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Las Memorias de Carlos V

Manuel Fernández Álvarez


Introducción

He aquílectorlas Memorias de aquel Emperador quese llamó Carlos V. Es posible queadmiradocorras tras ellasaunque no esciertamente cosa insólita que un gran personaje de la Historia escriba sobre suvida. Al punto vienen al recuerdo los Comentarios de Julio Césarlas Memoriasde Luis XIV o las escritas en el destierro por Napoleón. Tras la figurahistórica late el hombrey éstesea el vencedor de las Galiasel creador deVersalles o el que muere en Santa Elenase deja ganar por la vanagloria deescribir sobre sí mismo; aunque también por algo más que por mera vanidad:por el imperioso afán de dejar oír su propia voz a todos aquellos que han deconocerle. Quiero decir que sienten la ineludible necesidad de encararse con laposteridad. Se presentanquieren presentarse espontáneamente ante el Tribunalde la Historia.

Y esto mismo ocurre con Carlos Vaunque no sea cuestión tanconocida. En efectopuede que no sean muchos los que sepan que también élescribió sus Memoriassi descontamos -claro está- el grupo de loshistoriadores profesionales. Y ello porque aunque los contemporáneos losospecharannada pudieron saber de cierto. El hecho de que hasta bien entradoel siglo XIX no apareciese una traducción portuguesa de las Memorias deCarlos Vrelegó el acontecimiento al mundo más reducido de los eruditos en lamateria.

Quizátampoco se debieran llamar Memoriassino Comentarioscomo sugiere Brandi; pues en verdad Carlos V sólo trata con alguna extensiónlos acontecimientos bélicos desarrollados entre los años 1544 y 1547. Escierto queconforme a su modo de serse remonta a la adolescenciaarrancandodesde los años de Flandeslos años en que todavía no era más que Duque deBorgoña y Archiduque de Austria.

Por esa razónpor nacer sobre todo como un diario decampañano se encuentran aquí al punto aquellas intimidades que pediría debuena gana nuestra curiosidad: los detalles por los que pudiéramos entrar en elpor qué y el cómo de los principales problemas históricos surgidos a lo largode su vidao bien el sabor de su reacción ante los sucesos más íntimos.

Al menos ésa es la impresión que se saca de una lecturaprecipitada; pues cuando se lee con más sosiego van apareciendo ante los ojosmuchos de los rasgos del Emperador: su sentido de la responsabilidadsuacendrada fe religiosasu amor a las armas... Al pasar las páginas de las Memoriasse oye hablar al depositario del triple legado: el borgoñónel austríacoelespañol. Junto al caballero cruzado se ve surgir al político renacentista; allado del que siente vivos los ideales de la Baja Edad Media se percibe tambiénal que ama la gloria ante la posteridad.

Todo esto asoma a las páginas de las Memorias deCarlos V. ¿Será preciso añadir algo más para destacar su importancia?

Y ahorahe aquí algo de su historia; la menuda historia deaquel relato dictado por el Emperador en el verano de 1550cuando navegaba porel Rin.

El hallazgo de las Memorias de Carlos V logrado por elinvestigador belga Kervyn de Lettenhoveen 1862vino a coronargracias a unafortunado azarlas tan metódicas como infructuosas investigaciones realizadaspor su compatriota Gachard. Antes de que Kervyn de Lettenhove hiciera sudescubrimiento en la Biblioteca Nacional de Parísya se consideraba comoseguro que el Emperador había escrito sus Memorias. Existían abundantesreferencias de los propios contemporáneos: de Brantômede Ambrosio Moralesde Sandovalde Ruscelli(2).En la Vita di Carlo Quinto Imperatorde Lodovico Dolceimpresa enVenecia en 1567se podía leer: «Sapeua benissimo la lingua francesa: e dicesiche eglia imitatione di Giulio Cesarecompose in questo linguaggio alcunibellissimi Comentari delle cose da lui fatte; i qualicome odohora sitraducono in latinoe si daranno fuori: e cio fece per dimostrare al mondo chei moderni historici si sono in molte cose ingannati»(3).En la biografía del padre Ribadeneyra sobre San Francisco de Borja se recogíala entrevista del santo con el César en Yusteen la que Carlos V confesaba susescrúpulos por el pecado de vanidad en que podía haber incurrido por haberescrito la historia de sus hechos. Las dudas que podían haber subsistidodesaparecieron al conocerse las cartas de Van Maleayuda de Cámara de CarlosVal señor de Praetdonde relataba cómo durante la travesía del Rindel 14al 18 de junio de 1550le había dictado Carlos V sus Memoriasqueesperaba poder traducir al latín; tales cartas fueron encontradas e impresaspor el barón de Reiffenberg en 1843. Estos testimonios llevaron a Gachard ainvestigar en los Archivos y Bibliotecas de Españadonde se encontraba desdeese mismo año de 1843(4); pero susinvestigaciones en el Archivo de Simancas y en las Bibliotecas del Escorial y deMadrid fueronpor desgraciainfructuosasllegando a la conclusión de queFelipe IIcon toda probabilidadhabía ordenado la destrucción del manuscritoen lo que le confirmaba el saber que Van Male había tenido que entregar eltexto de las Memorias a don Luis de Quijadaa raíz de la muerte delEmperador(5)así como dos cartasencontradas por él en la Colección Granvela de Besançoncruzadas entreFelipe II y el Cardenal en 1561a la muerte de Van Male; en ellas el Reyordenaba a su ministro que hiciese destruir los papeles que sobre el Emperadorse encontrasen entre los efectos de su antiguo ayuda de Cámara. Conforme a sumanera de serFelipe II no aludía para nada a las Memorias de su padre.Se refería simplemente a lo que pudiera haber escrito por su cuenta Van Male:«He entendido -dice- que podría ser que Molineo escriviese alguna istoria desu Md. que aya gloriay que podría ser que en ella se alargase y pusiese cosasno verdaderas ni dignas de que se escrivieran de quien mereció que se dixesetanto bien; pues él es muerto (Van Male)bien será quecomo a otro finysin que se entienda nada destohagáis luego buscar sus escriturasy si entreellas o de otra manera halláredes éstame la embiéis para que se quemen comolo merezerán; y con ésta acaboporque en leyéndola entendáis en hazer estadiligencia que aquí digo»(6).

En cambioGranvelaal responder a Felipe IIda detallesmuy concretos sobre las Memorias: «Muerto Molineoantes que viniessenlas cartas de V. M. havía ya tenido yo cuydado de inquirir si havía dexadoalgunos papelesy señaladamente por saber si hazía historiay estadiligencia hize por la mesma razón que V. M. apuntadubdando que se huviessepuesto a dezir cosa que no conviniesse; mas no se ha hallado papel ninguno destamateriay he sabido que muchos días antes que muriesserasgó y quemó muchospapelesy que viviendo se havía quexado muchas vezes a algunos amigos suyoshasta llorarde que muerto el Emperador (que en sancta gloria sea) le huviesequitado Luis Quixada quasi por fuerça las Memorias que havía hecho conS. M.diziendo que eran sus travajosmas que en fin tenía en la memoria buenparte de lo que en ellas havíay que esperava algún día a escrivir algo pormemoria de su amolo qual dezía que no havía empeçadopor haber estado poracá siempre achacoso y doliente»(7). Estoconcuerda con el inventario de los bienes de Carlos Vhecho a su muertedondeconsta: «Una bolsa de terciopelo negro de papelesla qual llevó el Sr. LuisQuixada con algunos papeles de importancia selladospara entregallo todo a S.M. R.lo qual estaba a cargo de Guillermo Malíneo»(8).

Parece evidente que se trataba de las Memorias delEmperadorllegando a creer Gachard que Felipe II las había mandado quemarcomo había hecho con los papeles de Van Male y con otros muchos documentos deimportancia(9).

Pero la suposición de Gachard cayó por su base cuandoKervyn de Lettenhoverealizando otro tipo de investigacióndio en laBiblioteca Nacional de París con una traducción portuguesa de las Memoriasde Carlos Vque publicó al punto traducidas al francésrecogiendo en notaabundantes párrafos del texto portugués. Al manuscrito portugués(10)acompañaba una carta en español de Carlos V a Felipe IIescritaapresuradamente en Innsbruckprobablemente en mayo de 1552. Carlos V anunciabaa su hijo el envío de sus Memorias y le declaraba los escrúpulos quehabía sentido sobre ellashasta el punto de haber pensado en destruirlas. Ensu estudio introductorio señalaba Kervyn de Lettenhovecon aciertolasimilitud del tono de esta carta con el empleado en la entrevista del César conSan Francisco de Borjaen Yustetal como nos lo ha transmitido el padreRibadeneyra en su biografía de aquel santo impresa en 1592. Para que el lectorpueda compararrecojo el texto del padre Ribadeneyraque dice así: «No sécuál de las veces que estuvo el padre Francisco en Yuste con el Emperador lepreguntó Su Majestad si le parecía que había algún rastro de vanidad enescribir el hombre sus propias hazañasporque le hacía saber que él habíaescrito todas las jornadas que había hecho y las causas y motivos que habíatenido para emprenderlasque no le había movido apetito de gloria ni devanidad a escribirlas sino de que se supiese la verdad. Porque los historiadoresde nuestros tiemposque él había leídola oscurecían o por no saberla opor sus aficiones y pasiones particulares»(11).Esto era una prueba a favor de la autenticidad del manuscrito encontradoen laque más tarde insistirían otros comentaristasdesde el mismo Ranke. PeroKervyn de Lettenhoveal estudiar las cartas de Van Male al señor de Praetincurría en un error. Van Male había dado cuenta a don Luis de Praet de las Memoriasque le dictaba el Emperadoren la carta ya citada escrita en Augsburgo a 17 dejulio de 1550 (al mespor tantode la famosa travesía del Rin con Carlos V)en la que se añadía: «Caesar indulsit mihi libri sui versionemut fuerit perGranvellanum et filium recognitus»(12).Kervyn de Lettenhove creyó que Van Male se refería a Granvela y al hijo deCarlos Ves decira Felipe IIerror en el que cayó después también Ranke yque llevaría al famoso historiador alemán a pensar en una primera redacciónde las Memorias en castellano(13).Sin embargoya W. Maurenbrecher hacía notaren su reseña al libro de Kervynque no había que traducir por Felipe IIsino por el hijo de Granvela(14).

Pero la peor falta de la publicación de Kervyn de Lettenhoveestá en la mala traducción que hizo del manuscrito; escaso conocedor delportuguéscometió tantos errores como para justificar una nueva traducciónmás fielcomo con razón indica Morel-Fatio(15).Tales errores pasaron íntegros a las inmediatas traducciones que se publicaronen InglaterraAlemania y Españaen el mismo año de 1862. No olvidemos quetoda la Europa culta seguía con el máximo interés lo relativo a la figura delCésarinterés acrecentado a raíz de las valiosas obras de MignetStirling-Maxwell y Gachard sobre Carlos V en Yusteaún hoy en plena vigenciatanto por los datos y referencias que aportan como por el estilo; de este modose cumplía aquella especie de profecía de Brantômecuando al hacerse eco delrumor que corría sobre las Memorias de Carlos V y su inminentepublicaciónañadía que si llegaba ese momento todo el mundo iría acomprarlocomo el pan en época de hambre(16).La traducción española se debe a Luis de Olonaun hombre dedicado al teatroespecializado en la traducción de vaudevilles francesescomo loatestiguan los fondos de nuestra Biblioteca Nacionallo suficiente listo paracomprender el éxito editorial que podría suponer la publicación en España delas Memorias de Carlos V; pero sin la menor preparación para hacer unaedición críticalimitándose a una versión literal del texto dado a conocerpor Kervyn de Lettenhove. Meritoria obrasin duday no se puede serexcesivamente severos porque repitiese los mil errores del investigador belgacuando ése era también el caso de la traducción alemana de Warnkönig y de lainglesa de Simpson(17).

La crítica de Ranke.

Ahora bienel hallazgo de Kervyn de Lettenhove produjo nopocos recelos en cuanto a su autenticidad. ¿Se trataríaen verdadde las Memoriasde Carlos V? Pues resultaba ciertamente muy extraño que los años de esfuerzosde investigadores de la talla de Gachard no hubiesen dado resultado alguno y queapareciese ahora una traducción portuguesa hecha en 1620. Tal fue la cuestiónque vino a resolver el agudo análisis de Rankepublicado por primera vez en1868en la cuarta edición de su Deutsche Geschichte im Zeitalter derReformation. Era evidente que Carlos V había escrito sus Memorias;lo que restaba por demostrar era si la traducción portuguesa encontrada porKervyn correspondía a la auténticaes decira la dictada por Carlos V a quese refería Van Male.

Ranke apreció la similitud entre la carta española deCarlos V a Felipe IIque acompañaba al manuscrito portuguésy la entrevistaentre Carlos V y San Francisco de Borjacomo prueba de primer ordena favor dela autenticidad de la traducción. Pero un detalle le llenaba de confusión. Enla carta Carlos V dice a su hijo: «Esta historia es la que yo hize en romancequando venimos por el Rin y la acabé en Augusta...». La expresión en romanceno podía significar otra cosaa juicio de Rankeque hecha en español; locual señalaría que en ese idioma había dictado Carlos V a Van Male. «Y esverosímil que el César se sirviese de este idioma -concluye Ranke-porqueFelipe II conocía poco el francésy Van Male comunica que el escrito teníaque ser presentado al Príncipe para su examenantes de que él -Van Male- lotradujera»(18). Como vemosRanke caía enel mismo error que Kervynpor mala traducción de la carta de Van Male. Perocomo al comienzo del manuscrito portugués se dice concretamente: «Traducida dela lengua francesa y del propio original»Ranke llegó a la conclusión de quetras del dictado español siguió una redacción francesaque fue la que mandóa Felipe II desde Innsbruck en 1552(19).Juzga que la autenticidad es indudablepero encuentra impropio el titulo de Comentariosal modo de los de Julio Césarya que se trataba simplemente de un resumen delos viajes y empresas del Emperador desde 1515 hasta 1547hecho desde un puntode vista muy personal; resumen en el que anota Carlos V con el mayor cuidado lasveces que atraviesa el marlas que entra en un paíslas entrevistas que tienecon algún príncipe y cuándo y cuántas veces recae con su enfermedadresultando en definitiva como una especie de diario de recuerdos personalesenel que los sucesos familiareslas bodas y los nacimientos juegan un importantepapel. En cambio carece de interés para sucesos de la mayor importanciatalescomo la batalla de Pavía o el saco de Roma. Hace ver Ranke cómo el primeracontecimiento de importancia que se destaca es la conquista de Túnezperodonde nada se dice de la sublevación de los esclavos; en vez de lo cualseintercala entre la conquista de La Goleta y la de Túnez la noticia de que laEmperatriz había dado a luz una hija. Mas Ranke advierte que no por ello sedebe rebajar el valor de las Memoriasque lo tiene y grande parapenetrar en el carácter de Carlos V(20).Así se ve cómo en la Dieta de Ratisbona de 1541tan destacada en la historiadel protestantismoCarlos V la convocó principalmente movido del afán dehacer valer ante los príncipes alemanes sus buenos derechos sobre Güeldres. Eneste sentido nos encontramos con el verdadero heredero de Carlos el Temerariocomo se ve por el celo que pone en el relato de la guerra contra el duque deClèves y contra Francisco I (cuarta guerra con Francia). Pero la parte de mayorinterés es la que se refiere a la guerra contra la Liga de Schmalkalden.Compara Ranke esta parte con el libro sobre aquella guerra de Luis de Ávila yZúñigael famoso comendador de Alcántaratan querido del César; y observacómo en muchas partes coincide hasta en el vocabulario que empleanasí comoen la disposición de algunas partes del relato e incluso en los silencios quemantienen sobre cuestiones muy importantes; aunque frecuentemente Ávila escompletado por Carlos Ven especial en la narración de las operacionesmilitares de los años 1546 y 1547. Ranke resalta la animadversión quemanifiesta Carlos V contra Paulo IIIpor no haberle ayudado debidamente en sulucha contra turcos y protestantesasí como por haberle equiparado conFrancisco Ique tan evidentes pruebas había dado de su alianza con el enemigode la Cristiandad. Para el gran historiador alemán no cabía duda de que CarlosV había deseado que sus Memorias se mantuvieran secretas. Ciertamentehabía tocado materias harto delicadascomo la prisión del landgraveFelipe de Hesse y el asesinato de Pedro Luis Farnesioel hijo de Paulo IIImuerto en 1547. En todo momento el Emperador declara haber procedido conforme aderecho; pero Ranke le acusa de falta de sinceridadpor referir que habíasabido la noticia de la muerte de Pedro Luis Farnesio durante una caceríacuando había tenido parte no sólo en la sublevación de la ciudad de Piacenzacontra Farnesiosino incluso en su atentado(21).Hoy sabemos que esta acusación de Ranke era excesivamente durapues Carlos Vtrató de salvar la vida del hijo del Papa. Pero el juicio general de Rankesobre las Memorias sigue vigente. Ve la personalidad de Carlos V tanto enlo que dice como en lo que calla; observa su ausencia de confidenciassuorgullo dinásticosu alegría en la guerrasus afanes por un alto renombremilitar. Nota cómo late en el César la sangre caballeresca y cómo respira laMajestad Imperiala través de un relato ejecutado cuando se halla en el apogeode su poderíopor lo que se echa de ver todo lo que de símbolo hay en suescrito(22).

Después de Ranke otros historiadores alemanes estudiaron lasMemorias de Carlos V; entre ellos Otto Waltz y Richard Le Mang. Para OttoWaltz Carlos V dicta las Memorias a Van Male en 1550 con un propósitodeterminado: exponer la política imperial en aquel año en que se hallaban encurso las negociaciones familiares entre las dos ramas de los Habsburgos pararesolver la cuestión sucesoria en forma alternadaconforme al difícil plandel César; visión demasiado fragmentaria de los móviles de Carlos V(23).Richard Le Mang analiza sobre todo el relato de la guerra de Schmalkaldenanotando todos los errores del Emperadorachacándolos en gran parte atergiversaciones conscientes(24); conrazónMorel-Fatio encuentra en Le Mang un vivo sentimiento de hostilidadcontra Carlos V y le critica por hacer su estudio sobre el defectuoso texto deWarnkönigel traductor alemán de la edición de Kervyn de Lettenhove(25).

Morel-Fatio y la edición crítica francesa de las Memorias.

Es en 1913 cuando el investigador francés y notablehispanista Alfred Morel-Fatio hace una edición crítica de las Memoriasde Carlos Vpublicando el manuscrito portugués y haciendo una nuevatraducción francesaen la que se salvaban los muchos errores cometidos en lade Kervyn de Lettenhove. Morel-Fatio coincide casi enteramente con el juicio deRankesalvo en su apreciación de que el primer dictado del Emperador fuese encastellano(26). Sin embargoen el análisisdel manuscrito portugués comprueba Morel-Fatio una particularidad: lareduplicación de palabras y giroscosa que achaca al traductor portuguésporno considerarlo propio del estilo de Carlos Vpero que le deja lleno deconfusiones. En efectoese estilo más cae dentro del usado por los escritoresespañoles que por los franceseslo cual llevaría a pensarde alguna maneraen un texto español(27). FinalmenteMorel-Fatio considera que el móvil de Carlos V fue mostrar cómo habíacumplido con sus deberes de soberanoen especial en la primera parte de sudictadoque llega hasta la campaña de 1544; de ahí el cuidado con que anotasus actividades como tal soberano. En cambioa partir de la campaña de Franciade 1544y en el relato de las de 1546 y 1547su afición a la guerra ledesborda y los detalles de las operaciones bélicas le absorben por completo(28).El dictado que comenzó Carlos V durante la travesía del Rinentre los días14 y 18 de junio de 1550lo terminó probablemente entre los meses de agosto adiciembre del mismo añoen Augsburgosegún Morel-Fatio; en último términoel tono afectuoso con que se refiere al duque Mauricio de Sajonia excluye unafecha posterior a 1552(29). Por tantoeltextotal como lo conocemosno fue corregido. Nicolás Perrenot de Granvelamoría el 27 de agosto de 1550; y en cuanto a su hijopara Morel-Fatio todavíano tenía suficiente crédito con Carlos V como para serle confiada tal empresa(30).Es cierto que en la obra de Ribadeneyra sobre San Francisco de Borja se habla detodas las campañas de Carlos Vlo que podía hacer pensar en una continuaciónde las Memoriascuyo texto tal como lo conocemos sólo llega hasta 1548;pero para ello habría que asegurarse de que tal expresión corresponde alEmperadory no a una inadecuada interpretación de Ribadeneyra(31).

El Juicio de Karl Brandi.

El último estudio importante sobre las Memorias de CarlosV es el que hace Karl Brandi. Siguiendo en general los pasos de Ranke yMorel-Fatioen una cuestión difiere Brandi del investigador francés: paraBrandi el amontonamiento de sinónimos del manuscrito portugués no es algoajeno al estilo de Carlos V. Por el contrariodesde la primera lectura de las Instruccionesdel Emperador a Felipe IIdel año 1543se observa igual característicay lo mismo en sus Testamentos. Brandi pudo contar 68 ejemplos desinónimos en las 10 páginas de las Instrucciones de 1543lo que suponía latercera parte de las citadas por Morel-Fatio para todo el texto de las Memorias(32). Asimismo es propio del estilo delCésar su constante alusión a los viajes y navegacionescomo se ve en eldiscurso de Bruselas de 1555. Las referencias familiaresen particular a laEmperatriz y a su hermano Fernandocoinciden con las hechas en los Testamentosy en las Instrucciones de 1548.

Para Brandi el fundamento de las Memorias está en elexamen del gran éxito de su vidalogrado en la edad madura: su victoriamilitar en la guerra contra la Liga de Schmalkalden(33).Si las Instrucciones de 1543 son como la justificación del gran plan desu vidapor el que tiene que abandonar Españalas Memorias son como lamirada retrospectiva con la que contemplasatisfechoel desarrollo de lasguerras de Clèvesde Francia (la cuarta) y de Schmalkalden. Las Memoriasson como a modo de solemne informejuzga Brandihecho por el César tanto parael propio sosiego como para la propia satisfacciónen el que se van anotandolas grandes hazañas en las que Carlos V había creído tomar partecomodiplomático y como general; de donde quizáarrancaran sus posterioresescrúpulos(34).

Refuta Brandi la tesis de Otto Waltzsegún la cual elpropósito de Carlos V fue preparar con las Memorias su plan de sucesiónespañola en el Imperio. Evidentementetenía ante sí esa cuestión cuandodicta las Memoriasy era inevitable que tal pensamiento se deslizara enellas; pero sólo fugazmenteestando muy lejos de ser esa la tendenciapredominante. Así pudo Zeigermannen una tesis inéditarefutar con facilidada Otto Waltz. En realidaduna obra en la que se detallaban tan por menudo losaccesos de gota y los sucesos familiares no podía estar pensada para lapublicidad; estamos ante unas Memorias íntimasque se ven surgir de lasmanos del Césarlentamentecada vez con más detalle y bajo la impresión delos sucesos de los últimos años. La narración se hace más densamentepolítica cuanto más se acerca a los últimos acontecimientosen los que sedetiene y se sumerge el Césarque tiene ante sus ojos vivos losacontecimientos de la guerra contra la Liga de Schmalkalden. Aquí las Memoriasse transforman casi en un diario de campaña. Y todo el relato de los sucesos notiene otra finalidad que el orgulloso recuerdo de los días de la victoria. Y eneso estriba su importanciaen que nos presenta al César al natural en surelato. En este sentidoBrandi recalca lo íntimamente ligadas que están las Memoriasa las Instrucciones y Testamentos políticoscon los que se halla en paralelono sólo por el estilosino también por el contenido(35).

Conclusiones.

Estos sucesivos estudios e investigaciones sobre las Memoriasde Carlos Vdesde los de Gachard hasta los de Brandinos permiten llegar a unaserie de conclusiones: en primer lugarque el Emperador empezó a dictar sus Memoriaso Comentarios (Brandi aboga de nuevo por este título) a su ayuda deCámara Van Male durante la travesía del Rinhecha entre los días 14 y 18 dejunio de 1550. Le acompañaban en aquel viaje Felipe II y los dos Granvelapadre e hijo (Nicolás y Antonio). Dejemos a un ladopor el momentolacuestión del idioma en que las dictóasí como aquella otra tan importante delos móviles que le impulsaron a hacerlo. Añadamos en seguida que Carlos Vcontinuó dictando sus Memorias en Augsburgoprobablemente entre losmeses de agosto a diciembre de 1550y que en todo caso el tono con que habla deMauricio de Sajoniatan afectuosoexcluye una fecha posterior al otoño de1551. Las tuvo consigo hasta las precipitadas jornadas de Innsbruck de 1552producidas por la amenaza de Mauricio de Sajoniamandándoselas entonces a suhijo Felipe II a Españapero no en el mes de mayosino probablemente a finesde marzocon don Juan Manrique de Lara. La importancia del mensajero pareceexcluir que las enviase por otro conducto(36).Archivadas probablemente en Valladolidallí las recogería para llevárselasnuevamente consigoal retirarse a Yustedonde pensaba continuarlasestandonuevamente a cargo de Van Male su custodia. A la muerte de Carlos Vdon Luis deQuijadaque debía tener órdenes muy concretas a este respecto de Felipe IIse las arrebata a Van Malequiendolorido y quejosopiensa rehacerlas a suregreso a Flandes. La muerte sorprende al fiel ayuda de Cámara en enero de1561sin que lleve a efecto sus propósitos. En cuanto al originalhay quesuponer que don Luis de Quijada lo entregaría al Reycuando éste vuelve aEspaña en agosto de 1559. Nada se sabe de su posterior destinosalvo que elRey no lo destruyócomo creía Gachard. Felipe II se mostró muy respetuosocon todo lo concerniente a su padre. Tampoco mandó destruir las graves ycomprometedoras Instrucciones de 1543. Lo último que sabemos de las Memoriases que el original se custodiaba todavía en Madrid en 1620del que procede latraducción portuguesa encontrada por Kervyn de Lettenhove en la BibliotecaNacional de París en 1862. No sería extraño que dicho original apareciesecualquier día en Simancasen Madrid o en El Escorial. La Biblioteca dePalaciocomo la del Real Monasteriojunto con el fondo de la ColecciónSalazar de la Real Academia de la Historiaparecen los sitios más probablessin descontar los papeles de la princesa Juana y de la emperatriz Maríalasdos hijas del Emperador que acaban sus días en el monasterio de las DescalzasReales de Madrid.

Las pruebas de lo antedicho son: la carta de Carlos V aFelipe II fechada en Innsbruck en 1552que acompaña al manuscrito portugués;la de Van Male a don Luis de Praetde 17 de agosto de 1550publicada por elbarón de Reiffenberg; la entrevista de Carlos V con San Francisco de Borja enYusteque recoge el padre Ribadeneyra; el inventario de los bienes de Carlos Ven Yusteque se conserva en el Archivo de Simancasy las cartas cruzadas entreFelipe II y Granvela en 1561a raíz de la muerte de Van Male; documentos todosya citados y comentados.

En cuanto al idioma en que Carlos V dictó sus Memoriases cuestión ésta todavía confusa. Ya hemos visto que Ranke pensaba en unprimer dictado en españolpor creer que el propósito de Carlos V era que locorrigieseademás de Gravela padreFelipe IIque era mal conocedor delfrancés. El error de Ranke arrancaba de la mala traducción que hacía de lacarta latina de Van Male a don Luis de Praeterror en que había incurridotambién Kervyn de Lettenhove; pues Van Male se refería al entonces obispo deArrásAntonio Perrenot. Así lo hicieron ver primero Maurenbrecher y despuésMorel-Fatio. Sin embargoesta rectificación no excluye el español como idiomautilizadopues tanto el César como Van Male y los dos Granvela lo conocíanperfectamente(37). Carlos V podía haberoptado por cualquiera de los dostanto por el de su niñez como por el queprefería en la edad madura. Parece apoyar la tesis del francés el que así sehaga constar expresamente en el manuscrito portuguésque comienza: «Historiado invictissimo emperador Carlos Quinto...traduzida da lingoa francesa e dopropio original en Madridanno 1620». Esto parece concluyente. Sin embargodos razones lo contradicen. La primera es la carta de Carlos V a Felipe IIconque le acompaña el manuscrito de sus Memoriasen 1552 y desdeInnsbruckdonde se lee: « Esta historia es la que yo hize en romancequandovenimos por el Rin...». Aunque Morel-Fatio afirme -ya lo hemos recogido- quecon la voz romance se puede hacer referencia tanto al francés como al españolpor contraposición al latínla verdad es que en los escritos del Césarensus cartas e Instruccionesaparecen indistintamente las palabrascastellano y romancepara tratar del españolcitándose a la lengua vecinasolamente por la voz francesa. Escribiendo en castellano parece dudoso queCarlos V emplease el término romance para tratar de la lengua francesa. Romanceera sinónimo de castellano. Y asífray Luis de León escribía: «No sé otroromance del que me enseñaron mis amasque es el que ordinariamente hablamos»(38).Queda otra prueba a favor del castellano. Ya Morel-Fatio notó el estilo de las Memoriascon frecuentísimas reduplicaciones cosa muy poco propia del francéspero sídel castellanoachacándolo al traductorpor no creerlo imputable a Carlos V.Mas por el contrarioy conforme a lo demostrado por Brandies ésta una de lascircunstancias que ligan las Memorias con los escritos más íntimos delCésar; y asíen las Instrucciones de 1543 pudo Brandi anotar 68 deestas duplicaciones. Lo que se puede asegurar es que una traducción casiliteral del manuscrito portugués ofrece un texto muy similar a los otrosescritos castellanos del Emperador. El conflicto podría tener una explicaciónsisegún la teoría de Rankeal primer dictado en castellano hubiera seguidoen la época del Emperador una traducción francesa (quizá debida a Van Male)que fuese la existencia en Madrid en 1620pues lo que no cabe duda es que elmanuscrito portugués encontrado por Kervyn corresponde a una versión directadel original de las Memorias.

En cuanto a la cuestión de por qué Carlos V se decidió aescribir sus Memoriaspara mí la respuesta está en el texto del padreRibadeneyra: «... que no le había movido apetito de gloria ni de vanidad aescribirlassino de que se supiese la verdad. Porque los historiadores denuestros tiempos que él había leído la oscurecíano por no saberla o porsus aficiones y pasiones particulares...». Y este afán de rectificación no serefiere sólo a la obra de Avila y Zúñigasino también a la que componíanlos historiadores protestantes. Años despuésrecordando la época de laguerra de la Liga de Schmalkandenescribiría Granvela a Humberto Fogliettasobre las falsedades de la obra de Sleydanus: «... mi ricordo che fra lescritture del duca Giovanni Federicoquando fu pressotrouassimo la soapatente che li fecero li protestanti et una instruttione con la quale licometteuano di scriuer la storia come essi voleuanoin fauor loro...».Evidentementeese deseo de Carlos V está unido a un sentimiento de vanidadnomenos cierto porque se disculpase de él: pues se hallaba muy orgulloso de susúltimas campañasy es bien probable que sobre él pesase el recuerdo de JulioCésarcuyos Comentarios era uno de los pocos libros que tenía enYuste. Peroconforme a algo que le era muy habitualarranca de muy atrásantes de iniciar el relato de las últimas campañas. Asísus Memoriasestán claramente divididas en dos partes: la primeraque es como unarecapitulación de sus viajesde los principales acontecimientos políticosentremezclados con los familiaresparte que va desde 1517 hasta 1544y lasegundaque es como un diario de campañadonde se recogen menudamente losacontecimientos militares de 1544 a 1547. Las últimas páginasdonde vuelven aentremezclarse los acontecimientos políticos y familiares de los años 1547 y1548indican que las Memorias quedaron incompletasseguramente tal comose terminaron entre agosto y diciembre de 1550.

Se hubiera querido encontrar en ellas referencias a algunossucesostales como el de la muerte de Garcilaso de la Vega en la campaña deProvenza de 1536o su reacción frente a acontecimientos de la talla de laprimera vuelta al mundolograda por Elcano. Se hubiera deseado que el Emperadorllegara a confidencias sobre sussentimientos personales. Nada de esto hay enlas Memorias. Estas sólo se refieren a los sucesos en que el Emperadortuvo parte directay de orden escuetamente familiar o político. En cuanto alas confidenciasno correspondían a su sentido de la dignidad regia.Orgullosode su victoria contra la Liga de Schmalkaldeny deseoso de aclarar aspectostergiversadosa su juiciopor los historiadores contemporáneosarrancaCarlos V su exposición con el comienzo de su actividad política. Es como eljustificante con que dará cuenta de la forma en que cumplió sus deberes desoberano. Desde el principio deja constancia de su fidelidad a los compromisoscontraídos en política internacionalaunque ello le ocasione la primeraguerra con Francia. Como Emperadorconoce su deber frente a la herejíaluteranaque no logra desbaratar en la Dieta de Wormscosa a la que se refierecon su lacónico estilo: no había sido culpa suyasino de la primera guerramovida por Francisco I«por cuya causa S. M. fue forzado a acabar la dichaDietamás como pudo que como deseaba y determinaba hacer...». El primerobjetivo que declara moverle a salir de España en 1529 es «...por el deseo quetenía de poner en orden lo mejor que le fuese posible los yerros antedichos deAlemaniaquecomo está dichoSu Majestad había dejado imperfectamenteremediados a causa de las guerras que le habían sido movidas...». Alude a lasDietas de Augsburgo (1530) y de Ratisbona (1532)con los esfuerzos para llegara un acuerdo religiosoy cómo por la amenaza del Turco se vio obligado asuspender«por la brevedad del tiempolos negocios de la religióndejándolos en el estado en que estaban...». Finalmenteesa razón torna a seruna de las causas que le mueven a dejar España en 1543: su intento de volver aAlemania «para tratar del remedio de las cosas de la religión». Esta vezprocedería por la vía de la fuerzapero no sin dejar antes constancia de susesfuerzos por que el Papa convocase el Concilio(39).

En esta exposición del Césarsi el leitmotivprincipal lo constituye su actuación frente a la herejíaal lado y casi a lapar hay que considerar su defensa de la Cristiandad frente al Turco y elberberisco. Si no hace máscomo recuperar Hungríao si tarda tanto en lasolución de aquellos dos problemas básicos que tiene planteados comoEmperadorno es tanto por culpa suya como por la oposición que encuentra enFrancia y en el mismo Papado; de ahí el tono de queja de quien se ve combatidopor quienes más obligación tenían de apoyarle. Cuando es proclamado Emperadorsu porvenir esciertamentemuy incierto: «En este tiempo deja anotado-comenzaron a pulular las herejías de Luteroen Alemaniay las ComunidadesenEspaña». En ese tiempoen el que Francisco I altera Italia e inicia contraél la primera de sus guerras. Otros testimonios nos indican que Carlos V tieneal principio de su reinadocomo objetivo más alto el de acometer la cruzadacontra el Turco; pero para ello es preciso pacificar primero España e Italia yeliminar las herejías de Alemaniaa la vez que defenderse de las acometidas deFrancia y de los berberiscos. En las Memoriasescritas en la edadmadurano se encuentra ni un solo atisbo del cruzado juvenil. En realidad es laexposición de cómo ha cumplido la base previa: la solución del conflicto delas Comunidadesrecordada en «el perdón general»con lo que une España asus empresas; la pacificación de Italia y el asentamiento allí de suhegemoníarealizado en 1529: los sucesivos intentos de atraerse a losprotestantesyfinalmentela solución de aquel nudo gordiano con la espada.Había aguantado las acometidas del francéssoportado mal que bien los ataquesde los corsarios berberiscos y sorteado la escurridiza diplomacia de ClementeVII como de Paulo III. Pero con el Turco se conforma con las treguas hechas en1546que serán las que en sus Instrucciones de 1548 aconsejará a Felipe IIque mantenga. Puede decirsepor tantoque Carlos V considera en 1550 que hallegado al culmen de su poderío y que lo que importa es encontrar la fórmulapara conservarlo. De ahí que en el recuento de las jornadas contra turcos yberberiscos se limitará a señalar su resultadopero nada dirá de que lascircunstancias le han obligado a demorar tales planes de cruzado; hubo demora enla empresa contra los protestantesrenuncia en aquella otra de la Cruzada.

Cabría hablar de los errores deslizados en las Memoriasde Carlos V. En 1528 no estuvo en Valladolidni fue nombrado en 1529 Caracciolovirrey de Nápolessino Colonna; ni marchó en 1546 de Landshut sobre Neustadtsino sobre Ratisbona. Le Mang constató algunos errores en las fechas dadas enel relato de la guerra de Schmalkalden. Por lo demáslos olvidos que se lepodrían achacar constituyenprobablementesilencios deliberados. Asílasvagas referencias a su actuación en Roma en 1536. En ningún momento se refierea los sucesos de Ultramarquizá porque escapaban a su inmediata órbitapersonal.

En cuanto a la edición de Olonabaste decir que repite yaún aumenta los errores de Kervynque señala Morel-Fatio. Asíel traducir veopor vioen lugar de por vino; neve por nieblaenlugar de por nieve. En ocasiones omite párrafos enterostales como elde la muerte del cardenal Cisnerosel de la Conferencia de Haguenau (12 dejunio de 1540) o el de la muerte de Pedro Luis Farnesio. Otras veces se echan dever los escasos conocimientos históricos de Olona: asícuando don FadriqueEnríquez es presentado como don Federico Enríquez; o bien cuando el castillode Gantemandado construir por Carlos V después de las alteraciones de 1539es traducido por el palacio de Gante(40).Por eso podría decirse que del mismo modo que la mala edición de Kervyn deLettenhoveen francéshizo precisa la más depurada en el mismo idioma delgran hispanista Morel-Fatiode igual formadigola traducción de Olona-justamente olvidada- pedía otra hecha con más cuidado. Eso es lo que intentécomo homenaje a la figura del gran Emperadortras el IV Centenario de sumuerte.

He de añadir que mis investigaciones durante dos añosenteros en la Biblioteca de Palacio (papeles de Gravela)Biblioteca Nacional(sección de Manuscritos)Archivo General de Simancas y Real Academia de laHistoria (Fondo Salazar)en busca del original de las Memorias delCésarfueron infructuosas.

En cambiotuve la suerte de encontrar dos cartas de Granveladirigidas al escritor italiano Humberto Fogliettaque considero íntimamenteligadas a las Memorias de Carlos Vy de las que di cuenta en ponenciapresentada en el Congreso que sobre Carlos V celebró el Instituto de CulturaHispánica. Estas cartas las publiqué en Hispaniaen un comentario sobre las Memoriasdel Emperador(41).

Parece indudable que Granvela estuvo al tanto de las Memoriasde Carlos V. Así lo prueban la ya estudiada carta de Van Male al señor DePraetde 17 de agosto de 1550al igual que las cruzadas entre Felipe II yGranvela en 1561a raíz de la muerte del ayuda de Cámara del Emperador. Esmuy posible que para aclarar algunas dudas Carlos V hubiera acudido a su fielministrocomo persona por cuya mano habían pasado en sus últimos años todoslos negocios de Estado. Cuando Granvela sabe con certeza la muerte del Césarescribe desde Cercamps al secretario Juan Vázquez de Molinaque estaba enValladolidpidiéndole que recogiese todas las cartas que él había escrito desu propia mano a Carlos V«que no querría que con ellas me procurassen aquíalgunos alguna burla»(42). Reitera supetición en abril y agosto de 1559(43); sinduda Juan Vázquez de Molina no se atrevió a hacer nada hasta la llegada deFelipe IIpues el Rey había ordenado que hasta entonces no se tocase ningunode los efectos del Emperador(44) entre loscuales estaban las Memorias.

No sabemos si las cartas de Granvela a Carlos Vque éstepedía con tanta instanciatenían alguna relación con ellaspero haybastantes indicios para suponer que por entonces Granvela las tenía muypresentes. En efectoel 5 de noviembre de 1558fecha en que ya debía conocerla muerte de Carlos V(45)escribe laprimera carta a Humberto Fogliettaen la que le explica los preliminares de laguerra de Alemania. Es en respuesta a la petición que le había formulado elescritor italianoquien deseaba acometer la empresa de escribir la historia deaquel período. La petición de Foglietta era de 18 de junio. Parece evidenteque la verdadera causa de la tardanza de Granvela en contestar a Fogliettaradicó en que esperó para ello la respuesta de Yustepues dada su fidelidadal Emperador no querría hacerlo sin su conocimiento; tanto más cuanto quesabía que una de las causas que había movido a Carlos V a escribir sus Memoriashabía sido la de aclarar las principales cuestiones de aquella guerraalteradas por los relatos de los historiadores. Pero sobre todome confirma enesta hipótesis el texto de estas dos cartas que encontré en la Biblioteca dePalacio en las que Granvela expone su punto de vista a Humberto Fogliettaescritas desde Cercamps y Cateau Cambrésisa 5 de noviembre de 1558 y 8 demarzo de 1559respectivamente; cartas inéditasque yo sepa.

En la primerael Cardenal se disculpa de su tardanza porenfermedadle recomienda la obra de don Luis de Ávilacon tal de que lapurgase de aquellos fragmentos en que se mostraba excesivamente apasionadojunto con las otras obras que se hubiesen escrito y con lo que pudiese entenderverbalmente de los que se habían hallado presentes. Le afirma que la principalcausa que tuvo Carlos V para emprender la guerra fue el servicio de Dios y larestauración de la religión Católica en Alemaniauna vez que se encontrólibre de las constantes guerras contra francesesturcos y moros. Para conocerel desarrollo de la Reforma le recomienda la obra del doctor Fontaineimpresaen Parísy le pone en guardia contra la compuesta por Sleidanuspublicada en1555 en Strasburgo(46). «Et mi ricordo-escribe Granvela- che fra le scritture del duca Giovanni Federicoquando fupresotrouassimo la soa patente che li fecero li protestanti et vnainstruttione con la quale li cometteuano di scriuer la storia come essivoleuanoin fauor loroet cosi l'ha fatte...». Alude a los esfuerzospacíficos de Carlos V por atraer a los disidenteshasta que en el año 1539encomendó al obispo de Constanza y al doctor Mathías Heldtvicecanciller delImperiopara que visitasen a los Príncipes y ciudades del Imperioinstándoles a volver a la Iglesia Católicao al menosa diferir sus agravioshasta lo que determinase el Concilio convocado por Paulo III. Pero el doctorHeldtpor exceso de celoy no pudiendo consultar con el Emperadorentonces enEspañapasó de la vía conciliatoria a la de amenazasfraguando una ligaentre los católicosque produjocomo natural reacciónla de losprotestantes hecha en Schmalkalden(47).Señala Granvela la pugna que existía entre los Príncipes de las diversasfacciones que agravaban el conflictoy cómo los consejeros de las principalesciudades imperiales habían sido sobornados por el landgrave de Hesseen dañode la autoridad imperialy poniendo obstáculos al Concilio iniciado en Trentodel que Carlos V esperaba la solución con la atracción de los protestantes.Después del fracaso de la Dieta de Worms de 1545al ver cerrada la vía de lasnegociacionesel César pensó en acudir a la fuerzaaprovechando el respirodado por Francia; pero por la imposibilidad de ir a la guerra sin el concurso delos alemanesnecesitando incluso del apoyo de una parte de los protestantespor la potencia que tenía la Liga de Schmalkaldense atrajo al marqués Juande Brandemburgo y al duque Mauricio de Sajoniaprotestantesproclamando quehacía la guerra contra los Príncipes rebeldes a la autoridad imperial (elduque Juan Federico de Sajonia y el landgrave de Hessecon suspartidarios). Movilizó sus fuerzas: de Flandes le envió su hermana Maríadinero y soldados con el conde de Buren; de Alemaniala caballería llevada porlos Príncipes citadosmás los enviados por el maestre de la Orden Teutónicay los del marqués Alberto de Brandemburgo; de Italia y de Hungríalainfantería española; de Romala gente ofrecida por el Papa. Se inició elproceso de los Príncipes rebeldespor no acudir a la Dieta de Ratisbonade1546. Señala Granvela que el inicio de la guerra partió de éstossin esperara la sentencia de la causaobligando a Carlos Vretirarse a Landshut(Baviera). Tal era el sumario de los principios de aquella guerrasegún lasnoticias enviadas por Granvela en su primera carta de 5 de noviembre de 1558 aHumberto Foglietta(48).

En su segunda cartaescrita desde Cateau Cambrésisa 8 demarzo de 1559sin duda en un respiro de las arduas negociaciones diplomáticaspara la paz con FranciaGranvela hace hincapié especial en las dificultadesque ofrecía la guerra contra la Liga de Schmalkaldencon la elocuencia que leera característicapara deducir el mayor elogio de Carlos V: «...tutte questedifficoltà superó'l zelo del seruitio d'Iddioil stimolo d'honore et diriputatione per mantenimento dell'autoritàet infineil valeroso et invittoanimo di Soa Maestà». Alude después a los tumultos por aquella épocaestallados en Nápolespara enfrentarse con una de las cuestiones másdebatidas del tiempo: el asesinato de Pier Luigi Farnesioel hijo de Paulo IIIen el cual muchos contemporáneos habían creído comprometido a Carlos Vversión recogida por una parte de los historiadores modernos(49).En este sentidola aclaración de la conducta del César por Granvela esterminantey a mi parecersincera: «Circa la morte del duca Pier Luigi -dice-dichiaro (?palabra confusa en el texto) le cause quelli che la fecero och'hebbero parte in essach'io sono certo che mai consentì Soa MaestàCaesarea che si toccassi alla persona soa; è ben vero ch'ebbe resentimentocontro di luiper quello che V. S. aponta del conte de Fiescoet ch'essendomorto el predetto Ducasi rallegrò molto Soa Maestà di vedere che liintenfetori hauessero ricorso da Lei per rimetter quella città nelle soe maniet che non hauessero pigliato'l partito di Franza...»(50).

Confrontando con las Memorias de Carlos Vse observaun notable paralelo: la enumeración de las dificultades de la guerra contra laLiga de Schmalkaldenla necesidad de plantearlo bajo el cariz de sometimientode Príncipes rebeldesincluso la propia omisión del duque de Alba que cuadracon la escasa valoración que del mismo hace Carlos V. También el César aludea la muerte de Pier Luigi Farnesioaunque naturalmente sin referirse a lasacusaciones que contra él circulabancomo quien se hallaba por encima de talessospechas(51).

Esto me hace pensaren resumenque las dos cartas deGranvela a Humberto Foglietta fueron escritas con el deseo de que algunos de losprincipales aspectos de las Memorias de Carlos V fueran divulgadosatravés de la historia que de aquellos sucesos prometía escribir el historiadoritaliano.

La presente traducción que ofrezco en español de las Memoriasdel César ha sido hecha directamente sobre el texto portugués tanescrupulosamente editado por Morel-Fatioy confrontada con la versión francesadel notable hispanista. En tal labor me vi asistido por la valiosa ayuda de laProfesora de Investigación Científica del Instituto Cervantes del C.S.I.C.doctora Concepción Casado Lobatoasí como por el catedrático de francésdoctor don Jesús Cantera; a quienes quiero manifestar aquí mi vivoagradecimiento.

He procurado conservar los giros propios del tiempotalescomo aparecen no sólo en los escritores contemporáneos del César -MexíaGuevaraValdésAvila y Zúñiga-sino también en la misma correspondenciadel Emperador. De ahí el que conserve términos como madamamosiuretc.Conservo la división de los párrafosenumerando los mismos tal como lo haceMorel-Fatiopara facilitar así la labor de quienes quieran cotejar los dostextos.

Añadiré que por tratarse de unas Memorias tanespecialesen que se citan numerosos personajeshe procurado dar unos sucintosdatos de cada uno de ellosen las correspondientes notas a pie de páginaaunque algunos sean suficientemente conocidos.Ya sólo me resta decir que esteestudio se debe al estímulo constante del que fue director de la Escuela deHistoria Moderna y amigo inolvidabledon Cayetano Alcázarbajo cuyadirección se inicióy a cuyo emocionado recuerdo va dirigido.


De las sucesivas ediciones de las Memorias carolinasocómo un texto defectuoso puede desplazar a otro más fidedigno

Ya hemos comprobado que a mediados del siglo XIX se confirmóla noticia de que Carlos V había escrito sus Memoriaso mejor dichoque las había dictado a su ayuda de cámara Van Malelo que había movido ainvestigadores de la talla del belga Gachard a constantes búsquedasqueresultaron infructuosas; hasta quede modo casualy cuando trabajaba sobreotro tema en la Biblioteca Nacional de Paríssu compatriota Kervyn deLettenhove tuvo mejor fortunahallando una traducción portuguesa del originalcarolinocompuesta en 1620. Así reapareció en 1862 la primera publicación delas Memorias imperialessi bien en un texto defectuosoporque ni Kervynde Lettenhove ni su colaborador Loumier conocían bien la lengua portuguesaloque dio lugar a no pocos errores; así lo pudo comprobar el notable hispanistafrancés Morel-Fatioy ya hemos comentado que eso le llevaría a una ediciónnotablemente mejoren la que publicaba el texto portuguésacompañado de unacuidadosa traducción francesa con abundantes notas sobre los puntos mássignificativos; esto esuna auténtica edición crítica. Una valiosísimatarea que medio siglo más tardey con motivo de contribuir al IV Centenario dela muerte de Carlos Vtraté de completarcon una traducción españolaprocurando a mi vez mejorar la que había dado a luz en aquel año de 1862 enEspaña Luis de Olona. Y en ambos casoscomo hemos de verla crítica valorólos dos trabajosconsiderando que al fin se había hecho un texto en francés-el de Morel-Fatio- y en castellano -el mío- que podían considerarse comodefinitivos.

Pero surgió lo inesperado. Y fue que en 1969 un escritor detalla excepcionalSalvador de Madariagacompuso un breve ensayo sobre CarlosVque apareció ese año en París. El ensayo de Madariaga era tan lúcido comotodo lo de aquel gran pensadorpero muy breve (sobre las 100 páginas). Sinembargoel editor francés lo lanzó en un grueso volumen de 400 páginasenuna colección de libros de Historia dirigida por Gérard Walter. Y paracompletar lo hecho por MadariagaGérard Walter le añadió una larga Introducciónamén de unas importantes referencias bibliográficas. Y lo que iba a ser mássingular: también incorporó el texto de las Memorias del César. Pero¿qué texto? Podría pensarse queolvidando las malas ediciones del siglo XIXse fijaría en las más recientes y mejores de nuestro siglotanto más que elpropio Gérard Walter reconocía su valía; tanto es así que en el apartadodedicado a las Fuentes decía textualmente:

 

Mémoires:

 
 

Publ. successivement en français par l'erudit belge Kervyn deLettenhove et l'eminent hispanisant français A. Morel-Fatio (avec unimposant apparat critique). L'edition récente donnée par M. FernándezÁlvarez (Instituto de Cultura Hispánica1960) doit être consideréecomme définitive(52).

 

Pues bienpese a tan expreso reconocimientolos editoresfranceses incorporarían la traducción francesa de Kervyn de Lettenhoveincluso con menos cuidadoporque al menos el investigador belga habíaañadidoen su texto original castellanola carta inicial de Carlos V en laque decía textualmente:

 

«Esta historia es la que yo hize en romance...»

 

Por el contrarioen la edición de Madariaga sólo aparecela traducción francesa de ese texto:

 

«Cette histoire est celle que je composais en français...»(53)

 

Y así sobrevendría una fuente de confusiones. Arropado porel enorme -y merecido- prestigio de Madariagaese textoque en definitiva erael de Kervyn de Lettenhovepero incompletosería el que prevaleceríaconforme a la conocida ley de Gresham para la moneda (aquello de que una monedamala puesta en circulación desplaza a la buena). Cuando Martyn Rady publica enLondres en fechas más recientes -exactamenteen 1988- The Emperor Charles Vincluye algunas páginas de las Memorias extraídas de la edicióninglesa de Leonard F. Simpsonaparecida en Inglaterra en 1862 y que era laréplica inglesa a la hecha por Kervyn de Lettenhove.

Y aún falta lo mejoro lo peorsi se quierepues todavíamás recientementeen un artículo publicado en 1994Marc Quagbebeur trataráde probar hasta qué punto Carlos V se había mostrado toda su vida como unpríncipe vinculado a la cultura francesa («un prince francophone»)como lo probaba el hecho de que en sus últimos años había escrito sus Memoriasen francés:

 

«Aussi est-ce le français -nos dice- que Charles Quint utilise pourla rédaction de ses Mémoires. Les premières phrases du texte sonexplicites: «Cette histoire est celle que je composais en français...»(54)

 

¡Pero eso no es lo que afirma el César! Lo que Carlos Vdice es otra cosa:

 

Esta historia es la que yo hize en romance...

 

Y romanceen los escritos de Carlos Vcomo ya hemosprobadoquiere decir en castellanono en francés. Pero una vez másladeficiente edición de las Memorias realizada por Madariagabasada en lade Kervyn de Lettenhovees la que utiliza Marc Quagbebeur.

Esto escomo en el terreno económicodonde la moneda maladesplaza a la buenaaquí una y otra vez comprobamos que los textos defectuososdesplazan a los más depurados(55).

¿Quedaría aquí esta falta de rigor científico? Pues noporque sorprendentementehasta en la reciente biografía del historiadoraustríaco KOHLERA. Carlos V. Madrid : Marcial Pons2000tan valoradapor la críticapese a su desconocimiento de las principales Fuentes españolas(56)se afirma que se ha utilizado la edición hecha en 1862 por Warnköningconesta escueta referencia:

 

«Sobre los Comentaires de Carlos Vvéase Commentaires deCharles-QuintLETTENHOVEK. de (ed). Bruxelles : 1862; traducciónal alemán de WARNKÖNIGL.A. Leipzig : 1862p. 406».

 

¡Y nada más! Nada sobre la espléndida edición deMOREL-FATIOy por supuestodemostrado una vez más no haber manejado mi Corpuscarolinoen cuyo IV volumen reeditaba mi traducción española de las Memoriasdel Emperador que había hecho en 1960. Está claro que para Kohler resutabamás fácil manejar el trabajo de Warnkönigdefectuoso pero a fin de cuentasescrito en alemán; lo que ya es más dudoso es que eso fuera lo más adecuado.Pero así están las cosas.


 

1. FERNÁNDEZ ÁLVAREZM. Corpus Documental de Carlos V.Salamanca : 1979v. IVpp. 459-567.

2. Estudiados por GACHARDRetraite et mort deCharles-Quint au monastère de Yuste. Lettres inédites. Bruselas : 1854-55v. IIpp. CXLVI y ss.

3. RIBADENEYRAP.P. de. Vida del P. Francisco de Borja. En Historiasde la Contrarreforma. Madrid : B.A.C.1945p. 739.

4. REIFFENBERGBarón de. Lettres sur la vie intérieurede l'Empereur Carles- Quint. Bruselas : 1843 v. 4XLV +120 pp.

5. GACHARD. Op. cit.v. IIp. CXLVII.

6. Felipe II a GranvelaToledo17 de febrero de 1561. En Papiersd'Etat du Cardinal de Granvelle. WEISSCh. (ed.) París : 1346v. VIp.273.Obsérvese que Felipe II temía a lo que Van Male escribiese de memoriayes lo que quiere se destruya; no el manuscrito originalque sabía que don Luisde Quijada había arrebatado al ayuda de cámara del Emperador.

7. Gravella a Felipe IIBruselas7 de marzo de 1561. Ibidemv. VIp. 291.

8. GachardOp. cit.IICL.

9. Ib.v. IICLII. Gachard publicó el resultado deaquellas investigaciones. En Bull. De Lettres Acad. Roy de BelgiqueS.l.: 1845v. XIIpp. 29-38 y v. XXIp. 6.Con el título «Note sur lesCommentaires.». En la misma revistavéase el trabajo de ARENDT «Recherchessur les Commentaires.» En Bull. De Lettres Acad. Roy de Belgique8.Bruselas : Separata185945 pp.

10. Ib.IICLII. Gachard publicó el resultado deaquellas investigacionesen Bull. de Lettres Acad. Roy. de Belgique1845XIIpágs. 29-38XXIpág. 6con el título «Note sur lesCommentaires.». En la misma revistavéase el trabajo de Arendt «Recherchessur les Commentaires.» (publicado en separataBruselas185947 págs.8.º).

11. RIBADENEYRAPOp. cit.p. 739. Cf con la cartade Carlos V a Felipe IIinserta al comienzo de sus Memoriasescritadesde Innsbruckprobablemente a finales de marzo o principios de abril de 1152.En cuanto al texto de parte de Ribadeneyraes recogido casi íntegramente porSandovalquien añade sólosacado quizá de otros testimonios o producto desu propia cosechala respuesta del Santo: «Respondióle (San Francisco): Quela verdadcomo de tercerola podía dezir qualquier hombre de sí propio».RIBADENEYRAP. Historia de Carlos V. Madrid : 1675p. 478; recuérdeseque mientras la primera edición de Sandoval parece ser la de 1604-1606la deRibadeneyra es de 1592.

12. Ed. cit. Reiffenbergp. 12.

13. LETTENHOVEK. de. Op. cit.pp. XIV y ss. Cf.RANKEBermekung über die autobographischen Aufzeichnungen Kaisers Karls V. En DeutscheGeschichte im Zeitalter der Reformation. JOACHIMSENP (ed.). Munich : 1926v. VIp. 79.

14. «Wen hier van Male schreibt' ubi fuerit perGranvellanumm et filium recognitusso ist sehr unwahrscheinlich mit Kervyn(Einleit.s. XVIII) unter dem Sohne den Infanten Philipp zu verstehenindemeine Revision durch ihnder damals 23 Jahre alt und die Staatges chäfte novhgar nicht eingeführt warnicht denkbar erscheintvielmehr sprincht van Malehier wohl von den beiden Granvella's» Historische Zeitschrift. S.l. :1863v. IXp. 209.

15. MOREL-FATIO. Historiographie de Charles-Quint:Première partie suivie des Mémories de Charles-Quint. París : 1913pp.179 y 180.Según Sánchez Alonsoel traductor de la edición de Kevyn deLettenhove es de J. F. Loumieratribuyendo el manuscrito portugués a donManuel de Mourahijo del famoso don Cristóbal de Moura . En Fuentes para laHistoria española e hispanoamericana. Madrid : 1952v. IInúm. 4.806.

16. A Brantôme le costaba trabajo creerlo: «car tout lemonde y fust accouru pour en acheptercomme du pain au marché en temps defaimeet certes la cupidité d'avoir un tel livre si beau et si rare y eustbien mis autre cherté qu'on ne l'a veueet chazcun eust voulu avoir lesien" Cit. por MOREL-FATIOHistoriogrphie...op. cit.p.158.

17. Leipzig y Londres1862. Sobre la traducción alemanaMorel-Fatio critica a los peores historiadores alemanes que se basaron en eltexto dado por Warnkönig para estudiar la guerra de la Liga de Schmalkalden.MOREL-FATIOop. cit.p. 173. La traducción de Olona es también de1862 publicado en Madridv. 4ºXLVI +150 pp. Más tardeen 1905publicóSERRANO y SANZ un breve juicio sebre las Memoriasde escaso valor. En Autobiografíasy Memorias. Madrid : Nueva Biblioteca de Autores Españolesv. IIpp. VIIy VIII.

18. «Das Wort «en romance» kann nun nach damaligen undheutigem Geebrauch nichts anderes bedeuten als: in spanischer Sprace. Und ansich ist es nicht unwahrscheinlichdass sich der Kaisser dieses Idiomsbedienteda Philipp II. der franzüsischen Sprache wenig mächtig warund vanMale doch meldetdasss dem Prinzen die Schrift zur Durchsicht habe vorgeletwerden sollenehe er sie übersetzen dürfe». RANKE. Bermerkung über dieautobiographischen Aufzeichnungen Kaisers Karls V. Op. cit.p. 79.

19. «Man wirdwenngleich immer mit Vorbehalt weitererErmittlungenannehmen dürfendass auf die spanische Niederschrift des Kaiserserst eine französische Redaktion folgte -die es eben warwelche der Kaiserseinem Sohne überschicktedenn sonst würde ihm nicht beigekommen seindasWort «en romance» hinzuzufügen.» (Ib.VI.).

20. «Es könnte hiernach fast scheinenals habe diePublikation für die Historie überhaupt keinen Wert: man könnte fragenob sienicht ohne Schaden hätte unterbleiben können? -Antwort: keineswegs! die kleineSchrift ist uns sehr willkommen!» (Ib.VI80).

21. «Ohne Zweifel liegt darin der Grundweshalb der Kaisersein Buch geheim zu halten wünschteund auch später die Veröffentlichungdesselben unterblieb. Darin gedenkt der Kaiser noch zuletzt des Attentates gegenPier Luigi Farneseaber freilich auf seine Weise. Aus dem später bekanntgewordenen Briefwechsel hat sich ausser allem Zweifel gestelltdass er selbstund sein Stellvertreter in MailandGonzagaAnteil an dem Aufstand und einevorläufige Kunde von dem Attentate hatten; dem Buche zufolge aber scheint esals ob ihm die Nachricht höchst unerwartet gekommen wäreals er eben zu cinerErholung auf die Jagd ging» (IbidemVI84).

22. «In allemwas der kaiserliche Autor sagt undverschweigterkennt man sein Selbst; man nimmt seinem dynastischen Ehrgeizwahrseine Freude am Kriegseine Eifersucht auf einem hohen militärischenRuf. Noch schlägt in ihm eine ritterliche Ader; doch fühlt er sich zugleichals kaiserliche Majestiätwie er sich in dem Buch bezeichnet. Er hat es in demMoment verfasstin welchem seine Macht ihren Höhepunkt erreicht hatte; es istein Denkmal davon» (Ib.VI85).

23. WALTZ O. Die Denkwürdigkeiten Kaiser Karl's V.Bonn : 1901.

24. LE MANG R. Die Darstelluug des Schmalkaldischen Kriegesin den Denkwürdigkeiten Kaiser Karl's V. Jena : 1890; cf. MORELl-FATIOHistoriagraphie....op. cit.pág. 173.

25. «Les remarques de M. Le Mangqui trahissent d'ailleursun parti pris d'hostilité un peu trop marqué à l'endroit de Charles...» (Op.cit.pág. 173).

26. MOREL-FATIOHistoriographie...op. cit.pág. 168

27. Ib.págs. 178-179

28. Ib.169-171.

29. Ib.163. Si Carlos V tuvo intenciones de seguirsus Memorias en Yustey si llevó algo a efectoningún rastro nos haquedado oal menosnada ha sido encontrado todavía a este respecto.

30. Ib.pág. 172.

31. Ib.pág. 165.

32. BRANDIK. «Die politischen Testamente Karls V» (enBerichte und Studien zur Geschichte Karls V. En la revista Nachrichten vonder Geselschaft der Wissenschajten zu Göttingen. Góttingen : 1930pág.288).

33. «Wenn in den geheimen Instruktionen von 1543 von demgrossen Lebensplan des Kaisers die Rede warzu dessen Duchführung er schwerenHerzens Spanien verlassen mussteder vollen Verantwortung durchaus bewusstsoblickten die Memoiren auf die grossartige Durchführung des clevischenfranzösischen und den Protestantenkrieges mit Genugtuung zurück» (Ib.pág. 290).

34. Ibidem.

35. Ib.págs. 299 y sigs. Karl Brandi repite estosconceptos en las páginas que dedica a las Memorias del Emperadoren elsegundo volumen de su biografía Kaiser Karl V: Werden und Schicksal einerPersönlichkeit und eines WeltreichesQuellen und Erörterungen. Munich :1941v. IIpágs. 51-53.

36. Don Juan Manrique de LaraClavero de Calatrava yCapitán General de Artilleríaera uno de los principales soldados españolesque tenía por entonces Carlos V a su lado. En una relación de cargos ydignidadescon sus salariossita en el Archivo de Simancascorrespondiente a1552está entre los cuatro primeros. «Hásele dado -reza el documento- laClavería (de Calatrava)que vale casi quatro mill y quinientos ducadosy elofficio de Ensayador de Seuillaque se cree que rentará un año con otromilly quinientos ducadosy el officio de Capitán General de la Artillería»(Arch. SimancasEstado Castillaleg. 89fol. 204). Las Instrucciones deCarlos V a don Juan Manrique de Lara sobre la situación creada por la rebeliónde Mauricio de Sajonia están fechadas a 28 de marzo de 1552 (Arch. SimancasEstado Alemania1. 647fols. 72 y sigs.Or.). Esas Instrucciones lascomplementó Carlos V con nuevo despachofechado a 9 de abril siguiente (Arch.SimancasEstado Alemania1. 647fol. 48copia descifrada). En la respuestade Felipe II se lee: «Como V. Md. haurá vistopor la carta que scriuí de mimanollegó don Juan Manrrique y vi las cartas de 24 de marzo y 9 de abrilquecon él me mandó scriuiry la instructión que se le dio y todos los papelesque truxo...» (Arch. SimancasEst. Castilla1. 89fol. 52Or.). No hepodido encontrar esa carta autógrafa de Felipe II a que se refiere estedocumento que acabo de citar; pero todo me hace creer que la confió sólo a sumano por tratar en ella de las Memoriasa lo que pienso alude cuandodice: «...y todos los papeles que truxo...».

37. Sobre el conocimiento del castellano por Van Male existenvarias pruebascomo por ejemplo una carta iniciada por Carlos V en españoldirigida a fray Juan de Ortegay continuada por Van Male (GACHARD. Retraiteet mort de Charles-Quint...op. cit.Intr.pág. 42número 3).En otra ocasiónVan Male escribe en castellano en nombre del doctor Mathys«por no atreverse él a tanto en lengua castellana» (Ib.II261). Encuanto al dominio que lograron en el castellano el Emperador y los dos Granvelaes de sobra conocido para que sea preciso insistir en ello.

38. La frase citada por Sáinz Rodríguez«Los místicosespañoles en el siglo XVI» (publicada en Reivindicación histórica del sigloXVIcurso de conferenciasMadrid1928pág. 81). En el inventario de losbienes del Emperadorcustodiados en Simancasen la relación de los libros sedetermina si están escritos en latínen romance o en francés. Asíse puedeleer en dicho Inventario: «Vnas oras de Nuestra Señoraescritas en pergaminoen latín .... Otro libro que se yntitula Flor de Birtudesen romance .... Otrolibro de pliegoen francésque se yntitula Hordinariedes Christianis...»(Arch. SimancasCasa Real de Castilla1. 31s.f.or.). En finen las Instruccionesde 1543Carlos V le dice a Felipe II: «...no ay cosa más necesarya nygeneral que la lengua latyna. Por lo cualyo os ruego mucho que trauajéys detomarla de suerte que después de corridono os atreuáis a hablarla; ni seryamalo tanbién saber algo de la francesamas no querría quepor tomar la vnalas dexássedes entranbas» (Instrucción íntima de 4 de mayo de 1543enLaiglesiaEstudios históricosMadrid1918Ipág. 75). Parece evidente queCarlos Vsi quería referirse a la lengua francesahablando en castellanonopodía emplear la voz romanceporque no sería entendido; lo que quiere decira la vezque cuando escribe la cartaen españolse refiere y solamente sepuede referir al castellanocuando indica que compuso sus Memorias enromance.

39. Véanse los párrafos 182340y en especial el 56.

40. Los errores de Kervyn de Lettenhove (traspasados a latraducción de Olona)señalados por MOREL-FATIOop. cit.págs. 180 y337 y sigs.

41. HipaniaLXXIII. S.l : S.a.págs. 714 y sigs.

42. La noticia le llegó a Granvela a principios denoviembreen la abadía de Cercampsdonde se hallaba negociandocomorepresentante de Felipe IIla paz con Francia; en carta al marqués de Pescarafechada en Cercamps a 7 de noviembre de 1558se refiere ya a «...la mala nuouache si é hauuta della morte del buon Imperatorenostro vecchio patronechesia in gloria...» (Bibl. de PalacioMs. de Granvela2.304s.f.min.) Sinembargoantes de hacer gestiones para recuperar sus cartasespera laconfirmacióncosa que obligaba lo incierto que era la información en laépoca; el 3 de diciembredesde Arrásescribe a Rogerio de Tassis: «Lo de lamuerte del Emperador ha salido verdady cierto yo lo he sentido más quesabría dezir...» (Bibl. Pal.Ms.2.304s. f. ). Y al día siguientedesdeDouaya Juan Vázquez de Molinaen estos términos: «Yo he scripto desdeaquí muchas cartas de mi propia mano al dicho señor Emperador y a laSerenísima Reyna (María) y embiado algunas copias. Suplico a vuestra merced mela haga tan señalada de compelir los ministros que han estado cabe las personasde ambosde parte del Reynuestro señorpara que ponga en manos de V. m.todas aquellas scripturas míasque no querría que con ellas me procurassenaquí algunos alguna burla. V. m.si será seruidolas podrá ver y conoscerápor ellas el zelo que siempre he tenido y tengo en el seruicio de mis amosy mehará muy gran merced de que después puedan boluer a mis manos...» (Ib.2.304sin foliomin.).

43. Bibl. Pal.Ms. Granvelatomos 2.306 y 2.320s.f. SindudaVázquez de Molina ponía como dificultad el consentimiento de Felipe IIpues en la de 3 de abril de 1559 le contesta Granvela: «Yo beso cient mil vezeslas manos a V. m.por la que ha hecho en mandar saber dónde quedan los papelesdel Emperador y de la Reynaque están en el cielo. En boluiendo a Bruselasplaziendo Dioshablaré a S. M. para que mande a Luis Quixada y al obispo dePalencia que entreguen a V. m. todos los que son míosy entonces le tornaré asuplicar que me la haga también en mandarlos cobrar a sus manos y guardármeloshasta que se ofrezca alguna buena comodidad con que podérmelos embiar». Y enla de 2 de agosto le escribe desde Gante que en cuanto a las cartas que mandó aCarlos V y a la reina Maríaque «creo son todas en francés»las recogiesesin que nadie las viesesalvo él y el reyFelipe IIa quien a tiempo de supartida para España le había hablado de ellas.

44. Felipe II a J. Vázquez de Molina8 dic. 1558: «De loque quedó de Su Mag.que está en gloriano dexeis vender nada ni dysponerdelloasí de lo que ternía consigo como de lo que estaua en Simancas y porotras parteshasta que auisado yo de lo que es y visto lo que dello meembiaréisyo responda de lo que quiero en todo». (Arch. G. Sim.Casa Real132cop.). Los testamentarios le mandaron a Martín de Gazteluel fielSecretario que había permanecido en Yuste con Carlos Vcon inventario de lohabido en la recámara de Carlos V (A. G. S.Casa Real132f. 38cop.; cf.R. Ac. H.ª SalazarF-19fols. 171-75cop. cf. Supradoc. DCCCXXV de estemismo tomo del Corpus.).

45. Dos días antescomo hemos vistoescribe al marqués dePescara sobre la marcha de Felipe II a Bruselas«per la mala nuoua che si éhauuta della morte del buon Imperatorenostro vecchio patroneche sia ingloria...» (Biblioteca de PalacioMs. Granvela2.304s. f.min.).

46. SLEIDANUSJ. De statu religionis et reipublicaeCarolo V. Caesare. Argentoratum. Estrasburgo : 1555.

47. EvidentementeGranvela se refiere aquí a unrecrudecimiento de la hostilidad de la Liga de Schmalkaldenque databa de 1530.

48. Bibl. Pal.Ms. Granvela2.304s.f.min.

49. En las páginas que dedica a esta cuestión A. F.Pollarden una historia de la difusión e importancia alcanzada por lapublicada por la Universidad de Cambridgepuede leerse: «... el asesinato delhijo de PauloPedro Luis de Farnesioperpetrado el día 10 de septiembre de1547con la connivenciasegún muchosde Ferante de GonzagaGobernador deMilán; de Granvela y hasta del mismo Carlos» (trad. esp. de Ibarraeditor1940IIpág. 321). Maurenbrecheren cambioemite un juicio bien distinto:«Des Herzogs Leben sollte man schonenaber die Privatrache jener verschworenenAdeligen war stärker als die Rücksicht auf das Verbot des Kaisers». (POLLARDA.F. Karl V. und die deutschen Protestanten 1545-1555. Düsseldorf :1865pág. 160). Opinión que hace suya Pastor(PASTOR. Historia de losPapas. Barcelona : G. Gili1911vol. XIIpágs. 297-301)donde puedeconocerse el profundo descontento de los súbditos de Pier Luigi Farnesepor sutiránico gobierno.

50. Bibl. PalacioMs. Granvela2.306s.f.min.

51. V. el párrafo 92 de las Memorias.

52. MADARIAGAS. de. Charles-QuintParís : AlbinMichel1969 (Sources: Écrits personnels de Charles-Quint). Existe trad.españolaBarcelona : Grijalbo1980pero que omite parte de los añadidos dela ed. francesay concretamente esa referencia a las Fuentes carolinas.

53. Así se reconoce en una breve introducción al textocarolino en el que el editor -posiblemente Gérard Walter- da cuenta deldescubrimiento de Kervyn de Lettenhove y de su publicación de 1862añadiendo:«C'est sa traduction que le lecteur trouvera ici.»

54. QUAGBEBEURM. «Autoportrait d'un prince francophone».En la Revista Correspondancenº especial. Cáceres : 1994p. 51.Quagbebeur deja constanciadesde el primer momentoque su análisis de lasMemorias de Carlos V se basa en la publicación inserta en la obra deSalvador de Madariagadando la impresión de que desconoce tanto lo hecho en1913 por Morel-Fatio como lo intentado por mí en 1960que después reedité enel vol. IV de mi Corpus documental de Carlos V. Salamanca : Universidad1979pp. 459-567; quizás por ello comienza su ensayo afirmando que es un texto(«fort peu penché» (est. cit.p. 45).

55. Recordemospor últimoque la más reciente versión delas Memorias de Carlos V se debe a CADENAS Y VICENT V. Las supuestas«Memorias» del Emperador Carlos V. Madrid : 1988donde -como ya se apuntaen el mismo título de la obra- duda de su autenticidadcon argumentos a mijuicio poco convincentes. En todo casola obra tiene el mérito indudable deincorporarfotocopiadoel manuscrito portugués de 1620.

56. Por ejemploignora por completo los cientos de cartasfamiliares del Emperador publicadas por mí en el Corpus documental de CarlosV. Salamanca : 1973-19815 v.limitándose a citar el título de la obraen la bibliografía.




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