosas

  

Caín

  

Árbol viejo

  

Agua de vertiente

 

1929

Quién quiere mi virtud

  

Los deportados

 

1931

Las santiaguinas [130]

 

1932

El gigante ciego

  

Madre una vez

  

El milagro de la montaña

  

Joaquín Murieta

 

1933

La cortesana del pueblo

  

Lo que olvidaron los Reyes Magos

 

1936

Los payadores

  

Chañarcillo

 

1937

Los caminos de Dios

 

1940

La Cruz de Mayo

 

1945

El triángulo tiene cuatro lados

 

1950

Cuando la muerte habló

  

El torrente [131]





 

Glosario de términos teatrales

(1) <notas.htm>


COMEDIA MUSICAL: Género teatral derivado de la opereta y muy popular enEstados Unidosdonde se mezclan los diálogoslas cancionesla danza y lamúsica. Su argumento es habitualmente sentimentalmuchas veces melodramáticoaunque sin llegar necesariamente a lo cómico. Las comedias musicalesmás conocidas han nacido en los teatros de Broadwayen Nueva Yorktales como HairEvita y West Side Story.

FLORESALEJANDRO (1896-1962): Uno de los actores más famosos en la historiateatral chilena. Ha sido considerado como el último del «teatro de divos»aquél en que importaba más la presencia del actor sobre el escenario que elpersonaje que representabae incluso que la obra misma. Un público masivoesencialmente femeninolo siguió durante muchas décadas. Durante el períodode la llamada crisis del teatro chileno -entre 1930 y 1943aproximadamente-Alejandro Flores fue uno de los pocos que mantuvo una compañía teatralestable. En esos años fue su época de mayor popularidadla que declinó conla llegada de los teatros universitarios en la década del 40. En 1946 recibióel Premio Nacional de Arte. Escribió algunas obras teatrales[132] entre lasque destacan Malhaya tu corazón (1921)Match de amor (1928)Elúltimo brindis (1931) y A toda máquina (1934).

TEATRO POBRE: Forma teatral desarrollada por el polaco Jerzy Grotowski apartir de 1959. Se trata de espectáculos muy influidos por el Teatro de laCrueldadde Antonin Artauddonde la representación está centrada en el actory en su estrecho contacto con el público. Asíel concepto de Grotowski es elde un actor «santo»frente al actor «cortesano» del drama burguésconvencionalal mismo tiempo que un «atleta de los sentidos» que sepaliberarse física y síquicamente para así poder expresarse con plenitud ypotencialidad. Su denominación de «pobre» se refiere a que el espectáculoestá desprovisto de elementosexternosy donde sólo basta el actorsucuerposu vozsus movimientospara crear la representación.

TIPLE: La más aguda de las voces humanaspropia de los niños y también delas mujeres. Se designa con este nombre al actor o cantante infantilo a laactriz que posee este vozcon frecuencia equiparada a la soprano.

TRASPUNTE: La persona que entre bastidores le daba la entrada a los actores yles «apuntaba» (dictaba) las primeras líneas del textofenómeno esteúltimo en desuso. También se utilizaba para designar al encargado de comprobarque todos los elementos de la representación estuvieran listos antes de empezary que funcionaran adecuadamente durante ellaespecialmente las entradas ysalidas de los actores. Actualmenteestos trabajos son de responsabilidad delDirector de Escena.

ZARZUELA: Género musical español que se presentaba para la corte en elPalacio de la Zarzuela. El gran auge de esta modalidad teatral -donde se mezclanla música y el diálogoel verso y la prosaal estilo de la ópera- seprodujo hacia la mitad del siglo XIXcuando se abrió en Madrid el Teatro de laZarzuela y se estrenaron obras como La gran vía y La verbena de lapaloma. Muchas de las zarzuelas pertenecen al «género chico»: obras en unsólo acto y de carácter cómico.




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