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Higuamota

Drama en cinco cuadros: escrito en diversos metros

Patricio de la Escosura

 

Personas.

 

ANACAONAcacique de Jaragua.

 

HIGUAMOTAsu hija.

 

FRANCISCO ROLDÁNaventurero y alcalde mayor de la isla.

 

DON HERNANDO DE GUEVARAcaballero aventurero.

 

ADRIÁN DE MOGICAcaballero aventurero.

 

UN CAPITÁNaventurero.

 

DON RODRIGOaventurero.

 

MARTÍNaventurero.

 

LOPEaventurero.

 

SOLDADOS 1.º y 2.º

 

GUARIONÉScacique de la montaña.

 

CACIQUE 1.º y 2.º

 

UN INDIO.

 

UN CENTINELA.

 

AVENTUREROSSOLDADOSCACIQUES Y PUEBLO INDIO.

La escena en la Isla Españolaen 1491.

Este Dramaque pertenece a la Galería Dramáticaes propiedad del Editorde los teatros modernoantiguo español y estrangero; quien perseguirá ante laley al que le reimprima o represente en algún teatro del Reinosin recibirpara ello su autorizaciónsegún previene la Real orden inserta en la Gacetade 8 de Mayor de 1837relativa a la propiedad de las obras dramáticas.



 

Cuadro primero.

    

El teatro representa un bosque en las inmediaciones de Jaragua.

   

Escena primera.

   

GUEVARAMOGICA.

   

GUEV.

 

Tal esAdrián la fortuna

 
  

que vinimos a buscar:

 
  

oro poco; pelear;

 
  

y recompensa ninguna.

 
  

Todo a Colón importuna:

 
  

rebelde llama al valor;

 
  

escandaloso al amor;

 
  

enriquecistees usura;

 
  

pues si empobrecerlocura

 
  

callasmalo; hablaspeor.

 

MOG.

 

Fuego de Dios¡cuál te esplicas!

 
  

Y en suma dices verdad

 
  

que él no atiende a calidad

 
  

ni te escuchasi replicas.

 

GUEV.

 

¡Buen escuchar! -Entre picas

 
  

me hizo salir de Isabela.

 

MOG.

 

Mal rayo en la carabela

 
  

que le trajo hasta Española.

 
  

¿Piensa que somos de Angola

 
  

o muchachos de la escuela?

 

GUEV.

 

RoldánRoldánque en su mano...

 

MOG.

 

Roldán es otro que tal.

 
  

Fue rebeldeahora es leal

 
  

y será siempre tirano.

 
  

Vendionos como un villano;

 
  

y él sólo movió la guerra

 
  

la primera que esta tierra

 
  

hizo a Colóny no en valde

 
  

pues hoyHernandoes alcalde

 
  

y por Colón nos aterra.

 

GUEV.

 

Sí; ya sé de su alcaldía.

 

MOG.

 

No empuña en vano la vara.

 

GUEV.

 

Podrá costarle muy cara

 
  

si conmigo su osadía...

 

MOG.

 

Cosas hay que estrañaría

 
  

más que verte en un encierro

 
  

si se empeña.

 

GUEV.

 

Su es de hierro

 
  

su corazón podrá ser.

 

MOG.

 

Pues cuenta debes tener

 
  

porque mandó tu destierro.

 

GUEV.

 

Adrián Mogicami primo

 
  

debe saber quién yo soy

 
  

y que al destierro no voy

 
  

sino me falta este arrimo. (Empuñando.)

 

MOG.

 

Pues también cuánto le estimo

 
  

sabe Hernando de Guevara;

 
  

y que mi vida arriesgara

 
  

por su deudo y amistad.

 

GUEV.

 

Yo sé bien tu lealtad

 
  

y de nono te escuchara

 
  

porque a esta nueva región

 
  

los que en España nacimos

 
  

mal parece que vinimos

 
  

a traer la religión.

 
  

Roldán se opuso a Colón

 
  

mañana a Roldán Mogica...

 
  

sangre española salpica

 
  

hasta el oro que nos ceba;

 
  

ni hay hombre ya que se mueva

 
  

sin el mosquete y la pica.

 

MOG.

 

Voto al diablo que es curioso

 
  

verte hacer el misionero.

 

GUEV.

 

Yoprimosoy el primero

 
  

que me acuso de furioso.

 
  

Mancebo soyorgulloso;

 
  

tengo sangre de alquitrán;

 
  

dos ojos negros me harán

 
  

dar el alma al enemigo...

 

MOG.

 

Ya Colóncomo tu amigo

 
  

se la arrebata a Satán.

 

GUEV.

 

Tal dice su tiranía:

 
  

disoluto me llamó

 
  

porque un quídam le contó

 
  

que a dos indias requería.

 
  

Y a la verdad que mentía.

 

MOG.

 

¡Tú una sola!

 

GUEV.

 

Si eran tres

 
  

por mi cuenta en sólo un mes;

 
  

y si me deja son cinco.

 

MOG.

 

Cuatro has perdido en el brinco:

 
  

mas tú tienes buenos pies.

 

GUEV.

 

¡AyAdriánque más perdí!

 

MOG.

 

Si eran cinco y tienes una...

 

GUEV.

 

Que ya es mi bienmi fortuna.

 

MOG.

 

Trescientas veces te oí

 
  

decir lo mismoy así...

 

GUEV.

 

Amoprimoy muy de veras.

 

MOG.

 

Por el tiempo que la quieras

 
  

lo supongo.

 

GUEV.

 

Y por mi vida.

 

MOG.

 

No quisiera que medida

 
  

por ese amor la tuvieras.

 

GUEV.

 

Pues te engañaspor Dios vivo

 
  

porque de veras la adoro;

 
  

es mi cielomi tesoro

 
  

y yo su humilde cautivo.

 

MOG.

 

¿Y qué muger te halló esquivo?

 

GUEV.

 

Estásprimoen un error:

 
  

digo que amo con furor.

 

MOG.

 

Y túHernandoestás estraño.

 
  

¿Pues no era amor lo de antaño?

 

GUEV.

 

Era antojoy no era amor.

 

MOG.

 

Por palabras disputamos.

 

GUEV.

 

Tú no alcanzasya lo veo

 
  

lo que va de un galanteo

 
  

al sufrir de cuando amamos.

 
  

La dama que deseamos

 
  

es cebo que nos alienta;

 
  

fuente que a boca sedienta

 
  

convida con la frescura:

 
  

toca el labio su hermosura

 
  

se humedece y se contenta.

 
  

Pero amor a una muger

 
  

convierte en Dios que se adora

 
  

de quien con ruegos se implora

 
  

que nos deje padecer.

 
  

Desear sin pretender

 
  

dar la vidasin pedir

 
  

más que el triunfo de morir

 
  

por su damaeso es amar;

 
  

que es difícil de esplicar

 
  

más penoso de sentir.

 

MOG.

 

Tú a Juan de Mena leíste

 
  

vive Diosu otro coplero:

 
  

me has hallado a mí el primero

 
  

y las coplas me dijiste.

 
  

Dígole que tendrá chiste

 
  

su retórica con ellas;

 
  

que el mentir de las estrellas...

 
  

pero a míque sé sus mañas

 
  

no me venga con patrañas

 
  

buenasdigo con su bellas.

 

GUEV.

 

No en que me creas me empeño

 
  

porque yo quien ama soy

 
  

y muchas veces estoy

 
  

con mis dudas de si sueño.

 
  

No sé qué fatal beleño...

 

MOG.

 

Si hablas ya como un poeta:

 
  

a Dios tu pobre chaveta.

 

GUEV.

 

Ahí verás cómo me tiene.

 

MOG.

 

Veremos el mes que viene

 
  

lo que apunta la veleta.

 
  

Pero allí viene Roldán.

 

GUEV.

 

Nada digas de mi amor

 
  

delante de él...

 

MOG.

 

¡Qué! ¿Temor...?

 

GUEV.

 

Ni élni ciento me lo dan:

 
  

mas los amores están

 
  

mejor entre poca gente.

 

MOG.

 

También te has vuelto prudente.

 
  

Amor tienes milagroso.

 

GUEV.

 

El alcalde está orgulloso:

 
  

mucho levanta la frente.

 
    

Escena II.

   

GUEVARAMOGICAROLDÁN. Salúdanse ceremoniosamente.

   

ROLD.

 

Mucho madruganseñores.

 

MOG.

 

Y vos nos dais el ejemplo.

 

ROLD.

 

Aquí a mis anchas contemplo

 
  

la hermosura de las flores

 
  

de ese bosque los verdores...

 

GUEV.

 

Inocente diversión.

 

ROLD.

 

A un honrado corazón

 
  

bastanGuevaralas tales.

 
  

Otros dan a eternos males

 
  

con las suyas ocasión.

 

MOG.

 

Verdad es: y en Española

 
  

sobran ejemplos por Dios.

 

ROLD.

 

¿Tal creéisMogica vos?

 

GUEV.

 

Y su creencia no es sola.

 
  

Hay quien un día enarbola

 
  

el pendón de independencia;

 
  

y después...

 

ROLD.

 

Digoen conciencia

 
  

que es detestable morada.

 
  

(A GUEVARA.)

 
  

Dichoso vos: la jornada

 
  

vais a hacer...

 

GUEV.

 

¿Qué?

 

ROLD.

 

Su excelencia

 
  

manda que apreste un bajel

 
  

para servirosGuevara:

 
  

honra es esta grande y rara

 
  

que no todos logran dél.

 
  

Dice también su papel

 
  

que se embarque...

 

GUEV.

 

¿Esta semana?

 

ROLD.

 

ColónHernandolo quiere:

 
  

vos lo haréis de buena gana.

 

MOG.

 

Trata Colón como a esclavos

 
  

a los nobles de Castilla.

 

ROLD.

 

IréisGuevaraa Sevilla.

 

GUEV.

 

Faltan que atar muchos cabos

 
  

y no iré.

 

MOG.

 

Tendrá cien bravos...

 

ROLD.

 

Que le sigan hasta España

 
  

podrá ser. -Para esa hazaña

 
  

da permiso el almirante.

 

GUEV.

 

Si tal piensa que yo aguante

 
  

voto a Cristo que se engaña.

 

ROLD.

 

No juréisque está mal visto.

 

GUEV.

 

¿Así a un hidalgo destierra?

 

ROLD.

 

Noque os manda a vuestra tierra.

 

GUEV.

 

Otra vez os voto a Cristo

 
  

que no me iré.

 

ROLD.

 

Pues yo insisto

 
  

Guevaraen que obedezcáis;

 
  

y sabrési os obstináis

 
  

mal que os pese haceros ir.

 
  

Es ya inútil el decir:

 
  

lo que importa es el que os vais.

 
  

(Vase. -GUEVARA empuña. -MOGICA le contiene.)

 
    

Escena III.

   

GUEVARAMOGICA.

   

GUEV.

 

DejadéjameMogica

 
  

antes que el vil se me huya.

 

MOG.

 

¿Qué vas a hacer? ¿No conoces

 
  

que esHernandouna locura?

 
  

Cuando él osa amenazarte

 
  

es que tiene quien le escuda.

 

GUEV.

 

¿Y quién podrá de mi brazo?

 

MOG.

 

Él de tu espada se burla.

 

GUEV.

 

Pues vive Dios que le haré

 
  

que la conozca desnuda.

 

MOG.

 

¿Y tú piensas que él querrá

 
  

contigo estar siempre en lucha?

 
  

Roldán pasa por valiente

 
  

y lo es cuando le apuran

 
  

pero descargasi puede

 
  

golpes a mano segura.

 

GUEV.

 

¿Y tú quieres que por eso

 
  

tolere humilde esta injuria?

 

MOG.

 

Lo que yo quieroes que él solo

 
  

que pecóla pena sufra

 
  

y no castigue el alcalde

 
  

en ti de entrambos las culpas.

 
  

En el pasado motín

 
  

tuvo a Mogica en su ayuda;

 
  

bien sabe que el someterme

 
  

más que temores astucia;

 
  

y temblandoque si un día

 
  

me ayudase la fortuna

 
  

no he dejar sin castigo

 
  

al traidor que nos insulta;

 
  

cuantos amigos o deudos

 
  

llega a ver que se me juntan

 
  

a tantos odio implacable

 
  

en el momento les jura.

 

GUEV.

 

¿Y qué he de hacer? ¿Someterme?

 

MOG.

 

Ganar tiempodar disculpas.

 

GUEV.

 

¿Y después?

 

MOG.

 

Cuando parciales

 
  

suficientes se reúnan

 
  

lograr puedes tu venganza

 
  

derramar su sangre impura.

 

GUEV.

 

Si yo su sangre derramo

 
  

ha de ser en buena lucha.

 

MOG.

 

Quien al tigre va de frente

 
  

deja la vida en sus uñas.

 

GUEV.

 

La mirada del león

 
  

no soporta aquella furia.

 

MOG.

 

Tú lo harás como quisieres

 
  

pues que es inútil que arguya.

 

GUEV.

 

Primovengarme lo anhelo;

 
  

pero en mis venas circula

 
  

noble sangrey no se aviene

 
  

su valor con tanta astucia.

 

MOG.

 

Yo del riesgo te advertí

 
  

lo demás tú lo discurras.

 
  

Por tu deudo y por tu amigo

 
  

vida y espada son tuyas:

 
  

morir podemos entrambos

 
  

si mis avisos descuidas:

 
  

mas yo al menosconsolado

 
  

he de bajar a la tumba

 
  

pues que he intentado salvarte

 
  

y tú perderte procuras. (Vase.)

 
    

Escena IV.

   

GUEVARA.

   
  

¡Ah! Poco me importara la partida

 
  

sin este amor que abraza el pecho mío.

 
  

Mas hoy sin la que adoraintolerable

 
  

fuera para Guevara el cielo mismo.

 
  

(Quédase meditabundo.)

 
    

Escena V.

   

DICHOHIGUAMOTA.

   

(Al ver a GUEVARA hace un ademán de alegríay va a hablarle;pero súbitamente se detiene avergonzada. -GUEVARA la ve.)

   

GUEV.

 

¡Higuamota! ¿Tú aquí?

 

HIGUA.

 

Yo soyHernando.

 

GUEV.

 

Habla: ¿eres túHiguamota?¿no deliro?

 
  

¿cuál numendite trajo a mi presencia

 
  

cuando no verte más es mi destino?

 

HIGUA.

 

(Turbada.)

 
  

Salí...español...mi madre...los soldados...

 
  

vine a buscar... No sé: no sé qué digo.

 

GUEV.

 

¿Ángel de pazqué temes? Si encontrarme

 
  

pudo estorbarte acaso en tus designios

 
  

a Diosque ya te dejo.

 

HIGUA.

 

No te vayas.

 

GUEV.

 

Mi presencia tal vez...

 

HIGUA.

 

Por ti he venido.

 

GUEV.

 

¿Qué dicesHiguamota?¿tú no sabes

 
  

que esa palabra tuya a mi martirio

 
  

faltaba nada más?

 

HIGUA.

 

Pues yoenojarte

 
  

nuncaHernandopensé.

 

GUEV.

 

Ni tal he dicho.

 
  

Verte es vivir: más grato no es al prado

 
  

ni a las tempranas flores el rocío

 
  

que al corazón de Hernando tu presencia.

 
  

¿Que te adoroen mis ojos no has leído?

 
  

Tal vez no me comprendestú que apenas

 
  

saliste de la mano del Altísimo.

 
  

¿Tú qué sabes de amorniña inocente

 
  

ni cómo has de seguirme en mi delirio?

 
  

MiraHiguamota: triste cuando ausente

 
  

enagenado estoy cuando te miro.

 
  

Si alzo los ojossuplicando al cielo

 
  

en medio de los astros te diviso:

 
  

tu imagen adorada me repite

 
  

también el arroyuelo cristalino.

 
  

Siempre pensando en ticuando despierto;

 
  

soñando mi venturasi dormido:

 
  

la vidaes Higuamota para Hernando;

 
  

sin ella es un infierno el paraíso.

 
  

¿No me escuchasmi bienno me respondes?

 
  

¿Lo que pasa por mí no has comprendido?

 

HIGUA.

 

Bien te comprendoHernando.

 

GUEV.

 

Pues entonces

 
  

¿por qué no poner término al suplicio?

 

HIGUA.

 

¿Por quéespañolme engañas?

 

GUEV.

 

¿Yo engañarte?

 

HIGUA.

 

Síme engañasGuevara. -Aunque he nacido

 
  

en medio de estoshoy vuestros esclavos

 
  

no ha mucho libresventurosos indios

 
  

ya sé que entre vosotros los de Europa

 
  

engañar a una triste no es delito;

 
  

sé que a nosotras nos miráisGuevara

 
  

como esclavas no más; sé que a ti mismo

 
  

las palabras de amorlos juramentos

 
  

para otras indias milya te han servido.

 
  

Dejadeja a Higuamota su sosiego;

 
  

ni quieras que te sirva de ludibrio.

 

GUEV.

 

¡Higuamotapiedad!sino pagado

 
  

logre mi amor al menos ser creído.

 

HIGUA.

 

El que engañó una vez...

 

GUEV.

 

Mas fue a mugeres

 
  

no a ti que has cautivado su albedrío

 
  

no a ti que eres un ángel en la tierra

 
  

no a ti que de hermosura eres prodigio.

 
  

¡Ah!lo confiesosí: mentí mil veces

 
  

mentí el amor: ya sufro su castigo.

 
  

De tique eres más pura que ese cielo

 
  

que envidiándote estáyo soy indigno;

 
  

mas te juro por élque te idolatro

 
  

desde el primer instante en que te he visto;

 
  

que tú serás mi bieno mi tormento

 
  

basta exhalar el postrimer suspiro.

 

HIGUA.

 

Tú vas a España: allí hallarás beldades;

 
  

y a la india darás pronto al olvido.

 

GUEV.

 

NoHiguamotano voy a España: no.

 
  

De aquí no he de partir.

 

HIGUA.

 

Roldán lo ha dicho.

 

GUEV.

 

¡Roldán!¿y qué me importa?

 

HIGUA.

 

El almirante...

 

GUEV.

 

EscúchameHiguamota: si consigo

 
  

que de mi amor piedad tengas al menos

 
  

cuantos son en el mundo reunidos

 
  

no harán que yo me ausente de Jaragua.

 

HIGUA.

 

¿Y no temes?

 

GUEV.

 

¿Por qué? -Mi espada el filo

 
  

conserva aúnaliento no me falta...

 

HIGUA.

 

A la garganta tienes el cuchillo:

 
  

Roldán manda soldados; te aborrece;

 
  

tardar es arrojarte al precipicio.

 
  

Parte: vuelve a tu patria: sé dichoso.

 
  

¡Pluguiera a Dios no haberte conocido!

 

GUEV.

 

¡Partir!ahora partircuando ese llanto

 
  

le debo a tu piedadídolo mío!

 
  

No lo esperes: jamás; ya no te dejo.

 

HIGUA.

 

HuyeHernando infelizque estás perdido.

 
  

Roldánese Roldán que yo detesto

 
  

no ha mucho que a mi madre se lo dijo:

 
  

-«Guevara va a embarcarse: si resiste

 
  

su muerte a otros rebeldes será aviso».

 
  

Cien soldados entraron en Jaragua

 
  

todos son de Roldány a un solo grito

 
  

te cercante encadenante dan muerte...

 
  

Vas a huirsíGuevara; y ahora mismo.

 

GUEV.

 

Antes morir que medie entre nosotros

 
  

la insondable estensión del mar bravío.

 

HIGUA.

 

Pues bien: deja estos sitios solamente

 
  

y en los cercanos montes busca asilo.

 

GUEV.

 

No sabes lo que dicesHiguamota:

 
  

Guevara nunca huyó de su enemigo.

 

HIGUA.

 

No es uno el que yo temosino muchos.

 

GUEV.

 

No huyera aun cuando fueran infinitos.

 

HIGUA.

 

Te lo ruega Higuamota: ¡parteHernando!

 

GUEV.

 

¿Cuál premio he de esperar del sacrificio?

 
  

¿Que responda a mi amor con injuriarme

 
  

y que me diga Higuamota que he mentido?

 

HIGUA.

 

¡Huyepor Dios! El tiempo que te tardas

 
  

acortas a tu vida.

 

GUEV.

 

Lo repito:

 
  

podré morirmas moriré lidiando.

 

HIGUA.

 

Y al espirarespiraré contigo.

 

(Arrebatado GUEVARA pasa una mano por la cintura de HIGUAMOTA).

   

GUEV.

 

¿Con que me amasmi bien! A nadie temo.

 
  

Vuelvevuelve otra vez a repetirlo

 
  

que el eco suave de tu voz sonora

 
  

me pruebe que eres túque no deliro.

 

HIGUA.

 

¡Hernando!sí: yo te amo.

 

GUEV.

 

¡Mi Higuamota!

 
  

¿Quién más que yo feliz?

 

HIGUA.

 

¡Hernando mío!

 
  

Y ahora¿salvarás entrambas vidas?

 

GUEV.

 

Manda: dispón de mí; soy tu cautivo.

 

HIGUA.

 

Partepues.

 

GUEV.

 

Mas no a Europa.

 

HIGUA.

 

A las montañas.

 

GUEV.

 

Lo quieresHiguamota: no resisto.

 
  

¿Mas no he de verte?

 

HIGUA.

 

Sí; pronto: lo espero.

 
  

Colón es de mi madre grande amigo:

 
  

él sabe que por ella en nuestras tierras

 
  

fueron los españoles recibidos:

 
  

tendrá en cuenta también que de un cacique

 
  

soy hija; síGuevara; y en auxilio

 
  

vendrá de Anacaona y de Higuamota

 
  

cuanto queda de ilustre entre los indios.

 

GUEV.

 

Mas tu madre tal vez...

 

HIGUA.

 

Ella me adora;

 
  

la diré que me amas...ven conmigo:

 
  

se lo dirás también: de Anacaona

 
  

será indulgente el maternal cariño.

 
  

Tal vez mi madre en su prudencia encuentre

 
  

para salvarteHernandoalgún arbitrio.

 
  

Volemos a su amparo: que ella sepa

 
  

que eres mi amado túque eres su hijo.

 

GUEV.

 

Tan niñatan hermosa y tan discreta

 
  

no adorartemi bienfuera prodigio.

 

HIGUA.

 

Hernandoel tiempo vuela.

 

GUEV.

 

Sí; a tu lado

 
  

instantes a Guevara son los siglos.

 
  

¡Ah!déjame gozar de mi ventura

 
  

teniendo sólo al cielo por testigo.

 
  

Vuelve a decir que me amasHiguamota;

 
  

apenas sémi vidasi lo has dicho.

 

HIGUA.

 

¡Si te amo! Hasta pisar nuestras riberas

 
  

tu plantaHernandocasi no he vivido.

 
  

El caracol pintado entre la arena

 
  

buscaba cuidadosa. Áspero risco

 
  

trepé con infantil ansia dichosa

 
  

por sorprender al pájaro en su nido.

 
  

Visitar el arroyo y en la fuente

 
  

contemplar cómo nada el pececillo

 
  

era mi solo afán durante el día.

 
  

Nunca el dulce dormir fue interrumpido;

 
  

y despuntar al sol en el oriente

 
  

en brazos de mi madre siempre he visto.

 
  

Viniste tú después...si me adivinas

 
  

¿para quéHernando míohe de decirlo?

 

GUEV.

 

¿Me jurasHiguamotaque por siempre

 
  

he de ser dueño yo de tanto hechizo?

 

HIGUA.

 

¿Lo dudas? ¿Puede amarse por dos veces?

 
  

Hernandoa otras mugeres has querido.

 

GUEV.

 

¡HiguamotaHiguamotayo te adoro!

 

HIGUA.

 

Mas antes... Si me olvidas...

 

GUEV.

 

Mi destino

 
  

es vivir para ti: por tu amor solo:

 
  

moriré si lo dudas.

 

HIGUA.

 

¡Cuán impío

 
  

fueras en engañarme...! No es posible.

 

GUEV.

 

Jura tú por Diosyo por el mío

 
  

que de hoy más y con un lazo indisoluble

 
  

Higuamota y Hernando están unidos.

 

HIGUA.

 

¡CielosRoldán aquí!vámonos luego.

 

GUEV.

 

No temasHiguamota: estás conmigo.

 

HIGUA.

 

Disimula tu enojoy no que a entrambos

 
  

la cuchilla herirá des al olvido.

 
    

Escena VI.

   

DICHOS. ROLDÁN y SOLDADOS.

   

(GUEVARA altanero ROLDÁN rencoroso y disimuladoHIGUAMOTA temerosa y turbada.)

   

ROLD.

 

(Ap.) ¡Cómo! ¡Higuamota aquí! -Señor Guevara

 
  

supongo ya encontraros más sumiso.

 
  

Vengo de hacer cumplir del almirante

 
  

las leyesa españoles muy altivos

 
  

esperanzatal vezde otros rebeldes

 
  

y aliento de imprudentes a designios.

 
  

Ojedael temerario aventurero

 
  

de España y con su escuadra propia vino

 
  

a turbar a Colón: salí a su encuentro

 
  

y en breve a regresar le he reducido.

 
  

Con él podéis partir.

 

(GUEVARA va a responder furioso: una mirada de HIGUAMOTA lecontiene.)

   

GUEV.

 

¿Y cuándo parte?

 

ROLD.

 

De la playa mañana: de aquí hoy mismo.

 

GUEV.

 

Iré con él.

 

ROLD.

 

Haréis tan cuerdamente

 
  

como siempre esperé de vuestro juicio.

 

GUEV.

 

BastaRoldán: os digo que a Jaragua

 
  

voy a dejar: por eso no os permito

 
  

que olvidéis quién yo soy.

 

ROLD.

 

A mí me basta

 
  

que Colón sea por vos obedecido

 
  

y pésame en verdad ser instrumento...

 

HIGUA.

 

Roldán¿nuevos soldados no habéis visto?

 
  

GuevaraAnacaona quiere veros.

 

GUEV.

 

Yo soy.

 

ROLD.

 

Y yo también; marchadque os sigo.

 
  

(Salen HIGUAMOTA y GUEVARA.)

 

ROLD.

 

(Al gefe de los soldados.)

 
  

Si al trasponer el sol está en Jaragua

 
  

que no viva mañana: ya lo he dicho.

 



 

Cuadro segundo.

    

La escena es en Jaragua. -Lo interior de la casa de Anacaonahabitación rústica.

   

Escena primera.

   

HIGUAMOTA sentada y llorando. ANACAONA a su lado en pie.

   

ANAC.

 

Enjuga tu llanto

 
  

mi amada Higuamota:

 
  

¿no estás con tu madre

 
  

que tierna te adora?

 

HIGUA.

 

¡Madre de mi vida

 
  

la pena me ahoga!

 

ANAC.

 

¡Hija de mis ojos!

 

HIGUA.

 

¡Si fuera su esposa...!

 

ANAC.

 

Seraslomi hechizo:

 
  

tu madre te apoya

 
  

Colón generoso

 
  

los yerros perdona;

 
  

nunca vanamente

 
  

su gracia se implora.

 

HIGUA.

 

Roldán implacable...

 

ANAC.

 

Roldán¿qué te importa?

 

HIGUA.

 

¡Ah!que es poderoso;

 
  

Guevara le estorba;

 
  

me aterra su ceño

 
  

y tiemblo sus obras.

 

ANAC.

 

¡Pobrecita mía

 
  

te asusta tu sombra!

 
  

¿Qué temes? -Seguro

 
  

le tienes ahora.

 

HIGUA.

 

¿Seguromi madre...?

 

ANAC.

 

No temas que rompa

 
  

Roldán de los montes

 
  

la valla riscosa.

 

HIGUA.

 

¿Codicia y venganza

 
  

qué temenseñora?

 
  

Ni el rayo de España

 
  

los indios soportan.

 
  

¡Ay madre! Os he visto

 
  

reinar aquí sola

 
  

y el yugo estrangero

 
  

pesado os agobia.

 
  

Mi padrecacique

 
  

¡oh cruda memoria!

 
  

murió entre cadenas...

 

ANAC.

 

¡Por DiosHiguamota!

 

HIGUA.

 

Habéis perdonado:

 
  

¡sois tan generosa!

 
  

También vuestra hija

 
  

olvida y perdona...

 
  

¡ohmás!que a las plantas

 
  

del mismo se postra

 
  

que puso los hierros

 
  

en manos que adora.

 
  

Y más: del cacique

 
  

la hija es apóstata;

 
  

símadre del alma

 
  

su Dios abandona

 
  

se entrega al de un hombre

 
  

que el alma le roba.

 

ANAC.

 

Y bien: ¿al destino

 
  

qué haremos nosotras?

 
  

Su mano de hierro

 
  

cayó rigorosa

 
  

y hundió del caribe

 
  

poder y corona.

 
  

Por siglos y siglos

 
  

ocultos de Europa

 
  

vivimos tranquilos

 
  

merced a las olas.

 
  

Colón a los mares

 
  

altivo se arroja;

 
  

su esfuerza indomable

 
  

los vencelos doma...

 
  

¿Podrán dos mugeres

 
  

con lágrimas solas

 
  

luchar con gigantes

 
  

que cedros encorvan?

 
  

El brazo es inútil

 
  

las flechas se embotan:

 
  

Haití es para siempre

 
  

la isla española.

 

HIGUA.

 

¡Si al menos tranquila

 
  

ya que ignominiosa

 
  

fuera nuestra suerte...!

 
  

Mas no: la discordia

 
  

de nuestros señores

 
  

cruel nos azota.

 
  

Roldány no ha mucho

 
  

el que ahora blasona

 
  

de recto y severo

 
  

alzó la ominosa

 
  

bandera rebelde;

 
  

mas hoy no soporta

 
  

a Hernando en partirse

 
  

pequeña demora.

 
  

Y es fuerza que el monte

 
  

de un hombre le esconda

 
  

que acaso temblara

 
  

hallándole a solas.

 
  

La muerte termine

 
  

mi vida espantosa.

 

ANAC.

 

¡Hija!

 

HIGUA.

 

¡Madre mía!

 

ANAC.

 

¡Triste Anacaona

 
  

de tu nacimiento

 
  

funesta la hora!

 
  

Perdiste un esposo

 
  

con él la corona

 
  

no te ama tu hija...

 

HIGUA.

 

¡Perdón!¡estoy loca!

 

ANAC.

 

Pues bien; yo no lo olvido:

 
  

tu pena reporta.

 
  

Ven acámi vida;

 
  

consuélatellora.

 
  

Desde que naciste

 
  

mi amada Higuamota

 
  

enjuga tu llanto

 
  

el seno que agobias.

 
  

Me dices que a Hernando

 
  

frenética adoras:

 
  

también a tu padre

 
  

amaba tu esposa.

 
  

Y él era Caonabo;

 
  

la fama pregona

 
  

sus hechossu nombre

 
  

sus triunfossu gloria.

 
  

Le amé...ni la tumba

 
  

del alma le borra;

 
  

pues tal vez ofendo

 
  

su pálida sombra

 
  

dándole al olvido

 
  

por ticuando lloras.

 

HIGUA.

 

¿Y yo no te pago?

 

ANAC.

 

Ni aun sabes qué cosa

 
  

es amor de madre

 
  

que nunca se agota.

 
  

Tu madre te amaba

 
  

anteshija hermosa

 
  

que al mundo vinieras.

 
  

¡Ay!cuántas congojas

 
  

deben a sus madres

 
  

los hijos ignoran.

 
  

Cuando tú los tengas

 
  

tal vez lo conozcas.

 

HIGUA.

 

No te soy ingrata.

 

ANAC.

 

Erescomo todas

 
  

como fui yo misma.

 

(Roldán abre la puerta.)

   
  

¡Roldán a estas horas!

 
    

Escena II.

   

ANACAONAHIGUAMOTAROLDÁN.

   

ROLD.

 

(Ap.) ¡Llorando está por Guevara!

 
  

Guárdeos DiosAnacaona:

 
  

si yo estorbaros pensara...

 
  

si a Higuamota desazona

 
  

mi presencia...

 

ANAC.

 

Nos es cara

 
  

la de amigos de Colón

 
  

señor Roldán.

 

ROLD.

 

¿Y ese llanto!

 

ANAC.

 

Para una niñaocasión

 
  

no falta nunca al quebranto.

 
  

Tuvo un sueño.

 

ROLD.

 

¡Qué aflicción!

 
  

¿Tanto con vos puede un sueño!

 

HIGUA.

 

Terrible nocheterrible.

 

ANAC.

 

Dejadla ya.

 

ROLD.

 

Tengo empeño

 
  

en saberlosi es posible.

 
  

¡Válate Dios y qué ceño!

 

ANAC.

 

Higuamota no está ahora

 
  

señor Roldánpara hablar.

 
  

Ya estáis mirando que llora.

 
  

Marcharase a sosegar

 
  

si dais licencia...

 

ROLD.

 

¡Señora!

 

(Abrázanse madre e hija; vase esta.)

   
    

Escena III.

   

ANACAONA y ROLDÁN.

   

ROLD.

 

Sois tierna madrepor Dios;

 
  

y la hija lo merece:

 
  

sólo a sueñosme parece

 
  

que sois muy dadas las dos.

 

ANAC.

 

No entiendo lo que decís.

 

ROLD.

 

Pues me esplico claramente

 
  

y vos sois la que dormís.

 

ANAC.

 

De la hija de un cacique

 
  

conviene hablar con respeto.

 

ROLD.

 

Yo respetarla prometo;

 
  

pero dejad que me esplique.

 
  

Si cuando al llanto que vi

 
  

por causa un sueño le disteis

 
  

engañarme presumisteis:

 
  

me conocéis poco a mí.

 
  

Mas si a vosAnacaona

 
  

os engaña vuestra hija

 
  

razón seraaunque os aflija

 
  

que quien de franco blasona

 
  

descubra el pérfido engaño.

 

ANAC.

 

Perdonad: entre hija y madre

 
  

alguna vez entra un padre

 
  

pero jamás un estraño.

 

ROLD.

 

Tan estraño no es Roldán

 
  

que al fin la tierra gobierna;

 
  

su podersu amistad tierna

 
  

algún derecho le dan.

 

ANAC.

 

Nunca negué al almirante

 
  

ni a los suyoscosa alguna:

 
  

cuando me dio la fortuna

 
  

lo cedí de buen talante;

 
  

pero tened entendido

 
  

que si el cetro no defiendo

 
  

reinar en mi casa entiendo...

 

ROLD.

 

Vos no me habéis comprendido.

 

ANAC.

 

Decid pues.

 

ROLD.

 

Vuestra Higuamota

 
  

ama a Hernando de Guevara.

 

ANAC.

 

Ya partió.

 

ROLD.

 

Mas si tornara...

 

ANAC.

 

Tiene madre.

 

ROLD.

 

Bien se nota

 
  

del mancebo el artificio.

 
  

Diestro anduvo por quien soy:

 
  

casicasi a punto estoy

 
  

de dudar de vuestro juicio.

 

ANAC.

 

Cuando mi hija fuera esposa

 
  

de ese mancebo esforzado...

 

ROLD.

 

Fuera mirarle casado

 
  

vive Diosestraña cosa.

 
  

Ese Hernandotan galán

 
  

tiene de damas un ciento;

 
  

burlarlas es su contento

 
  

y deshonrarlas su afán.

 
  

Preguntad en Isabela

 
  

a cuántas indias engaña;

 
  

puespor Cristoque en España

 
  

es su vida una novela.

 
  

¿No sabéis de su destierro

 
  

por venturala ocasión?

 
  

La clemencia de Colón

 
  

agotó con tanto yerro.

 

ANAC.

 

Colóna quien se arrepiente

 
  

bien sabéis que le perdona.

 

ROLD.

 

PasopasoAnacaona

 
  

no despertéis la serpiente.

 
  

Ese Guevara es infame.

 

ANAC.

 

¿Por qué al ausente injuriáis?

 

ROLD.

 

Cuanto más le defendáis

 
  

haréis que tanto me inflame;

 
  

y no creyeraa no oírlo

 
  

que una madre...

 

ANAC.

 

Basta ya

 
  

que me ofendéisy será

 
  

mucha paciencia el sufrirlo.

 

ROLD.

 

(Reprimiendo su cóleray afectando tranquilidad.)

 
  

Mi amistadtal vezse escede:

 
  

perdonadmesoy violento.

 
  

Por Higuamota lo siento.

 

ANAC.

 

Pues no temáis.

 

ROLD.

 

Si se puede

 
  

poner al mal un remedio

 
  

¿por qué negarse a escuchar

 
  

mis consejos? -Rehusar

 
  

bien podéis después el medio.

 

ANAC.

 

Aún somos libres: lo sé.

 

ROLD.

 

Pues entonces...

 

ANAC.

 

Os escucho.

 

ROLD.

 

No interrumpáisque no mucho

 
  

aunque importantediré.

 
  

Dejó Guevara a Española;

 
  

¿y está Higuamota segura?

 
  

¿es de Hernandopor ventura

 
  

la persona escelsa sola?

 
  

Niña inocente y tan bella

 
  

que vive entre aventureros

 
  

es el búcaro entre aceros:

 
  

tarde o temprano se estrella.

 
  

Colón es hoy almirante

 
  

puede mañana no serlo:

 
  

si Hernando llegase a verlo

 
  

sin podervuelve al instante.

 
  

Y aunque no vuelvapensad

 
  

si otro gobierna esta tierra

 
  

que puede hacerse la guerra

 
  

con mucha menos piedad.

 
  

¿Me entendéis? -Vuestra existencia

 
  

pende tal vez de un cabello.

 
  

Cuanto más penséis en ello

 
  

más hallaréis mi evidencia.

 
  

Pero un áncora tenéis

 
  

a que asirosy es segura:

 
  

consultad vuestra cordura

 
  

y mirad qué respondéis.

 
  

Roldánalcalde mayor

 
  

por prudente conocido

 
  

y al mismo tiempo temido

 
  

por su fuerza y su valor

 
  

Roldána quien Colón trata

 
  

con estraña cortesía

 
  

ama a Higuamota; sería

 
  

poco cuerda en ser ingrata.

 
  

Vine a ofrecerla mi mano

 
  

respeté su desconsuelo

 
  

que esclavo soy de su cielo

 
  

que venero soberano.

 
  

No me respondáis ahora

 
  

al rayar el nuevo día

 
  

mi diréis la suerte mía

 
  

sabréis la vuestraseñora. (Vase.)

 
    

Escena IV.

   

ANACAONA.

   
  

¡Ah Roldán!te has descubierto.

 
  

Pobre Higuamota del alma;

 
  

se acabó tu dulce calma.

 
  

¿Por qué en la cuna no has muerto?

 
  

Cuando nacistehija mía

 
  

para reinar destinada

 
  

¿quién que a mirarte ultrajada

 
  

llegar pudierasdiría!

 
    

Escena V.

   

GUEVARAvestido como los soldados de Roldán. ANACAONA.

   

GUEV.

 

Respiro en fin.

 

ANAC.

 

¡Guevara! Temerario

 
  

¿qué vienes a buscar?¿segura muerte?

 

GUEV.

 

No temas: el disfraz de un mercenario

 
  

de los que siguen de Roldán la suerte

 
  

me encubreAnacaona; y no muy tarde

 
  

vendrán mis compañeros.

 

ANAC.

 

¿Y si a verte

 
  

llegan en tanto?

 

GUEV.

 

¡Cómo! ¿Tú cobarde?

 

ANAC.

 

Por tipor Higuamota sólo temo.

 

GUEV.

 

¿Y dónde está mi bien? El pecho se arde...

 

ANAC.

 

¿Por qué vinistedime?¿a tal estremo

 
  

qué pudo conducirte?

 

GUEV.

 

¡Qué! Por verla.

 
  

No sabes tú la llama en que me quemo.

 

ANAC.

 

¡Tanto amory te espones a perderla!

 
  

¿Sabesdique Roldán...?

 

GUEV.

 

Por eso vengo:

 
  

sé que su necio intento es poseerla.

 
  

Se olvida de que espada y brazo tengo.

 

ANAC.

 

¿Cómo supiste túsi en el instante...?

 

GUEV.

 

Lo adiviné. -Los zelos ven muy luengo.

 
  

El bárbaro persigue en mí al amante

 
  

al rival venturoso; su castigo

 
  

pronto seráy terrible.

 

ANAC.

 

Delirante

 
  

vienesHernando.

 

GUEV.

 

No: sé lo que digo.

 
  

Te he dicho que vendrán mis compañeros;

 
  

Mogica los conduce: tú testigo

 
  

serás de la venganza.

 

ANAC.

 

Voy a veros

 
  

a todos perecer; y en la hija mía

 
  

en mí tambiénclaváis vuestros aceros.

 

GUEV.

 

¿Pensáis que vuestro mal consentiría?

 

ANAC.

 

Ultrajando a Colónen la persona

 
  

que aquí le representaun solo día

 
  

no vivirás seguro.

 

GUEV.

 

Anacaona

 
  

te he dicho que sin ella no respiro;

 
  

te digo que recobras tu corona.

 
  

Me llamaste tu hijo: si te inspiro

 
  

por mi amor a Higuamotaconfianza

 
  

no me preguntes más.

 

ANAC.

 

¿Sueñoo deliro?

 
  

Imprudente mancebo¿de tu danza

 
  

piensas que llega al punto que tu aliento

 
  

la fuerza incontrastablela pujanza?

 

GUEV.

 

Pienso que es insufrible mi tormento.

 
    

Escena VI.

   

DICHOS e HIGUAMOTA.

   

HIGUA.

 

No está Roldán. -¡Guevara!

 

GUEV.

 

Síbien mío.

 

HIGUA.

 

Te vuelvo a ver: renace mi contento.

 

ANAC.

 

(A GUEV.) ¿Y serás a su amor también impío?

 

HIGUA.

 

¿Qué dicesmadre mía?

 

ANAC.

 

Que en el mundo

 
  

no hay hombre más ingrato: su albedrío

 
  

no se rinde a razón: ni mi profundo

 
  

mi insufrible dolor tampoco escucha.

 
  

Quiere mancharse con borrón inmundo

 
  

rebelde ser...

 

GUEV.

 

Te engañas: a la lucha

 
  

soy provocado yo.

 

ANAC.

 

Tener conviene

 
  

mucha virtudcuando la afrenta es mucha.

 

HIGUA.

 

Hernando es vuestro hijo: se previene

 
  

a renunciar su intento. Yo le imploro

 
  

y lo hará...pero calla; se detiene...

 

GUEV.

 

Higuamotami bienciego te adoro.

 

HIGUA.

 

Será: mas lo que pido estás negando;

 
  

mal puedo conocerlo.

 

GUEV.

 

¿Mi tesoro!

 
  

¿Sabes lo que pretendes? -Renunciando

 
  

a romper de una vez nuestras cadenas

 
  

por siempre triunfa el contrapuesto bando.

 
  

Largos años el fin de tantas penas

 
  

seráesperar acaso tu destino;

 
  

mi voluntad es tuya: las agenas...

 

HIGUA.

 

Contenta estoysi a la virtud te inclino.

 
  

Deja tú a los demás.

 

GUEV.

 

Di mi palabra.

 
  

¿Qué se diráHiguamotasi declino?

 

ANAC.

 

No el crimen para ti sus puertas abra.

 

HIGUA.

 

¡No me amas ya!

 

GUEV.

 

Higuamota¿qué me pides?

 

ANAC.

 

Roca serás si tanto en ti no labra.

 

GUEV.

 

Higuamotami bien¿tú me despides?

 

HIGUA.

 

¡Cómo!¿qué dices?

 

GUEV.

 

Quiere que me vaya.

 
  

Me irépues mi partida tú decides.

 

HIGUA.

 

¡Madre! -No he dicho tal.

 

ANAC.

 

¡Ah! Ten a raya

 
  

tu indiscreta pasión; que si no parte

 
  

si el temerario intento al fin ensaya

 
  

morirásíHiguamota; y tú culparte

 
  

de su muerte podrás.

 

HIGUA.

 

No te detengas.

 

GUEV.

 

¡Ingrata!

 

HIGUA.

 

¡Tú morir! -Antes dejarte.

 
  

Yo viviré llorando hasta que vengas;

 
  

sino te vuelvo a ver mientras vivamos

 
  

no por eso temoramadotengas;

 
  

que en la región a que en muriendo vamos

 
  

querráa lo menosla bondad divina

 
  

que al fin de tantas penas nos unamos.

 

GUEV.

 

Roldán se salva de inminente ruina:

 
  

renuncio a la ambición y la venganza;

 
  

tu celeste virtudamadainclina

 
  

al bien de mis destinos la balanza.

 

ANAC.

 

Ya conozco al Hernando generoso.

 

GUEV.

 

Un premio me darás por mi templanza

 
  

un premio que me hará llamar dichoso.

 

ANAC.

 

¿Qué pedirásamado de Higuamota

 
  

que te pueda negar?

 

GUEV.

 

Un don precioso.

 
  

Voy a emprender al monte mi derrota;

 
  

si me es dado esperar días serenos

 
  

alguna vez la valla ha de ver rota

 
  

que media entre los dos: lleve yo al menos

 
  

bálsamo que me aliente en mi amargura;

 
  

sepa que sus encantos nunca agenos

 
  

serán; que nunca dueño a su hermosura

 
  

darás fuera de Hernandoy aunque oscuro

 
  

el porvenir veré de mi ventura.

 

HIGUA.

 

Sí; por el astro Rey yo te lo juro

 
  

Hernandode mi madre en la presencia:

 
  

te guardaré mi amor ardiente y puro;

 
  

tuya serémi bienen la existencia;

 
  

tuya también después en otra vida.

 

GUEV.

 

Por mi honorpor mi leypor mi conciencia

 
  

te juro eterno amorprenda querida.

 

(Tomando a HIGUAMOTA de la manose postran ambos los pies deANACAONA.)

   
  

Recíbeme por hijoy de tu mano

 
  

Higuamotapor siempre a Hernando unida

 
  

en mí tendrá un esposoun tierno hermano.

 

ANAC.

 

Hijos del almasíque el Dios clemente

 
  

que dio la vida al indio y al cristiano

 
  

su espíritu repose en vuestra frente.

 
  

Venidvenid los dos entre mis brazos;

 
  

y hagan vuestra ventura eternamente

 
  

de puro y casto amor los dulces lazos.

 
  

Vive la flor que blando el viento agita;

 
  

el huracán la rompe en mil pedazos

 
  

y el sol a descubierto la marchita.

 
  

Pensad que es el amor en los esposos

 
  

flor que al perderse la esperanza quita;

 
  

conservadlay seréis siempre dichosos.

 
    

Escena VII.

   

DICHOSROLDÁN y SOLDADOS.

   

ROLD.

 

Prendedle.

 

HIGUA.

 

No le matéis.

 

GUEV.

 

Llega a prendermeRoldán.

 

ANAC.

 

(Ap.) Perdidos ambos están.

 

ROLD.

 

¡Ah!se resiste. (Señala a los SOLDADOS.)

 

ANAC.

 

(Interponiéndose.) ¿Qué hacéis!

 
  

¡Roldánpues tanto rigor!

 

ROLD.

 

Es justicia. -Que a esta vara

 
  

resistiéndose Guevara

 
  

insulta al rey.

 

GUEV.

 

¡Impostor!

 

ROLD.

 

Rinde las armasHernando:

 
  

no injuries al que es tu dueño.

 
  

Higuamotavuestro sueño

 
  

voy poco a poco aclarando.

 

HIGUA.

 

¡Compasión!

 

ROLD.

 

Yo la tendré.

 

GUEV.

 

¿Tú le ruegas?

 

HIGUA.

 

Por tu vida.

 

GUEV.

 

No la tengo tan perdida

 
  

y muy cara la daré.

 

ANAC.

 

(Separándose con ROLDÁN.)

 
  

RoldánHernando a partir

 
  

dispuesto estaba.

 

ROLD.

 

Sí creo.

 
  

Ya se fue; y aquí le veo.

 

ANAC.

 

¿Queréis hacerle morir?

 

ROLD.

 

No seré tan inhumano;

 
  

le embarcaré para España;

 
  

pero burlarme...se engaña:

 
  

por esta vez lucha en vano.

 

ANAC.

 

¿Si yo os empeño mi fe

 
  

de que parta en el instante?

 

ROLD.

 

Es de Higuamota el amante

 
  

y que sois su madre sé.

 
  

¿Os engañó Anacaona

 
  

alguna vezpor ventura?

 

ROLD.

 

¿Y si os vence la ternura?

 
  

Yo tengo aquí su persona

 
  

y fuera en verdad delirio

 
  

confiarme a la tortura.

 

ANAC.

 

¿No escucháis razón ninguna?

 

ROLD.

 

Bastabasta de martirio.

 

ANAC.

 

Pues bienprendedlematadle;

 
  

pagaréis un crimen más.

 

ROLD.

 

¡Amenazas! -Holaatrás:

 
  

esa espada arrebatadle.

 

GUEV.

 

Ven como bravo enemigo;

 
  

por la punta te la doy.

 

ROLD.

 

El alcalde mayor soy:

 
  

yo no peleocastigo-

 

(Los SOLDADOS van a acometer a GUEVARAcuando entra ELCAPITÁN presuroso y desnuda la espada. -A lo lejos se oye rumor devoces y armas que se aumenta y aproxima sucesivamente hasta la conclusióndel cuadro.)

   
    

Escena VIII.

   

DICHOS y EL CAPITÁN.

   

CAPIT.

 

Señor Francisco Roldán

 
  

el lugar entran a saco.

 
  

Un indioperrobellaco

 
  

nos vendió. Ya dentro están

 
  

de la fuerza: si tardáis

 
  

en retirarossois muerto.

 

ROLD.

 

Imposible.

 

CAPIT.

 

Así tan cierto

 
  

morir en gracia tengáis.

 

ROLD.

 

¿Adónde están mis soldados?

 

CAPIT.

 

La oscuridadla sorpresa...

 

ROLD.

 

Capitán¿qué gente es esa?

 

CAPIT.

 

Son demonios coronados.

 
  

No perdáis el tiempo aquí.

 
  

-Escuchad...ya van llegando.

 
  

Si los estáis esperando

 
  

no es justo perderme a mí.

 

ROLD.

 

Aguardad sólo un momento:

 
  

prendamos al delincuente.

 

GUEV.

 

Eso será si él consiente.

 

CAPIT.

 

Somos seisy vienen ciento.

 

ROLD.

 

Sin llevarle no me parto.

 

ANAC.

 

MarchadRoldán; no aguardéis.

 

CAPIT.

 

¿Qué locura es la que hacéis?

 
  

vive Dios que ya estoy harto.

 

ROLD.

 

Bienya me rindoya os sigo.

 
  

TriunfaGuevara. -Esperanza

 
  

tengo empero en la venganza:

 
  

soy implacable enemigo.

 

(Vanse con los SOLDADOS.)

   
    

Escena IX.

   

ANACAONAHIGUAMOTAGUEVARA. Después MOGICA.

   

GUEV.

 

(Va a salir.)

 
  

No escaparás de mi acero.

 

HIGUA.

 

Nomi bien: detenteHernando.

 

GUEV.

 

Están los míos lidiando;

 
  

debo yo ser el primero.

 

HIGUA.

 

¿Y si mueresqué es de mí?

 

GUEV.

 

No moriréprenda mía.

 

MOG.

 

(Dentro.)

 
  

Mueran todos. -Raza impía.

 

GUEV.

 

Es Mogica...su voz...sí.

 

MOG.

 

(Sale con la espada desnuda.)

 
  

Victoriaamigo: triunfamos.

 

GUEV.

 

¿Cómo tal deuda te pago?

 

MOG.

 

Con tu amistad. -¡Mas qué estrago!

 
  

Pocos con vida dejamos.

 

GUEV.

 

(A HIGUAMOTA.)

 
  

Depónamada el temor:

 
  

premia el cielo soberano

 
  

tus virtudes y ami amor.

 

ANAC.

 

¡Ah!¡qué habéis hechoimprudentes

 
  

con irritar al León!

 
  

la venganza de Colón

 
  

abatirá nuestras frentes.

 

 

Cuadro tercero.

    

La escena al frente de Jaragua; campo de ROLDÁN formado dechozasla de este mayor que las demás y en punto visible. Centinelas endiversos puntos. -Circulación de soldados e indiosestos con cargas.-Movimiento que dura hasta el fin del cuadro.

   

Escena primera.

   

EL CAPITÁNDON RODRIGO. MARTÍN y LOPE.

   

(Los dos primeros se pasean juntos; los últimos juegan a los dados.)

   

MART.

 

Fortuna tienes.

 

LOPE.

 

A veces.

 

ROD.

 

No es esto para un hidalgo.

 

MART.

 

Cinco: vaya que ya es algo.

 

LOPE.

 

Ahora ganas y con creces.

 

CAPIT.

 

Mucho os quejáisdon Rodrigo.

 

ROD.

 

Maldito el que acá me trujo

 
  

a vivir como un cartujo

 
  

y más pobre que un mendigo.

 

CAPIT.

 

Vos quisierais que a placer

 
  

ellos y ellas os sirvieran.

 

ROD.

 

Digo¿y lo indios perdieran

 
  

en servirme?

 

CAPIT.

 

Puede ser.

 

ROD.

 

Yo tal vez me humillaría

 
  

que a gentes de mi linage

 
  

voto a Dios que en ese trage

 
  

no es decente...

 

CAPIT.

 

¡Bobería!

 
  

Verdad es que van ligeros;

 
  

mas vuestros nobles parientes

 
  

según se esplican las gentes

 
  

suelen andar casi en cueros.

 

ROD.

 

Capitántengamos paz.

 
  

No hay burlas con la nobleza.

 

CAPIT.

 

Pergaminos y pobreza;

 
  

mucho honorporco solaz.

 

ROD.

 

Soy hidalgo en la montaña

 
  

Paracuellos de Quirós

 
  

y si vinesabe Dios...

 

CAPIT.

 

Que fue por trampas de España.

 
  

Si sabéis que yo os entiendo...

 
  

Y si os quejáis es de vicio

 
  

como otros muchos sin juicio

 
  

que contino estoy oyendo.

 
  

Cuando mandaba Roldán

 
  

sin sujetarse a Colón...

 

ROD.

 

La tierra de promisión

 
  

era la isla: ¡mas van

 
  

hora las cosas de un modo...!

 

CAPIT.

 

Es verdad; y como entonces

 
  

os aflojaron los gonces

 
  

entró la mano hasta el codo.

 
  

Para el indio mucho palo;

 
  

a su muger galanteo;

 
  

dar rienda suelta al deseo;

 
  

obedecer poco y malo.

 
  

Ajustar a puñaladas

 
  

los pleitossiendo la ley

 
  

la tizona; una higa al rey

 
  

y a Dios espaldas tornadas:

 
  

¡eso os gustavoto a Baco!

 
  

Mas vivir de esa manera

 
  

tan sólo se consintiera

 
  

donde reinara algún Caco.

 

ROD.

 

Vamostampoco hay razón

 
  

de tenernos ayunando.

 
  

Se ha de dar de cuando en cuando

 
  

un ensanche al corazón.

 

(Continúan su paseo y conversación. MARTÍN y LOPE dejandode jugar se levantan.)

   

MART.

 

Gané.

 

LOPE.

 

Te debo.

 

MART.

 

En buen hora.

 
  

¿y a cuándo piensas la paga?

 

LOPE.

 

La primera presa que haga;

 
  

y ya vesvamos ahora...

 

MART.

 

¡Ay de mí! Lindos despojos.

 

LOPE.

 

De esa reina de Jaragua...

 

MART.

 

¿Algún jubóno la enagua?

 
  

Dineros vean mis ojos.

 

LOPE.

 

Dicen que tiene tesoros.

 

MART.

 

Si los tiene y no los vemos...

 

LOPE.

 

Puesdigosi los vencemos...

 

MART.

 

¿Y Mogica?

 

LOPE.

 

¿Y qué? A más moros

 
  

dice el refránmás ganancia.

 

MART.

 

¿SabesLopelo que digo?

 
  

Fue Mogica nuestro amigo.

 

LOPE.

 

Esa esMartíncosa rancia.

 

MART.

 

Digo también que es valiente.

 

LOPE.

 

¿Y el don Hernando Guevara?

 

MART.

 

Puede costarle muy cara

 
  

esta fiesta al que la cuente.

 

(EL CAPITÁN y DON RODRIGO se paran cerca de los dosinterlocutores.)

   

LOPE.

 

¿Y por qué tanto rencor

 
  

con esos dos caballeros?

 

ROD.

 

Porque el uno hizo pucheros

 
  

a una india.

 

CAPIT.

 

Es un error:

 
  

resistiose a nuestro alcalde.

 

MART.

 

Pues él los días atrás

 
  

hizo otro tantoy aun más.

 

CAPIT.

 

Hablar del caso es en valde.

 

LOPE.

 

Cuando un hombre va a morir

 
  

capitánquiere a lo menos

 
  

saber la causa.

 

CAPIT.

 

Los buenos

 
  

obedecen sin gruñir.

 
  

¡Miren qué recia batalla

 
  

prender a dos mozalvetes!

 

ROD.

 

Es oficio de corchetes

 
  

y el que es honrado...

 

CAPIT.

 

Se calla

 
  

y obedecedon Rodrigo.

 

LOPE.

 

No me agrada esta facción.

 

MART.

 

Si lo sé en la Concepción...

 

CAPIT.

 

Señorescallandodigo.

 

ROD.

 

Capitánno hay para qué

 
  

su merced se me alborote.

 

LOPE.

 

¿Ha de ser un hombre un zote?

 

MART.

 

Repito que si lo sé...

 

CAPIT.

 

(Separándose de los demás.)

 
  

¡Vive Dios que es mucha lengua

 
  

ya la suya; y si a tizona...!

 

LOPE.

 

Capitánde su persona

 
  

no se ha dicho cosa en mengua.

 

ROD.

 

Ya me canso por Dios vivo.

 
  

Digo que Roldán...

 

CAPIT.

 

Silencio.

 

ROD.

 

Yo sólo al rey reverencio

 
  

que de nadie soy cautivo.

 

CAPIT.

 

(Empuñando.)

 
  

Eaacortemos razones;

 
  

o se calla o le santiguo.

 

(Acuden soldados al ruido de la querella.)

   

ROD.

 

(Empuñando.) Venga acáseñor antiguo.

 

MART.

 

(Ídem.) Pues lo quiere...

 

LOPE.

 

(Ídem.) Coscorrones.

 

UNO.

 

Téngase.

 

OTRO.

 

No; que se maten.

 

CAPIT.

 

Dejádmelos por mi vida.

 

ROD.

 

Dejadlenadie le impida.

 

MART.

 

Dejaremos que nos traten...

 

(ROLDÁN saldrá de su tienda de manera que al llegar a este versose halle en medio de los que riñen.)

   
    

Escena II.

   

DICHOS. ROLDÁN.

   

ROLD.

 

¡Caballeros!¡qué alboroto!

 
  

¿Cómo el acero de la mano?

 
  

Envainadque aún es temprano

 
  

y las treguas no se han roto.

 

(Envainan todos sus espadas.)

   

CAPIT.

 

Eraseñorque esta gente

 
  

que es con estremo habladora...

 

ROLD.

 

Bien. -Dejadlo por ahora.

 

ROD.

 

Tiene la sangre caliente

 
  

el capitány nosotros

 
  

muy pocas aguantaderas.

 

CAPIT.

 

Lenguassítenéis muy fieras.

 

ROLD.

 

Callad vos; callad vosotros.

 

CAPIT.

 

Sabedalcalde mayor

 
  

que sin recato murmuran;

 
  

y más diréque conjuran...

 

ROLD.

 

¿Porque llegue a su valor

 
  

la ocasión de acreditarse?

 
  

Bien lo sé: vivid tranquilos

 
  

no dejaré yo a los filos

 
  

de las danzas embotarse.

 

CAPIT.

 

Es que no digo tal cosa.

 

ROLD.

 

¡Si os he dicho que entendí!

 
  

¿querréis vos decirme a mí

 
  

que es gente briosa?

 

(Hace una señaretíranse todosy él detiene al CAPITÁN.)

   
  

Sois a veces como un banco.

 

CAPIT.

 

Soy como Dios me crió.

 
  

Iba a decir que pasó

 
  

cara a caraa fuer de franco.

 

ROLD.

 

Y en resumen¿qué ha pasado?

 

CAPIT.

 

Murmurar.

 

ROLD.

 

¿De quién?

 

CAPIT.

 

De vos.

 
  

¿No es bastante?

 

ROLD.

 

Entre los dos:

 
  

si no es máscorto pecado.

 
  

Poco importa que murmuren

 
  

si me obedecen.

 

CAPIT.

 

Pues paso;

 
  

porque tal vez llegue el caso

 
  

como su intento maduren.

 

ROLD.

 

¡Tanto dijeron! -Sepamos.

 

CAPIT.

 

No esconden que descontentos

 
  

están con vuestros intentos.

 
  

Tienen cerca los reclamos

 
  

no distantes los recuerdos

 
  

la voluntad siempre pronta

 
  

pocos son hombres de monta

 
  

y aun entre ellos poco cuerdos.

 

ROLD.

 

¡Qué!¿se inclinan a Mogica?

 

CAPIT.

 

No han dichomas lo temo.

 

ROLD.

 

Lo pensé.

 

CAPIT.

 

Y a tal estremo

 
  

que ya cualquiera replica.

 

ROLD.

 

¿Quién lleva l voz entre ellos?

 

CAPIT.

 

Todos gritan a cuál más;

 
  

pero el que es un Satanás

 
  

don Rodrigo Paracuellos.

 

ROLD.

 

¿El hidalgo?

 

CAPIT.

 

Pobretón.

 

ROLD.

 

¿Y le escuchan?

 

CAPIT.

 

Lo bastante.

 
  

Tiene labia el muy vergante

 
  

de baratobaladrón.

 

ROLD.

 

Allí está. Decid que venga.

 

CAPIT.

 

¿Don Rodrigo?

 
  

Sí; le espero.

 

CAPIT.

 

¿Si queréis quecaballero

 
  

lo que he dicho le mantenga...?

 

ROLD.

 

Yo sé que os debo creer

 
  

capitán; llamadle luego

 
  

y venid con élos ruego

 
  

porque os habré menester.

 

(Obedece EL CAPITÁN y vuelve con DON RODRIGOa quienROLDÁN recibe con afabilidad y tendiéndole la mano.)

   

ROLD.

 

Don Rodrigopoco os veo

 
  

y por Dios que estoy quejoso

 
  

que a un hidalgo tan brioso

 
  

para amigo le deseo.

 

ROD.

 

Tanta merced me confunde.

 

CAPIT.

 

(Ap.) ¡Vive Dios!y a mí también.

 

ROLD.

 

En míy en cuantos os ven

 
  

vuestra gracia afecto infunde.

 

ROD.

 

Favor es; pero en verdad

 
  

con las gentes de mi casa

 
  

señor Roldáneso pasa

 
  

donde quiera.

 

CAPIT.

 

(Ap.) ¡Hay vanidad!

 

ROLD.

 

¿Qué os parece la Jaragua?

 

ROD.

 

Pareciérame mejor

 
  

si ya que ocioso el valor...

 

ROLD.

 

¿Navegase la Piragua?

 
  

Digoencontrar una mina

 
  

o alguna indiana hermosura.

 

ROD.

 

Eso: probar la ventura.

 

ROLD.

 

Vuestra audacia me ilumina

 
  

y recuerda cierta empresa

 
  

de las de honra y de provecho.

 

CAPIT.

 

Pensé yo tener derecho...

 

ROLD.

 

Tendréis otra sino es esa

 
  

a menos que don Rodrigo...

 

ROD.

 

¡Cómoseñor! ¿Rehusar

 
  

lo que vos queráis mandar

 
  

como cabo y como amigo?

 

ROLD.

 

Pues entoncescapitán

 
  

habréis de tener paciencia

 
  

si le doy la preferencia.

 

CAPIT.

 

Os lo agradezcoRoldán.

 

ROLD.

 

(A DON RODRIGO.)

 
  

Habréis menester cautela

 
  

y llevar muy poca gente

 
  

que hay allá continuamente

 
  

dos indios de centinela.

 
  

¿Tenéis así algún soldado

 
  

hombre a pruebamuy leal?

 

ROD.

 

Muchos tengo.

 

ROLD.

 

Nunca hay mal

 
  

en que el pan ande sobrado;

 
  

pero en sumaaunque sean fieles

 
  

no son todos atrevidos;

 
  

unos son algo encogidos

 
  

otros milites noveles;

 
  

y lo que es bien que se busque

 
  

ha de ser gente de acero

 
  

con poco afecto a su cuero

 
  

que ni el fuego la chamusque.

 

ROD.

 

Pues entonces tengo dos;

 
  

y el capitán los conoce

 
  

que aunque el diablo se remoce

 
  

no les ganavive Dios.

 

CAPIT.

 

¿Y quién son esos prodigios?

 

ROD.

 

Martín el unootro Lope.

 

CAPIT.

 

Ambos colgados al tope...

 

ROLD.

 

Esos bastan. -Ni vestigios

 
  

quiero que queden de un templo

 
  

que tienen en la montaña.

 
  

Yo lo he vistoy ni en España

 
  

de su riqueza hallé ejemplo.

 

ROD.

 

Es muy justo: ídolos fuera.

 

ROLD.

 

Y los tienen de oro puro.

 

ROD.

 

No dejarles unoos juro

 
  

para memoria siquiera.

 

ROLD.

 

Pues sin decir para qué

 
  

preparad los compañeros.

 
  

En seguida quiero veros

 
  

más noticias os daré.

 

ROD.

 

Contad por siempre conmigo

 
  

que os tengo mucha afición.

 

ROLD.

 

Pagaréis la obligación

 
  

de la míadon Rodrigo.

 

(DON RODRIGO se retira y se le ve hablar con LOPE yMARTÍN.)

   

ROLD.

 

Capitáncallado estáis.

 

CAPIT.

 

Cuando se parta la flota

 
  

me voy yo.

 

ROLD.

 

¿Se me alborota?

 

CAPIT.

 

Vos hacéis lo que gustáis

 
  

y yo me voy a mi tierra.

 

ROLD.

 

¿Pues por qué tanto disgusto?

 

CAPIT.

 

¡Voto a tal!¿acaso es justo

 
  

que a quien os hace la guerra...?

 

ROLD.

 

¿Tenéis del templo codicia?

 

CAPIT.

 

Nopor el cielo divino:

 
  

márchome porque no atino

 
  

por qué regla hacéis justicia.

 

ROLD.

 

¿Cuándo vinisteis aquí?

 

CAPIT.

 

Con vos vine.

 

ROLD.

 

¿Habéis oído

 
  

de tal templo a algún nacido?

 

CAPIT.

 

No señor.

 

ROLD.

 

Pues siendo así...

 

CAPIT.

 

Le engañasteis.

 

ROLD.

 

No fue engañado:

 
  

una astucia.

 

CAPIT.

 

¿Y para qué?

 

ROLD.

 

Porque así castigaré

 
  

sin que me venga algún daño.

 

CAPIT.

 

¡Válate Dios! Ya lo entiendo:

 
  

sale del campole agarro

 
  

codo con codo le amarro...

 

ROLD.

 

Capitán¿qué estáis diciendo?

 

CAPIT.

 

Que de un árbol se le cuelga.

 

ROLD.

 

Nada: se va libremente.

 

CAPIT.

 

¿Quién castiga al delincuente?

 

ROLD.

 

El demonioque no huelga.

 
  

Sois un pobre mantecato:

 
  

¿ni siquiera se os alcanza

 
  

que me espongo a la venganza

 
  

si se sabe que le mato?

 
  

No señorse los tres

 
  

en derechura a Guevara

 
  

él los sorprendey mi vara

 
  

vengan ellos por sus pies.

 
  

Su muerte el odio concita

 
  

contra la hueste de Hernando

 
  

este asegura mi bando

 
  

y tres contrarios me quita.

 
  

Esta vara no está rota:

 
  

ya veis que hierey de muerte.

 

CAPIT.

 

Verdad es.

 

ROLD.

 

Pues de esa suerte

 
  

ya no os partís con la flota.

 

CAPIT.

 

Pero entre tanto ¿qué hacemos?

 

ROLD.

 

Guevara quieto en Jaragua

 
  

yo tornar su gozo en agua.

 

CAPIT.

 

¿Mas al cabovenceremos?

 

ROLD.

 

O haremos paz ventajosa.

 
  

Capitánmientras yo viva

 
  

ni me olvido de la esquiva

 
  

ni perdono a la orgullosa.

 
  

Masdon Rodrigo en mi tienda.

 
  

Harele salir al punto

 
  

pero vos andadle junto

 
  

sin que lo advierta ni entienda.

 

CAPIT.

 

Ya sueña con su tesoro:

 
  

casicasime da pena.

 

ROLD.

 

Bien sabéis; cuando han gangrena...

 

CAPIT.

 

Sí lo entiendo; mas lo lloro.

 

ROLD.

 

Pues guardad algo del llanto

 
  

que a la madre y al rival

 
  

la muerte es el menor mal

 
  

que les preparo. (Vase.)

 

CAPIT.

 

¡Qué espanto!

 
    

Escena III.

   

SOLDADOS 1.º y 2.º con un INDIO atado. -El 1.º traeen la mano un collar con una joyuela de oro; el 2.º el arco yflechas del INDIO. -EL CAPITÁN al foro.

   

SOLD. 1.º

 

Ande el perro del Pagano.

 

SOLD. 2.º

 

¡Fácil es que se apresure!

 
  

No pierden estos su calma

 
  

ni cuando el cielo se hunde.

 

SOLD. 1.º

 

Pues verás cómo en el aire

 
  

se meneabaja y sube.

 

SOLD. 2.º

 

(Al INDIO.)

 
  

¡Oye!¿no tienes más oro?

 

SOLD. 1.º

 

Deja que yo le rebusque.

 

(Examínale los pies y manos.)

   

SOLD. 2.º

 

Este es algún pobretón

 
  

que no vale le desplumen.

 

SOLD. 1.º

 

Pues la joya...

 

SOLD. 2.º

 

¿Y qué valdrá?

 

SOLD. 1.º

 

Siempre es más de lo que truje.

 

CAPIT.

 

(Llegándose a los tres.)

 
  

¿Qué preso es esteseñores?

 

SOLD. 1.º

 

Un espía.

 

CAPIT.

 

No haya embustes;

 
  

porque ya saben que a mí

 
  

me los paga el que los urde.

 

SOLD. 2.º

 

Capitánle hemos hallado

 
  

como al que teme la nube

 
  

muy tapado con las mantas

 
  

echado al suelo de bruces

 
  

con más ojos que el aceite...

 

SOLD. 1.º

 

Camaradano te apures.

 
  

Con darle suelta acabamos.

 

CAPIT.

 

¿Si querrá que le salude

 
  

dándole un trato de cuerda?

 

SOLD. 1.º

 

¡Capitán!

 

CAPIT.

 

No se chamusque

 
  

como suele sucederle

 
  

a quien juega con la lumbre.

 
  

Dígame dónde le hallaron.

 

SOLD. 2.º

 

Yoseñorla posta tuve

 
  

en la garganta del monte.

 
  

Cuando el sol apenas luce

 
  

miro un bulto que cercano

 
  

se desliza: un ramo cruje;

 
  

y después por más que escucho

 
  

nada suenanada bulle.

 
  

Pasa entonces el amigo:

 
  

yo le llamose reúne;

 
  

y ya juntosesploramos

 
  

como gentes que presumen

 
  

de soldados muy antiguos.

 
  

Poco falta a que nos burle

 
  

marrajo el indioseñor;

 
  

pero al finpor más que se hunde

 
  

en las quiebras de una roca

 
  

que en las ramas se zambulle

 
  

dimos con ély acá viene:

 
  

nuestros mayores le juzguen.

 

CAPIT.

 

¿Qué responde a las preguntas?

 

SOLD. 1.º

 

No hay medio de que pronuncie

 
  

una Q.

 

CAPIT.

 

Tal vez no sabe.

 

SOLD. 2.º

 

Mas no habláis sin que os escuche.

 

CAPIT.

 

Si se propuso no hablar

 
  

no ha de hacerlo aunque le abrumen.

 
  

Avisemos al alcalde.

 

(ROLDÁN sale de su tienda hablando con DON RODRIGO a quiendespide apretándole afectuosamente la mano.)

   
  

Allí está. -No me saludes

 
  

en tu vidacariñoso

 
  

que eres rey de los tahures.

 

(Adelántanse a recibir a ROLDÁNy mientras llegan alproscenio le entera de la prisión del INDIO.)

   
    

Escena IV.

   

ROLDÁN. EL CAPITÁN. EL INDIO. SOLDADOS 1.º y 2.º

   

ROLD.

 

¿Con que es mudoo no comprende?

 
  

No me conocéis por santo

 
  

capitán; pues voy a hacer

 
  

con el espía un milagro.

 
  

Traedtraédme acá

 
  

y desatadle los brazos.

 

(EL INDIO hace un movimiento para presentar los brazosy secontiene después. Desátanle los SOLDADOS.)

   
  

¿Veis? Ya principia el prodigio;

 
  

poco entiendepero es algo.

 
  

Ven acá. ¿Cuál es tu tribu?

 
  

¿Eres caribe o esclavo?

 
  

¿No respondes...? Ten presente

 
  

que cuanto quiero lo alcanzo.

 
  

Si tardas en responderme

 
  

te podrá costar muy caro.

 
  

No me respondes: ya sé

 
  

ablandaros con buen trato.

 
  

Una cuerda... Eallevadle

 
  

y colgarle de una mano.

 

(EL INDIO hace un movimiento de horrorpero recobra luego suserenidad.)

   

(Aparte al CAPITÁN.)

   
  

Él es duropero el miedo

 
  

nos le va a poner muy blando.

 

(A los SOLDADOS.)

   
  

No: lo he pensado mejor;

 
  

una hogueray a quemarlo.

 

(El indio como anteriormente.)

   
  

Prontoque muera ese perro.

 

(Los SOLDADOS van a llevarse al indio; este hace un esfuerzodesesperadoy se arroja a los pies de Roldán.)

   

INDIO.

 

¡Compasiónque soy cristiano!

 

ROLD.

 

Santo soy hecho y derecho:

 
  

cumpliose en fin el milagro.

 
  

Ealevanta del suelo

 
  

y prepárate a ser franco

 
  

que el brasero no se apaga

 
  

hasta que hablesy muy claro.

 

INDIO.

 

Hablarépero a ti solo.

 

(ROLDÁN hace seña; los demás se retiran.)

   

ROLD.

 

Está bien: solos estamos.

 

INDIO.

 

Soy caribey de los montes.

 

ROLD.

 

¿A qué viniste a mi campo?

 

INDIO.

 

A espiar.

 

ROLD.

 

¿Quién te lo ordena?

 

INDIO.

 

De Jaragua me enviaron.

 

ROLD.

 

¿Y qué intentan?

 

INDIO.

 

No lo sé.

 

ROLD.

 

La hoguera se te ha olvidado.

 
  

Qué intentos tienenpregunto;

 
  

y recuerda que un engaño

 
  

puede costarte morir

 
  

y morir hecho pedazos.

 

INDIO.

 

¿He de vender a los míos?

 

ROLD.

 

Con los indios no combato:

 
  

si no me ofendenno temas

 
  

que de mí reciban daño.

 
  

Los rebeldes de Mogica...

 

INDIO.

 

¿Y si dél nos separamos?

 

ROLD.

 

El almirante y Roldán

 
  

supieran recompensarlo.

 

INDIO.

 

Júrame que a los caribes

 
  

serás benigno y humano

 
  

y a Guevara y a Mogica

 
  

te entregaré.

 

ROLD.

 

Bien. A espacio.

 
  

¿Los odias tú?

 

INDIO.

 

Ni los amo;

 
  

pero dices que la paz

 
  

tendrán los indios cesando

 
  

las querellas que os dividen

 
  

y destrozan nuestros campos.

 
  

Hijos tengotengo esposa

 
  

padres débiles y ancianos;

 
  

por ellos guardo mi vida

 
  

y por ellos solos hablo.

 
  

¿Qué me importa que gobierne

 
  

RoldánMogica o Hernando?

 
  

Tenga yo pazpues que al fin

 
  

de uno u otro soy esclavo.

 

ROLD.

 

¿A Mogica has de entregarme

 
  

y a Hernando también?

 

INDIO.

 

A entrambos.

 

ROLD.

 

¿Cómosi están en Jaragua?

 

INDIO.

 

Hoy a los montes pasaron.

 

ROLD.

 

¿Con los suyos?

 

INDIO.

 

Con los más.

 

ROLD.

 

Van huyendo los menguados.

 

INDIO.

 

Del cacique Guarionés

 
  

de los maestros el más bravo

 
  

aquel que nunca vencisteis...

 

ROLD.

 

Aún no es tarde: al casoal caso.

 

INDIO.

 

Van a buscar su alianza.

 

ROLD.

 

¿Y el necio se la otorgado?

 

INDIO.

 

Guarionés es muy valiente

 
  

y en el consejo muy sabio.

 

ROLD.

 

Peroacabemos: ¿Mogica...?

 

INDIO.

 

Será tuyo con Hernando.

 

ROLD.

 

¿La manera?

 

INDIO.

 

La sé yo.

 

ROLD.

 

Y la diceso te mato.

 

INDIO.

 

Esta noche han de aguardar

 
  

en cierto sitio apartado

 
  

los mensageros que envía

 
  

Guarionés: son dos ancianos.

 
  

Yo conozco bien los montes

 
  

y guiaré a tus soldados.

 

ROLD.

 

Eso está bien: mas si tú

 
  

les preparas algún lazo...

 

INDIO.

 

¡Cómo! ¿No bastaRoldán

 
  

que me tengas en tu mano?

 

ROLD.

 

Os conozcoy sé que sois

 
  

artificiosos bellacos;

 
  

pero no importa: me arriesgo

 
  

y ay de ti si hubiere engaño.

 

INDIO.

 

Aguárdateque la paz

 
  

a los indios no has jurado.

 

ROLD.

 

¿Tú me pones condición?

 

INDIO.

 

Y sin ella rompo el trato.

 

ROLD.

 

¡Miserable! ¿Y el suplicio!

 

INDIO.

 

Podrás hacerme pedazos;

 
  

mas mi muerte vale menos

 
  

que rendir a tus contrarios.

 
  

Paz quiero yo; los caribes

 
  

me interesanno los blancos.

 

ROLD.

 

(Ap.) Don Rodrigo irá a Jaragua

 
  

pues ya sin gente ha quedado;

 
  

con el indio el capitán

 
  

y de una vez los acabo.

 

(Al INDIO.)

   
  

Bienyo te juro la paz:

 
  

tendrás inmensos regalos.

 

INDIO.

 

Yo te comprono me vendo:

 
  

no equivoques el contrato.

 

ROLD.

 

Pero cuenta que hay hogueras.

 

INDIO.

 

No lo olvido.

 

ROLD.

 

Entoncesvamos.

 



 

Cuadro cuarto.

    

El teatro representa la tienda de campaña de ROLDÁN. -Sobreuna mesael cascoescudovara y venablo de ROLDÁN; en la mismamesa un reló de arena. -Delante de la puerta de la tiendaque secolocará en el forose pasea un centinela.

   
    

Escena primera

   

ROLDÁNsentado en un banco inmediato a la mesa.

   

ROLD.

 

¡Qué lentitud! -Malditos todos ellos.

 
  

Horribleinsoportable es esta duda.

 
  

¿Por qué dudar? -Fidelidad en uno

 
  

avaricia en el otro me aseguran:

 
  

el tiempo es el que tarda a mi impaciencia;

 
  

parece que me entiende y que se burla.

 

(Mirando al reló.)

   
  

Cuál te cuesta dar paso a cada grano

 
  

reló: más que los sueltaslos rehúsas

 

(Levántaseda una vuelta por la tienda y se acerca a la puerta.)

   
  

¿Amanecesoldado?

 

CENT.

 

Es media noche.

 

ROLD.

 

Miente.

 

CENT.

 

Ved las estrellas.

 

ROLD.

 

No me arguya.

 

(Vuelve al proscenio.)

   
  

Dos horas de distanciadijo el indio...

 
  

No tardan... ¿Y a Jaragua...?sólo hay una.

 
  

¡Si se cebó en robar el hidalgüelo!

 
  

Si malogró la empresa...abrió su tumba.

 

(Pasa de nuevo a la puertaobserva el cieloy vuelve despechado asentarse.)

   
  

No es más de media noche. (Sacudiendo el reló.)

 
  

Correvuela:

 
  

el curso a los instantes apresura...

 

(Reconociéndose y arrojando el reló.)

   
  

Roldán¿estás dementedesconfías

 
  

de tu constante amiga la fortuna?

 
  

¿De esa Higuamota esquiva la belleza

 
  

tu prudencia alterótu juicio turba?

 
  

¡Su belleza...! ¡Yo amor...! ¡Qué desvarío!

 
  

Quédese para Hernando tal locura.

 
  

¿Qué me importan a mí sus ojos negros?

 
  

Me importan los derechos de su cuna.

 
  

SíFrancisco Roldán vino de España

 
  

sirviente de Colón: valor y astucia

 
  

le han sido menester para elevarse

 
  

de donde el amo está casi a la altura.

 
  

Me falta un escalón; y he de subirlo:

 
  

acaso más que el almirante suba.

 
  

Higuamota la bellacon su nombre

 
  

dará a mis alas voladoras plumas.

 
  

Si en medio de esos montes el esposo

 
  

de la hija de un caciqueen voz robusta

 
  

proclama la libertadlos indios luego

 
  

los hierros romperán que los abruman.

 
  

Si a su ciego valorprudencia y arte

 
  

por los ciudadanos de Roldán se juntan

 
  

Colónmal quistosin auxiliomuere

 
  

o a España vuelve en vergonzosa fuga.

 
  

¿Le atenderán allí? -Vencido y pobre

 
  

tarde serámuy tardesi le escuchan.

 
  

En tantoaquí Roldánsi alguien resiste

 
  

del inútil valor muy presto triunfa;

 
  

ciñe su sien la fúlgida diadema

 
  

y a su poder la isla se subyuga...

 
  

Reinarser el primerosin iguales;

 
  

postrada ver la reverente turba...

 
  

Esperanzaesperanzaeres muy bella:

 
  

¡tu brillo encantador tal vez deslumbra!

 

CENT.

 

¿Quién va?

 

ROLD.

 

¿Seránen fin? (Levantándose.)

 

CENT.

 

El santo y seña.

 

ROLD.

 

(Acercándose a la puerta.)

 
  

No me vuelvas el rostromi fortuna.

 
    

Escena II.

   

ROLDÁN y DON RODRIGO.

   

(El 1.º ase del brazo al 2.º arrastrándole con violencia hasta elproscenio.)

   

ROLD.

 

¡Tarde y solovive Dios!

 

ROD.

 

Tarde...no soy más ligero;

 
  

solopor ser el primero.

 

ROLD.

 

¿Y viene?

 

ROD.

 

Vienen las dos.

 

ROLD.

 

No pienso que os mandé tanto.

 

ROD.

 

Yoseñorcreía acertar;

 
  

ni las pude separar

 
  

que era mucho su quebranto.

 

ROLD.

 

Soishidalgocompasivo;

 
  

otra vez tended presente

 
  

que os quiero sólo obediente.

 

ROD.

 

¡Buena pagapor Dios vivo!

 

ROLD.

 

Aunque ya lo habréis cobrado

 
  

con alguna niñería

 
  

tomad. -(Dale un bolsillo.) ¿Qué dijo la impía?

 

ROD.

 

Lindamente ha desfogado.

 

ROLD.

 

¿Y la madre?

 

ROD.

 

De su labio

 
  

no ha salido más acento

 
  

que decir: «Hijaconsiento

 
  

antes morir que tu agravio».

 

ROLD.

 

¿Presto vendrán?

 

ROD.

 

Al instante.

 

ROLD.

 

Retirad la centinela;

 
  

y vos mismo estad en vela.

 

ROD.

 

Bien está... (Ap. yéndose.) No tiene aguante.

 

(Vasehace retirar al centinelay quédase en su lugar. -Brevepausa. -ANACAONA e HIGUAMOTA se presentan escoltadas poralgunos soldadosque se retiran a una seña de DON RODRIGO. -ANACAONAsostiene a su hijay la sienta en el banco que ocupaba ROLDÁN.)

   
    

Escena III.

   

ANACAONA. HIGUAMOTA. ROLDÁN. DON RODRIGO en la puerta.

   

ANAC.

 

Descansami Higuamotanada temas.

 

ROLD.

 

¡Temer...! ¿Por quéseñora? -Su sosiego

 
  

juro que a procurar...

 

HIGUA.

 

Roldánblasfemas.

 

ANAC.

 

Cálmatedulce bien; yo te lo ruego.

 

ROLD.

 

Tal vez cede Higuamota a la apariencia;

 
  

juzga que despechado la arrebato...

 
  

se engaña; de una pérfida violencia

 
  

que esté a cubiertosolamente trato.

 

HIGUA.

 

¡Hipócrita!

 

ROLD.

 

Higuamota...

 

ANAC.

 

(A ROLDÁN.) Es una niña:

 
  

la arrancan de su hogar; amenazada

 
  

se vio por quien no es bien que espada ciña...

 

ROLD.

 

Nombrádmeloy su culpa castigada...

 

HIGUA.

 

Se lo mandaste tú.

 

ROLD.

 

¡Qué odio implacable!

 

HIGUA.

 

Síte aborrezcoy amo sólo a Fernando.

 

ANAC.

 

¡Hija!

 

HIGUA.

 

Síque lo sepa el miserable:

 
  

que le aborrezcomoriré clamando.

 

ROLD.

 

¡Bien empleáis un amor tan fino!

 

ANAC.

 

Roldán¿no es ya bastante lo que hicisteis?

 
  

¿Queréis que muera aquí?

 

ROLD.

 

Nopor Dios Trino:

 
  

ni ellani vosmi intento comprendisteis.

 
  

En vez de los denuestoslas injurias

 
  

merezcoacasogratitudseñora.

 
  

Mañana espuestas a implacables furias

 
  

os vierais sin el corto mal de ahora.

 
  

Bien sé que en Higuamota cortos años

 
  

disculpan el error de su ignorancia:

 
  

mas vos ¿cómo ignorar podéis los daños

 
  

de escuchar de rebeldes la jactancia?

 
  

Al bandido Mogica dais asilo;

 
  

y porque tardo en castigar un día

 
  

pensasteis que triunfabaque tranquilo

 
  

dueño de esta región siempre sería.

 
  

Volved de vuestro error: caerá mañana

 
  

el rayo en la cabeza del culpable

 
  

y entonces la plegaria será vana:

 
  

Roldán escomo juezinexhorable

 
  

pero también piadoso como amigo

 
  

y os alejó por eso de Jaragua

 
  

que es bien que el criminal sufra el castigo

 
  

donde el delito atroz comete y fragua.

 
  

Este mi crimen es: mas si el suplicio

 
  

quiere ver Higuamota de su amante...

 

ANAC.

 

Por compasiónno máso pierde el juicio

 
  

que ya el dolor la tiene delirante.

 
  

Roldányo condenaros no pretendo;

 
  

tal vez vuestra intención ha sido buena

 
  

mas su funesto efecto estáis ya viendo;

 
  

no puede mi Higuamota con su pena.

 
  

Si cuanto hizo por vos Anacaona

 
  

si lo poco ya que le habéis dejado

 
  

si el renunciar por siempre a una corona

 
  

sin haberla siquiera suspirado

 
  

algo puede con vos...

 

HIGUA.

 

Tenedmi madre.

 
  

¡Suplicándole estáis? -¡Tanto desdoro!

 
  

Perdí mi libertadestoy sin padre

 
  

tal vez voy a perder a aquel que adoro:

 
  

moriré de dolormas lo prefiero

 
  

a deberle a Roldán ni una esperanza

 
  

a suplicar al lobo carnicero.

 

ROLD.

 

No es cuerdo provocarme a la venganza.

 

ANAC.

 

No la escuchéis. -Tú calla: te lo mando.

 
  

Roldán¿por qué atendéis a su delirio?

 
  

Una madre infeliz está llorando

 
  

y os pide compasión de su martirio.

 

ROLD.

 

¿Qué pretendéisseñora? -Ya os escucho.

 

ANAC.

 

Dadnos la libertad.

 

ROLD.

 

No sois esclavas.

 

HIGUA.

 

Partamos pues.

 

ROLD.

 

Tenedque eso es ya mucho:

 
  

cadenas nopero convienen trabas.

 

ANAC.

 

Iremos a un desiertosi lo quieres.

 
  

Yo juro...

 

ROLD.

 

Juramentos temerarios

 
  

los del temor; -No fío de mugeres;

 
  

ycreedmees inútil el cansaros.

 
  

Pero os diré también que muy en breve

 
  

y esto podráseñorasconsolaros

 
  

el plazo de ser libres llegar debe.

 
  

Ya tengo en este instante a los traidores.

 
  

Sí; Guevara y Mogica son ya míos.

 
  

Mañana espiarán tantos horrores

 
  

mañana acabarán sus estravíos.

 
  

El plazo de su vida es el que fijo

 
  

a que cese también vuestro tormento.

 

ANAC.

 

Perdón para Guevaraque es mi hijo...

 

HIGUA.

 

Matadnos a los dosy lo consiento.

 
    

Escena IV.

   

DICHOS y DON RODRIGO.

   

ROD.

 

Llegó ya el capitánseñor alcalde.

 

ROLD.

 

Vengavenga al instantedon Rodrigo.

 

(Vase DON RODRIGO.)

   
  

Veréisseñorassi menaza en valde

 
  

Roldán con su venganza al enemigo.

 

(HIGUAMOTA se cubre el rostro con las manos; ANACAONA esperacon ansiedad; ROLDÁN manifiesta su gozo.)

   
    

Escena V.

   

ANACAONA. HIGUAMOTA. ROLDÁN. EL INDIO. EL CAPITÁN. MOGICAdesarmadoy conducido por los soldados.

   

INDIO.

 

(A ROLDÁN.)

 
  

Ya he cumplido mi promesa:

 
  

cumple la tuyay soy libre.

 

ROLD.

 

(Impaciente al CAPITÁN.)

 
  

¿Qué habéis hecho de Guevara?

 
  

¿Murió ya?

 

MOG.

 

Traidor: aún vive.

 

ROLD.

 

¿Estáis mudocapitán?

 
  

¿Qué es de Guevaradecidme?

 

CAPIT.

 

Sólo hallamos a Mogica.

 

HIGUA.

 

(Ap. a ANACAONA.)

 
  

¡Ah!¡se ha salvado del tigre!

 

ROLD.

 

(Al INDIO.)

 
  

¿Y a pedirme libertad

 
  

te atrevestraidor insigne?

 
  

Si en el día no lo entregas...

 

INDIO.

 

¿Pagas así a quien te sirve?

 
  

¿Qué me importa de Guevara...?

 

MOG.

 

Di que entregarle quisiste

 
  

miserablecomo a mí;

 
  

mas yo solo al puesto vine

 
  

que no ha querido la suerte

 
  

que a entrambos nos sacrifiques.

 

ROLD.

 

Su día le llegará.

 

MOG.

 

Pero en tanto tú te afliges

 
  

tiemblas que venga Guevara

 
  

que me vengue y te castigue.

 

ROLD.

 

Muy bravo estás.

 

MOG.

 

Como siempre

 
  

nunca contigo fui humilde.

 
  

Está mi suerte en tu mano;

 
  

pero tú no me venciste

 
  

porque eres el más cobarde

 
  

de cuantos armas esgrimen.

 

ROLD.

 

Denuestos de un desarmado

 
  

se desprecian o se ríen.

 

MOG.

 

Puede ser que los lloraras

 
  

sin los muchos que te asisten.

 

ROLD.

 

Bastarebelde: a tu juez

 
  

a responder te apercibe.

 
  

En nombre del almirante

 
  

mi señorMogicadime

 
  

si levantaste pendón

 
  

si en su contra armas hiciste.

 

MOG.

 

Me rebeló contra ti

 
  

que la tierrainfameoprimes;

 
  

armasa ser más valiente

 
  

ya supieras que las hice.

 

ROLD.

 

¿Qué descargos puedes dar

 
  

en defensa de tu crimen?

 
  

que aunque ya lo has confesado

 
  

soy tu juezy debo oírte.

 

MOG.

 

¿A qué profanas las formas

 
  

si mi muerte decidiste?

 

ROLD.

 

Defiéndete. Como juez

 
  

me encontrarás impasible.

 

MOG.

 

Sé que es inútil hablar

 
  

que he de morirya lo dije;

 
  

pero quiero mis razones

 
  

pues me provocasdecirte.

 
  

Yo fui rebelde contigo

 
  

porque tú me sedujiste:

 
  

cuando despuéspor la vara

 
  

con que tiranos nos riges

 
  

engañando al gran Colón

 
  

como traidor nos vendiste

 
  

te conocí; pero acaso

 
  

aunque siempre mal te quise

 
  

no llegara a rebelarme

 
  

si tú no fueras un tigre.

 
  

Esa víctima inocente

 
  

librar de tus manos viles

 
  

quiso Mogica: el destino

 
  

a su vida marcó el límite.

 
  

De la muerte sólo siento

 
  

que defenderla me impide.

 

ROLD.

 

Mira si algo se te olvida

 
  

que tu intento justifique.

 

MOG.

 

Dispuesto estoy a morir.

 
  

Piadoso el cielo me mire.

 

ROLD.

 

En nombre del Rey Fernando

 
  

y el almirante a quien sirve

 
  

Roldánalcalde mayor

 
  

de Jaragua y sus confines

 
  

te condena a que muriendo

 
  

tu delitoinfameespíes.

 

ANAC.

 

¡Ah!perdonadleRoldán.

 

ROLD.

 

La justicia es inflexible.

 

MOG.

 

Nogenerosa matrona

 
  

a ese traidor no te humilles.

 
  

No hay piedad en sus entrañas;

 
  

de venganza y sangre vive.

 

ROLD.

 

Llamen luego a un misionero;

 
  

penitencia le administre.

 
  

Eallevadle; acabemos.

 

MOG.

 

MiserableHernando vive.

 

(Llévanse los soldados a MOGICA; EL CAPITÁN los sigue.)

   
    

Escena VI.

   

ANACAONA. HIGUAMOTA. ROLDÁN. EL INDIO.

   

HIGUA.

 

¡Que va a morirmadre mía!

 

ANAC.

 

SíHiguamota: en tu defensa

 
  

por Hernando.

 

HIGUA.

 

¡Suerte impía!

 
  

¡Qué funesta recompensa!

 

ANAC.

 

Roguemos por él.

 

HIGUA.

 

¿A quién!

 

ANAC.

 

A Roldán.

 

HIGUA.

 

Primero muerta.

 

ANAC.

 

¿Tú le abandonas también?

 

HIGUA.

 

No le perdonaestad cierta.

 

ANAC.

 

Es intentarlo un deber;

 
  

si después no lo alcanzamos

 
  

Higuamotaallí un Ser

 

(Señala al cielo.)

   
  

de quien todo lo esperamos.

 

(Acércanse a ROLDÁNque está como abrumado por el peso desus remordimientos.)

   
  

RoldánRoldán.

 

ROLD.

 

¿Quién me llama?

 

ANAC.

 

¡Ah! Compasión de Mogica:

 
  

la humanidad la reclama

 
  

Higuamota os lo suplica.

 

ROLD.

 

¿Pedís por élHiguamota?

 

HIGUA.

 

Perdonadley os perdono.

 

ROLD.

 

Esa esperanza remota

 
  

me la ofrecéis con un tono...

 

ANAC.

 

Salvadsalvadle la vida.

 

ROLD.

 

¡Si del crimen hace alarde...!

 
  

No está la llama estinguida;

 
  

la rebelión vive y arde.

 
  

Yo pudiera perdonar

 
  

aunque me ofende su furia:

 
  

magistradotolerar

 
  

fuera mengua tanta injuria.

 

HIGUA.

 

Madre mía¿no os lo dije

 
  

que Roldán nunca perdona?

 

ANAC.

 

Perdonad.

 

ROLD.

 

Mal se corrige

 
  

vuestra hijaAnacaona.

 
    

Escena VII.

   

DICHOS y DON RODRIGO.

   

ROD.

 

Señor Roldánun momento.

 

ROLD.

 

Don Rodrigo¿qué sucede? (Ap. los dos.)

 

ROD.

 

Vino un rebeldey ya hay ciento.

 
  

Casi creerse no puede.

 

ROLD.

 

¿Mas qué es ello? -Acabad presto.

 

ROD.

 

Que hay en el campo un motín.

 

ROLD.

 

¿Qué decís?

 

ROD.

 

Y manifiesto.

 
  

Gritanchillan...

 

ROLD.

 

¿Pero en fin...?

 

ROD.

 

Gracia piden por Mogica.

 

ROLD.

 

Acabarais con el diablo.

 

ROD.

 

Si la gente se nos pica...

 

ROLD.

 

Mi casco. -Dadme el venablo.

 

(DON RODRIGO le da lo que pide.)

   
  

Rodrigoque ellos me vean

 
  

y sabréis si me obedecen.

 
  

Los que obstinados me sean

 
  

antes del alba perecen.

 

(Echan a andar juntos y salen de la tienda: los versos siguienteslos dice ROLDÁN en la puerta.)

   
  

Vos quedad velando aquí:

 
  

mas no entréis; que llorar puedan.

 

(Yéndose.)

   
  

Gracia piden... Para sí

 
  

quiera Dios se la concedan.

 

(ROLDÁN se va. -DON RODRIGO en la puerta.)

   
    

Escena VIII.

   

ANACAONAHIGUAMOTAEL INDIO.

   

HIGUA.

 

Ya respiro: no está aquí.

 

ANAC.

 

VolveráHiguamotaen breve.

 

(EL INDIO examina cuidadosamente la tienda para certificarse de queno hay en ella persona alguna más que las dos interlocutoras.)

   

HIGUA.

 

Su presencia me acongoja:

 
  

iratemor siento al verle.

 

ANAC.

 

No es muy cuerdo el irritarle

 
  

ni me prueba que le temes.

 

HIGUA.

 

Yo no sémadre del alma

 
  

lo que con él me sucede:

 
  

temo su furia implacable;

 
  

pero a desprecio me mueve.

 

INDIO.

 

¿No ha de dignarse escucharme

 
  

la viuda de mi geje?

 

ANAC.

 

Mi esposonunca lo fue

 
  

de traidores cual tú eres.

 
  

Con el precio de la sangre

 
  

de la víctima inocente

 
  

corre lejos de Jaragua

 
  

donde nunca pueda verte.

 

INDIO.

 

El bienacaso al delito

 
  

puede mucho parecerse.

 

HIGUA.

 

Tú eres digno de Roldán:

 
  

justo será que él te premie.

 

INDIO.

 

Jovenquisieron comprarme

 
  

yo no he querido venderme.

 

ANAC.

 

Aléjate; con tu aliento

 
  

la flor que es pura no infestes.

 

INDIO.

 

Escúchame una palabra

 
  

y después dame mil muertes.

 

ANAC.

 

¿Y qué dirásque te abone?

 

HIGUA.

 

Si has de hablarque sea muy breve.

 

INDIO.

 

Me llevaban a la hoguera...

 

ANAC.

 

¿Eres tú caribe y temes?

 

INDIO.

 

Tengo hijos...

 

ANAC.

 

¡Infeliz!

 

INDIO.

 

Que de estos brazos dependen.

 
  

Ese Roldán me ha engañado:

 
  

dijo que sólo a rebeldes

 
  

intentaba castigar;

 
  

paz con los indiosmil veces

 
  

me juró... Débil he sido

 
  

y el castigo se me debe.

 
  

Yo propio me lo daré.

 

ANAC.

 

¿Y tus hijos?

 

INDIO.

 

Solos queden:

 
  

vale más no tener padre

 
  

que vergüenza de tenerle.

 

HIGUA.

 

¡Si te engañó...!

 

INDIO.

 

No hay perdón

 
  

al que traiciones comete.

 

ANAC.

 

Sí hay perdón; y tu cacique

 
  

por entero lo concede.

 

INDIO.

 

Vivirépues me lo mandas;

 
  

mas otra gracia se atreve

 
  

a pretender mi osadía.

 

ANAC.

 

Acaba pronto¿qué quieres?

 

INDIO.

 

Dime¿viniste cautiva?

 

HIGUA.

 

¿Por voluntad te parece

 
  

que hay quien busque a Roldán?

 

INDIO.

 

¿Por fuerza os trajo el aleve?

 
  

¿Esta es la paz que me jura?

 
  

No morirá de otra muerte

 
  

que una flecha de mi mano.

 

ANAC.

 

Te perdonan: no te vengues.

 

INDIO.

 

Si la fuerza os trajo aquí

 
  

fuerza y astucia se empleen

 
  

para salvaros.

 

ANAC.

 

Locura;

 
  

perecerá quien lo intente.

 

HIGUA.

 

Dejadle hablarmadre mía;

 
  

¿qué mal hay en que se pruebe?

 

ANAC.

 

Aquí en su tiendaHiguamota

 
  

entre su pérfida hueste

 
  

¿qué esperanza has de tener

 
  

que tus males no envenene?

 

INDIO.

 

No: la hija del cacique

 
  

mejor que tú me comprende.

 
  

Esos hombres de hierro

 
  

visten del pie hasta la frente

 
  

terribles son en los llanos

 
  

pero en los montes se pierden:

 
  

vuestra planta de los riscos

 
  

la costumbre tuvo...

 

HIGUA.

 

Y tiene;

 
  

símadrey en las montañas

 
  

mi Guevara nos defiende.

 

ANAC.

 

Hija¿y salir de esta tienda?

 
  

Hay en su puerta quien vele.

 

INDIO.

 

Ese estorbo yo le quito.

 

ANAC.

 

Aunque eso fuerhay más gente.

 

HIGUA.

 

¡Tú que siempre me alentabas

 
  

madre míatanto temes!

 

ANAC.

 

No quisierapor tu vida

 
  

empeorar nuestra suerte.

 
  

Yo conozco de Roldán

 
  

el furor: si algo le enciende

 
  

ni tu belleza te escuda

 
  

ni por tu amor se contiene.

 

INDIO.

 

Muy oscura está la noche;

 
  

cercano al monte; y por ese

 

(Señalando a DON RODRIGO.)

   
  

no tengáis temor ninguno.

 

(Muestra un puñal.)

   

ANAC.

 

¡Asesinarle!

 

HIGUA.

 

No: vete.

 

(Retírase EL INDIO despechadopero observa continuamente aDON RODRIGOa quien se ve pasear por delante de la puerta.)

   

ANAC.

 

(A su hija.)

 
  

Poco bueno podrá ser

 
  

lo que en un crimen se empiece.

 

HIGUA.

 

Resignémonosmi madre

 
  

con lo que Dios nos ordene.

 

ANAC.

 

Tranquila está la conciencia;

 
  

vengan los males si quieren.

 
  

Tu madre no te abandona;

 
  

a Guevara el sol protege:

 
  

da graciashija del alma

 
  

al Señor omnipotente;

 
  

él te libre de peligros

 
  

y tu inocencia conserve.

 

HIGUA.

 

Tus palabrasmadre mía

 
  

a Higuamota fortalecen.

 
  

Digna de ti morir quiero

 
  

si ya está escrita mi muerte.

 

(Abrázanse y hablan entre sí. -El INDIO observa a DONRODRIGO.)

   

INDIO.

 

¡Ay del guerrero que escucha

 
  

los consejos de mugeres:

 
  

débil es en la ocasión

 
  

la que parece más fuerte.

 
  

-Mi obligación es salvarlas

 
  

del peligroaunque les pese.

 

(Echa mano al puñaly va a acometer a DON RODRIGO; peromirando esteal pasara lo interior de la tiendase contiene aquelycruza los brazosquedando en actitud tranquila.)

   
  

Has alargado tu vida.

 

(Vuelve a pasar DON RODRIGO.)

   
  

Bien está: no puede verme.

 
  

Asícristianote quiero:

 
  

otro paso másy mueres.

 

(Da un saltocoge por la espalda a DON RODRIGOcon el brazoizquierdo le tapa la bocaal propio tiempo le clava el puñal en lagargantay después lo deja en el suelo de manera que haga el menor ruidoposible. -En seguiday con el puñal en la manose acerca a ANACAONAy HIGUAMOTA.)

   

INDIO.

 

Presto al monte todos tres.

 

HIGUA.

 

¡Monstruo! ¿Al fin le diste muerte?

 

INDIO.

 

Cuantos halle aquí Roldán

 
  

sin otra culpa perecen.

 

ANAC.

 

Malvadopor tu delito.

 

INDIO.

 

Tiempo habrá de que le vengues:

 
  

salva a Higuamota contigo:

 
  

desierto el campo parece;

 
  

de mí harás en las montañas

 
  

lo que a cuento te viniere.

 

ANAC.

 

Huyamos pues: no hay remedio.

 

HIGUA.

 

¡Dios de Guevaraprotege

 
  

a su madre y a su esposa!

 

INDIO.

 

Prisa y silencio. -Si os sienten...

 

(Vanse. -Cae el telón.)

   

Cuadro quinto.

    

La escena en la plaza de Jaraguaformada por grandes árboles y lasrústicas habitaciones de los indiosentre ellas las de ANACAONAmayory construida con esmero. -En el foro un anfiteatro de céspedescon dosasientos preeminentes.

   
    

Escena primera.

   

ANACAONA y GUARIONÉS en los asientos preeminentes; LOSCACIQUES en los restantes; EL CAPITÁN en pie en el proscenio.

   

GUAR.

 

Te escucha el consejo de nobles caciques:

 
  

¿qué pidequé quierequé intenta Roldán?

 

CAPIT.

 

Intenta que el indio no rompa los diques

 
  

de aquellos que al yugo sujetos están.

 

GUAR.

 

Si abusasguerrero...

 

CAPIT.

 

Si abusomi espada...

 

ANAC.

 

(A GUARIONÉS.)

 
  

¡Cuál ímpetu locotu lengua movió!

 
  

Estáis en Jaraguayo soy la agraviada.

 
  

Habladcastellano.

 

CAPIT.

 

Roldán me mandó

 
  

señoraa esplicarme con vos en su nombre:

 
  

pensó que era fácil tratar la amistad;

 
  

y os hallo dispuestapor más que me asombre

 
  

tan mal...

 

ANAC.

 

¿Quién lo dice?

 

CAPIT.

 

Los hechos: mirad.

 

(Señala a GUARIONÉS.)

   
  

Contemplo sentado junto a ANACAONA

 
  

al fiero enemigo del nombre español...

 

GUAR.

 

A aquel que de librede bravo blasona;

 
  

que sólo se humillasoldadoante el Sol.

 
  

Yo soy el que aún puede llamarse caribe.

 

GUAR.

 

No cuenta el guerrero los días que vive

 
  

sino los contrarios que mira a sus pies.

 

CAPIT.

 

Es fuerzaseñoraque al campo me vuelva

 
  

no debo sus necias bravatas oír.

 

ANAC.

 

Si nada habéis dicho¿queréis que resuelva...?

 

CAPIT.

 

Estando él presente no debo decir.

 

(ANACAONA mira a GUARIONÉS manifestando perplejidad; elcacique examina a los demásy viéndolos abatidos se levanta.)

   
  

En ti no me asombraque débil naciste.

 

(A LOS CACIQUES.)

   
  

Vosotros ya ha tiempo que el yugo sufrís;

 
  

mi cuello doblarse a la infamia resiste.

 
  

Os dejoy me venga la paz que pedís.

 

(A ANACAONA.)

   
  

Muger desdichadatu miedo te engaña;

 
  

tú propia apresuras la suerte fatal.

 
  

Te entregas inerme del monstruo a la saña;

 
  

Roldán nunca olvida; veraslo en tu mal.

 

(Al CAPITÁN.)

   
  

Y túcuando vuelvasdirasle que has visto

 
  

al indio que burla su ciego furor;

 
  

que vivo; y que en tanto que vivaresisto

 
  

que siembre mis montes de luto y de horror.

 

(Vase: algunos CACIQUES le siguen: el 1.ºel 2.º y otrospermanecen con ANACAONA.)

   
    

Escena II.

   

DICHOSmenos GUARIONÉS.

   

CAPIT.

 

La muerte te espera muy prontoinsensato:

 
  

serás como paja que el viento arrastró.

 
  

En finen su ausencia posible es el trato.

 
  

Oíd: vuestra ofensaRoldán perdonó.

 
  

Olvida que disteis amparo a Mogica

 
  

pues ya en el suplicio pagó su traición;

 
  

también que la sangre de un noble salpica

 
  

su tienday que fuisteis del mal la ocasión.

 
  

Olvida que evita su muerte Guevara;

 
  

y ni aun quien le esconde pretende saber.

 
  

¿Y cuándo perdona? -Cuando le bastara

 
  

para vuestra ruina tan sólo querer.

 
  

¿Pensáis que los indios que os cercan acaso

 
  

un solo momento tuvieran ante él?

 
  

¡Locura! -Ni estorbo le fueran al paso.

 
  

Mil pruebasy alguna tenéis muy cruel.

 
  

Pues hora el alcalde con paz os convida:

 
  

dejad vuestras armasno hay más condición.

 
  

Tenéis en la mano la muerte y la vida

 
  

la ruina o ventura de vuestra región.

 

ANAC.

 

Roldán con la ofensa de su fuerza exagera:

 
  

sabemos del fuego las llamas sufrir;

 
  

si el indio no es hierrotampoco es de cera

 
  

y el hierro de España no impide el morir.

 
  

La paz que proponesaquí la anhelamos:

 
  

caciqueslas armas debemos dejar.

 

CACIQ. 1.º

 

En tien su palabra la vida fiamos.

 

CACIQ. 2.º

 

La paz por sus dioses nos venga a jurar.

 

ANAC.

 

Venga: si me engañatendrá en su conciencia

 
  

un juez inflexibleque nadie engañó.

 

CAPIT.

 

Al puntoseñoraserá en tu presencia;

 
  

cercano a tu cortede mí se apartó.

 
    

Escena III.

   

DICHOSmenos EL CAPITÁN.

   

(ANACAONA y LOS CACIQUES dejan sus asientos.)

   

ANAC.

 

No más guerra. -¡Pobre pueblo

 
  

tú sufres sus males solo!

 
  

Arriesguémonos por él

 
  

pues se lo debemos todo.

 
  

Idamigos: que las armas

 
  

dejenque cese el enojo;

 
  

vuelva otra vez a alegría

 
  

a contemplarse en los rostros.

 
  

Disponed algunas fiestas

 
  

en muestra del alborozo.

 
  

Gozadgozadmientras yo

 
  

desdichada madrelloro.

 

(Vanse LOS CACIQUES.)

   
    

Escena IV.

   

ANACAONA.

   
  

¡Ay mísera de mí!¡cuán sin ventura

 
  

nací para los males destinada!

 
  

¡Prenda del alma mía

 
  

hija de mis entrañas

 
  

en qué tremendoinolvidable día

 
  

vinieron para ti gentes extrañas!

 
  

Tú vagas hoy... No vagasnoque huyes

 
  

con tu esposo adorado en esta tierra

 
  

donde nacer te vieron

 
  

donde en la rica cuna

 
  

tributos los caribes te rindieron.

 
  

¡Triste mudanzamísera fortuna!

 
    

Escena V.

   

ANACAONA y EL INDIO.

   

INDIO.

 

¿Anacaonaes verdad?

 
  

Apenas creo a mis ojos.

 

ANAC.

 

¡Eres tú! -¿Dónde los dejas?

 
  

¿Cómo te miro tan pronto?

 

INDIO.

 

Están segurosseñora;

 
  

pero...

 

ANAC.

 

¿Higuamota y su esposo

 
  

ya llegaron a Isabela?

 
  

¿Cuándo será su retorno?

 

INDIO.

 

Antes de ocultarse el sol

 
  

los verás.

 

ANAC.

 

¡O dichao gozo!

 
  

Colónsin dudaa Guevara

 
  

dio su perdón generoso.

 

INDIO.

 

Sí perdonó por tu nombre.

 
  

Quité la máscara al monstruo

 
  

conócele el almirante

 
  

y le castigasupongo

 
  

pues Guevara trae soldados...

 

ANAC.

 

Así es Colónle conozco:

 
  

con los pérfidos severo

 
  

con los débiles piadoso.

 
  

Pide albriciasmensagero

 
  

y dispón de mis tesoros.

 

INDIO.

 

¿Pero son tuyos aún?

 

ANAC.

 

¿Qué preguntas? ¿Estás loco?

 

INDIO.

 

¿Eres libre? ¿Eres esclava?

 
  

Háblameque estoy absorto.

 
  

Guarionés salió de aquí

 
  

ya Roldán no encuentra estorbo...

 

ANAC.

 

Vendrá a jurarme la paz.

 

INDIO.

 

Del cordero con el lobo.

 

ANAC.

 

Ya Guevara perdonado

 
  

¿por qué temerle?

 

INDIO.

 

Furioso

 
  

más cruel que nunca fue

 
  

le tendrás con verle solo.

 

ANAC.

 

Si él falta a sus juramentos

 
  

yo no soy quien me deshonro.

 

INDIO.

 

Anacaonapreveo

 
  

de tu Jaragua el destrozo.

 

ANAC.

 

Mis hijos vienen.

 

INDIO.

 

Tardarse

 
  

pueden: implora el socorro

 
  

de Guarionés. -No te engañes

 
  

Roldán vive para el odio;

 
  

imagina que pudiera

 
  

sin tu esfuerzo ser dichoso.

 
  

Si sabe que de Higuamota

 
  

para siempre dueño es otro

 
  

¿qué le resta? -La venganza

 
  

que prefiere acaso al trono.

 

ANAC.

 

Aunque Roldán no sea bueno

 
  

pondrá a los crímenes coto;

 
  

ni dará por mi desdicha

 
  

en un punto honra y decoro.

 
  

Resuelta estoyya lo dije

 
  

y lo pactado no rompo.

 

INDIO.

 

Acuérdate de Mogica.

 

ANAC.

 

¡Infeliz!su muerte lloro

 
  

pero yo no fui rebelde

 
  

y al suplicio no me espongo.

 

INDIO.

 

Roldán viene: un solo instante

 
  

resta no más.

 

ANAC.

 

Huye pronto:

 
  

si llega a verte...

 

INDIO.

 

¿Rehúsas?

 

ANAC.

 

Vete: sí.

 

INDIO.

 

No sepa el monstruo

 
  

la venida de Guevara

 
  

o te servirá muy poco. (Vase.)

 
    

Escena VI.

   

ANACAONA. ROLDÁN. EL CAPITÁN. MARTÍN. LOPE. EL AVENTURERO. CACIQUES.SOLDADOS. AVENTUREROS. PUEBLO INDIO.

   

ANAC.

 

LlegaRoldán: inerme está Jaragua;

 
  

en tu sola palabra se confía.

 

ROLD.

 

Yo conozco a JaraguaAnacaona:

 
  

sé quien en ella la discordia atiza;

 
  

su instante llegará. La paz otorgo

 
  

por el bien de ese puebloque me inspira

 
  

más que odiocompasióny no pretendo

 
  

que entero le castigue mi justicia.

 

ANAC.

 

Lo que pasó dejemos al olvido:

 
  

celebremos la paz.

 

ROLD.

 

Será otro día:

 
  

primero los culpables se castiguen.

 
  

Pendiente está sobre ellos la cuchilla:

 
  

ya es tiempoAnacaonade que cese

 
  

la impunidad que alienta a la perfidia;

 
  

es tiempoen finque la traición oculta

 
  

por tanto crimen galardón reciba.

 

ANAC.

 

¡Qué lenguajeRoldán! -¿Será posible

 
  

que vengues...?

 

ROLD.

 

No se venga el que castiga.

 

ANAC.

 

¿Con qué derecho aquí? La paz juraste:

 
  

¿no tienes el romperla por mancilla?

 

ROLD.

 

Roldán aún no ha jurado; mas no intenta

 
  

romper la paz porque también suspira.

 

ANAC.

 

¿Por qué entonces Roldán nos amenaza?

 
  

Hablasepamos el tremendo enigma.

 

ROLD.

 

Si tú inocente estás¿por qué alarmarte?

 

ANAC.

 

Bástame mi inocencia a estar tranquila

 
  

mas tiemblo por mi pueblo.

 

ROLD.

 

¡Por tu pueblo!

 
  

Tú y él sois ya vasallos de Castilla.

 
  

En nombre del monarca castellano

 
  

justicia por mi mano se administra.

 
  

La pazcuando se ajusta con rebeldes

 
  

al motor de la muerte nunca libra;

 
  

yabreviemos razonesvoy al puno

 
  

sin que palabras necias me lo impidan

 
  

a cortar de una vez tamaños males

 
  

segando la garganta de la hidra.

 

(Vuelto hacia sus SOLDADOS que rodean a los indios.)

   
  

Si una voz se levantasi hay quien ose

 
  

soldadosoponerse a la justicia

 
  

armas tenéisy os manda vuestro alcalde

 
  

que pague el delincuente con la vida.

 

ANAC.

 

Roldándesde la bóveda celeste

 
  

el Supremo Hacedor te escucha y mira:

 
  

no creas que el perjurio deje impune.

 

ROLD.

 

Ni temo imprecacionesni me irritan

 
  

denuestos de vencidos y mugeres.

 
  

Bien sabes que sirvieron a Mogica

 
  

los que me dijo airado en tu presencia.

 

ANAC.

 

¿Y puedes evitar que te persiga

 
  

su ensangrentada sombracomo acaso

 
  

perseguirá al traidor la airada mía?

 

ROLD.

 

¿Quién dijoAnacaonaque te espera

 
  

la suerte del menguado?

 

ANAC.

 

¿Quién? -Tu ira.

 

ROLD.

 

Bien pudieras decir que tu conciencia

 
  

que la sentencia justa profetiza.

 

ANAC.

 

En finRoldánacaba. -Desarmados

 
  

los míoses forzoso que se rindan.

 
  

¿Qué dispones de mí? -¿Cuál es mi suerte?

 
  

Piensa que al responder tú propio dictas

 
  

el juicio que a tu nombre y a tu pueblo

 
  

en la futura edad tal vez se escriba.

 

ROLD.

 

Tu suerte la sabrásmuy en breve.

 
  

Cómplices tuvo en su traición Mogica;

 
  

tú fuistes uno de ellos: lo perdono.

 
  

Guevara se salvó: Roldán lo olvida;

 
  

pero hay un crimen másun crimen horrendo

 
  

que no admite perdón y se castiga.

 
  

Españolesoíd: cuando engañosa

 
  

nos llama la cacique en paz mentida

 
  

¿sabéis con cuál banquete nos festeja?

 
  

Id al montey veréis la turba impía

 
  

con que del torvo Guarionés la saña

 
  

prepara en esta noche nuestra ruina.

 

(Murmullo de indignación entre los españoles. -Señales deabatimiento en los indios.)

   

ANAC.

 

Mintió: no le creáis. Su lengua infame

 
  

cómplices buscavelo a su perfidia.

 

ROLD.

 

Insultos no son pruebas. Las montañas

 
  

dirán quién de los dos habló mentira.

 

CAPIT.

 

(A los españoles.)

 
  

Guarionés aquí estaba cuando vine.

 

MART.

 

Nos vendensí.

 

LOPE.

 

Matemos a la india.

 

(Nuevos murmullos.)

   

ROLD.

 

nocompañerosno: probar conviene

 
  

antes de castigarla su ignominia.

 

ANAC.

 

¿A una mugerRoldán! -Eres cobarde.

 
  

-Mirad que ese traidor os alucina;

 
  

que servís de instrumento a su venganza.

 

VOCES.

 

Muera.

 

OTRAS.

 

Matarlasí.

 

ANAC.

 

No hay quien lo impida.

 
  

Clavad vuestros puñales en mi pecho

 
  

de mi indefenso pueblo aquí a la vista.

 

ROLD.

 

Basta ya: nadie a tocarte será osado:

 
  

la hora de tu juicio se aproxima.

 
  

Llevadla a su mansión.

 

(Movimiento en los indios.)

   
  

Si alguien resiste

 
  

enséñenle obediencia vuestras picas.

 

(Llegándose a ANACAONAy a ella sola.)

   
  

Tu suerte está en mi mano: aún hay en medio

 
  

que te puede salvar. -Tú lo medita.

 

(ANACAONA le mira con desprecio y entra en su casasiguiéndolaLOS SOLDADOS.)

   
    

Escena VII.

   

DICHOSmenos ANACAONA.

   

ROLD.

 

Tomad la escuadra que dejé en la entrada

 
  

y observad de los indios la guarida.

 

CAPIT.

 

Lo haré; ¡y ay de ellos si bajar al llano

 
  

intenta su frenética osadía! (Vase.)

 

ROLD.

 

(A un AVENTURERO.)

 
  

Id vosy los que cercan a Jaragua

 
  

mirad si cual conviene la vigilan.

 
  

Permaneced allí: muerte y estrago

 
  

sembrad si alguno contra Nos conspira.

 

(Retírasesaludando EL AVENTURERO. -ROLDÁN dirige lapalabra a los indios.)

   
  

Nada temáis vosotros: contra el pueblo

 
  

que español como yo se apellida

 
  

no quieroaunque culpable se ha mostrado

 
  

que el hierro vengador mi mano esgrima.

 
  

Marchad a vuestras casasmientras recto

 
  

su fallo el juez a los culpables dicta.

 

(Empieza el pueblo a salir de la escena.)

   
  

SeguidlosLope: si la ley desprecian

 
  

sobre ellos caiga el peso de mis iras.

 

(LOPE sigue al pueblo con algunos SOLDADOS. LOS CACIQUES vana retirarse; ROLDÁN hace seña a MARTÍNque con algunosSOLDADOS se lo impide.)

   
  

Vosotros nocaciques: sólo al pueblo

 
  

el perdón concedido se limita.

 
  

No es bien que a los fautores deje impunes;

 
  

y vosotros lo sois. Pronta justicia

 
  

prometo al inocentea fe de honrado:

 
  

el criminal despídase a la vida.

 
  

Pero un medio le queda de hallar gracia

 
  

al culpable también. Si franco esplica

 
  

los motores del malyo le perdono.

 
  

Una hora os doy de plazo: si ella espira

 
  

sin que cumpláis la condición impuesta

 
  

caerá sobre vosotros la cuchilla.

 

(A MARTÍN)

   
  

Marchad con ellos vos: cumplido el plazo

 
  

responde esa cabeza del que exista.

 

(Vase MARTÍN con LOS SOLDADOSescoltando a LOSCACIQUES. -Queda sólo un centinela en la puerta de la casa deANACAONA.)

   
    

Escena VIII.

   

ROLDÁN.

   
  

Roldánno te quisieron como amigo;

 
  

pues biencomo enemigo te resistan.

 
  

Venganzasíterrible y espantosa

 
  

venganza que a mí propio me horroriza

 
  

pero que puede sola compensarme

 
  

el trono que esos pérfidos me quitan.

 
  

Lo perdí para siempre: fue un ensueño

 
  

un rayo de esperanza y de alegría

 
  

brillante exhalación que en noche oscura

 
  

lucey fugaz en humo se disipa.

 
  

¡Súbdito de Colón...! No hay ya remedio.

 
  

Colóntu nombre a mi venganza sirva.

 
  

¿Por qué desesperar? -Tengo en mi mano

 
  

un resto de esperanzaleve chispa

 
  

del fuego que cesó: tal vez con ella

 
  

la llama antigua a mi poder reviva.

 

(Acércase a la casa de ANACAONA y hace retirarse alcentinela.)

   
    

Escena IX.

   

ROLDÁN. ANACAONA.

   

ROLD.

 

Venidseñoraaquí.

 

ANAC.

 

(Saliendo.) Roldán¿qué quieres?

 

ROLD.

 

Que de tu propia suerte tú decidas;

 
  

que escuches una vezsin prevenciones

 
  

de la razón en fin la voz amiga.

 

ANAC.

 

Nunca negué el oído a tus palabras.

 

ROLD.

 

Sí fueron escuchadasno creídas.

 

ANAC.

 

Una vez las creíy harto me pesa.

 

ROLD.

 

Tu orgullo es quien tus pasos precipita;

 
  

ese indomable orgullo te ha perdido.

 

ANAC.

 

Mi buena fe me pierde y tu perfidia.

 

ROLD.

 

RefrenaAnacaonatus palabras:

 
  

Roldán es aquí dueñoleyes dicta:

 
  

¿quién puede resistirse a sus preceptos?

 

ANAC.

 

No ignoro que eres dueño de mi vida.

 

ROLD.

 

Si tal sabeses locura insultarme.

 

ANAC.

 

Quien va a morirhablando no peligra.

 

ROLD.

 

¿A morir? ¿Y por qué? -Tan implacable

 
  

no soyAnacaona. -¡Qué te admiras!

 
  

Me juzgaste muy mal: severo he sido

 
  

tan sólo con el pérfido Mogica.

 
  

Rebelde fuey no a mí: del almirante

 
  

del excelso monarca de Castilla

 
  

menospreció la autoridad suprema:

 
  

con muerte tal delito se castiga.

 

ANAC.

 

¡Y nosotrosRoldán!

 

ROLD.

 

Vosotros fuisteis

 
  

cómplices de su crimen.

 

ANAC.

 

No: mentira.

 

ROLD.

 

¿No le amparasteis?

 

ANAC.

 

No.

 

ROLD.

 

¡Cómo! ¿En Jaragua

 
  

no estuvo?

 

ANAC.

 

Sí.

 

ROLD.

 

Pues bien¿qué me replicas!

 

ANAC.

 

Te digo que los indios son esclavos;

 
  

a la fuerza es razón que el cuello rindan.

 
  

Culpa tuya será si te vencieron:

 
  

venciendonuestro dueño fue Mogica.

 
  

Os querelláis vosotrosy en los indios

 
  

cargáis vuestro furorcebáis las iras...

 

ROLD.

 

Inútil razonar: lo que te importa

 
  

es ver cómo te salvas a ti misma.

 

ANAC.

 

¿No basta mi inocencia?

 

ROLD.

 

Estás culpada.

 

ANAC.

 

¿La prueba?

 

ROLD.

 

Que a un rebelde das tu hija.

 

ANAC.

 

Le he dado esposo noble y que la adora.

 

ROLD.

 

¡Esposo!

 

ANAC.

 

Sí: lo tiene.

 

ROLD.

 

¡Maldecida!

 

(Breve pausa. -El furor ahoga a ROLDÁN.)

   
  

¿Su esposo es ya Guevara?

 

ANAC.

 

Para siempre.

 

ROLD.

 

¡Y yo para mi esposa la quería!

 

ANAC.

 

Nunca te amóRoldán: fueran con ella

 
  

infeliz.

 

ROLD.

 

¿Qué te importa mi desdicha?

 
  

Ya no puedes dudar de tu sentencia.

 

ANAC.

 

Tu fama muere al punto que la firmas.

 

ROLD.

 

Marcha; no masno más: no quiero oírte.

 

ANAC.

 

Tu víctima te escucha muy tranquila.

 

ROLD.

 

Sílo serásmuger de infausto agüero

 
  

estorbo a mis proyectosfuria impía.

 
  

Obstáculo constante a mi ventura

 
  

implacablesolícita enemiga.

 
  

Los dos juntosjamás: Roldán perezca

 
  

o tu garganta la segur divida.

 

ANAC.

 

El cielo vengador del inocente

 
  

te pediráRoldánla sangre mía.

 

ROLD.

 

Basta de hablar. -¡Soldados! Custodiadla:

 

(Salen cuatro SOLDADOS.)

   
  

de ella me respondéis con vuestra vida.

 

(Conducen a ANACAONA a su casa: entra con dos SOLDADOSy quédanse dos a la puerta.)

   
    

Escena X.

   

ROLDÁN y LOS SOLDADOS.

   

ROLD.

 

(A uno.)

 
  

Quedad vos a esa puerta: no entre nadie.

 

(A otro.)

   
  

Llamadme al punto al capitán García.

 

(Vase EL SOLDADO.)

   
  

¡Esposo ya de Higuamota! -Anacaona

 
  

no yotú propia tu sentencia dictas.

 
  

Guevaraeres feliz...por poco tiempo:

 
  

tranquilo no has de estar mientras yo viva.

 
  

Morirá: nada arriesgo en la venganza

 
  

que encubro con el manto de la justicia.

 
  

¡Dueño de su beldadde sus tesoros

 
  

eterno objeto para mí de envidia...!

 
  

Nuncanunca será: Guevaratiembla;

 
  

llegado es el momento de tu ruina.

 
    

Escena XI.

   

ROLDÁN. MARTÍN.

   

ROLD.

 

Y bien¿han confesado esos traidores?

 

MART.

 

Tenaces al principioresistían.

 

ROLD.

 

¿Dicen que es ellaen finquien los incita?

 

MART.

 

Dos lo han dichoseñor.

 

ROLD.

 

Eso me basta.

 
  

Hacedlos conducir aquí en seguida.

 

(Vase MARTÍN)

   
  

La ley te mata y venga mis agravios.

 
  

Contigoacasomuere mi desdicha.

 

(Acércase ROLDÁN al centinelahabla con ély entra en la casa deANACAONA. -Después de un breve espaciodurante el cual Roldán se paseacon impacienciaentra MARTÍN con SOLDADOS conduciendo a LOS CACIQUES1.º y 2.º: los que custodiaban a ANACAONA salen conella de la casa: ROLDÁN ocupa el asiento preeminente delanfiteatro.)

   
    

Escena XII.

   

ANACAONA. ROLDÁN. CACIQUE 1.º. CACIQUE 2.º MARTÍN ySOLDADOS.

   

ROLD.

 

Cacique de Jaraguatu delito

 
  

probado está: tus cómplices lo digan.

 

ANAC.

 

¡Ellos también me acusan! Imposible.

 

CACIQ. 1.º

 

¡El tormento...!

 

CACIQ. 2.º

 

Qué hablaba no sabía.

 

ROLD.

 

Es tarde ya: dijisteisy está escrito.

 
  

Estás como rebelde convencida:

 
  

la pena de tu crimen es la muerte:

 
  

te la impone Roldán: vas a sufrirla.

 

ANAC.

 

El cieloque conoce mi inocencia

 
  

piadoso allá en su seno me reciba.

 

(LOS CACIQUES sollozando se arrojan a sus pies; ella los levanta.)

   

CACIQ. 1.º

 

¡Perdón!

 

ANAC.

 

Alzad.

 

CACIQ. 2.º

 

Perdón a mi flaqueza.

 

ANAC.

 

No es ella quien me mata. Ese homicida

 
  

deshonra de su patriavil verdugo

 
  

venga en la madre agravios de la hija.

 
  

A mi pobre Higuamota os encomiendo:

 
  

preservadla del tigreDios la libra.

 
  

Buscadlaamigossí: que yodecidla

 
  

pensé en ella no más en este instante

 
  

en ellami tesoro...

 

(En ese momento se presentan GUEVARA e HIGUAMOTAguiadaspor el indioque les señala a ROLDÁN y a ANACAONA. -SíguenlesSOLDADOS de GUEVARAEL CAPITÁNLOPE y AVENTUREROS.)

   
    

Escena XIII.

   

ROLDÁN. ANACAONA. GUEVARA. HIGUAMOTA. EL INDIO. LOS CACIQUES. ELCAPITÁN. MARTÍN. LOPE. AVENTUREROS. SOLDADOS.

   

HIGUA.

 

(Arrojándose en los brazos de su madre.)

 
  

¡Madre!

 

ANAC.

 

¡Hija!

 

ROLD.

 

(Bajando de su asiento.)

 
  

¡Higuamota!

 

HIGUA.

 

Malvadoal fin no triunfas.

 

ROLD.

 

(A los suyos.)

 
  

¡Los rebeldes!¡traición! (A GUEVARA.) Ya no te libras.

 

GUEV.

 

Tú eresRoldánquien hoy de tanto crimen

 
  

la sangrienta carrera al fin terminas.

 
  

Soldadosde Colón vuestro almirante

 
  

respetad los preceptos.

 

(Entrega al CAPITÁN un pergamino con sello. MARTÍNLOPE y LOS AVENTUREROS rodean al CAPITÁNque lesmuestra el pergamino.)

   

CAPIT.

 

Es su firma.

 

GUEV.

 

Inútil fuera resistir: mi hueste...

 

(Muéstrales con la mano sus soldadosque los han cercado. ELCAPITÁN le devuelve el pergamino.)

   

CAPIT.

 

Al nombre de Colón todo se humilla.

 

(Señales de adhesión en los demás; ROLDÁN aterradoobserva los semblantes.)

   

ROLD.

 

¿Me abandonáiscobardesfementidos?

 

GUEV.

 

Obedecen la ley: tú que la aplicas

 
  

severo a los demásmuestra que sabes

 
  

cuando te toca a titambién cumplirla.

 
  

Las armas.

 

ROLD.

 

¡Cómo! ¡Preso! ¿Quién lo ordena?

 

(GUEVARA le entrega el pergaminoque él examina.)

   
  

(Lee.) «Guevara el pueblo de Jaragua rija...»

 
  

«Roldán puesto en prisión...» (¡Hay desventura!)

 
  

«Cuenta de su gobierno al punto rinda...»

 

(En tanto que lee ROLDÁNGUEVARA oye a ANACAONA convisibles señales de indignación: al acabarse la lectura GUEVARA correa ROLDÁN y le arranca la espadaal propio tiempo que algunosSOLDADOS de los de aquel cercan a este.)

   

GUEV.

 

No hay perdón a su crimen.

 

HIGUA.

 

Vida mía

 
  

nunca fuiste cruel.

 

GUEV.

 

¡Por él me ruegas!

 

ANAC.

 

Sírogamos por élaunque a mi vida

 
  

quiso atentar el monstruo. Yo me vengo

 
  

Guevarasuplicándote que viva.

 
  

Huya de aquí el malvado: no emponzoñe

 
  

el gozo que sentimos con su vista

 
  

y lleve por castigo en la conciencia

 
  

el fuego que devora al homicida.

 

HIGUA.

 

Sírvale de tormento su ventura:

 
  

dogal lleva bastante con su envidia.

 

ROLD.

 

¡Oh! MátameGuevara: te lo ruego.

 

GUEV.

 

NoRoldán: ya lo oístees bien que vivas.

 
  

Una muger te enseña a ser valiente

 
  

una mugerRoldánsabia te humilla.

 
  

Guevara te perdona: vivey pueda

 
  

perdonarte también en su divina

 
  

clemencia el alto Dios. Llevadleamigos;

 
  

hoy mismo parta a la española orilla.

 

(Algunos SOLDADOS se llevan a ROLDÁN.)

   
    

Escena última.

   

DICHOSmenos ROLDÁN.

   

ANAC.

 

Guevarael perdonar es ser del cielo

 
  

ministro en los confines de la tierra.

 
  

Partió Roldán: tendamos denso velo

 
  

sobre el pasado malcese la guerra.

 
  

Hernandomi Higuamotami consuelo

 
  

en vosotros no más mi bien se encierra.

 
  

¡Ah!ya puedo esperar tranquilamente

 
  

que me llame ante sí el Omnipotente.

 

HIGUA.

 

Pues que sucedeen finplácida calma

 
  

del terrible huracán a la violencia

 
  

sólo a hacerte felizmadre del alma

 
  

consagraremos ambos la existencia.

 
  

No aspira mi Guevara ya a otra palma

 
  

que a imitar tu virtud y tu prudencia;

 
  

sími filial amor y su ternura

 
  

haránmadre adoradatu ventura.

 

GUEV.

 

Sími biensími madreclaro brilla

 
  

un astro de ventura en el oriente;

 
  

ya del nombre españolvil no mancilla

 
  

un pérfido la gloria refulgente.

 
  

Soldadosel monarca de Castilla

 
  

su hueste quiere ver justa y valiente:

 
  

no es digno el que en los débiles se ensaña

 
  

del nombre del honor de nuestra España.

 

FIN DEL DRAMA.




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