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Pedro de Oña

 

El Araúco domado



 

 

Canto XI
Combate entre los araucanos y españoles. Los araucanos son vencidos.

 

[...]
Así volvió rabiando nuestra gente
y ardiéndose en coraje de corrida
por verse de los bárbaros corrida
a vista de su ejército potente
el cualcomo el contrario ve de frente
entrársele con furia desmedida
movió su fuerza toda a recibillo
habiéndolo mandado su caudillo.

Mas el furor y estrépito era tanto
con que el poder incrédulo venía
quesalvo en el valor de don García
en otro cualesquier causara espanto.
Estuvo por los suyos puesto a canto
de peligrar su crédito aquel día
por solo haber tenido tal desorden
a no le hallar los bárbaros en orden.
[...]

Como las ondas túmidas que vienen
sus vientres más que hidrópicos alzando
y el trono celestial amenazando
en dando con las peñas se detienen;
y como allí les hacen que se enfrenen
en su dureza el ímpetu quebrando
se ven así quebrar las Indas olas
llagadas a las peñas españolas.

Mas biencomo esas ondas no pudiendo
romper por las barreras peñascosas
revientan de coraje y espumosas
estánaún siendo frígidashirviendo
así los enemigos no rompiendo
las contrapuestas armas poderosas
comienzan a hervir con nueva rabia
subiendo ya su cólera a la gabia.

Revuélvense con los campos en un punto
el poderoso Arauca y fuerte España
cuya mezclada sangre al suelo baña
nadando en ella el vivo y el difunto.
El humoel fuegoel polvo todo junto
al solal cieloal aire a la campaña
ofuscaciegaturba y oscurece
y el mar de tanto golpe se ensordece.
[...]

Don Pedroaquel Néstor de luengos años
habiendo ya llegado a la postrera
como en la juvenil edad primera
los golpesque descargason extraños.
Asómanse intestinos y redaños
por donde va la espada carnicera
del capitán Rengifo y la de Ulloa
dignos de mucho mas que de esta loa.

No menos del ejército araucano
se dan a conoceren daño nuestro
Lincoya y Millanturomozo diestro
que nunca descargó la maza en vano
el duro Galbarín de rabia insano
la clava juega a diestro y a siniestro
más fiero que la víbora pisada
y que mujerpor celos enojada.

Haciendo mil volcanes de la vista
y tósigo mortal de cuerpo y cara
se mete por los nuestros Tulcomara
sin quetan prestoalguno le resista:
no hay hombreni caballo que no embista
ni cosaque le oponganlo repara;
por todo rompe y va desaforado
de morir o vencer determinado.

Mancón y Rengo siguen al Sargento
entrándose tras él por nuestro bando
y parte de él hiriendo y maltratando
con un furor indómito y violento
caballoque les pone impedimento
ninguno se va de ellos alabando
pues por armado y rápido que venga
Mancón lo manca y Rengo lo derrenga.

El alto don Felipeque los mira
y vuelve a sus pasados la memoria
ganoso de apoyar aquella gloria
solo contra los dos derecho tira:
alzó Mancón la maza envuelta en ira
contando ya por suya la victoria
mas hizo errar la cuenta y golpe fiero
el español diestrísimo y ligero.

Un salto da al través el suelto infante
el ponderoso leño viene a tierra
adonde más de el medio se sotierra
embarazando al bárbaro arrogante;
mas antes que furioso lo levante
el español con el aguija y cierra
la pica en ambos puños apretada
y al enemigo vientre encaminada.

Rengoque ve venir el bote fiero
le impide su camino con la maza
que el duro fresno quiebra y despedaza
sacando del peligro al compañero;
y luego más que un pájaro ligero
se arroja codicioso tras la caza
enderezando un golpe temerario
a las herradas sienes del contrario.

Mas tuvo don Felipe tal ventura
(por lo que tiene el fin de don García)
quecuando Rengo el brazo descendía
bajaba ya Mancón su mano dura;
y como cada cual por sí procura
hacer un mismo efecto y una vía
por dar Mancón el golpe al enemigo
le da sobre la clava del amigo.

Sobre la cual cruzado el duro leño
hace probar su furia al verde llano
y líbrase de entrambos el cristiano
que deshiciera un monte el más pequeño.
¡Ohqué sañudo rostro y bravo ceño
volvió por esto Rengo el araucano
diciendo qué se espera de nosotros
si ya nos impedimos unos a otros!

Puesaunque pese al cielo y a la tierra
y pese al ancho mar y al hondo abismo
yo solo contra todo el cristianismo
sustentaré la maza en cruda guerra
y a toda la infernal canalla perra
y al mismo Eponamónsi viene él mismo
harési me lo estorbaentre estos brazos
mil piezasmil añicosmil pedazos.

En tanto el españolsu espada fuera
y de la tierra alzando un roto escudo
contra Mancón levanta el filo agudo
enviándolo derecho a la mollera.
Sobre la maza el bárbaro lo espera;
mas tanto el vigoroso brazo pudo
que el golpesin haber cortado el leño
en tierra sin sentido puso al dueño.

Al estallidoRengo se rodea
y viendo al compañero derribado
envuelve a don Felipe de Hurtado
con término de darle a la pelea
cogiéndole por bien que se ladea
con la crujiente clava el diestro lado
a cuyo sonpor poco que le alcanza
entrambos pies hicieron su mudanza.

Bajara el fiero golpe a la cabeza
si menos ella de él se desviara
y el casco con los hombros igualara
echando por su parte cada pieza.
Sentido el caballero se endereza
y del segundo golpe se repara
metiéndose debajo del escudo
y cerca del contrario lo que pudo.

Guardole el aguardar con tal postura
a causa de que dió la dura maza
abajo del codollo media braza
que es casi con la misma empuñadura
con parte del escudo y la coraza
dejándole del golpe estremecido
cual roble por el viento sacudido.

Corvó el erguido cuello y la rodilla
por merecer el golpe tal crianza
mas presto se endereza a la venganza
vendiendo el cuerpoel brazo y la cuchilla;
ya Rengo que esperaba rabatilla
le engaña su reparo y esperanza
porque con ademán de darle un tajo
le hiere de una punta más abajo.

Por el derecho lado entró la espada
sacando un grueso caño a la salida
de sangre más en cólera encendida
que del color nativo acompañada.
Mas fue tan al soslayo la estocada
que no sacó del bárbaro la vida
el cual a la sazón esta de suerte
que tiene del temor la misma muerte.

Sobre las puntas últimas se empina
la temerosa clava levantando
y viene con tal furia descargando
que el aire sólo a muchos desatina:
a la cabeza el indio la encamina
mas don Felipeel cuerpo desviando
remite el duro golpe al suelo duro
cuya respuesta dio en el reino oscuro.

No pierde la ocasión el bautizado
mas viendo al fiero bárbaro impedido
se tiende con el diestro pie metido
tirándole un revés desatinado;
llevárale con él sin duda un lado
si Rengocon un salto desmedido
de la corriente espada no huyera
salvando quince pies de la ribera.

El españolhiriendo el aire en vano
volvió por ver el indio donde estaba
que yatornado en áspidetornaba
la maza y muerte en una y otra mano
cuando Mancón del verde y rojo llano
su derribado cuerpo levantaba
no tanto en su bestial sentido vuelto
cuanto en furor y viva saña envuelto.

Levantaba su bastón nudoso en alto
y contra don Felipe salta presto
quecomo está con Rengono está en esto
ni al enemigo veni siente el salto
por donde la pusiera el nuevo asalto
quizá do no quisiera verse puesto;
a no venir Bernal por esta parte
haciendo de la suya lo que Marte.

A puntopuesque el bárbaro furioso
llegaba a ejecutar el golpe esquivo
emparejó Bernaltrasunto al vivo
de aquel Bernardo célebre y famoso;
yvisto el duro trance peligroso
a su caballo arriba pie y estribo
bajando el hasta y brazo firme al pecho
al de Mancón incrédulo derecho.

Tan súbito el católico arremete
y el indio va de cólera tan ciego
con el armado lance de su juego
que por la lanza él mismo se le mete.
Falsó la punta el duro coselete
que no se le falsara el mismo fuego
y entrando por los pechos impelida
salió por las espaldas con la vida.

Quedó Mancón tan fiero y espantable
tan bravotan feroz y tan sañudo
que con estar de espíritu desnudo
estaba al parecer incontrolable;
tras cuya negra faz abominable
el cuerpo lasoindómito y membrudo
cayó sin alma en tierradel encuentro
y el ánima sin cuerpo más adentro.

Mas no se fue Bernal sin pago de esto
porque le dio tal golpe el brazo fuerte
con la vascosa rabia de la muerte
que casi le dejó en sus manos puesto
pues mal su gradoen éxtasis transpuesto
por tres o cuatro partes sangre vierte
dejando sin acuerdolarga pieza
torcida sobre el pecho la cabeza
[...]

Trabárase batalla tan reñida
que fuera bien de ver a costa de ellos
a causa de que son erguidos cuellos
y poco estimadores de la vida.
Mas fue la furia de ambos impedida
llevándolos de allí por los cabellos
un bárbaro escuadrón sobresaliente
con otros diez o más de nuestra gente.

Quedó con tal vergüenza y corrimiento
por la perdida lanza el fiero hispano
que de cobrarla él mismo por su mano
hacemirando al cielojuramento.
No puede verse ahora el cumplimiento
mas no es de presumir que jura en vano
quien tiene ya de atrás en mil contiendas
también aseguradas estas prendas.

En esto ya la cosa está de modo
que en mar bermejoel campo se convierte
y tanto dan que hacer aquí a la muerte
que dudo si podrá acudir a todo.
Arrolla cuerpos bárbaros a rodo
sin reservar humildeni alta suerte
y de cortar a prisa tanto hilo
tiene mellado ya su agudo filo.




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