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Viajes por España

Pedro Antonio de Alarcón


 


AL SEÑOR D. MARIANO VÁZQUEZ

MAESTRO DE MÚSICAINDIVIDUO DE NÚMERO DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTESCOMENDADOR DE LA REAL Y DISTINGUIDA ORDEN DE CARLOS IIIY DE NÚMERO DE LA DEISABEL LA CATÓLICA.


Mi muy querido Mariano: Juntos hemos hechono sólo algunos de losviajes que menciono en la presente obracomo el de Madrid a Toledo y elde El Escorial a Ávilasino también el muy y más importante de laadolescencia hasta la vejezpasando por los desiertos de la ambición...

Saliste tú de aquella metódica y bendita casa de la calle de Recogidas deGranadaen dondepuedo decir que sin maestroaprendiste a interpretar lassublimes creaciones del Haydn españolo sea del maestro Palaciosdel colosalBeethovendel profundo Weberdel apasionado Schubert y de otros grandescompositores casi desconocidos entonces en nuestra Península; y salí yo de miseminario eclesiástico de Guadix (fundado sobre las ruinas de un palacio moro)llevando en pugna dentro de mi agitado cerebro a Santo Tomás y a RousseauaJob y a lord Byrona Fr. Luis de León y a Balzaca Savonarola y a Aben-Humeya...

Nuestro encuentrohoy mismo hace treinta añosfue en la Alhambra...Allí estaban ya reunidossoñando también con la glorialos demás que decerca o de lejos habían de acompañarnos en la peregrinación. -FernándezJiménezMoreno NietoCastro y SerranoManuel del Palaciotu pobre hermanoPepeAntonio de la CruzSalvador de SalvadorPérez CossíoSolerPepeLuqueMoreno GonzálezPinedae tanti altrihoy ya viejos omuertoslevantaron el vuelo con nosotros o como nosotrosdesde aquelladeliciosa mansiónen que habíamos formado la célebre sociedad de LaCuerdahasta las ingratas orillas del Manzanaresdonde algunos seguimosviviendo juntos dos años másbajo la denominación de Colonia Granadina...¡Calle del Mesón de Paredes! ¡calle de los Caños! ¡fonda del Carmenqueya no existes! ¡ventorrillosventas y posadasen que tan pobre y alegrementepernoctamos durante nuestras primeras etapas por el mundo de las Letrasde lasArtesde las Ciencias o de la Política!... ¿Quién os dijera que muchos deaquellos locos mozuelos que tan dificultosamente pagaban el gasto diario y tanalborotada traían la vecindadhabían de convertirse en estas graves personasque hoy se complacen en recordarcomo inverosímiles leyendaso cual sirefiriesen travesuras de sus propios hijosaquellas graciosas cuanto inocentescalaveradasno reñidas con el más asiduo y heroico trabajo?

En Dios y mi ánima te juroreduciéndome a hablar de tiMariano míoquecuandohace poca tiempote veía dirigir con universal aplauso la orquesta delteatro Realde donde mengua es de España que estés alijado y donde no hassido sustituido ni lo serás nunca; cuando escuchaba a insignes artistasnacionales y extranjeros ensalzar tu nombre sobre el de todos los que habíanocupado aquel verdadero trono de la Músicame regocijaba tu gloria cual sifuera míao por lo menosde toda la Colonia Granadinade 1854 a 1856y que igual placer y ufanía siento cada vez que asisto a los grandes triunfosque sigues alcanzando como Director de la sabia Sociedad de Conciertosadmiración de propios y extraños...

Todas estas cosasque nunca te he dicho privadamentetenía ganas dedecirte en públicoy por eso y para eso te dedico este libroen que variasveces te nombro y en que figuras como actor y parte. -Mucho lamento no haberpodido escribir en él nuestras visitas a Toledo y a Ávila tanextensamente como algunas otras de mis expediciones artísticas o poéticas;pero tú suplirás con tu buena memoria lo que yo omita al hacer mención deaquéllasy volverás a reírte homéricamente al recordar al Tío Teresode Toledo y al cicerone que sólo tenía empeño en que viéramos la campanagorda de la Catedralo bien cuando te representes en la imaginación aquellamañana deleitosísima en quecon tu hermano Pacosalimos a esperar a losarrieros que llevan de El Barco de Ávila a la estación deÁvila la rica uva que tanto se estima en Madridy nos comimos no sécuántas libras por cabezaal otro lado de la ciudadrecostados en unaromancesca muralla de color de naranja marchitadando cara a un paisaje verde ypedregosomás activos y descuidados que a la presentey con muchomuchísimomenos luto en el alma...

AdiósMariano. Recibe con indulgencia este libroy recibe también unabrazo fraternal de tu paisanoamigo y compañero de viaje

PEDRO

Madrid18 de Enero de 1883.



 

Una visita al Monasterio de Yuste

 

- I -

Si sois algo jinete (condición sine qua non); si contáis además concuatro días y treinta duros de sobray tenéispor últimoen Navalmoralde la Mata algún conocido que os proporcione caballo y guíapodéis hacerfacilísimamente un viaje de primer orden -que os ofrecerá reunidos losmúltiples goces de una exploración geográfico-pintorescael grave interésde una excursión historial y artísticay la religiosa complacencia deaquellas romerías verdaderamente patrióticas quecomo todo debercumplidoufanan y alegran el alma de los que todavía respetan algo sobre latierra... -Podéisen sumavisitar el Monasterio de Yuste.

Para ello... (suponemos que estáis en Madrid) empezaréis por tomar unbilletede berlina o de interiorhasta Navalmoral de la Mata en la «Diligenciade Cáceres» -que sale diariamente de lacalle del Correo de ésta que fue cortea las siete y media de la tarde.

La carretera es buena por lo generaly en ningún paraje peligrosa.Pasaréis sucesivamente por la Dehesa de los Carabancheles donde losArtilleros tenían establecida su muy notable Escuela práctica; -por lasVentas de Alcorcón y por Alcorcón mismoque es como sidijéramos por el Sèvres de los actuales madrileños; -por Móstolesdonde os acordaréis de su órgano y de su célebre Alcalde del año de 1808;-por Navalcarnero uno de los principales lagares que surten de peleón aMadrid; -por Valmojadoque nada tiene de mojado ni de vallepues ocupa unterreno muy alto y arcilloso; -por Santa Cruz del Retamar abundante enfiebres intermitentes y en carbones; -por Maquedatodavía monumentalhoycuanto poderosa en la antigüedad romana y en tiempos de nuestra D.ªBerenguela-yen finpor Santa Olalla patria del historiador AlvarGómez de Castro y del predicador Cristóbal Fonsecaambos insignes varones yliteratos; -con lo cuala1 amanecer (dado que viajéiscomo os lo aconsejamosen primavera o en otoño)os encontraréis en Talavera de la Reinaconfirmada (supongo) recientemente con el nombre de Talavera de la Repúblicafederal.

Dicho se está que en todo este trayecto no habéis visto casi nadaa causade la obscuridad de la noche y de haber ido proveyéndoos de sueñoo bien de dormicióno dormimiento (como se decía antañopara evitar confusiones entre lagana y el acto de dormir)y en ello habréis hecho perfectamentepues no osesperan grandes hôteles que digamosen toda vuestra romería; -pero alllegar a Talaveradonde se detiene el coche una hora y se toma chocolatedespertaréissin duda algunay podréis ver al paso muchas y muy buenas cosas...

Por ahorraros gastosno presuponemos que caéis en la tentación de pasartodo un día en aquella ilustre villacuna del ínclito Padre Mariana; rica demonumentos arquitectónicos; emporio de los opimos frutos y frutas de todo elpaís que vais a recorrer; renombrada por sus barros cocidosque os indemnizandel bochorno cerámico que pasasteis en Alcorcóny vecina del memorable campode batalla en que españoles e ingleses dimos tan buena cuenta de JoséNapoleónde Sebastianide Víctor y de otros generales del Imperiocon másde 50.000 soldados vencedores de Europa... -En otro caso vierais allíademásde las murallasy la catedraly los conventosy los palaciosloscelebérrimos jardines y alamedas que forman un paseo público a la orilla delnoble Tajo...-Pero ¡nada!vosotros vais a Yuste exclusivamentey nopodéis deteneros en parte alguna...

Montaréispuesde nuevo en la Diligenciay dejando a la izquierda el granrío y viendo siempre a la derecha la cadena del Guadarrama (quecon el nombrede Sierra de Gredos y otrosse extiende hasta Portugal)continuaréis vuestrocamino y cruzaréis por delante de la imponente villa de Oropesade aspectofeudalcoronada por su viejo castillo y presidida por el magnífico palacio delos antiguos Condes de Oropesa hoy Duques de Frías... -Como sabéisadónde vaisno dejaréis seguramente de saludar agradecidos aquella villanide pensar con reverencia en los mencionados Condescuyos recuerdos habéis deencontrar íntimamente ligados con los del Monasterio de Yuste; ycumplida esta obligaciónpasaréis por la Calzada de Oropesa últimopueblo de la provincia de Toledo; entraréis poco después en Extremadurayenfina eso de las doce del día os hallaréis en Navalmoral de la Mata.

En aquella importante villaperteneciente ya a la provincia de Cácerescabeza de partido judicial y distante de Madrid 172 kilómetroses donde osesperan el caballo y el guía. Dejaréispor tantoseguir a la Diligencia surumbo al Sudoestey vosotros tomaréis el sendero que preferían siempre losCondes de Oropesa para dirigirse a Yuste desde su mencionada villa señorialora cuando el famoso Garci-Álvarez ibaa principios del siglo XVa protegerla fundación del Monasterioora cuando un descendiente suyo acudíacientocincuenta años despuésa visitar a Carlos V o a asistir a sus exequias. -Esdecirque os encaminaréis al lugarcillo de Talayuela (12 kilómetros);pasaréis por la barca del mismo nombre el caudaloso Tiétar tandesprovisto de puentes; entraréis en la célebre Vera de Plasencia ypor Robledillo de la Vera iréis a hacer noche a Jarandilla.

De este modohabiendo andado unas diez y siete horas en coche y cosa de seisleguas a caballoos hallaréis a las veinticuatro horas de haber salido deMadrida legua y media de Yuste en una villa importante (Jarandillaes cabeza de otro partido judicial)perteneciente también a los Estados deOropesa o Fríascuyo palacio o casa solariega albergó algunos meses al nietode los Reyes Católicos mientras acababan de disponerle sus habitaciones en elconvento.

- Nosotros os dejamos ahora allí -donde creemos no os falte la necesariaindustria para buscar la posadacenaracostaros y trasladaros a la mañanasiguientemuy tempranitoal lugar de Quacosdistante de Yusteun cuarto de leguay donde vive el administrador del Sr. Marqués de Miravelactual dueño del Monasterio (administrador que es muy amable y que osacompañará en vuestra visitau os proporcionará los medios de que lo veáistodo a vuestro sabor); nosotros os dejamos en Jarandilla repetimosyretrocediendo a las orillas del Tiétar vamos a exponeros cómo y pordónde llevamos a cabopor nuestra partehace poco tiempoy arrancando deotro lugaresta misma excursión al célebre retiro del que fue dueño delmundo.

*

* *

Cinco kilómetros más abajo de Talayuela o sea de su barcahayuna hermosa fincadenominada el Baldíosituada en majestuosapero muyalegre soledad.

El Baldío forma una especie de anfiteatro sobre el Tiétarque es su límite al Norte. En medio de este anfiteatro se eleva el caseríoteniendo al Sur un soberbio pinar y a los lados extensos bosques de robles o deencinas. Por las ventanas de todas sus habitacionesque dan al septentriónsedescubre: primerouna faja de vegade un kilómetro de anchoque va a moriren el río; luego el mismo ríoorlado de pomposas arboledasya su otramargenun segundo anfiteatroque es la Vera de Plasencia y que terminaen las perpetuas nieves de las Sierras de Jaranda y de Gredos.

Las ventanas del Baldío danpuesfrente al Monasterio de Yusteescondidoen una leve ondulación de la falda meridional de la Sierra de Jarandaperocuya situación y cercanías se divisan perfectamente. -Es decirque el Baldíoy Yuste tienen un mismo horizonte y están incluidos en la mismacuenca general del terrenopor cuyo fondo corre mansamente el Tiétarnavegableen aquella regióny tan grandioso y opulento como el propio Tajoa quien pocodespués rinde vasallaje.

Tres leguas escasas (dos a vuelo de pájaro) dista Yuste del Baldíoy nosotrosque residíamos accidentalmente en este último parajellevábamos muchos días de contemplar a todas horas aquel otro solitario lugarencerrado entre una gran sierra y un gran ríosin más comunicación con elmundo que unas poco frecuentadas veredasy donde había pasado los últimos dosaños de su vida aquel que llenó el universo con su nombre y sus hazañasycuyos dominios no dejaba nunca de alumbrar el sol.

Un porfiado temporal había ido retrasando la visita que desde que llegamosal Baldío nos propusimos hacer a Yuste hasta que al finserenóse el tiempoy el día 3 de mayo (del presente año de 1873) montamos acaballo; pasamos el Tiétar por otra barcapropiedad de nuestro amable yquerido huéspedpenetramos en la Vera de Plasenciay nos dirigimos alinsigne Monasterio por el camino de Jaraiz.

Ninguna estación más a propósito para apreciar y admirar todos losencantos de la famosísima Vera país de la fertilidad y de laincomunicación; especie de Alpujarra chicaen que el río hace las veces delmary Sierra de Jaranda y Sierra de Gredos suplen por la colosal Sierra Nevada.

La primavera estaba en todo su esplendor. Primero caminamos por magníficasdehesassobre una llanísima alfombra de verdura y bajo un dosel de magníficosroblesencinasfresnossauces y almecesa través de cuyos severos troncospenetraba horizontalmente el alegre sol de la mañana. Después salimos a unmonte cubierto de jarales floridoscuyas blancas flores eran tantasqueparecía que el monte estaba nevado. Luego pasamos el hondo río Jarandaporel toscosabio y gracioso Puente de la Calvay principiamos laascensión a Jaraiz risueña y populosa villapor cuyos arrabalesdesfilamos a eso de las ocho.

Estábamos a una legua de Yuste. Esta legua recorre un país abruptoselváticoatroz; pero pintoresco a sumo grado Hay sobre todo un parajellamado la Garganta de Pelotache que es digno de los honores del pincely de la fotografía. Allí se despeña rapidísimo un espumoso río por planosinclinados de formidables rocassobre las cuales se eleva a extraordinariaaltura cierto viejo y gastado puente de tablasatravesando el cual no puede unomenos de encomendar el alma a Dios. Las orillas de esta semicatarata son de unarudeza y amenidad imponderablesasí como es muy celebraday ciertamentefresquísima y muy delgada y gustosael agua de la gran fuente que de una peñabrota al otro lado de aquel abismo.

Pasada la Garganta de Pelochatepodíamos escoger dos senderos parallegar a Yuste: el uno va por Quacos lugarcillo de 300 vecinosquecomo hemos apuntadodista un cuarto de legua del Monasterio; el otro... noexiste verdaderamentesino que lo abre cada viajero por donde mejor se leantojacaminando a campo travieso...

Nosotros escogimos este últimoa pesar de todos sus inconvenientes. -Unaaversión invencibleuna profunda repugnanciauna antipatía que rayaba másen fastidio que en odionos hacía evitar el paso por Quacos.

Y era que recordábamos haber leído que los habitantes de este lugar secomplacieron en desobedecerhumillar y contradecir a Carlos V durantesupermanencia en Yustellegando al extremo de apoderarse de sus amadasvacas suizasporque casualmente se habían metido a pastar en término delpuebloy de interceptar y repartirse las truchas que iban destinadas a la mesadel Emperador. Hay quien añade que un día apedrearon a D. Juan de Austria (entoncesniño)porque lo hallaron cogiendo cerezas en un árbol perteneciente allugarejo...

Pero ¿qué más? ¡Aun hoy mismolos hijos de Quacossegúnnuestras noticiasse enorgullecen y ufanan de que sus mayores amargasen losúltimos días del Césarpor lo que siguen tradicionalmente la costumbre deescarnecer el entusiasmo y devoción histórica que inspiran las ruinas de Yuste!...

Alguien extrañará que Carlos V no declarase la guerra a los habitantes de Quacospidiendo a su hijo Felipe II veinte arcabuceros que les ajustasen lascuentas... Pero ¡ah! el vencedor de Europa no había ido al convento en buscade guerrasino de pazypor otra partesi hubiese castigado a aquellosinsolentesel desacato y desamor de éstos se habrían hecho públicos y dadomargen a mil comentarios en toda Europa. -Los pequeños lo calculan muy bientodo cuando se atreven a insultar la misma grandeza a cuyos pies solíanarrastrarse miserablemente... -El Emperador se hizopuesel desentendidoydevoró en silenciocomo una penitenciaaquellas mortificaciones de su orgullo.

Conque decía que nosotros anduvimos a campo travieso la última media leguaque nos separaba de Yuste. Pronto nos sirvió de guía el propio Conventoque vimos aparecer allá a lo lejosal pie de una árida ladera de Sierrade Jarandaque lo defiende de los vientos del Norte. -Por la parte del Surlo resguarda también de las miradas del mundo cierta suave colinaque formacon la dicha sierra una especie de vallecejo o cañadacuya máxima longituddescubríamos nosotros sin dificultadpor ir entonces marchando de Poniente aLevante.

El aspecto del Monasterio a aquella distanciarealizabacompletamente el poético ideal que nos habíamos formado de él desde niñosyque hace veinte años nos sugirió algunas páginas tituladas: Dos retratos.-Cercado de robles y sombreado más intensamente a la parte del Sur por unaverde cortina de corpulentospiramidales olmosaquel antiguo refugio de losdesengañados de la tierra parecía como un oasis en medio del desiertocomouna isla en un océano tormentoso. Tan rica vegetacióntanta lujosa verduratan abrigada soledad y las austeras líneas de la Santa Casa que destacaba sumolede un color gris de hoja secasobre la obscuridad del ramajecontrastaban dulcemente con el áspero y desordenado panorama que se veía entornocon los esquivos montescon las bruscas quebradascon los rudosmatorralescon la misma pedregosa tierra que cruzábamos.

Finalmentesalimos al camino que vosotros tendríais que seguir para llegara Yusteesto esal que desde el pobre Quacos sube al Monasterio...

Opor mejor decirnosotros ya estábamos casi en el Monasterio mismo...

*

* *

Una enorme cruz de piedra y una alta cerca o tapia de cenicientos peñonesnos decía que allí principiaba la sagrada jurisdicción de Yuste.

Por aquel escabroso caminoen que sólo nos restaba que andar algunos pasosllegó Carlos V a su final retiro el día 3 de febrero de 1557y por el propiosendero pasó su cadáverdespués de haber yacido allí algunos añospara ira continuar su sueño eterno en el panteón de El Escorial. -Ya veremos másadelante cómo este sueño ha sido también turbado recientemente en el imperialsarcófago de San Lorenzoy cómo nosotros llegamospor nuestra parteaprofanar asimismo con la miradaen pública y sacrílega exhibiciónla momiadel invicto César.

Detengámonos ahora a contemplar un inmenso Escudo de piedra queadorna la alta cerca de que hablamos antes. -Él resume y compendia todo lo quehemos de ver y de pensar dentro de Yuste.

Aquel Escudoabrigado por las poderosas alas del águila de doscabezas y encerrado entre las dos columnas de Hérculescon la leyenda de Plusultra comprende en sus cuarteles las armas de todos los Estados del augustoMonje. -De estas armas resulta que el hombre que fue allí a abreviarvoluntariamente su vida y a anticipar su muerteacababa de ser en el mundo «Emperador de los romanosRey de Alemaniade Castillade Leónde Aragónde las dos Siciliasde Jerusalénde Hungríade DalmaciadeNavarrade Granadade Toledode Valenciade Galiciade Sevillade Mallorcade Cerdeñade Córdobade Córcegade Murciade Jaénde los AlgarbesdeAlgecirasde Gibraltarde las islas de Canariade las IndiasIslas y TierraFirme del mar Océano; Archiduque de AustriaDuque de Borgoñade BrabantedeLoteringiade Corinciade Carmolade Luzaburquede Luzemburquede Gueldresde Athenas y Neopatria; Conde de Brisnade Flandesdel Tirolde AbspurquedeArtoes y de Borgoña; Palatino de Naode Holandade Zelandade FerutdeFribuquede Amuquede Rosellón de Aufania; L'antzgrave de Alsacia; Marquésde Borgoña y del Sacro Romano Imperiode Oristán y de Gociano; Príncipe deCataluña y de Suevi; Señor de Frisay de la Marcay de Labomode Puerta;Señor de Vizcayade Molinade Salinasde Trípoletc».

Encima del Escudo hay un Medallón con un busto de SanJerónimo en alto relieve.

Debajo del Escudo se lee esta Inscripcióncasi borrada por laacción del tiempo sobre la mala calidad de la piedra:

«En esta santa casa de San Jerónimo se retiró a acabar su vida el que todala gastó en defensa de la Fe y conservación de la JusticiaCarlos VEmperadorRey de las Españascristianísimoinvictísimo. Murió a 21 deseptiembre de 1558».

Acerca de esta misma vidagastada toda efectivamente en una perpetuacampañaocúrrenos copiar aquí algunas palabras del discurso en que Carlos Vabdicó en su hijo los Estados de Flandespocos meses antes de retirarse aYuste.

«Nueve veces (dijoa fin de justificar ante su corte el cansancio y losachaques en que fundaba su determinación)nueve veces fui a Alemania la Altaseis he pasado en Españasiete en Italiadiez he venido aquía Flandescuatroen tiempo de paz y guerrahe entrado en Franciados en Inglaterraotras dos fui contra Áfricalas cuales todas son cuarentasin otros caminosde menos cuenta que por visitar mis tierras tengo hechos. Y para esto henavegado ocho veces el mar Mediterráneo y tres el Océano de Españay agoraserá la cuarta que volveré a pasarle para sepultarme...»

Pero nosotros no escribimos la historia de Carlos Vsino en todo caso la de Yuste.Bueno serápuesque antes de penetrar en el Monasterio digamos todo lo que sesabe acerca de su fundación y rápido desarrollo hasta el momento en querepresentó tan importante papel en el mundoasí como respecto de sulamentable ruina.



 

- II -

El breve bosquejo que vamos a hacer de la historia del Monasterio de Yustedesde su fundación hasta los tiempos presentesno supone de nuestra parteprolijas investigaciones ni detenidos estudios. Significa tan sólo quecuandovisitamos aquellas venerables ruinastuvimos la fortuna de que el celosoempleado que las custodia nos enseñase y nos permitiese extractar rápidamenteun preciosísimo infolio manuscrito que guarda allí como oro en paño elSr. Marqués de Miravelactual propietario de aquellos que llegaron a ser bienesnacionales.

Dicho manuscritoque constituye un abultado tomopudiera llamarse la Crónicadel Conventoy fue redactado por uno de los últimos religiosos quehabitaron aquella soledad -por el P. Fr. Luis de Santa María- quien sevalió para ello del Libro de Fundación del Monasteriode las Actas deprofesión de sus individuos y de las Escrituras y Cuentas referentes a lospingües bienes que llegó a poseer la Comunidad.

Con este libroy con las muchas noticias y apuntes que nos ha suministradouna persona muy estudiosa y versada en todo lo concerniente a la Vera dePlasencia -el Sr. D. Félix Montero Moralejo- hemos tenido lo bastante paraaprender en pocas horas cuanto puede saberse acerca de Yuste; comovosotroslectorespodréis aprenderlo también en un momentosi nos prestáisvuestra benévola atención.

*

* *

«En el año de 1402sobre una de las colinas que se elevan al Norte delactual conventoalzábase una pequeña ermitallamada del Salvador ala cual iban anualmenteen alegre y devota romeríalos pueblos comarcanos.Cerca de aquel modesto santuario había un rico manantialconocido por la Fuente-Santanombre que debió a la catástrofe ocurrida a catorce Obispos querefugiados en la dicha ermita cuando la invasión de los árabesfuerondescubiertos por éstos y degollados bárbaramente sobre el cristalino manantialrojo luego con la sangre de aquellos ilustres mártires

»Sin duda algunaa la celebridad de este acontecimiento y a la veneraciónen que los naturales de la Vera tenían la Ermita del Salvadordebióse que por entonces resolvieran trasladarse a ella y establecerse allídos santos anacoretas que moraban hacía tiempo en la ermita de San Cristóbalde Palencia.

»Ello es que en una hermosa tarde del mes de junio de 1402 (la tradiciónasí lo refiere)Pedro Brales o Brañes y DomingoCastellanos con tosco sayal y larga barbaprecedidos de un jumentoportador de escasos y pobres enseresdespués de una jornada de siete leguasque dista la ciudad de Plasenciallegaban al obscurecer al escabroso y elevadositio que ocupaba la Ermita del Salvadoryen ella instaladoscontinuaroncomo en la de San Cristóbalsu vida cenobítica y penitenteaque se prestaba más y más aquel solitario sitio.

»Sin embargola considerable altura a que éste se encontrabaen la laderamisma de la sierray los augurios de algunas personas del inmediato pueblo de Quacoshicieron pronto temer a los ermitaños que les fuera imposible habitar la Ermitadel Salvador en la estación de las nieves y las aguas. Pero era tanmajestuosapor lo deleitable y absolutala soledad en que allí vivíanquede manera alguna quisieron abandonarla por completoy a fin de evitar elpeligro de helarse que podrían correr en las escarpadas rocas donde morabanbajaron a inspeccionar las faldas de aquella misma sierra en busca de un parajelo más próximo posible al Salvadordonde al abrigo de los elementospudiesen continuar su vida de penitencia.

»Así llegaron a un escondido barrancopor en medio del cual corría elcristalino arroyo llamado Yuste a cuyas orillas crecían algunosárbolesy donde toda la naturaleza se mostraba más benigna que en losalrededores. Parecióles aquel punto muy a propósito para establecerseysentándose bajo un árbol a descansar de su largo reconocimientoproyectabanya bajar a Quacos al siguiente día a tratar de la adquisición de aquelterrenocuando apareció por allí un hombreque se les acercó afablemente ytrabó conversación con ellos como si los conociera de toda la vida.

»Pronto supieron por sus explicaciones que era un vecino de QuacosllamadoSancho Martínpropietario de todo aquel barrancoy que casualmentehabía subido aquella tarde a recorrerlocosa que no solía hacer. Enterósepor su parte el recién llegado campesino del deseo de ambos cenobitasy enaquel mismo punto y hora hízoles donación del pedazo de terreno quenecesitabanasaz inculto por cierto; donación que se confirmó en 24 de agostode aquel mismo año de 1402ante el escribano Martín Fernández de Plasencia.-Por eso el modesto labrador Sancho Martín ocupa el primer lugaren la Crónica de Fr. Luis de Santa Maríaentre los protectores del Monasteriode Yuste; lista en que más adelante figuran potentados y monarcas.

»Poco tiempo después se unieron a los dos citados cenobitas otros varioshombres piadosos que deseaban también consagrarse a una vida retirada yascéticaentre los cuales descollaron pronto Juan (de Robledillo) y Andrés(de Plasencia)cuyos apellidos no dicen las crónicasdesignándolosúnicamente con el de los pueblos en que nacierony todos juntos dedicáronse aconstruir sus celdas en el terreno donado por Sancho Martínque es el que hoyocupan la Panaderíala Casa del Obispo y las Caballerizas. Aquellas celdasfueron al principio sumamente toscas y reducidascual convenía al objeto delos fundadoresquienes no dejaron de seguir cuidando también la Ermita delSalvador y de orar en ella diariamente.

»Cinco años de reposooración y penitencia pasaron allí aquellossolitarios; pero a fines de 1406 los oficiales de diezmos principiaron a fijarsu atención en los Hermanos de la pobre vidanombre que habíanadoptado los anacoretas establecidos a la orilla del arroyo Yuste. Negábanseéstos a pagar la contribución que se les exigíafundándose en la escasez delos productos de su huerta y artefactosyapremiados por los oficialesacudieron a D. Vicente AriasObispo de Plasenciapara que los eximiese deldiezmo. El Prelado denegó la solicitudy ordenó que pagasen incontinenti todolo que se les exigía.

»Atribulados cuanto sorprendidos los Hermanos de la pobre vida contan acre e inesperada resoluciónacordaron elevar al Papa Benedicto XIII unasúplica pidiéndole autorización para erigir una capilla a San Pabloprimerermitaño; y Juan de Robledillo y Andrés de Plasencia encargáronse de llevar aRoma la solicitud. Llegaron al fin éstos a la Ciudad Eternadespués de unalarga y penosa marcha a pie y mendigandoy arrojáronse a los pies de SuSantidadquienno sólo les concedió cuanto pedíansino que por una Bulales otorgó campanillascampanacementerio y licencia para que celebrasen Misaen aquella soledad todos los ermitaños que fuesen sacerdotes. -Esta concesióntuvo efecto en 1407.

»Extraordinario fue el júbilo que experimentaron y con que fueron recibidosen Yuste los dos animosos comisionadoslos cualesdos días después desu llegadase presentaron con la Bula ante el Obispo de Plasenciaa fin de queordenase su ejecución. Pero el Preladocreyéndose herido en su dignidadcuando sólo podía estarlo en su amor propiopor aquel triunfo de los humildescenobitasnegó temerariamente su obediencia al mandato pontificioy ordenó acierto religioso llamado Fr. Hernando que pasase a Yuste y se incautasede los bienes de los ermitañosdespidiéndolos además de susceldas. -Así lo verificó el frailey los Hermanos de la pobre vida bajarona Quacosen donde la caridad pública les dio albergue y limosna.

»No se desalentaron los cenobitasni eran hombres fáciles de vencer losdos recién llegados de Roma. -Muy por el contrario: estos infatigables varonessin descansar de su larga y penosa peregrinaciónencamináronse a Tordesillasresidencia entonces del infante don Fernandohermano del rey de Castilla D.Enrique III el Dolientey le expusieron sus agraviospidiéndole protección contra el Obispo de Plasencia. Favorable acogidaalcanzaron los dos comisionados en el ánimo de aquel ilustre Príncipequiencomenzóa fuer de prudente y morigeradopor entregarles una carta para elmismo prelado Ariasen que le suplicaba devolviese los bienes a los Hermanosde la pobre vida y les permitiera hacer uso de la concesión del SumoPontífice. Pero el que había desobedecido al sucesor de San Pedrono reparótampoco en desatender la respetuosa carta del hermano del Reyy los dosreligiosos tornaron presto al lado del Infante con la noticia de que el Obispono había hecho caso alguno de su respetuosa cuanto respetable recomendación.

»Enojóse grandemente D. Fernandoy maravillado de aquella tenaz rebeldíaal par que decidido a vencerlaentregó a los monjes una carta para D. Lope deMendozaArzobispo de Compostelade quien era sufragáneo el obispo Ariasencargándoles volviesen a darle cuenta de cómo los había recibido y de lasdisposiciones que había tomado. PartieronpuesJuan de Robledillo y Andrésde Plasencia a Medina del Campopunto en que residía el Arzobispoel cualleído que hubocon tanta indignación como asombrola carta de D. Fernandoampliada con el relato de los dos humildes ermitañosalbergó cariñosamente aéstos en su propia posaday cuando los vio repuestos de tan continuos viajes ysinsaboresdioles dos cartasuna de ellas para el rebelado Obispoen quebajo santa obediencia y pena de excomuniónle ordenaba cumplir lo mandado porSu Santidady otra para Garci-Álvarez de Toledo señor de Oropesarogándole se encargase de la ejecución de lo preceptuado por el Papaa cuyofin le autorizaba para que obligase al obispo Arias a devolver sus bienes a losHermanos de la pobre vida.

»La fecha de estas dos cartas es de 10 de junio de 1409.

»Provistos de ellaspasaron otra vez los dos religiosos a Tordesillasy selas mostraron al infante D. Fernandoel cual se complació mucho en leerlas yles dio otra para el mismo Garci-Álvarezrecomendándole vivamente el negocioque le había cometido el ilustre Arzobispo de Compostela.

»Veraneaba a la sazón en su palacio señorial de Jarandilla el poderososeñor de Oropesa Garci-Álvarezquien recibió a los dos cenobitas conextraordinaria benevolenciay enterado de los escritos de que eran portadoresles manifestó quesiendo aquel día la festividad del Nacimiento de San JuanBautistadejaba para el siguiente el pasar a Yusteadonde podían ellosmarchar desde luego (Yuste dista de Jarandilla poco más de una leguacomo yahemos indicado)a decir a sus hermanos que se les haría cumplida justicia. Conestodirigiéronse ambos comisionados a Quacosdonde residía el resto de laComunidadcaritativamente albergada por aquellos vecinosentonces muypartidarios de todo lo que hacía relación con el naciente Monasterio de Yuste:y llegado que hubieron Plasencia y Robledillo al puente situado a la entrada dellugarfueron recibidos por unos y otros con abrazos y fraternal regocijo; conlo quesiendo la hora de vísperastrasladáronse todos a la iglesia a dargracias al Señor por la victoria que les había concedido.

»En la mañana del siguiente día25 de juniocuando apenas alboreabaelseñor de Oropesa y un su amigo de Trujilloque veraneaba con él en Jarandillay cuyo nombre omiten las crónicascaballeros en briosos corceles y seguidos debrillante comitivapasaron por Quacos con dirección a Yuste. El concejo yvecinos de aquel lugarypor supuestotodos los despojados anacoretassiguieron a pie al esclarecido magnateentre grandes aclamacionesy de estemodo llegaron al Monasteriodonde permanecía Fr. Hernando como administrador oencargado del Obispo de Plasencia.

»Aquel religioso intentó al principio eludir el cumplimiento de lasórdenes que llevaba Garci-Álvarez; pero éste mostró tal energía y asustóde tal manera al fraile intruso (así le llama el libro del convento)que Fr. Hernando acabó por hacer entrega de todos los bienes de Yuste a los Hermanosde la pobre vida a quienes donaron por su parte gruesas sumas el de Oropesay el caballero trujillanoofreciéndolos al despedirse constante protecciónpara cuanto se les ocurriese en lo sucesivo.

»Pero de aquí en adelante todo fue ya favorable a la santa empresa deaquellos animosos solitarios. Desde luego pusiéronse bajo la vocación de SanJerónimo y protección de fray Velascoprior de los Jerónimos de Guisandohasta que en 1414 los vemos acudir a Guadalupeasiento del Capítulo general dela Ordensolicitando ingresar en ella y ser reconocidos como verdaderacomunidad. Algunas objeciones les pusieron los padres graves de Guadalupealegando que los Hermanos de la pobre vida carecían de las fincaso elementos necesarios para sostener con decoro la elevada OrdenJerónima; pero Juan de Robledillo y Andrés de Plasencia acudieron a suprotector Garci-Álvarezque por entonces residía en Oropesael cual montóen seguida a caballo y se presentó ante el Capítulo de Guadalupehaciendosuya la solicitud de los anacoretas de Yuste. Reprodujeron los Jerónimos lasrazones de su anterior negativay oídas por el señor de Oropesaexclamó sinvacilar: 'Pues bien; hoy por mímañana por mis descendientesme obligo acubrir todas las necesidades del Monasterio de Yuste'.

»Ante esta arrogante y caballeresca donacióntan propia del sujeto que lahacíael Capítulo declaró Jerónimos a los Hermanos de la pobre vidaquedandoasí fundado definitivamente el convento que había de ser orgullo de la Orden.-Su primer Prior fue Fr. Francisco de Madridignorándose las razones por quéno recayó este cargo ni en Robledillo ni en Plasencia. -Finó con ello el añode 1414».

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* *

Tal es la historia de la fundación de Yuste. La de su rápidocrecimientoesplendorosa magnificencia y lamentable ruina nos detendrátambién muy pocopues ni ofrece tanto interés dramático como la porfiadalucha que acabamos de reseñarni creemos oportuno diferir demasiado lanarración de nuestra visita a los venerables restos de aquella santa casa.

Diremospuessucintamenteque D. Juan IID. Enrique IV y los ReyesCatólicos heredaron del piadoso hermano de D. Enrique III el decidido empeñode proteger el Monasterio de Yuste; y quedel propio modolos Condes deOropesa siguieron en estos reinados la tradición de Garci-Álvarez de Toledo yconsagraron al propio fin gran parte de sus rentas.

Al principio se edificóademás de la magnífica iglesia que yadescribiremosun extenso y cómodo conventoa la verdad nada suntuoso; peroamediados del siglo XVIlos mismos Condes de Oropesa costearon casi solos otrogran Monasterio (todo de piedra y en el soberbio orden arquitectónico delRenacimiento)dejando para Noviciado el adyacente primitivo edificio. Lanueva obraque había de vivir menos que la antiguafue terminada en 1554.

Cuando Carlos V concibió la primera idea de retirarse del mundofijó desdeluego su atencióncomo en lugar muy a propósito para acabar tranquilamente suvidaen el Monasterio de Yustecuya fama llenaba ya el orbe cristianonosólo por la grandiosidad de su fábrica y por la riqueza de la Comunidadsinotambién por lo amenososegado y saludable de aquel solitario sitio. Así esque algunos años antes de su abdicaciónhallándose el César en los PaísesBajosencargó a su hijo D. Felipe queantes de partir a casarse con la Reinade Inglaterrafuese al célebre convento y plantease en él las habitacionesque debían construirse para recibirlo y albergarlo en su día.

El que pronto había de llamarse Felipe II cumplió la orden paternay muyluego empezaron las obras del apellidado Palacio del Emperadorpalaciomodestísimoreducido a cuatro grandes celdascuyo destino fue al principio unsecreto para los mismos religiosos que allí vivíanexcepción hecha del Priory de algún otro.

Más adelante veremos cómo Felipe II volvió algún tiempo después a Yuste.Ahora nos toca decircon la misma fórmula que emplea el mencionado cronista dela casaque Carlos V se estableció definitivamente en ella el día de SanBlas de 1557y murió el día de San Mateo de 1558de modo que permanecióallíhaciendo hasta cierto punto vida de anacoretaun añosiete meses ydiez y ocho días.

Pero no adelantemos los sucesospues su viaje desde Flandes al Monasterioofreció algunas particularidades dignas de menciónque merecen párrafoaparte.

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* *

«Renunciadas así una tras otra las coronas -dice la Historia -determinó ya Carlos su viaje a España... La flota en que habíade venirque se componía de sesenta naves guipuzcoanasvizcaínasasturianasy flamencasse reunió en Zuitburgoen Zelandadonde se dirigió Carlos (28de agosto)acompañado del rey D. Felipesu hijode sus hermanas las reinasviudas de Francia y de Hungríade su hija María y su yerno MaximilianoReyde Bohemiaque habían ido a despedirley de una brillante comitiva deflamencos y españoles. -Al pasar por Gante no pudo menos de enternecersecontemplando la casa en que naci olos lugares y objetos que le recordaban losbellos días de la infanciay que visitaba por última vez para no volver averlos jamás.

Despidióse tiernamente de sus hijosabrazó a Felipele dio algunosconsejos para su gobierno y conductay se hizo a la vela (17 de septiembre)trayendo consigo a sus dos hermanas D.ª Leonor y D.ª Maríareinas viudasambasque después de tantos años volvían a su patria y suelo natal. El 28 deseptiembre arribó la flota al puerto de Laredo. -'Yo te saludomadre comúnde los hombresexclamó Carlos al tomar la tierra. Desnudo salí delvientre de mi madre: desnudo volveré a entrar en tu seno'. A pesar de estaabnegacióntodavía se incomodó mucho por no haber hallado allí elrecibimiento que esperabay no haber llegado aún la remesa de 4.000 ducadosque preventivamente había pedido a la Gobernadora de Castillasu hijalaprincesa D.ª Juanani el Condestablelos capellanes y médicos que necesitabapues los más de los capellanes y criados venían enfermosy algunos habíanmuerto en la navegación. El mismo Luis Quijadamayordomo de la Princesaregenteno pudo llegar hasta unos días despuéspor el fatal estado de loscaminos; todo lo cual puso al Emperador de malísimo humor y le hacíaprorrumpir en desabridas quejasno pudiendo sufrir verse en tal especie dedesamparo el que tan acostumbrado estaba a mandar y ser servido.

»Partió el 6 de octubre de Laredo para Medina de Pomaracompañado delalcalde de Durangode la Chancillería de Valladolidcon cinco alguacilesdisgustado y como avergonzado de verse entre tantas varas de justiciaqueparecía le llevaban preso. No quería que le hablaran de negocios; huía de quele tocaran asuntos políticosy mostraba no tener otro anhelo que sepultarsecuanto antes en Yuste. Al fin le llegaron los 4.000 ducadoscon lo cualprosiguió ya más contento a Burgosdonde llegó el 13 y permaneció hasta el16no queriendo que el Condestable de Navarra le hiciese ningún recibimiento.Las dos reinas hermanas marchaban una jornada detrás por falta de medios detransporteque esto le sucedía en su antiguo reino de Castilla al mismo quetantas veces y con tanta rapidez y tanto aparato había cruzado y atravesado laEuropa. Marchaba tan lentamenteque empleó cerca de seis días desde Burgos aValladolid. Alojóse en la casa de Rui Gómez de Silvadejando el palacio paralas reinas sus hermanasque entraron después. Ocupóse el Emperador enValladolid en el arreglo de ayudas de costa y mercedes que había de dejar a losque hasta entonces le habían servidoen lo de la paga que se había de dar alos que con él habían venido de Flandesy en lo que había de quedar para elgasto de su casa. Con esto partió de Valladolid (4 de noviembre)con tiempolluvioso y fríocaminando en litera.

»Siguió su marcha por ValdestillasMedina del CampoHorcajo de lasTorresAlaraz y Tornavacasy para franquear el áspero y fragoso puerto quesepara este pueblo del de Jarandilla fueconducido en hombros de labradoresporque a caballo no le permitían susachaques caminar sin gran molestiay en la litera no podía ir sin grave riesgode que las acémilas se despeñasen. El mismo Luis Quijada anduvo a pie al ladodel Emperador las tres leguas que dura el mal camino. Por fortuna encontraron enJarandilla (14 de noviembre) magnífico alojamiento en casa del Conde de Oropesabien provisto de todoy con bellos jardines poblados de naranjoscidras ylimoneros. Detuviéronse allí todos bastante tiempopor las malas noticias quecomenzaron a correr acerca de la temperatura de Yuste. En el invierno eracastigado de frecuentes lluvias y de frías y densísimas nieblasy en elverano le bañaba un sol abrasador. Proclamaban a una voz sus criados que losmonjes habían cuidado bien de hacer sus viviendas al Norte y defendidas delcalor por la iglesiamientras la morada del Emperador y de sus sirvientes sehabía hecho al Mediodía y tenía que ser insufrible en la estación del estío.Con esto todos estaban disgustados y todos aconsejaban al Emperadorinclusa suhermana la Reina de Hungríaque desistiera de su empeño de ir a Yuste ybuscase otro lugar más favorable para su salud.

»Obligó esto al Emperador a ir un día (23 de noviembre) a visitarpersonalmente su futura moraday cuando todos esperaban que regresaríadisgustadovolvió diciendo que le había parecido todo bieny aun mucho mejorque se lo pintaban; que en todos los puntos de España hacía calor en el veranoy frío en el inviernoy que no desistiría de su propósito de vivir en Yusteaunque se juntase el cielo con la tierra.

»Seguía reteniendo al Emperador en Jarandilla la falta de dinero para pagary despedir la gente que había traído consigoy aun para los precisos gastosde manutenciónhasta quehabiendo llegado el dinero que tenía pedido aSevilla (16 de enero de 1557)fue dando orden en la paga de los criados quemás impacientes se mostraban por marchar. Con esto apresuró ya lospreparativos para su entrada en Yustecosa que apetecían vivamente los monjestanto como la repugnaban y sentían cada vez más cuantos componían su casa yservicio.

»Entrópuesel emperador Carlos V en el Monasterio de Yuste el 3 defebrero de 1557. Su primera visita fue a la iglesiadonde le recibió laComunidad con cruzcantando el Te Deum laudamusy colocado después S.M. en una sillafueron todos los monjes por su orden besándole la manoy elPrior le dirigió una breve arengafelicitando a la Comunidad por haberse ido avivir entre ellos

De la vida que el César hizo en Yuste algo nos diráaunque tanruinosoel propio Monasteriocuando penetremos en él...; y para que esto nose retarde ya muchoterminaremos rápidamente el extracto que vamos haciendo delos anales del edificio.

En 1570doce años después de la muerte del Emperadorfue a visitar susepultura el rey D. Felipe IIal paso que se dirigía a Córdoba con motivo dela rebelión de los moriscos de Granada. Dos días permaneció el severo Monarcaen la que había sido última mansión de su augusto padre; pero «porrespeto (dice el fraile cronista)no durmió en el dormitorio de éstesino en un retrete del mesmo aposentoque apenas cabe una cama pequeña».

Ya veremos nosotros todas estas habitacionesque existen todavía.

Cuatro años más tardeterminado ya el Panteón de El Escorialfuetrasladado a su gran cripta el cadáver de Carlos Vcon harto sentimiento delos PP. Jerónimos de Yuste. Sin embargolos Reyes que sucedieron a Felipe IIlo mismo los de su dinastía que los de la de Borbóncontinuaron dispensandoal Monasterio grandes mercedes y muy decidida proteccióncon lo quesiguió siendo uno de los más ricos y florecientes de la Orden jerónima.

Así llegósin novedad alguna digna de mencionarseel año de 1809. -Erael 12 de agostoquince días después de la victoria obtenida por españoles eingleses sobre los ejércitos de Napoleón delante de Talavera de la Reina. Unacolumna francesaparece que fugitiva o cortadaestuvo merodeando en la Veraesperando a saber cómo podría reunirse al grueso del ejército derrotado. Losfrailes de Yuste huyeron a su aproximacióny los soldados franceses profanaronla iglesiarobaron cuanto hubieron a manopenetraron en el conventosaquearonsu rica despensa y vaciaron su bien provista bodegade cuyas resultas estabantodosebrioscuando les llegó la orden de evacuar inmediatamente aquellacomarca y salir a juntarse a las tropas del mariscal Víctor. Marcharonpuescomo Dios les dio a entender; pero no pudieron hacerlo diez o docecuyaembriaguez era absolutapor lo que se quedaron en el Monasterio durmiendo laborrachera. Sabedores de esta circunstancia los colonos y criados de la casaque tan maltratados habían sido aquellos días por la soldadesca invasoratomaron una horrible venganza en aquellos diez o doce hombres dormidosa loscuales dieron muerte a mansalva. Dos días después fueron echados de menos porsus camaradasquienessospechando lo ocurridoenviaron en su busca unasección de caballería. Estos expedicionarios no hallaron a nadie en elconvento ni en sus alrededorespero sí grandes manchas de sangre en el lugaren que dejaron dormidos a sus compañeros...; y apelando a su vez a lasrepresaliaspusieron fuego al Monasteriocuya parte más monumental y preciosaquedó completamente destruidasalvándose la iglesiael Noviciado y lashabitaciones que se construyeron para albergue de Carlos V. -Es decirquepereció todo el Convento Nuevoedificadocomo dijimosa mitad delsiglo XVI.

Desde entonces volvieron los frailes a habitar el Convento Viejoosea el Noviciado.

En 1820 fueron expulsados por la revolucióny vendióse el Monasterio a unSr. Tarriusque lo poseyó hasta 1823.

En 1823 se anuló la venta por la reacción.

En 1834 la expulsión volvió a tener efectoy la compra del Sr. Tarrius fuerevalidada por el Gobierno.

Hace algunos años el Sr. Tarrius sacó el Monasterio a pública subasta.Napoleón III quiso adquirirlo; pero los periódicos hablaron mucho sobre elparticularlamentando que la cámara mortuoria del vencedor de Pavía pudieseir a parar a manos francesas. Entoncesanimados de un sentimiento patrióticoreuniéronse algunos títulos de Castillay acordaron comprar a Yustecostarelo que costare. Pero este proyectocomo todos aquellos en que intervienenmuchosiba quedando en conversacióncuando el Sr. Marqués de Miraveluno delos asociadosviendo que no se hacía nada de lo convenidolo compró por sísolo en la cantidad de 400.000 reales.

Más adelante veremos que el histórico Monasterio no ha podido caer enmejores manos.

El Sr. Marqués de Miravel se ha consagrado con incesante afány a costa degrandes sacrificiosa salvar a Yuste de la total ruina que le amenazaba.Ya ha reedificado mucho de lo derruido; ya ha contenido en todas partes ladestruccióny de esperar es que algún día acabe de restaurar lo que yace enpedazos por el suelo. Sólo con lo que ha hecho hasta hoyya ha merecido biende la patria y de cuantos aman su antiguas glorias.

Conque penetremos en Yuste.



 

- III -

Delante de la actual entradaque es la antigua de la Huerta delMonasterioy por la que se regía el Emperador cuando salía a caballoelévase un añoso y corpulento nogaltenido en gran veneraciónhistóricay del que no hay viajero que no se lleve algunas hojas como recuerdode su peregrinación a Yuste.

Es que aquel nogal data de un tiempo muy anterior a la fundación delconvento; es que a su sombra fue dondesegún la tradiciónse sentaron losanacoretas Bralles y Castellanos la tarde que eligieron aquel sitioentoncesdesiertocomo el más a propósito para establecersey es que el mismo Césaren tiempo de veranosolía pasar largas horas bajo su espesísimo ramajeviendo correr el agua del arroyo que fluye a su pie y respirando el frescoambiente de un lugar tan umbrosoameno y deleitable.

Después de rendir el debido acatamiento a aquel árbolcuya edad no bajaráde seis siglosllamamos a la mencionada puerta del Monasterioo sea a lapuerta rústica del que fue Palacio del Emperador. Un campesino acudió aabrirnosy como ya se hubiese recibido allí recado del Administrador (quereside en Quacos) avisando nuestra visita y anunciando que él llegaríainmediatamente a hacernos los honores de aquella mansión de los recuerdosdejósenos pasar adelante.

Agradabilísima emoción nos produjo el noble cuanto gracioso aspecto delprimer cuadro que apareció a nuestros ojos. -Gigantescos naranjos secularescuajados de rojas naranjassombreaban la especie de atrio o compás en quehabíamos entrado. Sus ramas subían hasta los arcos de un elegante mirador queteníamos enfrente y que sirve de fachada al único piso alto de un modestoaunque decorosoedificio.

A aquel mirador salón abiertocuyo interior descúbrese completamente porlos amplios arcos que constituyen dos de sus ladosse subeno por escalerassino por una suave rampa construida sobre otros arcos de progresivaelevación. Debajo del salón-mirador vense también al descubierto los pilaresarcos y bóvedas que lo sustentande modo que la tal morada aparecía anuestros ojos en una forma aéreacaladaabiertaluminosasin otra defensacontra el sol y el viento que el verdor de los próximos árboles o de lasenredaderas y rosales que trepaban por pilastrasbalaustres y columnas.

Aquel risueño edificio era el Palacio del Emperador alcual servía de vestíbulo el descubierto y alegre aposento que estábamosmirandoaposento restaurado recientemente por el Sr. Marqués de Miravelmediante costosísimas obrasen que se ha respetado religiosamente la primitivaforma y disposición de la parte arruinada.

La extensa rampa que teníamos delantey por la cual se sube a dichovestíbuloes la misma que se construyó para que el valetudinario Carlos Vpudiese montar a caballo a la puerta de sus habitacioneso sea en el propiopiso altolibrándose así de la incomodidad de las escalerasque le eran yainsoportables. -También han sido reforzados sus arcos en estos últimos tiemposcon tal arte y habilidadque no falta ni una sola piedra del sitio que ocupabahace trescientos años.

Viejísimas hiedrascontemporáneassin dudadel primer conventovistenpor completo las recias tapias que forman el compás o atrio en que nosotrosechamos pie a tierray desde donde contemplábamos la morada del César. De unade estas tapias sale un brazo de agua sonora y relucienteque con su eternomurmullo presta no sé qué plácida melancolía a aquel sosegado recinto. Lahiedra y el aguacon su perdurable existenciaparecían encargadas deperpetuar las huérfanas memorias de tantas grandezas extinguidas. El aguasobre todofluyendo y charlando hoy como fluía y charlaba en 1558sinrespetar ahora el silencio de muerte que ha sucedido en aquella soledad alantiguo esplendor y movimientorecordábanos estos hermosos versos con quenuestro inmortal Quevedo acaba un soneto titulado: A Roma sepultada en susruinas:

 

«Sólo el Tíber quedócuya corriente

 

Si ciudad la reg oya sepultura

 

La llora con funesto son doliente.

 

¡Oh Roma! En tu grandezaen tu hermosura

 

Huyó lo que era firmey solamente

 

Lo fugitivo permanece y dura».

Atado que hubimos nuestros caballos a los recios troncos de los naranjossusodichosemprendimos la subida por la rampaque nos condujo al salón-miradorestancia verdaderamente deleitosamás propia de una villa italianao de un carmen granadino que de un monasterio oculto en los repliegues yderivaciones de una sierra de Extremadura.

Cuatro son los grandes arcos que ponen el mirador en relación directa con elrico ambiente y esplendorosa vegetación de aquel amenísimo barranco. Dos deellos dan a la parte donde subíamossirviendo el uno de entrada a la rampa yel otro como de balcóndesde el cual se tocan con la mano los bermejos frutosde los naranjos del compásy se descubreal través de sus ramasunelegantísimo ángulo de la contigua iglesiade perfecto estilo góticocuyasgentiles ojivasesbeltos juncos y erguidas agujastodo ello de una resistentepiedra dorada por los siglosinfunden en el ánimoen medio de aquellasabandonadas ruinasarrogantes ideas de inmortalidad.

Los otros dos arcos miran al Mediodíay desde ellos se goza de la apaciblecontemplación de la Huerta y del bosque de olmos y de todos los suavesencantos de aquel breve y pacífico horizonte. De dicha Huerta trepancomo hemos apuntadohasta penetrar por los arcos dentro de aquel salónrosales parietarios y escaladoras enredaderas con sus elegantes campanillasquetodavía no se habían cerrado aquella mañana; ademáslos dos grandesbalcones determinados por ambos arcos tienen el antepecho en la parte o carainterna del recio murodejando destinado todo el ancho de éste a dos extensosarriates o pensiles que cultivaba Carlos Vy que hoy se cultivan tambiéncuidadosamente. Geraniosrosales de pitiminí y clavellinastodo floridopuesya he dicho que estábamos en Mayovimos nosotros en aquellos dos jardinillostan graciosamente imaginados y dispuestos. -Cuando al poco rato llegaron elAdministrador y su señorasupimos que éstamadrileña de pura razaaficionadísimapor consiguientea macetasera la autora del milagro de quecontinuasen consagrados a Flora los dos arriates que cuidó en otro tiempoCarlos de Austria.

Llevo descritos dos lados del salón-miradorbien que aun me faltedecir queentre el arco que comunica con la rampa y el otro contiguohay un poyode piedra de dos cuerposmucho más ancho el de abajo que el de arribaque se construyó allí para que Carlos V montase a caballo más cómodamente...

Por cierto quesegún refiere Fr. Prudencio Sandoval en su Historia delEmperadorlas cabalgaduras que éste usaba en Yuste no tenían nada decesáreas ni de marcialespues consistían en una jaquilla bien pequeña yuna mula vieja. -¡Tan acabado de fuerzas estaba aquel que tantas veceshabía recorrido la Europa a caballo!

Pero ya que de esto hemos venido a hablaroigamos describir al mismohistoriador la manera cómo montó a caballo por última vez el protagonista delsiglo de los héroesel vencedor de mil combatesel hombre de hierro.

«... Puesto en la jaquillaapenas dio tres o cuatro pasos cuandocomenzó a dar voces que le bajasenque se desvanecíay como iba rodeado desus criadosle quitaron luegoy desde entonces nunca más se puso encabalgadura alguna».

Considerad ahora cuántas reflexiones no acudirán a la mente al contemplaraquel poyo de piedraterrible monumento que acredita toda la flaqueza y rápidacaducidad de esta nuestra máquina humanatan temerariaimpetuosa y presumidaen las breves horas de la juventudsi por acaso le presta sus alas lafortuna... -Mas sigamos nuestra descripción.

La pared que da al Nortesólo es notable por lindar con el muro de laiglesia y porque en aquel lado del salón-mirador hay una pequeña ypreciosa fuente labrada en la forma y estilo de las que adornan lospaseos públicos o los jardines de los palacios.

Esta fuente tendrá unas dos varas y media de alturay se compone deun pilar redondodel centro del cual sale un recio fuste o árbolque luego seconvierte en gracioso grupo de niñosmuy bien esculpido; todo ello de una solapieza y de piedra bastante parecida al mármolaunque de la especie granítica.El grupo de niños sostiene una taza redondade la cual fluye por cuatro cañosun agua cristalinasumamente celebrada por sus virtudes higiénicas. -ElEmperador no bebía otray nosotros la probamos tambiénaunque llevábamos abordo un vino de primer orden.

Porque debemos advertir quemientras llegaba o no llegaba el Sr.Administradornos permitimos desplegar las provisiones que habíamos sacado delBaldío y almorzar como unos... jerónimoshaciendo mesa del poyo de piedra enque se encaramaba el Emperador para montar en la jaquilla o en la mula... Perovolviendo a la fuentediré que del libro de Fr. Luis de SantaMaría (que después leímos) consta que «se la regaló a Carlos V el ilustreAyuntamiento de la ciudad de Plasencia».

Vamos a la cuarta pared. -En ella está la puerta de entrada al Palacioy asu lado existe hoy un banco muy viejo de madera (en el mismo lugar quehabía antes un asiento de piedra)sobre el cual se lee la siguiente inscripciónpintada en la pared en caracteres del siglo XVImuchas veces retocados:

 

«Su Mag.ª El Emper.or D. Carlos

 

Quinto nro. Señor en este lugar

 

estava asentado quando le dio

 

el mal a los treynta y uno

 

de Agosto a las quatro de la

 

tarde. -Fallesció a los Veinte

 

y uno de Septiembre a las dos

 

y media de la mañana. Año

 

del S.or

 

de 1558.»

El mal a que alude la precedente inscripción consistió en quehabiendo comido al Sol Carlos Ven aquel propio salón-miradorsintióseacometido de fríono bien dejó la mesay luego le entró calentura. -«Pónenosen cuidado (escribía dos días después su mayordomo Luis Quijada a JuanVázquez de Molina) (8) <notas.htm>porque ha muchos años que a S. M. no le ha acudido calentura con frío sinaccidente de gota. El frío casi lo tuvo delante de mí todo; mas no fue grandepuesto que tembló algún tanto; duró casi tres horas la calentura: no es muchaaunque en todo me remito al doctorque escribirá más largo. -Yo temo que esteaccidente sobrevino de comer antier en un terrado cubiertoy hacía solyreverberaba allí muchoy estuvo en él hasta las cuatro de la tardey deallí se levantó con un poco dolor de cabezay aquella noche durmió mal».

Esta carta es de I.º de septiembre. -Por consiguientela inscripciónpreinserta está equivocaday donde dice 31 de Agosto debe leerse 30 de agosto.

Sobre ella se ven las armas imperialespintadas en la pared; obrasin dudadel mismo autor de aquella leyenda conmemorativa.

Con lo cual terminan todas las cosas que hay que notar en el salón-miradoro vestíbulo del humilde Palacio de Yuste.

*

* *

Entramospuesen el Palacio.

Ya he dicho que se compone de cuatro grandes celdassituadas dos a cada ladode un pasillo o galería que atraviesa el edificio de Oeste a Este y al cual danlas puertas de las cuatro.

Las dos celdas de la izquierdaentrandoestaban destinadas en tiempo delEmperadorla una a Recibo y la otra a Dormitorio y se comunicanentre sí. Las dos de la derechaque también tienen comunicación por dentroeran el Comedor y la Cocina.

Y a esto se reducía el alojamiento del César.

Su servidumbrecompuesta de sesenta personashabitaba el piso inferior deaquel llamado Palacioo varias dependencias del conventoresidiendo en Quacoslos empleados que no tenían que asistir continuamente a S. M.

En la actualidad no hay ni un solo mueble en dichas celdas; y comopor otrapartecarecieron siempre de toda ornamentación arquitectónica sus lisasparedesblanqueadas con cal a la antigua españolala revista que nosotros lespasamos habría sido muy cortasi recuerdos históricos y consideraciones deuna mansa y cristiana filosofía no nos hubieran detenido largo tiempo en cadaestancia.

Nuestra visita principió por el Recibodonde sólo había que veruna gran chimeneadigna de competir con las llamadas de campana: tan enormeseran su tragante y su fogón. Entre la puerta de entradala de comunicacióncon el Dormitorio la reja que da paso a la luz del salón-mirador y otrapuertecilla de que hablaré luegono quedaba más que un puesto resguardado delaireo sea un único rincón que ocupar cerca de la chimenea. Nopodíamospuesequivocarnos respecto de cuál sería el sitio que ocuparía elEmperador en aquella saladurante la estación de inviernocuando iban avisitarlo San Francisco de Borjael Conde de Oropesael Arzobispo de Toledo yotros antiguos amigos suyos.

Pero no seguiré adelante sin hacer una advertencia de gran importancia...

Si yo me hubiese propuesto referir la Vida de Carlos V en Yuste (escritaya con suma minuciosidad y conciencia en un notable capítulo y en un apéndicemuy curioso de la Historia de España por D. Modesto Lafuente)podríaenumerar aquísin más trabajo que copiar algunos documentos del Archivo deSimancasinsertos en la obra de aquel historiadorlos muebleslos cuadroslas alhajas y hasta las ropas que tenía el Emperador en su retiroasí comosus hábitosentretenimientos y conversaciones; perono siendoni pudiendosertal mi propósitosino meramente fotografiarpor decirlo asíel estado actualdel Monasteriome limitaré a remitiros a la obra mencionada y aconsejaros queno deis crédito a lo que otros historiadores cuentan acerca de los actos delEmperador en Yuste.

Desconfiadsobre todode las noticias de Fr. Prudencio Sandoval y de Mr.Robertsonquienesen esta parte íntima de sus célebres historiasfueron sinduda mal informadoso fantasearon a medida de su deseo. Así lo demuestra elSr. Lafuente con irrebatibles razones y documentos originales de primera fuerza.-Es falsopor ejemploque Carlos hiciese sus exequias en vida; falso queestuviese sujeto a la misma regla que los frailes de la casa; falso que seflagelase hasta teñir de sangre las disciplinas; falso que no atendiese a lascosas políticas de España y del resto de Europay falso que se dedicase a laconstrucción de juguetes automáticos y otras puerilidades con su relojero decámara y famoso mecánico Juanelo Turriano. -Leed a Lafuenterepetimosyallí veréisauténticamente probadoque Carlos Ven Yustefue el hombre desiemprecon sus cualidades y sus defectos y con la sabida originalidad de sucondiciónfestiva y grave a un tiempo mismodominantevehementevoluntariosay a la par llana y sencillacomo la de Julio César.

Sigamos nuestra exploración.

La ya mencionada puertecilla de la sala de Recibo conduce a undiminuto e irregular aposentoque es aquel retrete o gabinetillo de queya he hablado tambiénen que apenas cabe una camay donde durmióFelipe II la última vez que estuvo en Yusteen señal de respeto... o miedo alas habitaciones que habían sido de su difunto padre. -¡Curioso fuera saber loque pensó allí el hombre del Escorial durante las dos noches que pasócomoquien diceemparedado cerca de la cámara mortuoria de Carlos de Gante! -Perola historia ignora siempre las mejores cosas

Del Recibo volvimos a salir al pasillo o galeríadejando para loúltimo la visita al Dormitorio y pasamos al Comedor del máscomilón de los emperadores habidos y por haber... excepto Heliogábalo.

Carlos V era más flamenco que españolsobre todo en la mesa. Maravillaleer (pues todo consta) el ingenioverdaderamente propio de un gran jefe deEstado Mayor militarcon que resolvía la gran cuestión de vituallasproporcionándose en aquella soledad de Yuste los más raros y exóticosmanjares. Sus cartas y las de sus servidores están llenas de instruccionesquejas y demandasen virtud de las cuales nunca faltaban en la despensa y cuevade aquel modesto palacio los pescados de todos los mareslas aves másrenombradas de Europalas carnesfrutos y conservas de todo el universo. Condecir que comía ostras frescas en el centro de Españacuando en España nohabía ni siquiera caminos carreterosbastará para comprender las artes de quese valdría a fin de hacer llegar en buen estado a la sierra de Jaranda susalimentos favoritos.

Pero nos metemos sin querer en honduras pasadasolvidando que aquí no setrata sino de lo presente. Pues bien: en el Comedor sólo hay de notable otrachimenea como la susodicha; un gran balcón-cierreo tribuna voladaque da ala huerta y mira al Mediodíadonde el viejo Emperador tomaba en invierno losúltimos rayos del sol de sus victorias...y una puerta de comunicación con laCocina.

La Cocina es digna del imperial glotónpropia de un convento deJerónimos y adecuada a los grandes fríos que reinan en aquel país durante elrigor del invierno. En torno del monumental fogónque ocupa casi la mitad deaquel vasto aposentobien pudieron calentarse simultáneamente con holgura lossesenta servidores de S. M. En cuanto a las hornillaspuede asegurarse queinfundirían verdadera veneración cuando estaban en ejercicioasí como hoy suyerta desnudez y triste arrumbamiento infunden melancólicas reflexiones.

Pero estas reflexiones nos llevan como por la mano al Dormitorio delEmperadoro sea a su cámara mortuoria.

Es una pieza del mismo tamaño que las tres mencionadascon otra enormechimenea. Una alta reja le da luz por la parte de Levantey tiene además trespuertasde las cuales una da a la iglesiaotra al Reciboy otra a lagalería.

No cabe ni puede caber duda respecto del sitio que ocupaba el lecho de S. M.y en que lanzó el último suspiropuesto que lo indica matemáticamente lapuerta de comunicación con la iglesiaque se rasgó frente por frente a lacama del Césara fin de queacostado y todopudiese ver el altar mayor yoír Misa cuando sus achaques le impedían dejar el lecho. Trazásepuesdichapuertaoblicuamentesobre el recio muro del temploen el ánguloopuesto a aquel en que dormía y había de morir Carlos Vy allí sigueydesde ella se determina fijamente tan histórico paraje.

A mayor abundamientoen aquel rincón del Dormitorio hay un cuadro querepresenta a San Jerónimo viendo llegar a Carlos V a la gloria eterna yarrodillarse a los pies de la Santísima Trinidad. -Debajo de este cuadro se veun tarjetón dorado que dice lo siguiente: «S. A. R. el Infante Duque deMontpensier regaló al Monasterio de Yuste este cuadrosacado del original quea la muerte del emperador Carlos Vsu glorioso abuelose hallaba a la cabecerade su cama».

Decir los pensamientos que acudieron a mi mente en aquel sitiodonde expiró(en hora ignorada por sus propios hijos durante algunos días) el que tantasveces desafió la muerte a la faz del universo en los campos de batallafueratraducir pálidamente lo que el lector se imaginará sin esfuerzo alguno.

Hágolepuesgracia de mis reflexionesy le invito a que me siga a la iglesiay a las ruinas del conventodonde todo hablará aún más alto ymás claro el severo lenguaje de aquellas verdades eternas: Verumtamenuniversa vanitas... Verumtamenin imagine pertransit homo.



 

- IV -

La iglesia se reduce a una nave góticalarga y altísimadigna deuna catedral de primer orden. Esta nave se conserva íntegra. según unatradiciónporque los incendiarios franceses de 1809 procuraron que el fuego nollegase a ella; según otra tradiciónporque no había en todo aquel edificiomadera alguna en que pudiesen prender las llamas.

Sin embargosus bóvedas ojivales amenazaban desplomarse cuando compró elMonasterio el Sr. Marqués de Miravelquien procedió inmediatamente arepararlas. -Así lo indica la siguiente modestísima inscripciónque se leeen el testero posterior del coro:

Estando estas bóvedas en ruinasse construyeron por José Campalaño de1860.

Pero dirá el lector: ¿quién es José Campal? ¿Son éstos el nombrey el apellido del espléndido Marqués que costeó la obrao los de algúninsigne arquitectoémulo de la gloria de los Brunelleschi y Miguel Ángel?

Ni lo uno ni lo otro.

José Campal es un humilde albañil de Jarandillaque se atrevió a acometertan ardua empresay la llevó a feliz términocuando maestros llevados deMadrid con tal propósito la habían considerado irrealizable. -Admiradoentonces el Marqués del arrojo y la inteligencia de Campalmandó poner dichainscripción en el coro.

La nave de la iglesia y sus altares están hoy completamente desnudos de todocuadrode toda imagende toda señal de culto. Los únicos accidentes queinterrumpen la escueta monotonía de aquellos blanqueados murosson las ArmasImperiales que campean allá arribaen el centro del embovedadoy un negro ataúddepositado a gran alturaen un nicho u hornacina de la pared de la derecha.

Este ataúd es de madera de castañoy estuvo forrado de terciopelo negro.Hoy no contiene nada; pero en un tiempo contuvo otra caja de plomodentro de lacual fue depositado el cadáver del Emperador...

«Púsose el cuerpo del Emperador (dice la historia) en una caja de plomolacual se encerró en otra de madera de castañoforrada de terciopelo negro.Hiciéronsele solemnes exequias por tres díascelebrando el Arzobispo deToledoFr. Bartolomé de Carranzaa quien sirvieron de ministros el confesordel EmperadorFr. Juan Reglay el prior Fr. Martín de Anguloy predicandosucesivamente el P. Villalva y los priores de Granada y Santa Engracia deZaragoza.

»Una de las cláusulas del codicilo de Carlos V era que se le enterraradebajo del altar mayor del Monasterioquedando fuera del ara la mitad delcuerpodel pecho a la cabezaen el sitio que pisaba el Sacerdote al decir lamisade manera que pusiese los pies sobre él. Para cumplir del modo posibleeste mandatose derribó el altar mayor y se sacó hacia fueracon objeto dedepositar detrás de él el cadáverpues debajo no podía estarpor ser lugarexclusivo de los Santos que la iglesia tiene canonizados».

A consecuencia de esta reformael altar mayor quedó en la extrañadisposición que hoy se advierte; esto essumamente estrecho de presbiterioymuy alto en proporción del escaso desarrollo de su escalinatacuyos peldañosson tan pinosque cuesta fatiga y peligro subirlos o bajarlos.

Fuepuesdepositado el cadáver del César dentro de las dos cajasmencionadasdetrás del retablo de Yustehasta quequince años y mediodespuésel 4 de Febrero de 1574verificóse su traslación al Escorialen lacaja de plomorevestida de otra nueva que se construyó al intentoquedando enla bóveda de Yustecomo recuerdola caja de castaño. Pero como todos losviajeros que visitaban la tal bóveda hubiesen dado en la flor de cortar pedazosdel viejísimo ataúda fin de guardarlos como reliquias históricaselMarqués de Miravel dispuso colocarlo en el inaccesible nicho que hoy ocupaydesde donde produce terrible y fantástica impresión.

*

* *

Dijimos más atrás que el sueño eterno de Carlos V ha sido turbado tambiénen el Monasterio del Escorialy que nosotros mismos no hemos sabido librarnosde la tentación de asistir a una de las sacrílegas exhibiciones que se hanhecho de su momia en estos últimos años...

Cometimos esta impiedado cuando menos esta irreverenciaen septiembre de1872pocos meses antes de ir a Yuste. -Nos hallábamos en el fúnebre RealSitiodescansando del calor y las fatigas de Madridcuando una mañana supimosque había pública exposición del cadáver del Césara petición de lasbellas damas madrileñas que estaban allí de veraneo. -Era ya la vigésima deestas exposiciones desde que las inauguró cierto temerario y famosoprohombre de la situación política creada en 1868. Nosotros. (lo repetimos) notuvimos al cabo suficiente valor para rehusarnos la feroz complacencia deaquella profanaciónque de todas maneras había de verificarse...

Acudimospuesal panteón de los Reyes de Españaa la hora de la cita.-¿Y qué vimos allí? ¿Qué vieron las tímidas jóvenes y los atolondradosniños y los zafios mozuelos que nos precedieron o siguieron en tan espantosoatentado? -Vierony vimos nosotrosla tumba de Carlos V abiertay delante deellasobre un andamio construido ad hocun ataúdcuya tapa habíasido sustituida por un cristal de todo el tamaño de la caja.

En las primeras exposiciones no había tal cristalo si lo habíaselevantabade cuyas resultas no faltó quien pasase su mano por la renegrida fazdel cadáver... ¡La pasó el mencionado prohombre revolucionarioen muestra defamiliaridad y compañerismo!...

A través del cristal vimos la corpulenta y recia momia del nieto de losReyes Católicosde la cabeza a los piescompletamente desnudaperfectamenteconservadaun poco enjutaes ciertopero acusando todas las formasde talmanera queaun sin saber que eran los despojos mortales de Carlos Vhubiéralos reconocido cualquiera que hubiese visto los retratos que de élhicieron Ticiano y Pantoja.

La especial contextura de aquel infatigable guerrerosu alta y amplísimacavidad torácica; sus anchos y elevados hombros; sus cargadas espaldas; sucráneo característico; su ángulo facialtípico en la Casa de Austrialadepresión de la boca; la prominencia de la barba por el descompasado avance delas mandíbulas: todo se apreciaba exactamentey no en esqueletosino vestidode carne y cubierto de una piel cenicientao más bien pardaen que aun semantenían algunos raros pelos de pestañasbarbas y cejas y del siempreatusado cabello...

¡Erasíel Emperador mismo! ¡Parecía su estatua vaciada en bronce yroída por los sigloscomo las que aparecen entre las cenizas de Pompeya!

No infundía asco ni fúnebre pavorsino veneración y respeto.

Lo que infundía pavor y asco era nuestra impía ferocidadera nuestradesventurada épocaera aquella escena repugnanteera aquel sacrílego recreoera la risa imbécil o el estúpido comentario de tal o cual señorita o manceboque escogía semejante ocasión para aventurar un conato de chiste...

¡Siquiera nosotros (dicho sea en nuestro descargo) callábamos y padecíamossintiendo al pary en igual medidareverencia hacia lo que veíamos yremordimientos por verlo! ¡Siquiera nosotros teníamos conciencia de nuestropecado!

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* *

De mi visita a las ruinas de los claustros de Yuste guardo recuerdosindelebles.

La naturaleza se ha encargado de hermosear aquel teatro de la desolación.Los trozos de columnas y las piedras de arcosque yacen sobre el suelo de losque fueron patios y crujíasvense vestidos de lujosa hiedra. El aguaya sindestinode las antiguas fuentessuena debajo de los escombroscomo enterradovivo que se queja en demanda de socorroo como recordando y llamando a losantiguos frailes para que reedifiquen aquel edificio monumental. Y por todaspartesentre la hiedra y el musgoo entre las flores silvestres y las altasmatas con que adornaba mayo aquellos montones de labrados mármolesveíamoslos escudos de armas de la casa de Oropesaesculpidos en las piedras quesirvieron de claves o de capiteles a las arcadas hoy derruidas.

Las cuatro paredes del refectorio siguen de pie; pero el techoque sehundió de resultas del incendioha formado una alta masa de escombros dentrode la estancia. Hoy se trabaja en sacar aquel cascajoy ya van apareciendo losalicatados de azulejos que revestían el zócalo de los muros.

El Convento de Novicios subsisteaunque en muy mal estado. -Allícomo ya sabéisvivieron los últimos frailes desde la catástrofe delEdificio ocurrida en 1809hasta la catástrofe de la Comunidadocurridaen 1835.

Nosotros penetramos en algunas celdas. Reinaba en ellas la misma mudasoledad que en las del Palacio de Carlos V. Ni gente ni muebles quedaban allí...Las desnudas paredes hablaban el patético lenguaje de la orfandad y de laviudez.

Aquello era más melancólico que las ruinas del otro gran convento hacinadasentre la hiedra. -Una celda habitable y deshabitada representaen efectoalgomás funesto y pavoroso que la destrucción. Los pedazos de mármol queacabábamos de ver parecían tumbas cerradas: las celdas del noviciado eran comolechos mortuorios o ataúdes vacíosde donde acababan de sacar los cadáveres.

Sí; ¡todo vacío! ¡todo expoliado! ¡todo saqueado!... -Tal aparecíaaquella mañana a nuestros ojos cuanto contemplábamoscuanto recordábamoscuanto acudía a nuestra imaginación por asociación de ideas.

En Yuste...una tumba abiertade donde había sido sacado Carlos V. -En ElEscorial...otra tumba vacíade donde también se le había desalojadotemporalmente... -Y si se nos ocurría la fantástica ilusión de que laexhumada y escarnecida momia del Césaravergonzada de su pública desnudezpudiese salvar el Guadarramaen medio de las sombras de la nochepara ir abuscar a Yuste su primitiva sepulturaconsiderábamos temblando que tampocoencontraría en su sitio el ataúd de maderasino que lo vería encaramado enaquella antigua hornacina de un santo que probablemente habrían derribado apedradas otros liberales de la Vera de Plasencia...

¡Y todo así! ¡Todo así! -Dondequiera que el atribulado espectro imperialfijase la vistahallaría igual dislocaciónel mismo trastornola propiadevastación y miseriacomo si el mundo hubiese llegado al día del juiciofinal...

Ya no había Monasterio de Yuste; ya no había en España Comunidadesreligiosas; ya no había Monarquía; ¡casi ya no había Patria! -Los tiemposdel cataclismo habían llegadoysobre las ruinas de la obra de Fernando V yde Isabel Ioíanse más pujantes que nunca en aquellos mismos días (losprimeros días de mayo de este primer año de la República)así en Extremaduracomo en el resto de la Península españolagritos de muerte contra la Unidadnacionalcontra la Propiedadcontra la Autoridadcontra la Familia contratodo culto a Dioscontra la sociedad humanaen fintal y como la habíanconstituido los afanes de cien generaciones.

Illic sedimus et flevimus...al modo de los hebreos junto a los ríos deBabilonia.

*

* *

Pasó aquel momento de emocióndisimulable en tan aciaga fechay desde elconvento nos dirigimos a una ermitillallamada de Belén que dista deél medio kilómetroy adonde solían encaminar los frailes su paseo deinvierno -costumbre que adquirió también Carlos V.

El camino de la ermita es una llana y hermosa calle de árbolesconprolongados asientosen que cabía toda la Comunidad.

Al principio de este paseo hay un viejísimo ciprésa cuyo piey recostadoen su troncoes fama estaba recostado Carlos V la primera vez que vio en Yustea su hijo D. Juan de Austriaya casi mozodespués de muchos años deseparación.

El hijo de Bárbara Blomberg había nacido en Ratisbonadonde pasó lainfancia con su madre a la edad de ocho años lo habían traído a Españasinque nadie adivinase su condicióny vivió primero en Leganésa cargo delclérigo Bautista Vela y de una tal Ana Medinacasada con un flamenco llamadoFranciscoque vino en la comitiva de Carlos V la primera vez que visitó estosreinos el coronado nieto de Isabel la Católica. Pero el bastardo imperialhacía en Leganés una vida demasiado villanaconfundido con los otros chicosdel puebloy entonces Luis Quijadamayordomo del Césary el único quesabía quién era aquel niñose lo llevó a Villagarcíade donde era Señory lo confió a su mujersin revelarle el secreto; por lo que estaejemplarísima señora llegó a concebir tristes sospechasque amargaron suvidahasta quemuerto ya el Emperadorhizo pública la verdad el rey D.Felipe IIreconociendo como príncipe y hermano suyo al que había de ser elprimer guerrero de su tiempo.

«Cuando Carlos V vino a encerrarse en el Monasterio de Yuste (dice unhistoriador) érale presentado muchas veces su hijo en calidad de paje de LuisQuijadagozando mucho en ver la gentileza que ya mostrabaaun no entrado en lapubertad. Tuvono obstanteel Emperador la suficiente entereza para reprimir odisimular las afectuosas demostraciones de padrey continuó guardando elsecreto...»

En la Crónica manuscrita del convento menciona también el P. Luis de SantaMaría la estancia de D. Juan de Austria en Yuste yademáslatradición cuenta algunas de sus travesuras de adolescentecomo las quereferimos al hablar de Quacos....

Por aquí íbamos en nuestra visita a Yuste cuando principió aencapotarse el cielo. Conocimos que amenazaba una de aquellas tormentas que tanformidables son en las sierras de Gredos y de Jaranday como teníamos queandar tres leguas para regresar al Baldío y ya no nos quedaba más queveraunque si mucho que meditar en aquellas ruinasnos apresuramos a montar acaballohenchida el alma de mil confusas ideasque he procurado ir fijando ydesenvolviendo en los humildes artículos a que doy aquí remate.

Pero no soltaré la cansada pluma sin recordar unos versos que el insignepoetami amigo D. Adelardo López de Ayalapone en boca de D. RodrigoCalderóny que repetí muchas veces al alejarme de Yuste:

 

«¡Nunca el dueño del mundo Carlos quinto

 

Hubiera reducido su persona

 

De una celda al humilde apartamiento

 

Si no hubiera tenido una corona

 

Que arrojar a las puertas del convento!»

De resultas de lo cualo sea de la falta de cualquier especie de coronaalgunos días después me veía yo obligado a dejar la pacífica soledad del Baldíopor la turbulenta villa de Madriddonde fecho hoy este relato a 9 deOctubre de 1873.

 

Dosdías en Salamanca

 

- I - Discurso preliminar

El lunes 8 de Octubre de 1877 nos hallábamos de sobremesa en cierto humildecomedor de esta prosaica y antiartística villa de Madridcuatro antiguosamigosmuy amantes de las letras y de las artesalgo entrados en años pormás señasy aficionadísimossin embargoa correr aventuras en demanda deruinas más viejas que nosotros.

Habíase por entonces abierto al público la última sección del Ferrocarrilde Medina del Campo a Salamancalo cual quería deciren términosmetafóricosque esta insigne y venerable ciudadmonumento conmemorativo desí propiaacababa de ser desamortizada por el espíritu generalizador denuestro siglopasando de las manos muertas de la Historia o de la rutinaallibre dominio de la vertiginosa actividad moderna.

Así lo indicósobre poco más o menosuno de nosotros; y como otroapuntase con este motivo la feliz idea de ir los cuatro a hacer una visita aaquel antiguo emporio del sabery semejante propuestabien que recibida conentusiasmo y aceptada en principiosuscitara algunas objecionesrelativas a lo desapacible de la otoñadaa los achaques del unoa losquehaceres del otro y al natural temor de todos de que en la ilustre y graveSalamanca no hubiese fonda vividerael amo de la casao sea el anfitriónencendióse (o afectó encenderse) en santa iray pidiendo arrogantemente lapalabra (y una segunda copa de legítimo fine-champagne) pronuncióel siguiente discurso:


«Señores:

»¡Parece imposible que la edad nos haya reducido a tal grado de miseria! ¿Somosnosotros aquellos héroes quehace algunos añosrecorrían en mulo o a pielas montañas más altas de Europaexpuestos a perecer entre la nievesólopor ver un ventisquerouna cascada o el sitio en que los aludes aplastaron atal o cual impertérrito naturalista? ¿Somos nosotros los mismos que pasaronnoches de purgatorio en ventas dignas de la pluma de Cervantespor conocer lasruinas de un castillejo moruno; los que hicieron largas jornadas en carro deviolínpor contemplar un retablo gótico; los que sufrieron a caballo todoslos ardores del estío andaluzbuscando el sitio en que pudo existir tal o cualcolonia fenicia o campamento romano? ¿Somos nosotros los atrevidos exploradoresde la Alpujarralos temerarios visitantes de Sorialos que llegaron por tierraa la misteriosa Almeríaysobre todolos intrépidos descubridores de Cuenca...de cuya existencia real se dudaba ya en Madrid cuando fuimos allásin razónni motivo algunoy en lo más riguroso del inviernotripulando un cochediligencia que volcó seis veces en veinticuatro horas?

»¡Nadie diría que nosotros somos aquellos célebres aventurerosal vernosvacilar de esta manera en ir a la conquista de la inmortal Salamancahoyquela locomotora la ha puestocomo quien dicea las puertas de Madrid! ¡Nadie lodiríaal vernos retroceder ante el fríoante la perspectiva de una camaincómoda o de una comida poco suculentay ante otros trabajos y fatigasquesiempre fueronpara hombres bien nacidosestímulo y aliciente de esta clasede expediciones! -¡Pues qué¡ ¿no eran mucho más viejos que nosotrosy notenían más achaques y dolamasCristóbal Colónal embarcarse en Palos;Antonio de Leivaal salir de Pavía en ayuda de los ejércitos imperialesyAbdel-Melikel Malucoen la batalla de Alcazarquivira la que asistiómoribundollevado en hombros por sus soldadosy durante la cual expiró comobuenoseguro ya de la derrota de D. Sebastián de Portugal?

»¡Un esfuerzo semejante espero yo de vosotros en la presente ocasión! ¡Consideradseñoresque se trata de Salamancade la Madre de las Virtudes y de lasCienciascomo la llamaban antiguamente; de la ciudad que ha llevadotambién el nombre de Roma la Chicapor los innumerables y nobilísimosmonumentos que la decoran; celebérrima bajo la dominación de los romanos;cristiana antes de la irrupción de los godos; arrancada varias veces de manosde los sarracenosen los siglos IX y X; liberada definitivamente en el siglo XIy lumbrera desde entonces de la entenebrecida Europapor su venerandaUniversidadquecon las de OxfordBolonia y Parísvinculaba el saber deaquellos tiempos! ¡Considerad que se trata de la hija mimada de Castilla laViejade la Atenas españolaprotegida constantemente por MagnatesPreladosReyesPapas y hasta Santosdesde D. Ramón de Borgoña y el obispo Visquioque la repoblarony comenzaron a engradecerlahasta los Reyes Católicosquela distinguieron con su predilección casi tanto como a Granada! ¡Consideradque allí hubo concilios; que allí se reunieron Cortes; que allí se juzgó alos Templarios; que allí se establecieron preferentemente las ÓrdenesMilitares y fundaron magníficos templos; que allí predicaron San VicenteFerrer y San Juan de Sahagún; que allí residieron mucho tiempo Santa Teresa ySan Ignacio de Loyola; que allí estudió y explicó Fr. Luis de Leóny queallí estuvieron los reyes Ordoño IAlfonso VIIFernando IIAlfonso IXEnrique II (antes y después de matar a su hermano)D. Juan ID. Juan IID.Enrique IVlos Reyes Católicos (no unasino muchas veces)el emperadorCarlos VFelipe IIFelipe IIIFelipe Vy D. Alfonso XIIque felizmentereina!

»Digo másseñores; digo más... -Allí nació y fue bautizado Alonso XI;allí murió la esposa amadísima de Trastamarao sea la reina D.ª JuanaManuel; allí murió también el príncipe D. Juanúnico hijo varón de losReyes Católicosquiende haber vivido más tiempohubiera ahorrado a Españamuchas calamidades; y allíen finse casó con María de Portugal el Sr. DFelipe IIcuyo nombre y cuyos hechos no figurarían en nuestra historia si nohubiese habido antes un Felipe I...

» Salamancapor consiguientedebe de estar cuajada de iglesiasdepalacios y de conventos. Salamanca debe de ser un álbum arquitectónicodondese encuentren modelos de todos los estilos cristianos: del románicodelgóticodel platerescodel grecorromano y del churrigueresco (y estosuponiendo que no haya también piedras árabes y judías). Salamancaen finserá un mare magnum de portadasde torresde columnatasde ojivasderetablosde púlpitosde pinturas en tablaen lienzo y al frescodesillerías y estatuas de maderade verjasde alhajasde ornamentosde ropasy de otras venerandas antigüedades.

»Para formar idea de ellobásteos saber queen el siglo XIIcuando seescribió el Fuero de Salamancahabía en la ciudad 33 iglesiasy quedespués llegó a haber hasta 48sin contar cuatro conventos de Monacales y 17de Religiosos de los demás Institutos16 de Monjasdos beaterios dereclusión voluntariauno de reclusión forzosay más de 30 colegiosincorporados legalmente a la Universidad... Yaunque descontemos las muchasiglesiasysobre todolos muchos conventos que habrán caído al golpe delcañón extranjero y de la piqueta constitucional y republicana desde 1808 a1813y desde 1835 a 1874todavía quedarán en pie los bastantes monumentoshistóricos y artísticos para considerar a Salamanca (y es cuanto se puededecir) como otra Toledo. -¡A Salamancapuesamigos míos! ¡ASalamancasin pérdida de tiempo! ¡A Salamancaantes de queporrazón de ornato públicole sacudan el polvo de los siglos! ¡A Salamancaantes de que la reformenantes de que la mejorenantes de que la profanen... (quetodo viene a ser la misma cosa)! ¡A Salamanca mañana mismo!

»El viaje es sumamente cómodo... -Aquí tenéis El Indicador... -Sesale de Madrid a las nueve y media de la nochey se llega allá a lasnueve y media de la mañana. -El billeteen I.ª clasecuesta siete durosquecon siete de volverson catorce. -Supongo que habrá allí hoteleso seafondas; perosi no los hayhabrá casas de huéspedesy si noposadasy sinohospicio. -Y hablo asíporque no avisaremos a nadie nuestra llegadaquede lo contrariobien podríamos asegurar que allí tenemos al padre alcaldeyno sólo al padresino al abuelo y al bisabuelo... dado que conocernos enSalamanca al Sr. Obispo de la diócesisMartínez Izquierdocompañero dealgunos de nosotros en las Cortes de 1869 y en el actual Senado; dado quenuestro amigo Frontaura es Gobernador de la provinciay dado que yo cuentoademás en aquella población con la antigua y excelente amistad de otraspersonasque no dejaré de presentaros en el momento oportuno. -Fuera de estosabed que Salamanca gozó siempre opinión de barata y de ricay que susalimentos son también muy celebrados. Los castaños y encinas de sus montes danpasto al mejor ganado de cerda de las Españasy el tal ganado de cerda (convendréisen ello) puede muy bien servir de pasto a viajeros tan aguerridos como nosotros.A mayor abundamientolas truchas del Tormes gozan igual fama deexquisitas (me refiero al geógrafo Miñano)sin contar con que en los corralesde aquellas casas de labor se crían ciertos pavos enormesya cantados por míen un célebre soneto. -Y¡en finseñores! ¡qué diablos! ¡corre de micuenta llevar un cesto de víveres y municiones (cuando digo municionesentendedbotellas) para los casos de fuerza mayor y otras calamidadesinesperadas!...

»Conque... he dicho».

Aplausos y aclamaciones acogieron este discurso; ysin más debateaprobóse por unanimidad el proyectoquedando decidido que a la noche siguientesaldríamos para Salamanca.



 

- II - De Madrid a Medina del Campo

En efecto: a las nueve y media de la siguiente noche salíamos de Madrid enel tren segundo correo destinadocomo todo el mundo sabea transportarcartas y viajeros desde esta Villa y Corte (que ya cuenta 400.000 habitantes) amedia España y a toda Europa.

Sin embargoíbamos casi solos... -Los españoles tenemos pocos asuntosfuera de casay los que tenemos no nos interesan hasta el extremo de hacernosemprender largos viajes. Nuestra filosofía morunaascéticao como queráisllamarlada de sí esta magnánima indiferenciatan deplorada por economistasy políticosy tan aplaudida por otra clase de pensadores que miran las cosasdesde más alto. Viajansípor mero placerlos elegantes y los fantaseadoreslos bañistas de afición y los amantes de la naturaleza; peroprecisamente enla fecha citadaeste linaje de madrileños regresaba ya hacia las orillas delManzanaresopor mejor decirhacia las bocas de riego del Lozoya. -Ademásaquel día era martesy los martes apenas se despachaba algún billete ennuestros ferrocarrilespor aquello de que en martes ni te embarques ni tecases; razón que me ha movido a mí siempre a preferir los martes paraviajarpues va uno más holgado en el tren o en la diligencia. ¡Y si puedocombinar que sea martes y día 13mejor que mejor!

Esto de la holgura lo llevábamos nosotros resuelto aquella noche por ministeriode la ley...

Quiero decirque éramos dueños de un reservado de ocho asientosque entre cuatro personas daba dos asientos para cada unacon sucorrespondiente rincón por cabeza y para la cabeza. -Nos dormimospuesenseguida que el tren se puso en marcha (como muy necesitados que estábamos dedescansar de nuestras prisas del díay también para ir haciendo provisión desueño y de reposoa cuenta de los madrugones y demás fatigas consiguientes auna expedición artístico-poética por tierra de garbanzos)y dormidos pasamosmuchísimo tiempo.

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* *

A las tres de la madrugada el hambre nos despertó.

Estábamos en Sanchidrián a veinticinco leguas de Madridal otrolado de la cordillera del Guadarrama.

¡Bien nos habíamos portado! ¡Cinco horas de sueño de un tirón!

Durante ellassólo habíamos oídoa cosa de las doceen uno de esosintervalos de semiconciencia que tiene el durmiente a cada parada del trenlosdestemplados gritos con que una pobre mujer (única que a tal hora estaríadespierta en aquella áspera sierra) pregonaba a todo lo largo de la hilera decoches: «¡Leche de las Navas!»sin que se siguiese ruido algunodemostrativo de que la infeliz trasnochadora despachaba algo...

Es decirque habíamos pasado por El Escorialpor las susodichas Navas(que Dios bendiga)por Ávila y por otros varios pueblos chicos ygrandessin darnos siquiera cuenta de ello. -¡Quién se lo dijera a D. FelipeII cuando edificaba lo que recibió el nombre de octava maravilla! ¡Quiénle dijera que llegaría un tiempo en que cruzasen por allí con los ojoscerrados personas tan amantes del Arte y de la Historia como nosotros!

Pero ¿qué muchosi habíamos atravesado con igual indiferencia laformidable Sierra de Guadarrama (que es algo más grande que el Monasterio delEscorial)pasando inconscientes no sólo por delante de sus cimassinopor dentro de sus mismísimas entrañaspor la cuna de losmetalespor la oficina de los terremotospor las regiones del infierno?

*

* *

Decía que estábamos en Sanchidriány que el aguijón del hambrenos había despertado.

El mismo mozo de la vía por quien supimos particularmente en qué Estaciónnos hallábamos (pues nadie se había tomado el trabajo de vocearla)nosparticipó ademásmotu proprio que el termómetro del telegrafistamarcaba en aquel instante seis grados bajo cero.

¡Oírlo nosotrosy bajar el cristal de la ventanillatodo fue una solacosa! Hecho lo cualtransformamos el coche en fonday cenamos tranquilaprofusa y regaladamente: que para eso llevábamos a bordo el anunciadocesto de provisionesen que no faltaba ningún perfil; puesa más decomestibles de buena leycontenía frascos de agua y botellas de vinocafédel mismísimo Aden y máquina para hacerlovelas con que alumbrarnos ágiorno y otros muchos refinamientos de sibaritismo y de confort queni tan siquiera concibieron los antiguos emperadores romanos.

Terminada la cenanos fue imposible volver a dormir. -Pasamosporconsiguienteen alegre conversación cosa de una hora; hasta quecerca de lascinco de la mañana (es decirtodavía con estrellas)llegamos a la Estaciónde Medina del Campo.

-¡Medina! ¡Parada y fonda! ¡Cambian de tren los viajeros para Zamora ypara Salamanca! -gritó el mozo de la Estación.

-¡Vaya una fonda y una parada inoportunas! -exclamamos nosotrosdando unsuspiro.

Y nos pusimos a recoger nuestros enseres.



 

- III - En Medina del campo

Los viajeros que se dirigen a Salamanca en camino de hierrotienen queesperar en la Estación de Medina (¡durante una hora!) la salida deltren que corre exclusivamente entre estas dos ínclitas ciudades. -Cargamospuescon todo nuestro ajuary echamos pie a tierra en el andénacatando losaltos e incomprensibles designios de las Empresasque no han juzgadoconveniente ahorrar a los viajeros esta hora de detención.

Como todavía era de nochesegún queda indicadoy hacía todo el frío quenos dijeron en Sanchidriántuvimos que refugiarnoslo mismo que el resto delos viajeros (unos treintanaturales de aquellas cercanías)en el diminutodescristalado y afortunadísimo cafetín (vulgo Fonda) de la Estacióndonde nos vimos obligados a oíra pesar nuestromás de una conversaciónajenapoco edificante y nada chistosa...a las cuales conseguimos al cabosustraernoshablando entre nosotros y en voz baja de la ilustre ciudad a cuyaspuertas vivaqueábamos tan desagradablemente.

Dicho se estápor tantoque salió a relucir el funestísimo día 21 deagosto de 1520en que Medina del Campo fue quemada por el alcaldeRonquillo y por el capitán Fonsecaa consecuencia de haberse resistido susmoradores a entregarles la artillería para combatir a Segoviaalzada en favorde los Comunerosy que recordamos también aquella hermosa cartaescrita contal motivo por los Segovianos a los Medinensesen que se leen estas sublimesfrasesdignas de la antigua Musa de la Historia: -«Nuestro Señor nos seatestigoque si quemaron de esa villa las casasa nosotros abrasaron lasentrañasy que quisiéramos más perder las vidas que no se perdieran tantashaciendas. Pero tenedseñorespor ciertoque pues Medina se perdió porSegoviao de Segovia no quedará memoriao Segovia vengará la su injuria aMedina... Desde aquí decimosy a la ley de cristianos juramosy por estaescritura prometemosque todos nosotros por cada uno de nosotros ponemos lashaciendas y aventuraremos las vidas; y lo que menos es que todos los vecinos deMedina libremente se aprovechen de los pinares de Segoviacortandopara hacersus casasmadera. Porque no puede ser cosa más justa quepues Medina fueocasión de que no se destruyese con la artillería a SegoviaSegovia dé suspinares con que se repare a Medina...»

«Medina (añade el historiador Lafuente) había sido hasta entonces elemporio del comercioel gran mercado del Reinoy el principal depósito de lasmercancías extranjeras y. nacionalesde pañosde sedasde brocadosdejoyería y tapicería: sus ferias anuales tenían fama en el mundo: todopereció en aquel día de desolación: de setecientas a novecientas casas fueronconsumidas por las llamas».

...................................................................................................

A todo esto había principiado a amanecer; visto lo cualnos trasladamos alandén de la estaciónprefiriendo helarnos al aire libre viendo los rosicleresde la auroraa los aires colados y a las crecientes vulgaridades del cafetín.

El andén de la Estación estaba tan silencioso como solitario. -Nuestroprimitivo tren había continuado su marcha hacia Irúnno bien nos bajamos deély después había partido otro con dirección a la insigne ciudad de Zamora.-¡El único que no daba ni señales de pensar en salir era el reciénestablecido tren de Salamanca!

En cambiosalió el sol. -Por cierto que su primer rayo no hiriódirectamente nuestras pupilassino que fue a besar con amoroso respeto unarrogantísimo torreón góticoque ya habíamos divisado enfrente de laEstaciónsobre las ruinas de una antigua fortaleza. -Era la famosa Torrede1 Homenaje del celebérrimo Castillo de la Mota.

Este castillodistante de Medina algunos centenares de pasosyseparado hoy de ella por el tiránico ferrocarrilcorona una especie de mesetaqueen estas interminables planicies castellanaspudo muy bien hacer el papelde altura cuando se la eligió para asiento de una ciudadela... -Allímurió Isabel la Católica. Es decirque tal vez en el interior de aquellatorredorada por el sol nacientese hallaba (y se halla) el aposento pintadopor Rosalescon singular maestríaen el cuadro que dio principio a sureputación. -Allí estuvo presodurante veinte añosHernando Pizarrohermano y compañero de glorias del Conquistador del Perú. -Allí viviótambién encarcelado el abominable César Borgia...

Pero como si el tren de Salamanca hubiera estado aguardando a que nos fuesegrata la permanencia en la Estación de Medina para decir «¡Vámonos!»la campanillay el pitoy las voces de los empleados nos sacaron en estode la contemplación de tan venerables ruinas y de sus grandes recuerdoshistóricosobligándonos a correr más que aprisa hacia el andéndel cualnos habíamos alejado insensiblemente.

En aquel mismo instante brilló a nuestros ojosno ya la luz reflejasinoel mismo disco del sol...

Eran las seis.



 

- IV - De Medina del Campo a Salamanca

Partimos.

El tren giró hacia el Oeste no bien salió de entre agujasy colóseinmediatamente en Medina del Campocuyas últimas casas lindan con laEstación.

La vía férrea cruza por las calles mismas de la villasobre un terraplénde algunos pies de alturagracias al cual fuimos viendopor encima de cercas ytapiasel interior de muchos corrales llenos de leñaestiércol y aperos delabory cubiertos de recientísima escarchapor donde andaban ya lasmadrugadoras gallinas tomando el sol y cacareando...

Los medinenses no se habían levantado todavía. Por lo menoslas ventanas ypuertas de sus casas estaban cerradaslas chimeneas no expelían humoy nohabía ni un alma en las silenciosas calles.

Medina es extensísimay compréndese muy bien al verla que desempeñepapel tan importante en la Historia de España. A cada paso descubríamos casasruinosascon todo el aspecto de deshabitadasy amplios solares de otras que sehan hundido. Infinidad de torres de iglesias nuevas o viejas (es decirde hacecuatro o cinco sigloso del siglo pasadoa juzgar por la forma de suscampanarios y por el color de los muros) mantiénense todavía en pie. Abundanlas de piedra renegrida por el tiempoy aun hay que contar las que habránderribado los siglos y las revoluciones...

De los desastres causados por la tea incendiaria de Ronquillo y de Fonsecanótanse por doquier horribles vestigios. -La desventura de Medinacomolas de Pompeya y Herculanotiene fecha determinada. ¡Tal día de tal añoamaneció rica y poderosay a la noche era un montón de ruinas!

Pero mientras nosotros pensábamos en estoel tren había dejado ya atrás aMedina del Campoy corría por más alegres horizontes...

Hagamos nosotros lo mismo.

*

* *

De Medina a Salamanca hay 77 kilómetros.

Acerca de los primeros que recorrimossólo tengo que decir que seguimoscruzando la gran llanura de Castilla la Viejamás productivapero no menosdesamparada y monótona que la de Castilla la Nueva. En cuanto alcanzaban losojos veíamos leguas y leguas de campos sin verdorrecién arados con el mayoresmeroen donde iban a sembrarse los gérmenes de la cosecha de 1878; ¡pero niun árbolni una viviendani un chorro de aguani la más leve ondulación enel terreno!...

Sin embargoaquella interminable planicie casi negracobijada por un cieloazul y limpioe inundada de luz por un sol alegre y esplendorosono carecíade encanto y grandiosidada causa de su misma sencillez. -Hacía un díahermosísimoun verdadero día españoly esto lo embellece todo.

Por lo demásya íbamos divisando en la soledad de aquellas tierras algunoslabradores que araban tranquilamentey que nosotros no podíamos imaginar dedónde habían salido ni a qué hora se habían levantado para estar allí tande mañana. -Vistos desde el trenparecían habitantes de la Luna contempladosdesde la Tierrao habitantes de la Tierra contemplados desde la Lunao másbien parecían un accesorio fijo y permanente de aquel cuadrocomo lasfigurillas humanas que ponen los pintores en los paisajes.

Minutos después (que es como si dijéramos algunas leguas másallá) pasamos por delante de un montecillo de barrode piedrasde yesodetejas y de retamacoronado por un campanario con su cruz y todo... Era unpueblo: era Campillo: quiero decirera uno de tantos Campilloscomo figuran en el Nomenclátor de España.

Luego pasamos por El Carpio (o sea por un Carpiopues tambiénconocíamos ya más de uno)...

Y a las siete y veintiocho llegamos a Cantalapiedra famosa hoy por suagua potableque no bebimos.

Habíamos entrado en la PROVINCIA DE SALAMANCA.

Allí comienza ya a rizarse el terreno. -Cantalapiedra ocupa unameseta inclinadadonde hubo también antiguamente cierto castillo casiinexpugnable.

En el siglo XV los Portugueses se apoderaron de él y defendieron largotiempoal amparo de sus muroslas pretensiones de la Beltraneja. -Los vecinosde la villa discurrieron entonces que el tal castillo podía con el tiempo darocasión a nuevas luchas y trastornossi lo dejaban en pie; y no bien terminóaquella guerra civillo demolieron pacíficamente con sus propias manos. -Vesepuesque no siempre ha corrido como verdad axiomática lo de si vispacempara bellum.

Y es cuanto puedo decir de Cantalapiedra.

Puestos otra vez en marchael solque iba ya calentandoprincipió aacariciamos dentro del cochey acabó por dormirnos amorosísimamente...

Y dormidos pasamos (según luego vimos en El Indicador) por

Nueva Carolina

Pedroso

Gomecello

Y Moriscos

nombres que ningún eco habrían hallado en nuestra memoriaaunque nohubiésemos estado dormidos.

En cambioquiso la Providencia que despertásemos al salir de esta últimaEstacióno sea cuando faltaba un cuarto de hora (legua y media) para llegar a Salamanca.-De otro modonos hubiéramos hallado de pronto bajo los muros de lagran ciudad; cosa opuesta a todas las reglas del arte de conmoverse.

*

* *

Lo primero que vimos de Salamanca (mucho antes de divisarla a lo lejos) fuesus célebres toros...los toros salamanquinosde millibras de peso y de formidables astasplantados cerca de la vía y mirando eltren con más cólera que espanto.

-¡Ahfacinerosos! (estuve por decirles). ¡Desde tiempo inmemorial habéisestado yendo a Madrid a asustarnos con esa fuerza y esos cuernos que Dios os hadado!... ¡Ahora nos toca a los madrileños venir a Salamanca a asustaros avosotros! -¿Por qué no probáis a luchar con esta locomotora?

Los toros debieron de adivinar semejante desafíoy noticiosossin dudadel trágico fin de aquellos héroes y mártires de su misma especie queembistieron arrogantemente en las orillas del Jarama a los primeros trenes deMadrid a Aranjuez y de Aranjuez a Madridnos volvieron la espalda con sumadignidadcomo diciendo:

-¡Nuestra raza cumplió ya ese deber! ¡Su protesta quedó escrita consangre! ¡Paso a la majestad caída!

Y la verdad es que tenían razón.

En esto apareció ante nuestros ojos Salamancasurgiendo de lahondonada en que se asienta a la orilla derecha del Tormes.

¡Aquella erasíla muy noble y muy leal matronacon susrotas murallas; con su centenar de torres y cúpulasque en línea horizontalse dibujaban en el cielo; con sus amplios edificios de dorada piedraquereverberaban al soly precedida de una verde arboledaque parecía servirle dezócalo o de alfombra!

Tanta erguida piedra campeando en el airetanta arquitecturatantagrandiosidadtanta noblezacorrespondían de todo punto al encomiásticodictado de «Roma la Chica...» Erapuesindudable queestábamos delante de Salamanca.



 

- V - Entrada en la ciudad. -La calle de Zamora

La Estación del ferrocarril de Salamanca distará un kilómetro de la ciudady desde aquélla a ésta corre una hermosa calle de árbolesque sirve de paseopúblico. Ademáscuando nosotros fuimos allíconstruíase a toda prisaparael servicio de la misma Estaciónuna ancha y bien acondicionada carreteraporcuyo explanado trayecto pasaban ya los ómnibus generales y muchosparticulares de los hoteles.

¡Porque todo esto había donde ningún alojamiento temíamos hallarcuando en Madrid proyectábamos el viaje!

-«¡Señoritoal Hotel H!... - ¡Señoritoal Hotel B!... ¡Señoritoa la Fonda X!... -nos gritaban los commissionnaires et facteursni más ni menos que si acabásemos de llegar a París o Londres.

-¡Bien por Salamanca! -exclamamos nosotros. -¡Nobleza obliga! -¡Cuandolos Grandes se meten a plebeyosdeben hacer las cosas con este rumbo!

Pero de aquella misma abundancia de alojamientos surgía una nueva dificultady era quecomo no habíamos consultado a nadie antes de salir de Madridniavisado a ningún amigo nuestra llegada a Salamancaignorábamos cuál era elmejor hotelhallándonospor tantoen la situación que los franceses (y vade afrancesamiento) denominan embarras du choix.

No era cosa de equivocarse en punto de tamaña trascendencia. Preguntamospuesa un guardia civil (autoridad infaliblede tejas abajo)y éste nosrecomendó (confidencialmente) el Hôtel del Comercio.

-¡Al Hôtel del Comercio! -dijimos nosotros entonces con absolutaconfianzapenetrando en el ómnibus de aquella advocación.

Y partimos.

En cuanto al resto de los viajeros... (¡ahcucos!)ya se les veía caminara pie por la calle de árboles: de lo cual se deduce que los demás carruajesvolvieron de vacío a la ciudad. -Pero ¿qué importabasi el honor deSalamanca se había salvado?

Dice un refrán novísimo: Haz lo que debasaunque debas lo que hagas.

*

* *

Subido en el estribo de la traseray con la gorrala cabeza y medio cuerpometidos dentro de nuestra jaulanos miraba y se sonreía el zagal delómnibus (zagal también por los añospues no habría cumplido quince)y al ver yo su rostro picarescodigno de su paisano Lázaro de Tormesdíjemealborozadamente:

«¡He aquí nuestro cicerone hasta que lleguemos a la fonda!...»

Y me puse con él al hablaprevia donaciónque le hicede uncigarro puro.

Aquel joven nos dijoentre otras muchas cosas menos interesantesque lapuertaya sin puertapor donde poco después entrábamos en Salamancasellama todavía la Puerta de Zamoray que la hermosa calle que allícomienza lleva también el nombre de la ciudad de Gonzalo Arias.

Y nosotros recordábamospor nuestra parteel clamoreo que se alzó en lasAcademias de Madrid el año de gracia de 1855cuando los salmantinos (no todos)tuvieron a bien derribar la tal puertasin reparar en que había servido deArco de Triunfo para la entrada del emperador Carlos V en la ciudad del Tormesel añotambién de graciade 1534...

La dicha Calle de Zamoraquesegún vimos despuéses la mejor deSalamancallamó sobre todo nuestra atencióny muy particularmente la míapor su color pardoaustero y como de vejez. -Y era que mi último y entoncesrecientísimo viaje de recreo había tenido por teatro la provincia de Cádizymis ojos estaban hechos a ver pueblos blanquísimosrelucientesflamantesnuevospor decirlo asíadornados de verdes balconesde floridos patios expuestosal públicoy de enjalbegadas horizontales azoteas al estilo de África: eraque aun danzaban en mi imaginación aquellas ciudades muertas de risasinmonumentos históricos ni humos artísticossencillasgraciosas y coquetascomo jóvenes vestidas de veraniego percalque se llaman Sanlúcarlos PuertosSan Fernando y Cádiz.

Salamancapor el contrariose me presentaba en la Calle de Zamoravestidade paño y de terciopelode hierro y de gamuzacomo una especie de ricahembraapercibida a asistir al Consejo o a la batallay más aficionada al templo queal sarao. -Muchas casas eran de piedray otras estaban pintadas de un modoseveroanticuadomonumental. La arquitectura y la arqueologíala historia yla leyenda extrañas completamente al alegre caserío gaditanoreaparecíanpuesa mi vista con sus venerandos caracteres. Grandes escudos heráldicoscampeaban encima de varias puertaso en los espaciosos lienzos de fortísimosmuroso en el herraje negro y feudal de rejas y balcones. Estos balconestenían por dosel enormes guardapolvos; los tejados remataban en descomunalesalerosy abajolas amplias y voladas rejas terminaban en humildes cruces.Veíanse portadas de aquel período del Renacimiento que puede llamarse platerescoespañol; otras de arco romanocon grandísimas dovelasal estilodel tiempo de los Trastamarasy algunas de tan imponente y esquiva hechuraquea no correr el año de 1877hubiera yo jurado que en tales casas vivíanpoderosos inquisidores o alguno de aquellos terribles mayorazgos que solían serjefes de una docena de hermanostodos ellos soldadosfrailes y monjas. -¡Indudablementeestábamos en Castilla la Viejaomejor dichoen el antiguo reino de León!¡Hasta el aire era allí godoespañolranciocristiano puroantisarracenoen fin -ya que es menester decir las cosas claras!

Y cuenta que Salamanca no tiene nada de lúgubrede sombría ni detaciturnacomo nosotros mismos habíamos creído hasta entoncesequiparándolaa otras ciudades castellanas; sino que esy desde luego conocimos que eraunapoblación alegreanimadade mucha luzde hermoso cielode libre y puroambientedignaen finde albergarcomo albergaa los que suelen serllamados en Valladolid y Burgos los andaluces de Castilla.

Con esto llegamos al hotelsituado al otro extremo de aquella misma calle;elegimos habitacionesque nos parecieron excelentes: y como entonces se nosadvirtiera o notificara de oficio que en aquel establecimiento se almorzaba alas once en puntobatimos palmas en señal de alegríay tomamos en seguida laescalera abajoa fin de aprovechar la hora y pico que faltaba para la canónicadel almuerzoen dar el primer paseo artístico por la ciudad de losFonsecas y Maldonados.



 

- VI - La plaza mayor. -El corrillo de la hierba

El primer paseo por toda ciudad monumental debe hacerse sin cicerone ysin Guía escritaúnica manera de formar juicio propio de las cosas yadmirarlaso no admirarlasindependientemente de sugestiones y comentariosajenos.

Esto hicimos nosotros aquella mañana: salimos a la calle a la buena de Dios;y como lo primero que divisamos fuese a muy pocos pasos de la puerta del hotelcierto arco de piedra que daba acceso a una gran plaza con árboles y jardinesnos dirigimos allá resueltamenteno sin preguntarnos antes con tanto énfasiscomo si acabásemos de descubrir la India:

-¿Qué plaza será ésta?

Pronto leímos en los azulejos que era la Plaza Mayor y prontodedujimos de otras señales que era también la plaza del Ayuntamientolaplaza de la Constituciónel foro salmantino.

Declaro queprima facienos agradó mucho la tal plaza; yverdaderamentesu conjunto es magnífico. Disputen los arquitectos y los merosaficionados al arte (nosotros disputamos también allí sobre ello) acerca de sila ornamentación peca de más o menos barroca y pesadasobre la desproporciónque hay entre los huecos y los macizosa tal punto que ciertos adornos ymolduras parecen miembros principales de la obray sobre lo mucho que lacomposición se resiente del mal gusto dominante cuando se ejecutó (que fue entiempo de los Churrigueras y de Borromino); peroaun asíel aspecto generalresulta noblericodecorosohasta regio...; dignoen finya que no de laexquisita Salamancade cualquier adocenada corte. Ademásla exornaciónmoderna (jardinesfuentescandelabrosetc.) es sumamente agradabley denotagran esmero y elegancia de parte de los Ayuntamientos salmantinos de nuestrosdías.

Aunque la Plaza Mayor parece cuadradano lo essino que forma untrapecio cuyos lados varían de 72 metros a 82. -Todas las casas son iguales ytienen tres cuerpos. El cuerpo inferior deja expedito un ancho pórticoo seaunos soportales corridosdonde hay más de cien tiendas de comerciomuyvariadas y bien surtidas. Los otros dos cuerpos son también arquitectónicosyobedecen a un plan monumental dibujado por el célebre maestro D. AndrésGarcía de Quiñonesel cual no anduvo muy disparatado para lo que entonces seestilaba en el mundo... (Me refiero a 1710fecha en que D. Felipe V visitó laciudad y dio permiso para concluir la obra).

Nicolás Churrigueradescendiente del famoso D. Joséy como él natural deSalamancaencargóse de la ejecucióncon otros arquitectos que no recuerdoahoray fue el exclusivo autor de una estupenda fachada (la de las CasasConsistoriales)recargadísima de hojarasca y de mil locuras de piedraque debe de agradar mucho generalmentey que tampoco dejó de gustarnos anosotros como documento artístico. -¿No andamos hoy comprando aaltísimos precios marcos dorados y otros muebles de estilo barroco? ¿No estáhoy de moda lo Pompadour y hasta lo Dubarrytanto como ayer estaba lo gótico yanteayer lo pagano? -¡Pues ya hemos absuelto a los Churrigueras y susdiscípulossi no como doctrina y norma del artecomo hecho consumado ydato históricoy con la condición de que no vuelvan!

En dicha fachada había dos excelentes bustos de Carlos IV y de María Luisaejecutados por uno de los más insignes entre los varios grandes escultoresespañoles que han llevado el apellido Álvarez. Refiérome a D. ManuelÁlvarezllamado comúnmente el Griegohijo también deSalamanca y autor de las cinco hermosas estatuas de la Fuente de Apolo y lasCuatro Estaciones que embellecen el Salón del Prado de esta coronadavilla... -Pues bien: los tales bustos fueron derribados y destruídos en no séqué asonada popularsin consideración alguna a su mérito artístico... ¡Ysin embargotodavía hay artistas que no son reaccionarios!

Muchos otros bustos de antiguos Reyes e ilustrados Capitanes hay en lasenjutas de los arcos de dos lados de la plaza; pero valen tan poco comoesculturasy es tan problemático su parecidoque el motín los respetó.-Bastante más que todos ellos nos interesó una sencilla lápida que conmemoraen la fachada de la casa número 19que allí vivió y murióel famoso poeta salmantino D. JOSÉ IGLESIAS.

*

* *

Terminado el examen de la Plaza Mayor atrajeron nuestra vista ydespertaron nuestra curiosidad dos altísimas torres gemelasdominadas por unacúpula y un cimborioy no exentas de majestad y gallardíaque asomaban a lolejoshacia la parte del Sudoestepor encima de las intermedias manzanas decasas.

-¿Qué será aquello? -volvimos a preguntarnos.

-Aquello... -(respondió un bondadoso transeúnteque nos miraba con tantaextrañeza como nosotros a las dos torres)-aquello es la Compañía.

-¡Ahya!... Los Jesuitas...

-Justamente...; la grandiosa Casa de los Padres...

-Muchísimas gracias... -replicó el más liberal de nosotros cuatrolevantando la sesión con un saludo.

Y todos nos dirigimos allá resueltamente.

Perono bien salimos de la Plaza Mayor entramos en una plaza...mínimaque nos enamoró mucho más que la que dejábamos. ¡Tanto nos enamoróque si los hijos del país hubiesen oído nuestras celebracioneslas habríanconsiderado irónicas y burlescas!

Porque se trataba de una plazoletilla triangularde irregulares líneas yviejo y abigarrado caseríodonde no había dos balcones igualesni dosedificios simétricosni monumento alguno bueno ni malo; nadaen finquefuese eleganteordenadolujosoo tan siquiera limpio. ¡Y en estoprecisamente consistían su belleza artísticasu encanto poéticosu colorhistórico!

El Corrillo de la Hierba se llama aquel sitio. -Se lo recomiendo atoda persona de buen gusto que vaya a Salamanca. -Verá allí aglomeraciones decasas viejascomo las que figuran en las decoraciones teatrales o en loscuadros referentes a la Edad Media; verá allí un variado y grotesco repertoriode balconesalerosguardapolvos y barandajes sumamente característicos; verápuertas chatasparedes barrigonasventanas tuertaspisos cojos y tejados conla cabeza dada a componercomo no los encontrará en ninguna otra parte. Y ¡quéescenas localiza en aquel sitio la imaginación! ¡Qué fondo aquel para unlienzo que representase el célebre motín en favor de los Comuneroso lassangrientas riñas a que dio ocasión D.ª María la Bravao unade aquellas temerarias revueltas contra los Francesescoronadas luego de gloriapor la batalla de Arapiles!

Además de los multiformes tenduchos que rodean la plazuelay que le añadenanimación y fuerza dramáticaveíase a aquella hora una infinidad de puestosamovibles o matutinos; es deciruna multitud de lugareñas sentadas enel suelocon su cesta de huevos al ladoy rodeadas de pollospavos y gallinas.-Aquellas mujeresvestidas con pesadísimos dobles refajosy liadas en unaespecie de mantaparecían montones de lana de vivos coloresde cuyo fondosalían pregones tan agrios y desapacibles como el cacareo o los graznidos delas propias aves pregonadas.

Agréguese a esta algarabía el disputar de los hombreslos gritos de losmuchachosla charla de las criadas que hacían la comprael ruido de lostalleresel son de unas campanas vecinas que tocaban a niño muertolos perrosladrandolos pobres pidiendo limosnabestias cargadas que iban y veníany elcorrespondiente vocear del que las arreabay se formará juicio aproximado del Corrillode la Hierba a las diez de la mañana de un día de octubre del ya casioctogenario siglo XIX

De buena gana nos hubiéramos estado allí hasta las once; pero las torres dela Compañía seguían llamándonosy no era cosa de desairarlas cuandoalguno de nosotros acababa de cobrar en Madrid fama de jesuita. -Continuamospuesnuestra marcha en aquella direccióntomando por una solitaria callequecreo se llama de Sordolodo.



 

- VII - La Casa de las Conchas. -Iglesias y Colegio de la Compañía deJesús. -Más iglesias y palacios

Desde que penetramos en aquella calleSalamanca tomó a nuestros ojos unnuevo aspecto. -Ya no era la señorona del siglo pasado representada por la PlazaMayor; tampoco era la revoltosa ciudadana del siglo XVIque gritaba yluchaba en el Corrillo de la Hierba: ya era una dama góticatan severacomo triste; mucho más tristea decir verdadque en la Calle de Zamora.

La en que acabábamos de entrar y las adyacentes eran angostas y torcidascomo anteriores al uso de los coches urbanos: blasones nobiliarios y portadasartísticas de la Edad Media adornaban sus ruinosas casasy un silencio demuerte servía allí de melancólico acompañante a la romántica soledad. -Niuna sola tienda profanaba aquellos portales. No se veía alma viviente ni enrejas ni en balcones. Dijérase que en tal barrio no vivía criatura humana.Parecía aquellomás que realidad de los tiempos presentesengendrofantástico de un poeta de 1838de un Esproncedade un Zorrillade un GarcíaGutiérrez.

Salimos al fin frente por frente del Colegio de la Compañíayya nos disponíamos a estudiar la enorme y suntuosa fachada de su iglesiacuando reparamos que en la acera opuesta se alzaba una de las maravillasarquitectónicas más célebres de Salamanca; uno de los monumentos que íbamosbuscando ex-profeso en aquel viaje; uno de los palacios más bellos ysingulares que nos ha legado el siglo XV. -Me refiero a la Casa de lasConchas.

Nosotros la conocíamoscomo todo el mundopor la fotografía y por elgrabado: nosotros habíamos contado muchas veces con el dedo sobre el papel laselegantísimas conchas de piedra que cubren su extensa fachada... Perohay que ver el edificio en el originalcon su color y su tamañoparaformar completo juicio de su gentileza y hermosura. Hay que verpor ejemplolasombra natural que proyectan las abultadas conchasheridas por elsolsobre la dorada piedra del pulimentado muro: hay que ver las cuatropreciosas ventanasdos de ellas muy parecidas a ajimeces árabesqueinterrumpen a largos trechos la planicie de aquellas paredes: hay que veraquellas esquinasde afilada y correctísima aristacomo si fuesen de bruñidoaceroy de las cuales se destacancampeando en el airebellísimos escudos depiedraque son otros tantos primores artísticos: hay que veren finaquellasotras grandes conchas de hierro que cubren a su vezpor vía de clavosla granpuerta de entraday el precioso herraje de aquellas melodramáticas rejas(perdonadme el adjetivo)y aquel gran Escudo Real que preside la fachaday todos aquellos perfiles aristocráticos y piadosos que ennoblecen el exteriorde tan poético palacio... -Ya he dicho que data del siglo XV. Así lo revela suarquitecturacuyo conjunto es gótico decadente con detalles platerescos; yasí lo indican también el yugo y el haz de flechasblasón especial de losReyes Católicosque se ven en el mencionado Escudo Real.

Las conchas que ostenta todo el edificio significan que el que lomandó construir era caballero santiagués y que había ido tenía hecho voto deir en peregrinación a Compostelaasí como los escudos con cinco lises queadornan las esquinas y la espalda del palacioprueban que el tal santiaguéspertenecía a la poderosa y esclarecida familia de los Maldonados de Salamanca.

Yen efectola Casa de las Conchas fue primero de losMaldonadosseñores de Barbalos; luego la heredaron los Marqueses deValdecarzanay hoy la posee el cinco veces Grande de España Conde de SantaColomaen su calidad de Conde de las Amayuelas.

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Por ciertoy perdonadme la digresiónque Francisco Maldonadoel célebre comuneroel compañero de Bravo y de Padillael degollado del gran cuadro deGisbertno pertenecía a la rama principal de la familia mencionadade la cualera jefeaunque tampoco dueño de la Casa de las Conchasun D. PedroMaldonado y Pimenteltambién afecto a la causa de las Comunidadesdel cual meparece oportuno decir aquí algunas cosasde todos sabidaspor si hay alguienque las tenga olvidadascosa que a mí me acontecía no hace muchas horas...

Notorio es que Salamanca acudió en auxilio de Segovia contra el alcaldeRonquillocomo casi todas las ciudades castellanas. Principió en Salamanca lacosa por un gran motín (¡indudablemente estalló en el Corrillo de laHierba!) durante el cual quemó el pueblo una casa del mayordomo delterrible Fonsecaarzobispo de Santiagoderribó otras muchasy arrancó lasvaras a las autoridades. En tal coyunturael poderoso D. Pedro Maldonado yPimentelcreyendo que los victoriosos amotinados no podían hacer nada bueno enSalamancay sí se lucirían muchísimo yendo en auxilio de los Comunerosformó con ellos una crecida huestey los llevó a luchar contra losimperiales. Los salmantinos lidiaron en diferentes jornadas con varia fortunaque se les declaró al fin totalmenteadversa en los campos de Villalar. Allado de Maldonado Pimentelo mejor dichoen las filas de su gentepeleóallí como bueno otro Maldonadoalgo pariente suyo y también hijo deSalamancay ambos cayeron prisioneros después de su derrota. -Fueron entoncescondenados a muerte los principales cabecillas o jefes de Comuneros; pero comoel D. Pedro Maldonado Pimentel tuviese parentesco con el famoso Conde deBenaventeconsiguióse que el otro Maldonadoconocido por el de la calle delos Morosmuriese en lugar suyo con Bravo y con Padillacual si estebárbaro ardid pudiera deslumbrar a la opinión pública... ni aun en tiempos enque no había periódicos. Y al cabo sucedió que los imperialesdespués deguardar encerrado algunos meses al Maldonado Pimenteldiéronse cuenta de quenadie había sido engañado con la sustitución referiday tuvieron quedegollarlo tambiénme parece que en Simancasun año después que a suhomónimo. -Por manera que el insigne D. Pedro trocó por un año de vida lossiglos de popularidad que ha disfrutado y disfrutará todavía muchísimo tiempola memoria del pobre D. Franciscoy el alto honor de figurar en el mencionadocuadro de Gisbert.

Conque volvamos a la Casa de las Conchas.

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La puerta estaba abierta; llamamossin embargoy no nos respondieron...-¿Qué hacer en tal apurosabiendocomo sabíamos por la fotografía y elgrabadoque el patio era bellísimo?

Perdone el Sr. Conde de Santa Coloma: el partido que tomamos fue colarnos derondón en su casabajo la salvaguardia de nuestras buenas intenciones...

¡Y qué patio vimos! -Su estilo podía calificarse de mixto de gótico ymudéjar: las líneas generales tenían más de mudéjares que de otra cosa; enlas ventanas y demás pormenores predominaba lo gótico. -De una o de otrasuertetodo era allí gallardoprimoroso y del mejor gustocausando verdaderoasombro la prolijidad y esmero de su ejecución. Baste decir que la dura piedrasemejaba trenzados de cuerdascomo si fuese cáñamoy hasta calados deencajescomo si fuera lino...

De buena gana hubiéramos llevado más adelante nuestra exploración; pero nonos atrevimos a tantoy salimos de aquella interesantísima casa como habíamosentrado en ella: llenos de respeto a su carácter señorial y religioso y deadmiración a sus bellezas artísticas.

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Desventajosa en sumo grado para la arrogantísima Iglesia de los Jesuitas(quecomo he dichose alza frente a la Casa de las Conchas)esla transición de un edificio a otro. Todo lo que el caballeresco palaciogótico tiene de finodelicado y como espirituallo tiene de pesadorudo ymeramente corpóreo el enorme templo greco-romano que erigió allí laCompañía de Jesús. Y aún todavía fuera menor tal desventajasi el estilopagano de la católica iglesia se distinguiese por su pureza y corrección...(queentoncesya sería cuestión de gusto o de escuela entre clásicos yrománticos); pero acontece que este suntuoso templo es barroco dentro desu mismo estilodado que pecó desde su origen contra las reglas clásicas yluego sufrió el pernicioso influjo de los peores tiempos de la arquitecturaneogentílica.

Pero ¿a qué cansarme en explicar lo que ya tiene su nombre propio? -Estaiglesia de la Compañía es un nuevo ejemplarsumamente característicode la que hoy se llama en las Academias Arquitectura Jesuítica bien queexceda en majestad y hermosura a cuantas erigieron los discípulos de Loyola enEspañaPortugal y América.

Resumiendo: el templo de que tratamos sólo es grandioso por el grandormaterial de su tamaño y por los tesoros que representan tantísimasdisformes piedras como se ven empleadas en su estupenda escalinataen unaportada inmensaen dos recias y vistosas torresen una ingente cúpulacoronada por altísimo cimborioy en infinidad de estatuasagujasescudosbolasmoldurasbalcones y ventanas; que de todo hay en aquella fachaday todogigantescodescompasadodescomunal...

La Iglesia y Colegio de la Compañía fueron fundados por Felipe III yMargarita de Austria. Ambos edificios ocupan más de 20.000 metros cuadrados.Para construirloso sea para explanar el terreno en que se alzanse derribarondos iglesias y tres manzanas de casassuprimiéndose dos calles enteras. -Porcierto que la Casa de las Conchas se vio en peligro de venir también alsueloy quesi no se consumó semejante atentadodebiósesegún unosalvalor cívico y tradicional cultura de los hijos de Salamancaysegún consejavulgara lo inadmisible de cierta humorística e indecorosa condiciónque nocreo llegara a formularse...

En el Colegio hay habitación para 300 misionerosy todos los salonesaulasy demás dependencias de una verdadera universidad...

En fin: un portero nos dijocomo supremoencomioque las llaves de toda lacasa pesan diez y nueve arrobas... -¡Qué español rancio es este criterioestético!

El interior de la iglesia no es tan grande de tamaño ni tan ostentoso deforma como hace presumir su exterior. De orden dóricoy sólo rico en vulgaresretablos churriguerescosresulta frío e insignificante. Únicamente llamaallí la atención el Retablo del Altar Mayorpor lo enormecolosal ycomplicadísimo de su estructura. Puede decirse que es una tempestad de pino yoroal par que un motín contra las reglas arquitectónicas. En los fustes delas que no sé si llamar columnasse ven enredadas hojosas vides detamaño naturalcon sus racimos correspondientes; todo ello dorado y luegobruñido. Las gigantescas estatuas de los cuatro Evangelistasque tambiénforman parte de la composición parece que cruzan un páramo en día demucho viento: ¡tan infladas y revueltas están sus vestiduras!

Arrodillada en medio de aquel solitario templo vimos a una guapísimaperegrinademasiado hermosalimpia y elegante para penitenteocuando menospara excitar ideas de penitencia. Apoyábase en el báculo; pendía el ampliosombrero sobre su espalda de cariátidey tenía fijos en el altar mayor unosgrandes y relucientes ojos que parecían dos soles negros... -Comedia o tragedia(yo creo piadosamente que sería lo último)aquella actitudaquella santavestidurael lugar de la acción y nuestras propias circunstancias nosinfundieron respetoy ni nos curamos de preguntar a nadie quién era laperegrinani hemos vuelto a hablar de ella desde entonces...

Y es cuanto recuerdo de la mejor casa que los Jesuitas tuvieron en España.-Esta frase no me pertenece: se la oí al ya difunto P. Manrique. -Por mi partedebo añadir que Salamanca debía tal desagravio a San Ignacio de Loyola; pues(como ya veremos más adelante) el celebérrimo fundador de la Compañía de Jesúsfue procesado y estuvo preso en la ínclita ciudad del Tormes.

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* *

Libre nuestra atención del poderoso atractivo de la Casa de las Conchas yde la Iglesia y Colegio de los Jesuitas volvió a fijarse en elcarácter poético y artístico de aquel histórico barrio. Pero lo que ya nosasombraba en él no era tanto su aire de vejez y de romántica melancolía comola grandeza monumental que siguió desplegando a nuestros ojos.

Calle de la Compañía se llama la que comienza en los edificios citadosyasí ella como todas las plazuelascalles y callejas inmediatasse componende una sucesión de altas construcciones de piedrao sea de una no interrumpidaserie de palaciosde iglesiasde conventosde colegios y de casasseñorialesque nos infundía respeto y veneración. Todo era allí monumentocomo en algunos barrios de FerraraPisa y Florencia. Por todas partesalzábanse padrones de historia militarde devociónde aristocracia o decienciasegún la arquitectura y. destino de cada edificio. -¡Oh! No podíamosnegarlo: estábamos en la Atenas castellana: estábamos en Roma la Chica.

¡Doquier piedrasilencio y soledad! Mas esta soledad no era ya medrosa comola de las ruinas o la de los cementerios: era plácida y augusta como la de losclaustros. Cierto que nadie pasabani parecía haber pasado hacía muchotiempopor aquellas nobilísimas calles: certísimo que altas hierbas crecíanentre las losas y guijas del empedrado...; pero no sé si la presencia detanto escudo de armas como adornaba las esquinaslas fachadaslas puertasloscanceleslos balcones y las rejas de temploscolegios y palacioso si lo bienconservados que se veían hasta los más menudos detalles arquitectónicos decada página de piedrao si la índole y forma cristianas de aquellosmonumentosles hacían aparecer vivossubsistentesmilitantes como lascerradas ermitas que conservan su campanacomo los mudos conventos en cuyaportería arde por la noche una luz ante la imagen de Maríao como losdesnudos árboles del inviernocuando se ve que sus ramas se doblanpero no sequiebranal impulso de los huracanes...

¡Ah! sí... Salamanca no representa una edad pasada o una raza muertacomoacontece con muchas ciudades ricas en monumentos gentiles: Salamanca existetodavía con toda su antigua vitalidadaunque en estación tan desfavorable. Yexisteporque no ha caducado enteramente la civilización a que debió su vida;porque los ideales de que son noble símbolo sus iglesias y colegiossiguenimperando en la Nación que reconstruyeron los Reyes Católicos; porqueya queno dentro de las viejas murallas que besa el Tormesa lo menos en los flamanteshoteles del ensanche de Madrid se perpetúancon sus antiguos blasoneslasfamilias aristocráticas que levantaron aquellos palacios que nosotros íbamosviendo; porque subsistenen finla Religión cristianala Monarquíaespañolala Nobleza de Castilla y hasta las democráticas Leyes patrias quedefendieron las Comunidades; es decirtodos los veneros de la grandezasalmantina.

Si todo esto desaparecieseSalamancapor muy bien conservadosque guardasesus monumentosno pasaría de ser un cadávercomo Nínive o Pompeya.

Pero dejémonos de discursosy enumeremossiquier rápidamentelas cosasque vimos aquella mañana antes de regresar a la fonda.

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* *

En una esquina próxima al Colegio de la Compañía leímos en letras de oroy sobre marmórea lápida que allí vivió el gran poeta Meléndez Valdés.

Más abajo descubrimos la que un azulejo denominaba Plazuela de SanBenitola cualmás que plazaparecía el compás de una Cartuja.-Tampoco había allí gente. Lo único que allí había era una hermosa iglesiaconsagrada al Santo que da nombre a aquel lugar; iglesia quesegún supimosluegohabía servido además de panteón a la familia de Maldonadocuando eralícito dormir el sueño eterno al pie de los altareso sea en tiempos en queno se anteponía a todo la higiene.

Después fuimos hallando muchas casas góticas o platerescasen cuyaslindísimas portadas se veían grandes escudos que nos indicaban la familia aque pertenecían o habían pertenecido. -El sol de los Solíslas cincolises de los Maldonadosysobre todolas estrellas de losFonsecasabundaban más que ningún otro blasón.

Y aquí debo apuntar que la casa de Fonseca fuedurante siglosla máspoderosa de Salamancaasí en lo civil como en- lo eclesiásticoy queapartede sus grandes guerrerosla hicieron célebre en toda la cristiandad aquelseverísimo Arzobispo de Santiago y Patriarca de Alejandría de que tanto hablanlas historiasy otro Arzobispo de Santiago y de Toledohijo suyoa quiendebieron los salmantinos importantísimas fundacionescomo diremosoportunamente.

De la plazuela de San Benito pasamos a otra no menos solitaria y monumentaldenominada del Águilasiendo de advertir quecomo no encontrábamos anadie que pudiese indicarnos el caminoteníamos que guiarnos por la posicióndel sola fin de llegar pronto al hotelpues iba siendo hora de almorzar... ensu reglamento y en nuestro estómago.

En la Plazuela del Águila se eleva un hermoso edificio greco-romanoque colegimos sería la famosa Iglesia de las Agustinasde que tantohabíamos oído hablar en Madrid. -Ni por un instante nos ocurrió penetrar enellasino que dejamos su examen para la tarde o para el día siguientea finde estudiarla con el debido detenimiento.

Pero de un peligro caíamos en otroy cuanto más apretábamos el pasomayores prodigios arquitectónicos nos salían al camino tratando dedetenernos...

De la Plaza del Águila pasamos a la de Monterreyy nosencontramos frente a frente del magnífico palacio de este nombreque es otrade las maravillas de Salamancasegún podéis ver en los escaparates de losfotógrafos de esta villa y cortey que sirvió de modelo para el PabellónEspañol de la Exposición de París de 1867.

Huímospues...bien que jurándonos volver al cabo de pocas horas. -Y nohuíamos ya solamente para que no se enfriara el almuerzosino porque nosaturdía aquella rápida sucesión de emocionestanta nueva bellezatantapoesíatanta historiatanto portento de diverso orden como llamaba nuestraatención por todas partes y a un mismo tiempo. -¡Necesitábamos descansarhacer algunos apuntesdescargar nuestra memoria!...

Llegamosal final hotel... -Y considerando yo ahora que mis lectoresestarán también necesitados de algún reposopongo punto a este capítulodejando para el siguiente el hablarles del almuerzo y de otras cosasinteresantísimasninguna de las cuales (dicho sea entre paréntesis) tendránada que ver con la Arquitectura.



 

- VIII - La Plaza de las Verduras. -La frontera de Portugal. -El Rey de losTíos. -Un traje de charra. -La Calle de la Rúa. -La Universidad

Del almuerzo que nos aguardaba en la fonda debo decirno como dato oficiosoy trivialsino para instrucción de los viajeros que vayan a Salamancaquenada tenéis allí que temery sí muchos goces que prometerospor muygastrónomos y delicados que seáis. -El Hôtel del Comercio seencargará de no desmentirme.

¡Qué tortilla! ¡qué truchas! y ¡qué jamón! y ¡qué peras... decristal! (Este era su nombre). -Lo únicomedianejo fue el vino...;pero a bien que nosotros teníamos todavía en nuestra despensa ambulanteno delo nuevo (que dice el marido de Inés en los versos de Baltasar deAlcázar)sino de lo bueno.

Para colmo de satisfacciónalmorzamos en muy grata compañía; pues habéisde saber quecuando llegamos a la fondanos encontramos con que nos aguardabanen nuestro cuarto aquellos antiguos amigos quesegún indiqué en el capítuloprimerotenía yo en Salamanca. Era uno de ellos el distinguido escritor quesuele dirigir preciosas cartas a La Época bajo el pseudónimo de laBaronesa del Zurguen y cuyo verdadero nombre (tiempo es de que losepa el públicoaunque el interesado se enoje de mi locuacidad) es D. RamónLosada. Otro era el erudito cronista de la provincia y aventajado poeta D.Manuel Vilar y Macías. Era el tercero... (no en personapor hallarse algomalomas representábalo un su sobrino) el Dignidad de Chantre de aquellacatedral D. Camilo Álvarez de Castrode quien hablaremos luego. Diré aquísolamente que su sobrino y representanteel presbítero D. Elías Ordóñeznotardó en hacernos conocer cuánto valía por sí propioo sea por su buenainstrucción y buena crítica. Y estabaen finallí el menor de los dosdiscretísimos hijos y herederos del talento de Losada... En cuanto alprimogénitotambién antiguo amigo mío (pues lo conocí cuandotodavía no le apuntaba el bozo)hallábase en el campo con su señora madre.

Pero ¿cómo habían sabido aquellos señores (a quienes pensábamos ir a verdespués de almorzar que estábamos en Salamanca? -El caso había sido muysencillo: -un madrileño que nos conocía de vistapero que no nos tratabanosvio llegar a la Estación; el madrileño se lo dijo a un compañero suyo deoficinaque era amigo mío; el amigo míoque sabía mi intimidad con Losadafue a casa de éste en nuestra busca; Losada envió enseguida recado al Chantrey a Villar y Macíasy organizóse en el acto una batida general por todas lasfondas y casas de pupiloscomenzando por el Hôtel del Comercio.

-¿De modo (exclamamos nosotros)que ni Frontaura ni su policía sabennuestra llegada a Salamanca?

-Creemos que no; peroaunque el Gobernador la supierano podría acudir austedes hasta las dos de la tarde. Hoy es el cumpleaños de la reina D.ª IsabelIIycon tal motivohay besamanos en el Gobierno civil; omejor dichoelGobernador recibe corte. -Si quieren ustedesnosotroscuando vayamos a larecepciónle diremos que están aquí.

-¡De manera alguna! Nosotros debemos procurar que Frontaura ignore nuestrallegada a su ínsulaa fin de sorprenderlo y de poner en solfa a susesbirros e inquisidores.

-Pues entonces optamos por no asistir al besamanos oficialy luego iremoscon ustedes a ver a Frontaura.

-¡Admirable ideal! De este modo podrán ustedes hacernos el obsequio deacompañarnos ahora mismo a visitar la Universidad...

-Con muchísimo gusto...

-Pues andando.

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* *

Ya que este capítulo ha comenzado en estilo familiary que son muchas lasintimidades en él referidasaprovecho la ocasión de decirospara que nosentendamos mejorque mis tres compañeros de viaje eran: un ex ministro deHaciendamuy aficionado a las Bellas Artes y competentísimo en ellas y enotras muchas cosas; un ex diplomático y ex consejero de Estadodado a laarqueologíaa la numismática y a la indumentariael cual conoce por sunombre a todos los baratilleros del Rastro de Madridy uno de nuestros másafamados pintoresque ganó en la Exposición Nacional de hace algunos años elprimer premio de Pintura de Historia.

Pues bien: este pintor y yo declaramosal salir del Hôtelquenosotrospor razón de oficioteníamos obligación de estudiarno sóloobras de artesino costumbrestipospaisajes y otras escenas pictóricas onovelescasy quepor consiguientesin perjuicio de ir a la Universidady a todos los edificios monumentales de Salamancadeseábamos contemplartambién los sitioslas perspectivas y los cuadros naturales máscaracterísticos de la ciudadañadiendo (para que el ex ministro y el exconsejero comprendiesen bien nuestra pretensión) que en el Corrillo de laHierba nos habíamos quedado con hambre de aprendernos de memoria aaquellos tíos o sea a aquellos vendedores y compradoresy susvestimentasadornos y mercancías.

Nuestros compañeros de viaje hallaron muy justa esta demandayen suvirtudlos bondadosos salmantinos que a todos nos servían de cicerone nosprometieron hacernos dar cuantos rodeos creyesen interesantesaunquetardásemos mucho tiempo en llegar a la Universidad.

Principiaronpuespor llevarnos a la Plaza de las Verduras contiguaa la Mayorno sin que antesal pasar nuevamente por ésta (y prescindiendo yade aficiones y leyes arquitectónicas)nos detuviésemos a mirarla con ojos deamantes de la Pintura y de la Poesía; y a fe que nos maravilló sobremanera yarrancó celebraciones generales el pintoresco efecto que hacía la proyecciónde los verdes árboles sobre la dorada piedra de arcos y fachadasasí como elrecorte de estos mismos dibujos monumentales sobre el cielo azul y purísimo deaquella hermosa mañana de otoño...

Pasamos entonces a la Plaza de las Verduras.

La Plaza de las Verduras extensísimamuy desniveladade trazado irregularcon grandes y viejos edificios históricosy con otrosvulgares y feísimosviejos tambiénnos pareció una amplificación del Corrillode la Hierba. Su lado más largo y más alto estaba todo lleno de puestosde frutaslegumbres y otros comestibles. Veíanse allíen lechugaspimientosescarolascardosacelgas y coliflorestodos los verdes de lapaleta de nuestra madre Naturamientras que las peraslos melocotoneslosnísperoslos tomateslas manzanaslas uvaslos higoslas naranjaslasgranadaslos limones y otros frutosostentaban variados colores y despedíanricos aromas.

Nada hay más hermoso ni agradable en el comercio (a lo menos para mí)queestos bazaresvulgo mercadosen que se venden la inocencia y hermosuranaturales y la eterna verdad campesina... Allí no había falsificaciónviolencia ni engaño alguno: aquellas manzanas eran manzanas; aquellas uvas eranuvas; aquellos higos eran higosy todo aquello habla brotado amorosamente delseno de la tierra para alimentar al hombre. -En comparación de los puestos defrutas y legumbres¿qué son las carniceríaslas pescaderíaslas tiendasde caza y los primeros de latas llenas de conservas? -¡Cementerioscampos debatallalosas de hospital; algo que representa la muerte en lugar de la vida!-¡Ah! ¿Por qué no se contenta el hombre con ser herbívoro?

Y ¡qué color (pictóricamente hablando)o qué variedad de coloresfuertes (para decirlo con más claridad) en los trajes de vendedoras yvendedoresde compradores y compradoras! -¡Cuánta ropaa principios deOctubre! ¡Cuánta lana! ¡Qué refajosqué mantasqué capasqué capotesqué anguarinas!

Por el abrigo y color generalasí como por el dibujo o hechuralaindumentaria de aquellasgentes recuerda a León y a Galicia. Y es que laprovincia de Salamanca forma ya parte de aquel triángulo Noroeste de nuestraEspaña por donde no se va a ninguna parte. -Por Andalucíaque es otrorincónomejor dichootro cujón de Europa (subrayo esta palabraporque todavía no está en el Diccionario)se va a Áfricase va a Américase ha ido a Filipinas... Así es que allí no se detiene nada; allí no hayremanso; allí corre el tiempo; allí cambian las modas. -Pero en el cujón Noroestede la Península no circula el aire de las mudanzas: en él se estaciona todolo mismo las modas que los sentimientos; cosa quepor idéntico motivoacontece también en otro país de análoga situación: en la Bretaña deFrancia.

Y no se me diga que por Salamanca se va a Portugal... ¡La frontera lusitanaes peor que la del agua! ¡Es una frontera de hielo! -El Miño resulta másanchomás hondo y más amargo que el Océano.

Volviendo a las salmantinas ruralesdiré quemás que sus refajosamarillos y sus pañuelos en la cabeza (toilette frecuente en España)llamó nuestra atención una manta larga y angostade mucho abrigo y vivísimoscoloresque llevaban sobre los hombros y luego cruzada sobre el pecho. Estaespecie de schal oriental se llama la sayaguesa porque provienedel pueblo de Sayagoen la limítrofe provincia de Zamora.

Las salmantinas tienen renombre de guapas y valientes. -Lo primero puedoasegurarlo: en la Plaza de las Verduras había más de unarefajona que nada habría perdido en aligerarse de tres o cuatro arrobas delana. Por lo que toca a su valentíaya Plutarco la calificó de heroicaalcitar el denuedo con que libertaron a sus padreshermanos y maridospresos enpoder de Aníbaly yo debo añadir que hechos posterioresy aun de este siglodemuestran que las matronas del Tormes no han degenerado de su antigua pujanza.-Pero no se deduzca de este párrafo que a mí me gustan las mujeres valientes:yo creo (o creía cuando pensaba en estas cosas) que uno de los mayoresencantos de las hembras es la pusilanimidad.

Y basta ya de verduleras.

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Desde el Mercado nos dirigimosdando un rodeohacia la Calle de la Rúacuyo anticuado aspecto habíamos oído celebrar mucho; peroantesal pasar por cierta solitaria plazuelatuvimos que hacer otra parada paracontemplar a dos notabilísimos personajes querodeados de gran número debestias y de montones de costales llenos y vacíoscontaban dinero a la puertade una vetusta casacomo si en ella acabasen de comprar o de vender trigocebadamaíz o cosa tal.

Eran dos charrosquiero decireran dos soberbios ejemplares de lamás peregrina singularidad social e indumentaria de esta tierra. Eran doshombres colosaleshermososcon aire de muy ricosvestidos suntuosísimamentecon chaqueta y calzón corto de terciopelo negro y chaleco de raso azultodoello muy adornado de gruesos y pomposos botones de platay con unas camisas tanbordadasrizadas y llenas de primoresque cada pechera representaba el trabajode seis años de una comunidad de monjas. -Cualquiera de aquellos dos arrogantesy espléndidos rústicos habría sido llamado con razón El Rey de losTíos... Yen efectopor su corpulenciapor su lujo y por su inocente ycómica ufaníahabía en ellos mucho del pavo real.

La Baronesa del Zurguen nos dijo que eran dos charros deprimeray que debían de proceder del campo de Ciudad-Rodrigotierra clásicade tales prójimos nuestros. -En Salamanca los hay también. Casi todos loslabradores de la Puerta de Zamora visten de charrocon más o menosostentacióny en el Ayuntamiento de la aristocrática ciudad del Tormes hay siempreun concejal de tal clasecon su traje y todo. -Los ya dichos clásicosdel campo de Ciudad-Rodrigo se hablan de vos muy formalmente.

El mismo Losada nos invitó entonces a llegarnos a su casaque no estabalejosy nos enseñó un traje completo de charracuidadosamenteguardado en antiquísimo cofrey causáronnos asombro el lujo y el gustoverdaderamente regiosde aquellas vestiduras. Pañosterciopelos y rasosrecamados y bordados de oro con tanta gracia como profusión; encajestulespreciosas cintasricas joyas y otros accesorios de gran mérito y costecomponían aquel raro uniforme femeninoque me recordó los trajes que lasjudías ricas sacaban a relucir los sábados en Tetuán.

Ya propósito¿qué son los charros? -¿No se diferenciandel resto de los españoles más que en la ropa? ¿Constituyen raza aparte?¿Tienen alguna organización social íntima y secreta? -Yo no lo séni me heacordado de preguntarlo en Madrid a personas más leídas o instruidas que yo.Pero es cosa que debe de constar en muchos libros... -Ya lo averiguaré con eltiempo; ysi nome moriré con esta dulce ignoranciaque tanto campo deja alas suposiciones de mi fantasía.

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En el ínteriny no sin grande emociónseguíamos marchando hacia laveneranda Universidadquecomo todos sabéises una de las mayoresglorias de España.

Peroantes de darle vistaaun nos detuvimos un poco en la Calle de laRúadigna por todo extremo de su renombre. -Yo no recuerdo haber pasado enpueblo alguno por calle que tenga tanto carácter de autenticidad secular; dondetan íntegros e intactos se vean los antiguos usos y costumbresdonde tan vivay patente se toque la España de la Edad Mediano ya representada por mudosmonumentos ni aislados edificiossino por las tiendas y por los talleres quesiguen abiertos al público; por las mercancías que en ellos se venden o seelaboran; por la disposición de sus escaparatesmostradores y armarios; porlas industrias allí fehacientes; por todas las casassin excepción algunadesde las de aspecto señorial hasta las más humildes y vulgares; por susvidrierasvisilloscortinasesteras y zarzos; por los muebles en activoservicio que se columbran en algunas salas bajas; por el colorel empedrado yhasta los transeúntes de la misma calle; por todoen finlo que es su estadopresentesu movimiento actualsu existencia social de hoy...

Abundaban en aquella calle las tiendas de filigranas de plata y orotrabajadas éstas del propio modo que en tiempos de la Reina Católicay habíatambién bastantes librerías... -¡Librerías en Salamanca! ¡Era de esperar!Estábamos en la patria del saber... -Pero ¡ay! ya dista mucho el comercio delibros de Salamanca de lo que fue antiguamente... Yo he leído quecuando elfamoso D. Antonio Agustín era estudiante (él mismo lo refiere)había en laciudad 52 imprentas y 84 librerías.

En todo lo demásnosotros cogíamos intacta y con el polvo de los siglos ladecrépita Calle de la Rúa. Y no sólo aquella callesino el resto deSalamanca; pues es de advertir que éramos sus primeros visitadores después dela inauguración del ferrocarrila que asistieron Su Majestad el Rey y sucomitiva... Aún no se había profanado nada por insubstanciales curiosos; aúnno se había alineadorevocado ni hermoseado cosa algunadefiriendo alas críticas de los doctores madrileños de ornato público a la moderna; aúnSalamanca era Salamanca... ¡Quiera Dios que continúe así todavía!

Pero basta ya de humoradas y de bromas. Descubrámonos y saludemos... Hemosllegado a la Universidad.

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Más que un edificiola Universidad de Salamanca es un barrio de laciudad.

Altas y simétricas construccionesde varia y magnífica arquitecturaforman tres lados de una extensa plaza cuadrilonga. Todos aquellos noblesalcázares dependen de la Universidad propiamente dichacuyo granpalacioseparado de los demás por el angosto paso de una calleocupa elcuarto lado y preside majestuosamente aquel Foro de las ciencias.

Pálido y débilcomparado con la realidadserá siempre cuanto se diga enelogio de la bellísima fachada del Capitolio de la sabiduría. -Hállaselabrada en el más primoroso y delicado estilo del Renacimientoy parece unaenorme filigrana calada en piedra por los plateros de la calle de la Rúaparece un trabajo chino de marfilparece la mística puerta de algún lugarsanto. Benvenuto Cellini se hubiera enorgullecido de cincelar en oro unacreación semejante. Los árabes que bordaron la Alhambra habrían declaradotambién que sus mejores templetes y camarines no excedían en finurasuntuosidad e idealismo a tal maravilla del arte cristiano.

Gloria de los Reyes Católicos es aquella página de piedray así lopregonan los bustos de Fernando y de Isabel que ocupan un gran medallónsobre la puerta principal; así lo confirma el venerable escudo de sus armasyasí lo reza terminantemente una leyenda o rótuloque dice en griego: « LosReyes a la Universidady la Universidad a los Reyes».

En los amplios muros de los otros edificios que forman la plazaesto esenlas paredes de las vastas y monumentales dependencias universitarias delHospital de Santo Tomás para el socorro de estudiantes pobresy de lasEscuelas Menores o Instituto (cuya linda fachada es plateresca)vensedesde el suelo hasta muy grande alturalos infaliblesclásicos letrerosencarnados y los tradicionales vítores en abreviatura que escribió elentusiasmo estudiantilen siglos ya pasadoscon motivo de tales o cualesreñidas oposiciones...

Al leerlosparecíame estar en aquellos tiempos de ruidosísimascontroversias escolásticascuyo estrépito llenaba toda la naciónpreocupando y agitando lo mismo a los eclesiásticos que a los seglaresasí alos plebeyos como a los nobles y a los mismos Reyes; y aun recordaba que en miniñez figuré en algún bando de seminaristas en pro o en contra de este oaquel opository escribí también con almagre rótulos como aquéllos...-¡Ay! Pasó ya la boga y la importancia de tales lizascomo antes habíanpasado las justas y los torneosy como pasarán sin duda algunacuando lesllegue su horaestas empeñadas luchas electorales y parlamentarias que hoyapasionan tanto a los pueblos... Lo que nunca pasará ni cambiará es el fondode las cosas humanasque siempre resulta el mismo: ¡vanidad y discordia condiferentes nombres o pretextos!

En medio de aquella plazacompás o patioy dando frente a la Universidadálzase desde la primavera de 1868 la Estatua de Fray Luis de Leóndiscípuloque fue y luego catedráticode aquel emporio del saber. -Por ninguna parte seveía alma viviente. No sé si a causa de la festividad del díao de ser launa de la tardeni fuera ni dentro de la Universidad (según vimosdespués) había nadie que turbara el religioso silencio y melancólica soledadde tan venerandos sitios...

Nosotros nos sentamos al pie de la estatuay nos pusimos a recapacitar en lahistoria y en la grandeza de cuanto teníamos ante la vista. -Nuestra emociónera verdaderaprofundaunánimeypor lo tantosilenciosa... Únicamenteoíamoso creíamos oírsobre nuestra cabezauna gran vozla voz de FrayLuis; que repetía con dulce y formidable acentocomo al salir de la prisión:

«Decíamos ayer...»

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No intentaré en manera alguna contar la historia ni hacer la descripción dela Universidad salmantina. Semejante empeño requeriría un tomo enfolio. Diré solamente las cosas de más bultotal y como vayan presentándosea mi memoria.

Fundó la Universidad Alfonso XIrey de Leónpadre de San Fernando.

Durante mucho tiempo estuvo albergada (¡significativa hospitalidad!) en la CatedralVieja; pero reinando Alfonso XI se emancipó de la dirección del Obispo deSalamanca y se hizo pontificia. Es decirque desde entonces elPapa fue el verdadero Rectorteniendo en ella por Delegado alMaestrescuela de la Catedrala cuya dignidad iba anejo el cargo de Cancelariode la Universidad. Éste era quien confería los grados y ejercía el juzgadoeclesiástico y civil-escolásticocon autoridad real y pontificia. El Rectorno era más que el jefe administrativo y económico del Establecimiento.

Llegó a contarpor término mediounos ocho mil estudiantesy aunrecuerdo haber leído queen algunas matrículaséstos ascendieron a docemil.

En 1569 las Cátedras eran setenta: diez de Cánonesdiez de Leyessiete deMedicinasiete de Teologíaonce de Filosofíauna de Astrologíauna deMúsicauna de lengua Caldeauna de Hebreocuatro de Griego y diez y siete deRetórica y Gramática.

Allí hubo estudiantes de todas las nacionesy muy principalmente ingleses eirlandeses católicosdespués que abrazó la Reforma Enrique VIII. -De estaúltima tierra no falta aún en Salamanca un contingente fijo de escolarescomoveremos después al hablar del Colegio de Irlandeses.

En la Universidad de Salamanca explicaron maestros tan insignes como NebrijaFray Luis de LeónMelchor Canoel BrocenseFray Domingo SotoCovarrubiasetc.y aprendieron los santos siguientes: San Juan de SahagúnSanto Tomás deVillanuevaSanto Toribio de MogrovejoSan Juan de la CruzSan Pedro BautistaSan Miguel de los Santos y el Beato Juan de Rivera. Cursaron también enaquellas aulas los grandes fundadores Diego de Anaya y el cardenal Jiménez deCisneroslos célebres historiadores D. Diego Hurtado de MendozaBartolomé delas CasasZuritaNicolás Antonio y Ambrosio de Moralesel famosoconquistador Hernán Cortéslos sabios escritores Arias MontanoD. AntonioAgustín Chumacero y Saavedra Fajardoy los insignes literatos y poetasCervantesVillegasMeléndez ValdésIglesiasJovellanosCienfuegosQuintana y D. Juan Nicasio Gallego.

Confundida desde hace mucho tiempo la Universidad con la CatedrallosDoctores tienen asiento en el coroy los Canónigos en los actosuniversitarios.

A fines del reinado de Felipe IIesto lo más cerrado del absolutismotodavía se proveían las Cátedras a pluralidad de votos de los estudiantes dela respectiva asignaturae igual procedimiento democrático se empleaba para laelección de Consiliarios.

En la Capilla pontificia de la Universidad no se pedíani sepide hoypor el Obisposino por el Papa y por los Doctores delEstablecimiento.

Cada nuevo Papa dirigía a la Universidad salmantina una cartaespecialparticipándole su elección; y cuando había en Castilla nuevo Reyla Universidad en vez de enviarle Procuradores que le prestasen pleitohomenajese reunía como en Cortespor su propia cuentay le juraba fidelidaddirectamente.

En el claustro de las antiguas Escuelas Mayores vimos una leyenda enque se dice que«congregados por Alfonso X (el Sabio) los varonesmás doctos de aquella Academiase consiguió por último concluir las LeyesPatrias (Las Siete Partidas) y las Tablas Astronómicas».

La Universidad tenía muchos locales o sucursales en la ciudadcon el nombredeColegios incorporados. Entre ellos se contaban cuatro Mayorescuatro Militares (de las órdenes de San JuanSantiagoCalatrava yAlcántara)veintiún Menores y dos Seminarios.

Casi todos ellos ocupaban soberbios edificios monumentales con muchasdependencias. -¡Es decirque toda Salamanca era Universidady lo es todavíay lo será siempre en la mente de las generacionescomo Toledo es su catedraly Granada su Alhambray cada ciudad aquello que le dio vida y grandeza y a cuyasombra amiga nacieron y prosperaron los demás elementos de su esplendor ypoderío!

«Tesoro de donde proveía a sus reinos de gobierno y de justicia»llamó Carlos V a la Universidad de Salamanca; -y eso que Carlos V fue máseuropeo que español.

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* *

Después de contemplar y conmemorar todas estas cosassentados al pie de laestatua de Fray Luis de Leónpenetramos al fin en la Universidad yrecorrimos con profundo respeto aquellos antiguos claustrosdonde se pasearonen la alegre edad de su adolescenciatantos y tantos hombres ilustres.

Admiramos los magníficos artesonados de aquellos techos. Visitamos laCapilla pontificia y en ella adoramos los restos deFray Luis de Leónencontrados hace doce años en las ruinas de su conventode San Agustín (de que ya sólo queda el sitio en la ciudad del Tormes)yguardados hoy en decorosa urna de mármoles blanco y negroque ocupa unahornacina de dicha capilla. -Y del propio modoo sea con igual veneración queya habíamos visto la estatua y la tumba del gran maestrovimosdespués su aula y su cátedra...

El aula tiene los mismos bancos de tosco pino en que se sentaron losdiscípulos de Fray Luis. Dichos bancos se reducen a una viga sin alisarparaasientoy otra por delante para apoyar el libro. Estas segundas vigas estánmuy labradas por los cortaplumas de los estudiantesque han tallado en ellasdurante siglosinicialesfechascruces y caricaturas.

La cátedra es también de pino viejo; pero no nos pareciócontemporánea del autor de la Profecía del Tajo sino mucho másmoderna. -De cualquier modoen aquel paraje fue donde exclamó: «Decíamosayer...» al reanudardespués de largos años de cautiveriosuslecciones de Teología y de Literatura Sagrada.

Mucho hablamos allí y muchísimo más nos quedó que hablar acerca delcélebre agustinode sus inspiradas poesíasde sus hermosos escritos enprosadel error en que se estuvo mucho tiempo creyéndolo hijo de Granadaporhaberlo confundido con el otro insigne Fray Luisy del excelente drama delsegundo Marqués de Geronatitulado Fray Luis de León...

Peroya se había concluido el besamanos; eran las dosy decidimos ir abuscarsin pérdida de tiempoal amigo Frontauraal festivo autor de ElCaballero particularal ingenioso director de El Cascabelal muybien conceptuado Gobernador de Salamancaque nada sabría (tal ilusión noshalagaba por lo menos) de nuestra estancia en la capital de sus dominios.

- IX - Las Dos Catedrales. -El Convento de Santo Domingo. -El Tormes. -LaArcadia Salmantina. -Una visita a la antigua Española

¡Maldición! (como diría un poeta romántico).

¡Frontaura lo sabía todoy sus polizontes nos buscaban por Salamancahacía ya dos horas!

Grande fue el regocijo del famoso escritor al encontrarse con gentemadrileña. En seguida resigné el mandopor decirlo así-y se agregó anuestra correría artístico-poéticacuya dirección en jefe llevaba Losada.

Estuvimospuesjuntos toda la tardey juntos anduvimos más de dos leguaspor temploscalles y plazas... y hasta por el campoa pesar del mucho fríoque había vuelto. (Ya propósito de fríodiré que los vientos dominantesen Salamanca son el Norte y el Ponientey la enfermedad más común la tisis.)

Primero fuimos a la Catedral Nuevaque nos pareció muyhermosaaunque no comparable (perdonen los salmantinos) con la de Toledoconla de Sevillani con la de Burgos. -Es del período flamboyant delgóticoy lo que le falta en severidad y unción mística lo tiene en lujo deprimorosos adornos... Todos convienen en queno obstante sus líneas ojivalespertenece al Renacimiento por la ornamentación.

Centenares de estatuas adornan sus fachadas: las agujas pasan de doscientas.El conjunto resulta grandioso.

La fachada de Poniente es la más bellay la Puerta de Ramos notabilísima.Su medio relieve centraltan reproducido por el grabado y lafotografíay que representa la Entrada de Jesús en Jerusalénmereceel nombre de prodigio artístico. -Por lo demástodas las fachadas de estebien situado templo presentan ventajosas perspectivasque hacen crecer suhermosura y su importancia. La cúpula es atrevidísimacuanto resulta fea yabrumadora la descompasada torre.

La Catedral Nuevacomenzada en 1513no se terminó hasta 1733y esoque corría mucha prisa acabarlavisto que no cabían decorosamente en la CatedralViejalos 65 prebendados25 capellanes24 niños de coro y 12 acólitosque asistían a los oficios cotidianos.

Dibujé la obra y construyó la parte principal de ella el célebre Juan Gilde Ontañón.

Por dentrola Catedral es esbelta y eleganteaunque el coro estorba muchopara enfilar sus naves con la vista. -En cuanto a las pinturassepulcrosverjas y otros preciosos pormenores que la adornansu enumeración seríainterminable. Sólo llamaré la atención hacia los cuadros del pintorsalmantino Fernando Gallegosque es la especialidad pictórica de esta ciudady recomendaré muy especialmente que se visiteen la capilla del Carmenno porsu mérito artísticosino por devoción históricael Sepulcro del ObispoVisquio (de quien hablaré muy luego)y que se procure ver El Cristo delas batallasque este Prelado llevaba en la guerray El Cristochico del Cid venerandos objetos que no se contemplan sin grande emoción.

*

* *

Pero ¿qué es la Catedral Nueva comparada con la Catedral Vieja?

Entre las notas y apuntaciones que llevábamos de Madridhabía una decierto distinguido académico de Bellas Artesque decía así: «Recomiendo austedes en Salamanca la Catedral Vieja (bizantina de verasy no depega)con su soberbio retablo cinquecentode un cierto NicolásFlorentinode quien no tuvo noticias Ceán Bermúdez; con sus magníficossepulcros del mismo siglode escultura pintaday con preciosas tablasde Fernando Gallegos en el claustro».

Razón tenía el académico. No bien fijamos los ojos en la CatedralViejalos cuatro expedicionarios convinimos en que ellala portadade la Universidad y la Casa de las Conchas eran lo mejor que hastaentonces habíamos visto en Salamancay que cualquiera de estos monumentosvalía todas las molestias del viaje. -Por lo demásen parte alguna habíamosencontrado un ejemplar tan puro y tan bien conservado de arquitectura bizantinacomo el exterior de aquella vetusta Catedral...

Pero procedamos con orden y digamos primero algo de su grande historia.

En 1098el conde francés D. Ramón de Borgoñacasado con nuestrareina D.ª Urracay el Obispotambién francésD. Jerónimo Visquioprocedente del Monasterio de Cluny (muy amigo del Cidpor más señasy de suconfesor el arzobispo D. Bernardo)trajeron artistas de Italia y Francia yemprendieron la construcción de este templocimiento y base de la grandezamonumental de Salamanca.

(¡Bien hubieran podido los franceses de 1808 haberse acordado deestoy no destruircomo destruyeronen la ciudad del Tormes multitud de obrasde arte!)

Según las noticias que he podido reunirentre dichos artistas figuraban elnavarro Alvar Garcíael francés Casandro Romano y el italiano Florín dePontuerga; mas no se sabe a punto fijo quiénes continuaron la obraaunque seconjetura que serían también extranjeros de la escuela: de Clunypues el arteno llegó por entonces en España al grado de madurez que denota la CatedralVieja.

La construcción duró un siglo. -Hoy sólo queda parte de ella... El restose destruyó para edificar la Catedral Nueva (!); pero dicha partehace formar completo juicio de todo lo que allí hubo.

El exterior tiene algo de fortaleza; yen efectoa esta Catedral se dio elnombre de la Fuerte. Las bóvedascubiertas por fuera de escamas;los muroscoronados de almenasy los cubos de sus ángulosrevestidos concapacetes escamados tambiénhicieron decir que parecía un guerrero armado detodas armas. Su agudo cimborio es el yelmoy el gallo de la veleta le sirve decimera y de penacho.

En el interior de tan ruda fábrica hállanse todas las delicadezasdel sentimiento. (Lo mismo acontecía con los férreos paladines de aquellaedad.) -Allí hay sepulcros finísimos góticosllenos de exquisitas labores;allí místicas pinturas del Renacimientoo sea de cuando el Renacimiento noera todavía pagano; allí santos sobre los capiteles; allí preciosostrípticos; allí un claustro digno de la ciudad de Pisa. Allí se ve tambiénel retablo de Nicolás Florentino que nos recomendó el académicocon treintay tantos cuadros de la Vida de Jesús (y su fecha de 1442). Yallípor últimosobre el dicho retabloen el cascarón de labóvedahay un Juicio final verdaderamente dantescoque parececoncebido por Giotto. ¡Aquel grupo de resucitados blancos que sube hacia ladiestra del Dios Padrey aquel otro grupo de resucitados negros que marchalúgubremente por la siniestrason interesantes y bellos hasta lo sumo para losque en el arte buscamos algo más que forma o postura académica y realidadanatómica!

De lo dicho se infiere que la Catedral Vieja (tan genuinamentebizantina por fueracomo se nos había dicho) tiene por dentro muchosperfiles góticos: y ahora añado que esto no ocurre sólo en sus accesoriospostizossino también en la estructura misma de miembros principalísimos desu fábrica. Por todas partes apunta allí lo ojival y hasta lo latino delRenacimiento. Vense además pilastras cuadradasrománicas y no bizantinasmezcladas con columnasformando grupos híbridos sobre basas redondas ysosteniendo indistintamente arcos u ojivaslo cual me pareció muy expresivo ysimbólicodado que trajo a mi imaginación aquellos siglos de la Iglesia enque el Oriente y el Occidente estaban del propio modo confundidos en elsentimiento cristiano.

Entre los notabilísimos sepulcros que guarda todavía la partesubsistente de la Catedralno figuran ni el de D. Ramón de Borgoña ni el delobispo Visquio. -El de éste se trasladó a la Catedral Nuevasegún ya dijecon otras muchas curiosidades o maravillas de la Vieja. (AfortunadamenteunaCatedral linda con la otra y se hallan en comunicación.) -El sepulcro delesposo de D.ª Urraca no estuvo nunca en Salamancasino meramente un cenotafio.Sus cenizas descansan en la Catedral de Santiago de Galicia.

En cambiootros muchos muertos ilustres duermen el sueño eterno en elantiquísimo templo salmantinodonde se ven tendidas sobre magníficas tumbassus calladas estatuasora dentro de hornacinas labradas en el espesor de losmurosora en medio de suntuosas capillas. -Y ¡cosa rara! entre las máshumildes lápidas hallamos la de una Princesa Mandalfa o Mafaldahijade Alonso VIIImás célebre como muerta que como vivao sea más famosa comoestatua que como mujera lo menos para míque ni si quiera recordaba haberleído antes su dudoso nombre... -Hoy emperohe vuelto a registrar la Historiay sé yay no olvidaré nuncalo mismo que dice el epitafio; esto es: que latal Princesa murió «por casar» ohablando menos equívocamentesoltera.

Mucho más que este sepulcro me interesó otro que vimos en la Capilla delos Anayas o de San Bartolomé. -Duermen juntos sobre él uncaballero y su esposa. Él viste de guerrerocon cierto elegantísimo tocadomoriscola armadura ricamente labradael casco a los pies y la espada en lamano. Ella está amortajada de beatacon muy rizada toca en la cabezaycalzada con unos raros zapatos altosde aristocrática hechura. El rostro delcaballero es noble y adustoy el de ella plácido y hermoso como el amor enpaz. Llaman también la atención por su delicadeza las manos de la damayporsus exquisitas laboresla lujosa almohada en que reposa la cabeza del marido.La almohada de ella es más severa y humildecual correspondía a su piadosamortaja.

Carece de epitafio este sepulcro; pero los empeñados en saberlo todoconjeturan que aquellos personajes deben ser de un D. Gabriel de Anayaquemurió en Américay su mujer D.ª Anaque finó sus días en un convento.

Yo no digo que sí ni que no . Lo únicoque puedo asegurar es que -no sé por qué... (sin duda porque mi ánimo sehallase dispuesto aquella mañana a la melancolía) -estuve largo tiempocontemplando aquel matrimonio yacenteaquellos cónyuges de piedraaquellos muertosinmortalesy sentí en mi corazón congojas de lástimatumultos de miedoy palpitaciones de envidiatodo ello junto y confundidono obstante locontradictorio de tales emociones. -¡Hay que ver aquel tálamo! ¡Hay queverloy hay que pensarcon los ojos fijos en aquellas mudas y al parecerinsensibles estatuasen que es imposible que ninguna de ellas haya pasadosiglos y siglos sin darse cuentade que la otra duerme a su lado! -¡En algunaparte estarán las almas de los que fueron consortesy desde dondequiera queesténirán a dar vida y conciencia a aquellos mármoles para que secomplazcan en su perdurable unión! -¡Pues qué! ¿Ha de ser más constante unaficción de piedra que la fe conyugal que simboliza? ¿Ha de ignorar elespíritu lo que está repitiendo a todas horas la materia? ¿Ha de poder unaescultura más que un alma? ¿Ha de superar el Arte a la Naturaleza? ¿Ha devivir la mentira más que la realidad? -¡Oh desventura! ¡Seguir juntosdespués de haberse amado tantoseguir juntosy no saberlo!... -¡No puedeser! ¡So puede ser!

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La Catedral Vieja es la abuela de Salamancacomo laUniversidad es su madre. Digo más: la Catedral Vieja es la venerableejecutoriael arca santa de tantísimos timbres y blasones... Su antiguo Claustroque infunde profundísima reverenciafue cuna de los estudios salmantinos.Allí se ve la célebre Capilla de Santa Bárbaradondehasta hace cosade cuarenta o cincuenta añosse conferían los Grados Mayores. Allí está la Capilladel Doctor Talavera donde se conserva como en Toledoel Rito mozárabeyse guarda la pila en que fue bautizado Alfonso XI. Allí está la Capilladel Canto donde se celebraron Conciliosy la histórica Sala en que sereunieron Cortesy el aposento en que quince Obispos juzgaron y absolvieron alos poderosos Templarios... -¡Paréceme que no puede ser más gloriosa lahistoria de la insigne Abuela!

En aquel mismo Claustro hay centenares de sepulcros de Canónigosoraempotrados en las paredesora embutidos en el sueloora formando las jambas delas puertasora colgados cerca de las altas bóvedas. -¡Son los Cabildos quehan precedido al actual desde el siglo XII inclusive! Es decirson dos milCanónigos muertoscuyo volumen ha ido achicando el tiempo gradualmenteparaque nunca falte allí acomodo a un cadáver más... de un Canónigo menos.

También hay en el Claustro pinturas muy notables en tabladebidaslas mejores de ellas a Fernando Gallegos. -En las cuatro mencionadas Capillasvense asimismo excelentes cuadros y magníficos sepulcros. El más suntuosoentre éstos es el queen la Capilla de Santa Bárbara ocupa elcélebre obispo D. JUAN LUCEROaquel que tanto sonó en las disensionesmatrimoniales de D. Pedro el Cruel por haber autorizado el repudio deD.ª Blanca de Borbón y casado al Monarca con D.ª Juana de Castro. El sepulcrose alza en medio de la capillaes de mármol blancoy sirve de lecho a unabuena estatua del Obisporevestido de pontifical. Compite en grandeza con estemonumento fúnebre el sepulcro de D. DIEGO DE ANAYAArzobispo que fue deSevilla y fundador de la capilla o pequeña iglesia de los Anayasque ya hemosmencionadoy del gran Colegio de San Bartolomé. -Su Excelencia duerme en unacama imperial de mármol blancosostenida en los lomos de ocho leonesyadornada de primorosas esculturas. La verja de hierro que hay alrededor delmausoleo vale cuanto pudiera pesar y valer siendo de plata.

Pero no acabaría nunca si hubiese de describir minuciosamente todo lo queacude a mi memoria. -Doypuesaquí puntorecomendando vivamente a cuantosvayan a Salamanca aquel Panteónaquel Museoaquel Libro de Historia que sellama la Catedral Vieja.

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Fuera ya de ambas Catedraleslas contemplamos todavía largo tiempo y acierta distanciaadmirando el grandioso golpe de vista que ofrecen juntas ycomo en anfiteatro sobre la colina en que se asientan. Parece aquello unamontaña arquitectónicacomo las labradas por los indios del Himalaya. -Alpropio tiempo veíamos en otros lados y en vasto panorama el enorme Colegiode San Bartolomé (hoy Gobierno civil)con su gigantesco pórticogreco-romano; la suntuosa Iglesia de Santo Domingodominandogallardamente otra colina y reflejando la luz del sol en su cúpula cuadrada yroja; la cúpula y las torres de los Jesuitas; la gran mole de la Universidady otros colosales edificios de piedra. -¡Era un cuadro verdaderamentecesáreode olímpica grandiosidad!... Era una nueva justificación del dictadode Roma la Chica que lleva Salamanca.

Porque debo advertir que aquella augusta decoraciónen su magnífico yvistoso conjuntono tenía carácter góticocastellano ni leonésbien quealgunos de sus componentes fueran del estilo Ojival. ¡Salamanca es la únicaciudad del Norte y del Oeste de España que ostenta dignamente el esplendorimperial austriacode que tan soberana muestra quedó en el Alcázar de Toledo!-Y esto sin perjuicio de tener otros aspectos diferentescomo ya hemos notadoal examinar sus calles de la Edad Media y sus templos y palacios góticos oplaterescos... -¡Salamanca es multiforme!

Ejemplo de esta variedad de sus formas: Por darnos gusto a los quedeseábamos contemplarno sólo monumentos artísticossino también cuadrospoéticosla expedición se trasladó desde aquel paraje de tan majestuosaperspectivaa otro lado de los barrios muertos de la ciudadbastándonos para ello andar muy pocos pasos. Nos encontramospuesde prontoen unas plazuelas y calles completamente solas (calle del Silencio sellamaba una de ellas)donde no vivía nadie ni parecía haber corrido el tiempodesde el siglo XV.

Aquélla eraen verdadla Salamanca fantástica que recorrió el D.Félix de Montemarde Esproncedacuando iba en pos del blanco espectro deDoña Elvira...

 

Cruzan tristes calles

 

Plazas solitarias

 

Arruinados muros...

 

Etc.etc.

Aquellos eran los campanarios que lo seguíanagitando sus esquilones

 

Como mulas de alquiler

 

Andando con Campanillas...

Y allí estaba el Cristo cuya mortecina luz reflejó en el ensangrentadoacero del Estudiante...

Mientras yo pensaba todo estonuestros bondadosos guías nos enseñaban lacasahoy muda donde falleció en 1842 el célebre compositor Doyagüeúltimocatedrático de Música de Salamancacuyos restos fueron trasladados a Madrid ypaseados por las callesde orden del inolvidable Ruiz Zorrillacon destino al PanteónNacional...

Y a propósito: aquellos y otros huesos de hombres insignes están todavíaa la hora presentearrinconados e insepultos en San Francisco el Grandesinque nadie piense ya en construir tal Panteón... -¿No habrá un alma caritativaque haga la obra de misericordia de enterrar a los muertos o seade volver a enviar las cenizas de dichos varones ilustres a las sepulturas enque esperaban tranquilamente la trompeta del Juicio Final cuando fue adespertarlos el himno de Riego?

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Del barrio sin gente en que vivió Doyagüe saltamos al Convento de SantoDomingo o sea a San Esteban (que ambos nombres tiene aquelmonumento)y digo «saltamos» porque Santo Domingo se alza enotra colinafrente por frente de la que acabábamos de recorrer.

Nada más vistoso que la perspectiva de aquella gran casa de los opulentosDominicos. Su fachadarecargadísima de adornosmarca la transición delgótico al platerescoy luce todas las galas y fantasías de este singularestilomedio gentil y medio cristiano.

Muchísimo que admirar nos ofrecieron también el interior del templosu sacristía ysobre todoel claustroobra magistral delmismo período del Renacimientorestaurada modernamente; pero no fatigaréaquí a mis lectores con nuevas descripciones arquitectónicaspues basta porhoy a mi objeto recomendarles que no dejen de estudiar muy despacio a SantoDomingo el día que visiten a Salamanca. -Conque vamos a otra cosa.

En este convento estuvo preso tres días San Ignacio de Loyolay luegoveintidós en la cárceltodo ello siendo estudiante y seglarhasta que seexaminaron y absolvieron por varones doctos algunas doctrinasque al principioparecían heréticasdel que había de acabar siendo fundador de la Compañíade Jesús y santo canonizado por la Iglesia...

Cupoen cambioa este mismo convento (según la tradición y según muchoslibrosque algunos crueles eruditos comienzan ya a desmentir...) la alta gloriade albergar a Cristóbal Colón el invierno de 1486 a 1487con motivo dehallarse también en Salamanca los Reyes Católicos. -Sala de Colónse llama todavía (¡y con qué profundo respeto la visitamos nosotros!) aquellaen que se dice fue escuchado el ilustre genovés por los Padres Dominicos y porvarios Doctores de la Universidadlos cuales (especialmente los primeros) seentusiasmaron mucho oyéndoley lo alentaron con su protección más decididaque le valió al cabo la del Maestro Fr. Diego de Deza« al cual y alConvento de San Esteban o de Santo Domingo de Salamanca (son palabrasdel mismo Colón transmitidas por Fr. Bartolomé de las Casas) debieron losReyes Católicos las Indias». -Por eso (concluyen diciendo la tradición ylos libros en que yo todavía creo) el gran navegante puso el nombre de SantoDomingo a la segunda isla que descubriócomo homenaje de gratitud alvarón sabio y a la insigne Orden que más protegieron su empresa. Tiempo es yapor tanto (agrego yo)de que los poetas liberales reparemos bien en lo quedecimos cuando se nos ocurra hablar de los frailes y Doctores de Salamanca conreferencia al sublime proyecto de Cristóbal Colón...

¡La fantasía no debe llegar hasta el falso testimonio!

Por últimoel Convento de San Esteban o de Santo Domingo encierraentre otros grandes recuerdosla sepultura del eminente Padre Soto quetanto lució en el Concilio de Trento.

Y este fue el tema constante de nuestra conversaciónen tanto quevisitábamos el Museo Provincial establecido hoy allí por la muy celosay entendida Comisión de Monumentos salmantinadigna de disponer de másfondos...

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Desde Santo Domingo bajamos hacia el río Tormes pasando Porun barrio en ruinasen el cual hubohasta los tiempos de Enrique IVunantiquísimo Alcázar Regioque los monárquicos salmantinos de entoncesjuzgaron oportuno destruircon anuencia del mismo Reypara que no loocupasen los rebelados nobles. -En aquella parte de la ciudad estuvo también laJudería.

Salimos al fin de la población por la puerta llamada de Aníbalbajandouna pendientísima cuesta hasta llegar al famoso Puente Romano.-¡Cartago! ¡Roma!... ¡Todas las grandezas históricas van unidas a la deSalamanca! -El Tormes sabe tanto de mundo como el Tíber.

El nobilísimo río español llevaba aquella tarde bastante aguay susorillascubiertas de acacias y de otros árbolesno carecían de encanto ni debelleza... De entre lo más espeso de aquella pintoresca fronda salíamansamente el arroyo Zurguén que baja de las históricas alturas de Arapilesy penetra en el Tormesdespués de haber regado el precioso valle cantadopor Iglesias y por Meléndez Valdés.

El Valle de Zurguén y las Praderas de Olealindantes tambiéncon Salamanca por el otro lado del ríoson la Arcadia de la poesía pastorilespañola...

 

Venidvenidzagalejos

 

Que al Zurguén sale Amarilis...

decía Iglesias. Y casi en los mismos años denominaba Meléndez a su amada:

 

La gloria del Tormes

 

La flor del Zurguén.

En cuanto al Puente construidodicenpor Domicianorestaurado porTrajano y recompuesto más tarde por nuestro Felipe IV de Austriamide 176metros de longitud y cerca de cuatro de anchura. -Por él pasaba la calzadaromana de la Plataque iba de Mérida a Zaragoza.

Al otro lado del Puente hayo huboun barriofrustrado varias vecespor las inundacionesen el cual no quedan ni señales del Hospital deLeprosos de la Mancebía pública ni del Cementerio de Judíosqueexistieron allí algún tiempo. -¡Malhadado arrabal a fe mía! ¡Sirvió dealbergue a deicidasrameras y leprososo sea a tres lepras diferentesy luegose lo llevó todo el agua»... ¡Verdaderamenteel cataclismo fue muy justo!

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Desde el Tormes subimos a visitar al ya citado señor chantre D. CamiloÁlvarez de Castrocuya casa y huerto se divisaban a una grande altura sobrenuestra cabezapues se apoyan en la antigua muralla de Salamanca y tienenvistas al río.

Nunca olvidaremos aquella visita. El señor chantre es una de las personasmás buenasmás afables y más instruidas que hemos tratado nuncay nosobsequió y agasajó como hombre bien nacido de los buenos tiempos de lahidalguía españolaquedando por nosotrosy no por élsi de visitantes nonos convertimos en comensalesy hasta en huéspedes de su pacífica morada.

Amantísimo de la soledad y del estudioel insigne Prebendado no sale másque para ir a la próxima Catedraly esto por calles silenciosas en que nuncase ve criatura humana. Vivepuesen el mundo como en una Cartujay en másrelaciones con el cielo que con la tierra.

A ruegos de Losadanos enseñó todas las curiosidades artísticas queembellecen su mansiónasí como el preciosísimo oratorio en que dice Misa losdías que sus achaques o la inclemencia del tiempo le impiden salir.

¡Qué silencioqué pazqué beatitud en aquella morada! Y ¡quédeliciosas vistas las de las habitaciones que ocupa el Dignidad! Sus balcones ymiradores dan a las alamedas del Tormes y del Zurguén y a un hermoso panoramaque se extiende hasta las sierras de Gredoscuyos picos cierran el horizonte alSur...

Era ya la caída de la tarde. Las higueras del jardín alto penetraban en elmismo aposento en que contemplábamos la puesta del sol. Todo el plácidososiego que respiran las mejores poesías de Meléndez se respiraba en aquellugar y en aquella horasiempre augusta. Las rotas nubes y los cristales delrío tomaban maravillosas tintas al reflejar los rayos horizontales delmoribundo astro rey. Las sombras larguísimas de los árboles parecíanprolongadas despedidas y supremos adioses que le daba la creación a aquel díapara nosotros inolvidable...

Todos callábamos: los madrileñosporque una indefinible envidia de aquellatranquila existencia nos hacía contemplar con odio la vida febril de la corte aque estábamos condenados...; y los salmantinosporque adivinaban lo quesentíamos y temían acaso ofendernos dándose por entendidos de nuestraemoción o elogiando aquella solemne paz de la Naturalezaque no volveríamos agozar en mucho tiempo... -¡No; no volveríamos a gozarlapuesto que a la tardesiguientea aquella misma horaestaríamos otra vez camino de Madridy puestoque Madrid es una máquina neumática para los mejores sentimientos del corazónhumano!...

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La noche de tal día fue y nos pareció todo lo moderna y amadrileñada quepodía serlo a las orillas del Tormes.

Comimos en Hôtel a la francesa; fuimos al Casino a tomarcafé; jugamos un par de horas al billar y al tresillo; hablamosde política y de otras cosas contemporáneas con D. Álvaro Gil Sanzexsubsecretario del Ministerio de la Gobernacióny con D. Santiago DiegoMadrazoex ministro de Fomentoque habían estado en la fonda a visitarnos; ya eso de las once (¡cerca de la media noche!) nos retirábamos a casitadondehicimos el programa del día siguientetomamos téleímos LaCorrespondencia del día anteriory nos acostamos en sendos catrecilloscomo cuando teníamos veinte años de edad y vivíamos en plena estudiantina.

¡No se podían pedir más placeres de última moda a una ciudad tan grave yseñoril como Salamanca!



 

- X - Barrios arruinados. -El Colegio del Arzobispo. -Los estudiantesirlandeses. -El Palacio de Monterrey. -La casa de las muertes. -El Convento delas Agustinas. -Un cuadro de Rivera

Serían las siete de la siguiente mañana cuando atravesábamos la PlazaMayor. -También el sol acababa de penetrar en ella (el mismo sol quehabíamos creído ver morir la tarde antes)y sus alegres rayos dorabangozosamente las copas de los árboles municipales.

Todas las criadas de Salamanca iban a la compra o volvían de ella... Unorganillo ambulante tocaba la romanza de la tisis de la Traviata...Los gorriones cruzaban regocijados por un cielo limpio de nubes... Lascampanas tocaban pacíficamente a misa...

En cuanto a nosotrospuedo decir quepara estar muy contentos en aquelinstantesolamente nos estorbaban veinte o treinta de los años ya vividos...¡Cualquiera de los cuatro hubiera querido ser gorriónel muchacho que tocabael organillouna de aquellas presumidas fámulaso aquel rubicundo sol que;como un eterno Faustotorna a ser joven todas las mañanas!

Pero ¿qué responder al señor chantresi por acaso lee estos renglones?-¡Perdóneme el reverdecimiento extemporáneo que denotan las anterioresfrasesy crea que a mí también se me alcanzaaunque no lo practiqueque lomejor de todo es envejecer y morir tan santamente como envejece y morirá suseñoría!

Conque dejémonos de frivolidadesy refiramos lisa y llanamente nuestraexpedición de aquella mañana.

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Nos dirigíamos a ver una de las primeras maravillas arquitectónicas deSalamancao sea el famoso Colegio del Arzobispohoy todavía habitadopor estudiantes irlandeses.

Para ir a élpasamos por un barrio feísimotriste y solitariocompuestode irregulares casuchashechas con escombros de insignes ruinas... ¡Ohprofanación!... Piedras de diferentes arcosnobles columnas tomadas de acá yde allámaderas sueltas de antiguos artesonadosy otros restos de soberbiasconstruccioneshabían servido para zurcir aquellos pobres edificios. -Barriode las Peñuelas de San Blasnos dijo un muchacho que se llamaba el talparaje.

Y luego supimos por los arqueólogos de Salamanca (pues en aquella excursióníbamos solos los cuatro huéspedes del Hôtel del Comercio) que aquelbarrio y el contiguo de San Franciscoasí como todo el lado dePoniente de la poblaciónfueron asolados por los cánones franceses (ytambién por los ingleses) durante la guerra de la Independencia. Había allímagníficos conventossuntuosas iglesiasmonumentales colegios y grandiosospalacios: entre los colegios figuraban los de Cuenca y de Oviedode cuya hermosura hablan muchísimos libros: ¡y todo fue destruido por nuestrosenemigos y por nuestros aliados!

En el susodicho barrio de las Peñuelas hay una antigua calle cuyo azulejodice «Calle de los Moros o de Cervantes» por creerse (nounánimemente) que el autor de Don Quijote y un MIGUEL DECERVANTES que de los registros universitarios aparece matriculado en Filosofíay viviendo en la calle de los Moros a mediados del siglo XVIson unamisma persona... De un modo o de otroel autor de La Tía Fingidadebió de residir alguna vez en Salamanca; pues la descripción que en aquellanovela hace de la población flotante de la ciudad del Tormes y de sus usos ycostumbreses demasiado gráfica y pintoresca para no estar tomada d'aprèsnature. -«Adviertehija mía (dice doña Claudia a doña Esperanza)queestás en Salamancaque es llamada en todo el mundo madre de las cienciasyque de ordinario cursan en ella y habitan diez o doce mil estudiantesgentemozaantojadizaarrojadalibrealicionadagastadoradiscretadiabólica yde humor...». Y en seguida pasa a definirle prolijamente las cualidades de losvizcaínosmanchegosaragonesesvalencianoscatalanescastellanos nuevosextremeñosandalucesgallegosasturianos y portugueses que viven en laciudad...

Pero henos ya en lo alto del barrio de las Peñuelas y cerca de la mesetadonde se alza el grandioso Colegio del Arzobispo... -Dejemos la pluma ycojamos el pincel.

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* *

Figuraosal remate de empinada cuestados amplias y hermosas escalinataspor las que se sube a un extenso atrio o compásguarnecido de grandes columnassin capitelque nada sostienen y que parecen otros tantos heraldos encargadosde anunciar la grandeza del edificio que custodian. -En el fondo de aquel atrioestá el célebre colegio.

Bella sobre toda ponderación es su lujosa fachada. Compónese de dos cuerposde estilo platerescoy luce maravillosos trabajos de esculturaasí en loscapiteles de sus elegantes pilastras como en los camafeos que adornan los netosen las estatuas amparadas de sus graciosas hornacinasy en los soberbiosescudos de armas que pregonan el apellido del fundador de tan insigne monumento.

Fue este fundador (a principios del siglo XVI) el esclarecido hijo deSalamanca D. Alfonso de Fonsecaarzobispo de Toledode quien ya hemos habladomás atrásy lo dedicó a Santiagopatrón de España. -Por cierto que esnotabilísimo el medio relieve que representa en dicha portada al guerreroApóstol matando moros en Clavijo...

Pero el asombroel portentola maravilla para los amantes del artehállase dentro del colegio. -Refiérome a su inmenso Patiode arquitecturaplateresca a la italianaatribuido por muchos a Alonso Berruguetey digno deél y hasta superior a sus más renombradas obras.

Así la galería baja como la alta están formadas por pilastraselegantísimas: los arcos inferiores son de medio puntoy los superiores de losllamados escarzanos. Abajo hay adosada a cada pilastra una esbelta y lindacolumna platerescacon admirables tallas en el capitel. Las columnas adosadas alas pilastras de arriba tienen la forma de balaustres o candelabros... ¡Nadamás elegante que la forma de unos y otros fustes!

Y todavía no he mencionado las verdaderas preciosidades de este Patioosea los ciento veintiocho medallonescon bustos de alto relievequeadornan las enjutas de los arcos en ambos cuerpos. -Aquellos bustos puedencalificarse de otras tantas obras maestras de escultura. Hay allí caras dereinasde monjasde doctoresde ascetasde guerrerosde preladosetc.todas ellas dibujadas con tal energíagracia de estilo y nobleza deexpresiónque Alberto Durero se honraría con llamarlas suyas. -Uno denosotros observó (y era muy cierto) que todos aquellos semblantes estabanafligidoscual si representasen la triste variedad de las desventuras humanas.¡Qué vivezaqué calor dramáticoqué primor artístico en tan multiformeexpresión del infortunio y de la pena!

Dicen unos que estas ciento veintiocho joyasdiseminadas como estrellas enaquellos pórticosson obra de Berruguete; otrosque de Pier o Pierino delBago... Ello es que no se conoce a punto fijo el autorcosa muy frecuentecuando se trata de monumentos españoles.

En resumen: el Patio del Colegio del Arzobispo por suesbeltez generalpor lo fino y sobrio de su ornamentacióny por lo correcto ypuro de sus menores detalleses un verdadero prodigio de arquitectura yesculturay merecería el metafórico dictado de «obra ática delestilo plateresco»si pudiese hablarse de este modo.

Añádase ahora la soledad de aquel espacioso recintocada uno de cuyoscuatro lados mide 41 metros; la muda cisterna de ancho brocal que hay en mediode él; unas desaliñadas matas de flores otoñales (boleras se llaman enGranada) que crecían en descuidados arriates; algunos escolares irlandeses conmanto y becaque de vez en cuando pasaban por la galería altacon los ojosclavados en sus libros de estudioy los píos de pájaros que interrumpíandulcemente el silencio de tan venerable edificioy se comprenderá la inmensapoesía que allí se respirabay de que es pálido reflejo la emoción con queescribo estas líneas.

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Tócame ahora decir algo de los estudiantes irlandesescontanto más motivocuanto queestando todavía nosotros en aquel magníficopatiobajaron de dos en dos la amplia escalera del edificioseguidos de unsacerdote; pasaron a nuestro ladomirándonos con disimulo y poniéndose másencarnados que la granay se dirigieron a la contigua iglesia. -Eran catorcetodos rubios como unas candelasy corpulentos y sanos a fuer de legítimoshijos de la verde Erin. Su edad variaría entre diez y seis y veinticuatroaños.

Aquellos escolares simbolizaron a mis ojos un tributo de respeto y deagradecimiento que la católica Irlanda sigue pagando a la nación católica porexcelencia. Fundó el Colegio de jóvenes irlandeses (albergándolosentonces en otro edificio) el rey D. Felipe IIcuando la intoleranciaprotestante en las Islas Británicas era tan feroz como la intoleranciacatólica en nuestra tierray tuvo por objeto facilitar la enseñanza de laSagrada Teología a los hijos de los emigrados irlandeses que se refugiaban enla Penínsulaperseguidos de muerte a causa de sus creencias religiosas. Perohoyque en el Reino Unido de la Gran Bretaña hay libertad de cultos y muchosSeminarios católicoses una especie de tradición piadosa esta no interrumpidacostumbre de algunas casas irlandesas de enviar a Salamanca a sus hijos para quecursen las ciencias eclesiásticas.

Con tal motivo recordamos allí nosotros las muchas familias españolas quetienen apellido irlandéscomo descendientes de emigrados de aquella islaestablecidos en nuestro sueloy algunos de cuyos individuos figuran noblementeen la historia de España. Salieronpuesa relucir los O' Donnelllos O'Reillylos O' Ryanlos O' Connorlos O' Dolylos O' Shealos O' FarrillosO' Kellylos O' Neillos O' Callaganlos O' Mulryan y todos aquellos cuyoapellido principia con O y apóstrofoasí como otros que tienen diferentesiniciales.

Por lo demásyo acribillé a preguntas al portero del Colegio delArzobispoel cual se sirvió contarme muchas cosas relativas a losescolares irlandeses. -Díjomeentre ellasque vienen a Salamanca a la edad dediez y seis a veinte años; que traen aprendido el latíny en el Colegioaprenden el español; que las clases de Teología están en el SeminarioConciliardonde a la par estudian colegiales españoles; pero que losirlandeses vivencomen y duermen solos en el Colegio del Arzobispobajolas órdenes de un rectortambién irlandés; que pasan en España seis o sieteaños seguidos; que los veranos los llevan de vacaciones a Aldea-rubiadondehay una casa-colegio de recreodependiente del Establecimiento que estábamosvisitandoy que allí se comen un rebaño cada estío (textual); queunos regresan a su patria cuando terminan los estudiosa fin de ordenarse enellay otros reciben las órdenes sagradas en Salamancahabiendo tambiénalgunos que se quedan definitivamente en la Península; yen finque laconducta de los jóvenes irlandesessu aplicaciónpiedad y recogimiento sonadmirables; pero que hay que llevarlos indefectiblemente a las tres corridas detoros que se dan en la ciudad todos los años durante la feria...

Luego que hube examinado bien al porteropasamos a la mencionada Iglesia contiguallamada también del Arzobispo.

Los jóvenes irlandesesdespués de una breve oraciónse habían marchadoya del templo al Seminariodejándose los devocionarios en los bancos delpresbiterio. -Nosotros nos permitimos hojear alguno que otro... Estaban eninglés o en francésy les servían de registros estampitas de la Virgen o dediferentes santosbritánicos en su mayor parte. -¡Indudablemente (estaobservación va a pareceros de inquisidor)aquellos muchachos eran católicos!

En cuanto a la citada iglesiagótica de los malos tiemposblanqueada y muydesnuda de accesoriosdiré que sólo ofreció a nuestra admiración una galeríade hierro (que sirve de coro altoy cuyos sostenes son bastante graciosos yoriginales) y un retablo plateresco de mucho gustocon pinturas en tablay estatuas de Santos de verdadero mérito. -Todo ello se atribuye a Berruguete;lo cual no ha sido obstáculo para que lo pinten de nuevo en nuestros días...¡Dudo que haya valor semejante al de un restaurador de objetosartísticos!

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Desde allí nos fuimos al Palacio de Monterreydel cual ya he dichoque sirvió de modelo para el Pabellón Español edificado en laExposición de París de 1867.

Del tal Palacio no existeni creo que haya existido nuncamás que un ladoo alacon dos torresbien que estén construidos los arranques de los otroslados. Es plateresco a la italianalo cual quiere decir que el escultor lucemás que el arquitectoy excitansobre todola admiración su preciosacrestería formada de figuras grotescaslos leones y demás animales quesostienen grandes escudosuna hermosa cornisa primorosamente labraday suselegantes ventanas y balconescuyas tallas son modelo de gracia y delicadeza.-El conjunto resulta alegreprofanolujosobellísimocomo una fiesta deVerona o de Ferrara en el siglo XVI.

Construyóse en el reinado de Felipe IIy pertenece al Duque de Albaen sucalidad de Conde de Monterrey. -Hoy sirve casi todo de graneroy en su recintoque visitamos con los amables hijos del Administradorallí domiciliadono haynada que aprender ni que imitar; pero sí mucho que mueva a compasión ylástima. -En cambiolas vistas que se descubren desde lo alto de sus torresson asombrosas.

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Recorriendo de nuevo aquel suntuoso barrio monumentalque tanto nos habíaentusiasmado la mañana anteriory al pasar por la calle de Bohordadores (llamadaasí porque en ella se hacían los bohordos para los caballerescos juegosde cañaspero cuyo azulejo dice hoy malamente: «calle de Bordadores»vimos una antigua casatristebellacerradaen cuya primorosa fachadaplateresca había un bustocon bonete y capa muy bordada y lujosael cualrepresentabasegún pudimos leeral severissimo Fonsecapatriarchaalejandrino.

-¿Qué casa será ésta? -nos preguntamos.

-Esa es la Casa de las Muertes... -respondió una huevera que pasaba porallí a la sazón. -No llamen ustedesque ahí no vive nunca nadie.

-¿Y por qué?

-Porque ahí hubo siete muertes... -replicó la mujer con acento lúgubre.

Nosotros nos miramos muy regocijadosy proseguimos el interrogatorio...

Pero la huevera no sabía más.

Habíasin embargoque averiguar el restoyefectivamenteaquella tardesupimos por nuestros amigos los anticuarios de Salamancaque el nombre de Casade las Muertes le venía a aquel edificio de la circunstancia de haberostentadoentre los adornos de su portadahasta hace muy poco tiempovariascalaveras de piedraborradas al fin por el terror de la plebe: queciertamentehabía dado la casualidadhace veintiséis añosde que una mujerque vivía sola en aquella casa de tan fúnebre nombrefuese asesinadamisteriosamentecosa que al vulgo le pareció sobrenaturaly quepor resultasde todo estonadie ha vuelto a pisar aquellos umbralessi se exceptúan doscomandantes de Carabineros y un jefe de Estadísticaforasteros todosquevivieron allí breves temporadas... sin que les ocurriese ningún percance...

¡Triste condición humana! ¿Por qué ha de ser siempre más poética lamentira que la verdad?

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De lo demás que vimos (regresando ya hacia el hotel; pues a fuer demortalestambién teníamos precisión de almorzar aquel segundo día)sólocitaré y recomendaré la Iglesia de las Agustinas correspondiente alconvento del mismo nombre.

Es aquél el mejor monumento de estilo greco-romano que encierra Salamanca.Sus elementos griegos pertenecen al orden corintioy todo el temploaunqueedificado a la mitad del siglo XVIIsegún lo demuestran algunos detalles pococlásicostiene la grandiosa sencillez y armonía de proporciones queconstituyen el mayor mérito de este género de arquitectura. La cúpula escopia exacta de la del Escorialaunque no tan gigantesca.

En el retablo del altar mayor hay un notabilísimo cuadrode que con razónestán orgullosos los salmantinos aficionados a las Bellas Artes. En una Virgende la Concepciónde tamaño naturalpintada por el Spagnoletto ysin embargodulcesuavetiernaideal; rodeada de ángelesde rostroinocentey anegadapor decirlo asíen la placidez de la divina gracia...Más claro: es una Virgen de la Concepción que nadie hubiera creído pudiesepintar el austero y sombrío autor del Jacobde los martirios de SanBartolomé y San Estebandel Apostolado y de todas las demásenérgicas y terribles obras que constituyen la gloria especialísima de nuestroinmortal Rivera.

Quien recuerde otras Vírgenes y otros ángeles pintados por ély se hayaasombradocomo nosotrosal considerar hasta qué punto negó la naturaleza atan soberano artista el don de crear tipos afables; quien se haya asustado alver aquellas Marías tan durasásperas y ferocesy aquellos niños de tansalvaje y desapacible aspectocomprenderá toda la verdad e importancia de loque digo. Espor consiguientela Virgen que vimos en Salamanca un datocuriosísimo de la historia del arte y de la historia de Rivera; pues hay queadvertir que no cabe duda alguna respecto de su autenticidadya porque asíresulta de incontestables documentosya porqueen medio de su santa alegría ypudorosa mansedumbreaquel cuadro ostentaen cuanto lo consiente la índoledel asuntotoda la intensidad y brío de color del Spagnoletto; su manerasu estilosu geniosu carácter.

En mi sentiry en el de mis compañeros de expediciónel Estado debíahacer que se recompusiera y copiara tan peregrino lienzo; dejar la copia a lasAgustinas de Salamancay comprarles el originalpara colocarlo en el MuseoNacional de Madrid. De lo contrariolas luces del altar mayorel inciensoelpolvola incuria y los sacristanes y monaguillosacabarán con aquella obramaestraya muy deteriorada.

Pero se me ocurre otra idea. La iglesia y comunidad de las Agustinas tienenpor patrono al Conde de Monterreyo sea al Duque de Alba. Así lo revela lainscripción que diceal pie de una sepultura murala la izquierda delpresbiterioque D. Manuel Fonseca y Zúñiga7.º Conde de Monterreyfundóy erigió aquel convento... ¡Bien podíapuesel señor Duquemi nobleamigoque tan espléndido es y ha sido siemprehacer este regalo a la nación!-El mundo entero se lo agradecería extraordinariamente



 

- XI - Último paseo. -La Casa de la Salina. -Doña Marta la Brava. -La Torredel Clavero. -Recapitulación

Después de almorzar hicimos algunas indispensables visitas de despedidaentre ellasla del sabio y virtuoso Obispo de la Diócesisantiguo canónigode Granada y actual adorno del Senado españolSr. Martínez Izquierdo.

Cumplidos tan gratos deberesfuimos a visitaracompañados de los eruditossalmantinos que ya conocéisla renombrada Casa de la Salina sita en lacalle de San Pabloy llamada así por haber servido modernamente de almacén desal.

Caminando hacia ellanos refirieron la tradición que corre muy válidaacerca del origen del edificio; ycomo es digna de que la conozcáisy yo noquiero poner ni quitar nada en tan delicado asuntovoy a transcribirlapuntualmentetal como la publicó hace años el Sr. D. Modesto Falcónindividuo correspondiente de la Real Academia de San FernandoSecretario de laComisión de Monumentos de Salamancaetc.etc.

Dice así:

«Parece que en los últimos años del siglo XV llegó a Salamanca la Cortey con la Corte muchos grandespreladosdamas y caballeros. Contábase entreéstos el poderoso D. Alfonso de Fonsecahijo natural de esta ciudadoriundode una noble familiay que más tarde ocupó la Silla arzobispal de Santiagorecibiendo la dignidad de Patriarca de Alejandríacon la que más comúnmentees conocido en la Historia. El Ayuntamientosegún costumbreproporcionódigno hospedaje a la Cortepuesto quede acuerdo con la nobleza de la ciudadhizo que los grandeslos prelados y las damas hallasen acogida entre lasfamilias más distinguidas. Olvidósin embargodispensar el mismo agasajo auna señora llamada D.ª María de Ulloagallegasegún dicende nacimientoy amigasegún cuentande Fonseca; y resentido por aquella exclusióncasualo intencionadael caballerodice la tradiciónjuró que la dama había deposeer el mejor palacio de Salamanca. El palaciocon efectose construyóyla tradición quedó unida a su fábrica.

»Si la tradición se muestra veraz en todo lo que relatano seremosnosotros quienes lo afirmen ni lo nieguen rotundamente; pero nuestraimparcialidad nos obliga a decir que se parece mucho a la verdad. El poderosoPatriarca de Alejandría había tenido un hijo en su juventudcomo él Alfonsode nombrey quecomo élllegó a ser con el tiempo Arzobispo; y aunque lashistorias suelen confundirlos por las circunstancias de ser ambos Arzobisposambos Fonsecas de apellidoambos Alfonsos de nombrey ambosen finpatronosde grandes fundacionesfácil es distinguirlos cuando en ellos se para bien laatención.

...................................................................................................

«La Casa de la Salina se fundó en los últimos años del siglo XVen que tuvo lugar la tradición referida. Los escudos de cinco estrellas que enla fachadaen el interior y por todas partes del edificio se encuentrannodejan lugar a dudas sobre la familia a que pertenecía el fundador. El escudo esde los Fonsecas...

»Nada se sabe de los artistas que labraron este monumento; pero como por lamisma épocay con pocos años de diferenciase fabricaban también la fachadaplateresca de la Universidadel convento de San Esteban y otra porción deedificioslos mejores precisamente de la ciudady cuya decoración es tansemejantepuede resumirse que anduvieron en él las mismas manos queesculpieron los demás. Si no fueron SardiñaCeroni o Berruguetefuerondiscípulos o compañeros suyos».

Hasta aquí el Sr. Falcón. -Ahora debo yo decircomo obsequio debido a laverdadque son irrebatibles de todo punto las obvias razones que aduce otroautor (D. J. M. Quadrado) para demostrar que esa tradición ha confundidotiemposcosas y personas. -Que la casa se labró por los Fonsecas (dice) loacreditan los blasones de cinco estrellas colocados sobre las ventanas de laizquierda y en los ángulos de la fachada. Mas lo avanzado del Renacimientoaviniéndose con la noticia de que se empezó hacia 1538desmiente latradiciónque enlaza su origen con la memoria del Patriarca de Alejandríafallecido en 1512... -A lo cual pudo añadir el Sr. Quadradoque Berrugueteeducado en Italiano regresó a España hasta 1520y que Sardiña floreciómucho después.

Sea de todo ello lo que quieray ciñéndome yo a mi papel de cronista y defotógrafodiré que la Casa de la Salinaen medio de lo mucho que lahan deteriorado el abandono en que estuvo largo tiempo y el bajo empleo a que sela destinó despuésy no obstante las recientes profanaciones de que ha sidoobjeto al tratar de convertirla en casa modernacerrando nobilísimos arcos yponiendo en su lugar puertasbalconesventanas y todo un entresueloconservaaún por dentro y por fueracolumnasmedallonesarcosbustosestatuasmensulonescornisamentosescudos y centenares de figuras de animalesfantásticos y caprichososque son otras tantas maravillas.

Yo espero que con el tiempoy quiera Dios que no demasiado tardeelAyuntamiento de la culta Salamanca dedique su atención y algunos fondos a estenotabilísimo edificiocomprándolosi ya no es suyoderribando todo lomoderno y postizo que hay en élreforzando lo viejo y monumentaly poniendoallí un conserje que custodie y muestre a los viajeros aquellos prodigios delartedignos de veneración y estudio

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En la misma calle de San Pablonúmero 84hay otra casa célebreno ya porsu estructura artísticasino por la rara e interesantísima historia querecuerda. -Llámasepor singular antífrasisCasa de las Batallascuando debía llamarse Casa de las Paces dado que en ella las pactaron yjuraron dos bandos ferocísimos quedurante mucho tiempocubrieron a Salamancade sangre y luto. «Ira odium generatconcordia nutri amorem»-dice una inscripción sobre el arco de la puerta de aquella casa desde el díaque se firmaron allí las mencionadas paces.

Todo esto se refiere a la terrible historia de Doña María la Bravade que ya hicimos conmemoración en el Corrillo de la Hierba y dela cual voy a daros dos versionesa cual más interesantes.

Dice el ya referido D. Modesto Falcón:

«El drama comenzó en un juego de pelota. Dos jóveneshijos de la noblefamilia de los Manzanosmataron en una contienda suscitada sobre el juego aotros dos jóvenesmuy amigos suyose hijos de la familia de los Monroy. Lamadre de éstosD.ª María Rodríguezbuscando a los agresores y hallándolesen tierra de Portugaladonde se habían refugiado huyendo de la justiciatomósangrienta venganza en elloscortándoles las cabezas y entrando con ellastriunfante en Salamanca. A su vezlos deudos de los Manzanosindignados deaquella bárbara acciónquisieron ejercer represalias semejantesy agrupadoslos Monroy en torno a D.ª Maríadefendieron a la vengativa madrearrastrandounos y otros a muchos parciales. Los bandos en que se dividierony que tomaronpor nombre a las parroquias de Santo Tomé y San Benitodonde las irritadasfamilias enemigas tenían sus casas solariegasduraron cuarenta añossembrando la desolación y el espanto en la ciudad y enrojeciendo muchas vecesde sangre sus calles. Impotentes fueron el Obispoel Cabildolas autoridades yel mismo Conde de Benaventeque intervinieron en la contiendapara poner fin aaquella terrible luchaque fomentaban las discordias civiles. San Juan deSahagúnmás feliz que las autoridadesse interpuso entre los combatientes ylogró atraerlos a una concordia».

La segunda versiónmás trágica y animada que éstaes la que figura en Recuerdosy Bellezas de España y dice del siguiente modo:

«Sobre un lance del juego de pelota trabaron contienda dos hermanos de lafamilia de Enríquez de Sevilla con otros dos de la de Manzano; aquéllossucumbieron en la atroz refriegay fueron llevados exánimes a la casa de sumadre. -Doña María Rodríguez de Monroy no lloró sobre los cadáveres de sushijos: nada dispuso acerca de su sepultura: silenciosasombríafingiendotemer por sísalió acompañada de criados y escuderos para su lugar deVillalba; peroa la mitad del caminoles anunció resueltamente que no erafugasino venganzalo que meditaba; y asociándolos con terrible juramento asu planlos condujo a Portugaldonde se habían amparado los homicidas. Dóndey cómo los sorprendiósi fue en Viseode nochederribando las puertas de suposadano queda bien averiguado; lo cierto es que a los pocos días volvió aentrar en Salamancaanimosa y terribleal frente de su comitivaenarbolandoen las puntas de las picas las cabezas de los dos Manzanos; y a guisa de ofrendaexpiatoriamás digna del altar de las Euménides que de una tumba cristianalas hizo rodar sobre las recientes losas que en la iglesia de San Franciscooen la de Santo Tomécubrían los restos de sus hijos. -Poco sobrevivió a estaferoz proezaque le valió el epíteto de Doña María la Brava; perosí más de un siglo los bandos que de ella nacieron entre los caballerossalmantinos ligados con una u otra familiaa los cuales se dice servía delínea divisoriarara vez holladael Corrillo de la Hierbaexplicandoeste títuloallá como en Zamorapor lo solitario y medroso del sitio. Nohaysin embargomás fundamento para derivar de la expresada ocasión elorigen de estas luchastan habituales en todo el país durante la Edad Mediaque para fijar su término (de 1460 a 1478) en los días de San Juan deSahagúncuyas fervorosas predicacionescalmando y no extinguiendo la furia delos ánimosle acarrearon más de una vez odios y violenciasypor últimola muertepropinada con veneno. -Bajo los nombres de Santo Tomé y San Benitoparroquias que encabezaban los dos grandes distritos de la ciudadperpetuáronse largo tiempo dichos bandosrecordando aún sus distintos coloresy opuestas cuadrillasen las justas Reales de la dinastía austriacalosantiguos enconos y reyertas».

Y basta ya de anécdotas y de historiasque se hace tardey tenemos quesalir para Madrid antes del obscurecer...

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Así dijimos nosotros aquel díatratando de volver a la Fonda delComercio; pero todavía fuimos a contemplarpor consejo de nuestros amigos(y de ello nos alegramos extraordinariamente)la Torre denominada delClaveroque hasta entonces sólo habíamos divisado a cierta distancia.

Dicha Torre pertenecía antes a un extenso edificio; pero hoy se haquedado aislada y solacomo padrón conmemorativo de la Edad Media. -Su figuraes de lo más elegante y gallardo que nos han legado aquellos tiempos. Cuadradapor la parte inferiorconviértese luego en octógonay resaltan de ella ochogaritas preciosísimasque la hacen más voluminosa por arriba que por abajo.Los capacetes que cubren estas garitas descuellan sobre el cuerpo de la torredibujando en el cielo una especie de corona feudal que ennoblece aquelesbeltísimo monumento.

Toda la fábrica es de granitoy mide 28 metros de elevación por seis ymedio de anchura. -Edificóse en 1484a expensas de D. Francisco de SotomayorClaverode la orden de Alcántaray hoy pertenece al señor Marqués de SantaMarta. -Recientemente han construido en lo alto de ella una especie de templeteu observatorio de pésimo gusto; ypues me honro con la amistad de dicho señorMarquésatrévome a suplicarle que mande derribar aquel detestable apéndicepor muy asombrosas que sean las vistas que desde él se disfruten. -Los fuerosdel artemi querido don Enriqueson superiores a los derechos del individuo

A todo esto eran las tres de la tardey el tren para Madrid salía a lascinco. -¡Demasiado sabíamos lo mucho que nos quedaba que ver!... Salamancaencerraba todavía iglesiaspalacioscolegioscasas históricas y otrosmonumentospara cuyo examen se requería por lo menos una semana de continuoandar... Pero no podíamos disponer de más tiempoyademásestábamos tanrendidosque teníamos que sentarnos a descansar en los trancos de las puertascon gran asombro de los transeúntes... -¡Habíamos andado tantísimo en dosdías escasos!...

Emprendimospuesla retirada; y yadesde aquel momento hasta lamañana siguienteque llegamos a esta Villa y Corteno hicimos más querecapitular nuestras impresiones de Salamanca...

He aquí un sucinto resumen de las mías.

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La Universidad ha sidomoral y materialmenteel alma y la vida deSalamancala fuente de su grandeza y de su renombrela ocasión y origen decasi todos sus mejores monumentos. -Si hubo allí los famosos Colegiosmayoresllamados del Arzobispode San Bartolomé (el viejo)de Oviedo y de Cuenca (de los cuales sólo existen ya los dosprimeros); si fundaron otros cuatro Colegios las Órdenes militaresycontáronse además infinidad de Colegios menoresde Seminariosde Escuelasetcétera; si todas las órdenes monásticas erigieronsuntuosos Conventos; si los Jesuitas levantaron allí su mejor Casay si fue laCiudad del Tormes mansión predilecta de Reyes y Magnatesque la embellecieroncon multitud de palacios y de iglesiastodo se debió a aquel foco permanentede sabiduríaa aquel centro que atraía las miradas de Europaa aquel emporiode la enseñanzaadonde iban a estudiar por millares (y muchas vecesacompañados de sus familias) los jóvenes más ricos y nobles de toda España.-Cuando Toledoy Segoviay Burgosy Valladolidy todas las ciudadescastellanas decaían; esto escuando se hubo entronizado en nuestro suelo lacalamitosa dinastía austriacaSalamanca se librópor excepción yprivilegiode aquella postración generalque muy luego rayó enindescriptible miseria; y este privilegio y esta excepción fueron tambiéndebidos a la perdurable boga de su Universidadal respeto que infundíaalconstante atractivo que ejerció sobre ReyesPreladosGrandesSabios y hastaSantosobligándolos a ir a rendirle pleito-homenaje y a enriquecerla más ymás con nuevas fundaciones.

De aquí tantos soberbios edificios de los siglos XVI y XVIIy de aquítambién el haberse conservado cuidadosamente los de épocas anteriores. Esdecirque la segunda barbarie demoledora de monumentos; la barbarie que enotras regiones de España destruyóblanqueóreformó y afeó tantas y tanpreciosas obras artísticas en los tiempos que median entre los Reyes Católicosy Carlos IIIno llegó a las orillas del Tormes. -En cambiollegaron despuésotros bárbarosémulos de los Atilas y Alaricosy destruyeron dos terceraspartes de los edificios monumentales de Salamanca... Refiérome a los francesesy a los ingleses (durante la Guerra de la Independencia)y también a losiconoclastas modernosque tanto y tanto han derribado al grito de progreso ylibertaden sus varios períodos de dominación o de anarquía.

Otra de las razones que más han influido para que Salamanca puedacalificarse de Museo arquitectónico (donde se hallanperfectamenteconservadosexquisitos modelos de las obras más perecederas y hoy másdestruidaspor lo nimio y menudo de sus primorosos detalles)es la excelenteinmejorable calidad de la piedra de todos sus monumentos.

Esta piedrallamada francase encuentra a una legua de laciudadcerca de Villa Mayor. Blanda al principio como la cerael tiempo lapone tan dura como el bronce y le da un hermosísimo color de oro. Admitepuesy conserva perfectamente las más finas y delicadas laboresy de aquí lariqueza de obras platerescas que acabamos de enumerar y las muchas que no hemoscitadotodas las cuales parecen reciénhechas en sus menores tallassinembargo de estar a la intemperie: de aquí también aquellas afiladas aristas delas esquinas de la Casa de las Conchasaquella tersura de sus murosqueparecen bruñidos; aquellos atletasde tan admirable musculaturade la Casade la Salina; aquella férrea solidez de la Catedral Fuerte o sea dela Catedral vieja; aquellos primores del patio del Colegio delArzobispo y tantos y tantos otros prodigios de escultura y arquitecturacomo ve el viajero en todas partes.

Conque hagamos punto final.

He concluido mi penosa tareaincompleta (o sea diminutacomo se diceen el foro) para lo mucho que requería la gran Ciudad de los Fonsecas yMaldonadospero harto larga para ser obra de un mero aficionado a las BellasArtesincompetente en todas ellasy poco dado a escudriñar y explotar librosajenos.

Réstame añadir que dedico estas pobres páginascomo recuerdo cariñosoamis amigos los Excmos. Sres. D. Servando Ruiz Gómez y D. José Españay a micamarada Dióscoro Puebla.

1878

La Granadina(15) <notas.htm>

 

Programa

Supongo que los panegiristas de Las Mujeres españolas que preceden a LaMujer de Granada en el orden alfabéticohabrán escrito ya más de unadisertación sobre la mujer en generalcomparada con el hombrey sobre lasespañolas o ibéricas en particularcomparadas con las hembras de otrospaíses. A mayor abundamientoel ilustre redactor (16)<notas.htm> del Prólogo capital de la obra ha sabidocomo no podía menos tratándose de pensador tan profundodesempeñarmagistralmente la parte sinfónica de esta composiciónsin que a su miradacomprensiva se obscurezca ninguno de los aspectos sumarios del asuntoni en laesfera filosóficani en la moralni en la meramente literaria.

Véomepuespor fortunadispensado de establecer aquí temerarios yabstrusos prolegómenosa medida de mis interesesrespecto de las candentescuestiones genéricas y diferenciales que ventilan hace 5856 años los dos sexosbeligerantes en que se divide la especie humanay dispensado también dedefinira medida de mis afectossi la mujer blanca es superior oinferior a la negrala rojala morena y la amarillao si entre las blancas debemos preferir la europeay entre laseuropeas a la latinaentre las latinas a la católica y entrelas católicas a la ibéricatodo ello (¡gran iniquidad!) sin audienciade las pobres agraviadas. -En cambioy aunque supongo también que otros de miscolegas lo habrán hechono puedo menos de discurrir un pocopor vía deIntroducciónacerca de los inconvenientes con que tropezamos los autores deestas monografías al pretender clasificar a las mujeres de cada una de lasactuales Provincias de España en una casilla aparteque delimite técnicamentepretendidas variedades de su naturaleza o de sus costumbres.

Estuviera aún dividida España al tenor de los antiguos reinoso de lasvulgares y significativas denominaciones de ManchaRiojaAlcarriaAlpujarraetc.etc.y sería obvioen la mayor parte de los casostrazar lindes y fijar término a los diversos hábitos y usosa los varioscaracteres y a las distintas cualidades intrínsecas que constituyen todavía(pésele al nivelador ferrocarril y a la uniformidad democrática) la pintorescaheterogeneidad de la población de nuestro suelorico también de contrastestopográficos y pictóricos. Pero la prosaica y antiartística Administraciónal hacer la vigente demarcación de Provinciasno tuvo ni pudo tener en cuenta(lo reconozco imparcialmente) la historialas tradiciones y las prácticas decada región para encerrarla en sus efectivas fronterassino que atropelló portodo y cortó por lo sanocomo la expropiación forzosamutilando ydesorganizando ciertas aglomeraciones etnográficaslegendarias o políticasque venían a ser el sistema ganglional de nuestro puebloy de aquí haresultado (perjuicio baladí para la Administracióny acasotrascendentalísimo a los ojos de los verdaderos estadistas) la disgregación ydislocación de muchos intereses y sentimientos que eran al par efecto y causadel inveterado organismo geográficoresultando también (y es lo que en estepunto nos importa discernir) esa fría pléyades de Provincias de oficio que tanpobremente brillan a los ojos del artista o del poetapor ser las unasidénticas a sus adyacentespor ser otras pedazos arrancados a un antiguonobilísimo reinoy por ser no pocas meros caprichos arbitrariossin blasónni carácter propios.

Ahora bien: el libro de Las Mujeres españolas ha tenido queacomodarse a la actual división administrativaen virtud de muy atendiblesconsideracionesy nosotroslos redactores de tal obranos veremos por endeexpuestos a cada instante y obligados muchas vecesya a repetirnosya aanularnos recíprocamenteya a contradecirnos unos a otros en nuestros juiciosy apreciaciones.

Yopor ejemploal proponerme describir a la Granadinahállome conque mi provincia no es toda la Andalucíani tan siquiera todo el antiguo reinode Granada; tropiezo con queal llegar este libro a la Gya contendrádescripciones cumplidísimas de las mujeres de AlmeríaCádiz y Córdoba; yencuéntromefinalmentecon que después han de venir los artículos sobre lasde Jaén y las de Málagatan parecidas a las hijas del Darrodel Guadalfeo ydel Guadix. No extrañepuesal lector que desatienda en ocasiones puntos devista extensivos a todas las Andaluzasni quepor el contrarioseñalealgunas veces como condición propia de la Granadina lo que caracterice tambiéna la de Almería y a la malagueña. ¡Sin esta libertad de acción fueraimposible sacar las siguientes fotografías!

Una advertencia másy entramos en materia.

Mi plan es estudiar muchas Granadinas en diversos escenarios de la capitalde las ciudades subalternasde los pueblos pequeñosy de los campos. No seconfundanpuesnunca las especiesy téngase siempre a la vista que estaránsiendo simultáneo objeto de nuestras observaciones las ricas de las aldeas ylas pobres de las ciudades; las mendigas de la capital y las petimetras de loscortijos; las elegantes huríes que bostezan en coche por la Carrera delGenil y las hechiceras cursis que cimbrean su primoroso tallevestido delimpia indianaen un balconcillo de madera festoneado de flores; las terriblesalcaldesas de monterillamás tiesas que D. Rodrigo en la horcay lasinteresantísimas hijas bien criadas de padres del antiguo régimenmoradorasde ciudades queaun siendo de cuarto ordenpresumen de más históricas queAlejandría y Atenas...

Haycomo veismucha tela cortaday tenemospor consiguienteque ahorrarde razones... -¡Arribapuesel telón!



 

Capítulo I La granadina como andaluza

Quedamos en que a estas horas os han dicho otros colaboradores de este librolo que es Andalucía. Os habéispueshecho cargo del almo júbilo con que seríe el Todopoderoso en aquel pedazo de cielo que deja transparentarse la gloriadesde el Guadiana hasta el Seguray desde Sierra Morena hasta los dos mares:habéis respirado aquel aire tibio y balsámicoque difundeen abril como endiciembreel aliento de nuevas rosas; habéis contemplado aquellas matizadasvegaspatrimonio a la par de Flora y Ceres; aquellos cármenes y huertos que noensoñó Babilonia; a quellos bosques de naranjos y limoneroscomo losimaginados por la Fábula; aquellos inmensos olivares y pomposas viñas queabsorben y dan por fruto la luz y el calor del sol; aquellas costas en quetienen colonias las palmeras de Oriente y los plátanos de Occidentey aquellosmitológicos ríos que desaparecen leguas y leguas bajo la fresca bóveda quetejen el arbolado y las malezas de sus fértiles orillas: habéis doquierarecibido la descarga eléctricao sea la conversaciónde aquella razavívidalocuazentusiastaturbulentaque es a un tiempo sentimental yfestivainfatigable y perezosay os ha causado asombro y hasta miedo tantagraciatanto fuegotanta poesía como brotan incesantemente de aquellas bocassiempre llenas de réplicas felicesde chistes rapidísimosde embustesingeniososde áticas salesde donosas comparacionesde atrevidashipérbolesy de más retóricaen finpara todos los casos y todos losgustosque enseñaron AristótelesHoracioCicerón y los mismos SantosPadres. ¡Y allípor últimoha surgido ante vuestros ojoscomo unasílfidecomo una llama de colorescomo una tentación vivala Eva morenalaElena románticala Venus católica y vestidala mujer andaluzapara decirlode una vez...superstición de britanoslocura de franceseschochez de rusosy alemanesy perdición de los españoles!

Ahora bien: pues que ya conocéis la tierra y la gente y dejuro también os han llevadopara que estudiéis las costumbresa los torosdel Puerto y de Sanlúcary a las ferias de Mairena y del Rocíoy a la SemanaSanta de Sevillay de paseo o gran parada a la plaza de San Antonio de Cádizy de profana romería a la beata Sierra de Córdobay en todas estas exposicionesregionales habréis encontrado a las más genuinas andaluzas de alto y bajocopeteora a pieora en las ancas de brioso caballo regido por apuestocontrabandistaora en jumento con jamugas o con maldita la cosaora en calesacalesín o birlocho; ya con vestido a media piernapañuelo de crespónencarnado y la cabeza orlada de claveles; ya con falda de espléndidosfaralaresvalioso mantón chinesco y toca blancaal gusto de Goya; ya delegítima toreracon monilloceñidor y sombrero calañés; ya arrastrandoluenga cola de seda y tremolando la clásica mantilla de cascobandera negra delas españolas contra toda la extranjería; aquí tañendo las castañuelasybailandoverbigraciael Vito; allí cantandoal son de sus palmaslaapasionada Soledado entonandocon lágrimas en la voz¡sin palmas ycon suspiros!la Caña quejumbrosa y lastimera; aquí abriéndose pasocon su rumboso meneo entre una turba de majosque arrojan a sus pies capas ysombreros para que le sirvan de alfombra; allí volviendo valientemente unaesquinay al mismo tiempo la cara en sentido inversocomo fascinadora culebraque no quiere que se escape el pajarillo; es decirpues que ya habéis visto ala mujer técnica de la Tierra de María Santísimasea duquesa olabradoragenerala o cigarreraen el pleno ejercicio de su privativopoderde su peculiar gallardíade su porte soberanotengo que principiar poradvertiros que...



AXIOMA

La Granadina no es andaluza de profesión

Quiero significar con esto que la Granadinaaunque posee todos los encantosespeciales de las andaluzassu imaginaciónsu donaire y su belleza no esninunca pretende serel consagrado prototipo de la raza bética; no esnisiquiera entre la gente ordinariala jacarandosa macarena pintada en el forrode los calañeses y sobre las cajas de pasas de Málaga; no esni de ellopresumela estereotipada heroína de las saladísimas piezas de Sanz Pérez; noesen finla mujer andaluzatal como la tienen metida en la cabeza losextranjeros; tal como se la dieron a entender la Nena y la Petra Cámaray talcomo ellos van a admirarla allende Despeñaperrosa riesgo y hasta con ansia deque salgan a robarlos los Grandes de España de primera clase quesegún essabidodesplumantrabuco en manoa los periodistas franceses que pasean sustesoros por España(!).

No; la Granadina no hace gala del género andaluzni en su pronunciaciónni en sus actitudesni en su estiloni en sus hábitos. Es en lo queprincipalmente se diferencia de las hijas del Guadaletedel Guadalquivir y delGuadalmedina (ríos cuyos nombres valen un imperio en el sentido rectode la palabra)las cualespor muy damas que sean (y las hay principalísimasque pueden echarse a pelear con las mejores de Madrid)siempresiempre...(¡no me lo neguéis!) abundan en su propio andalucismoa sabiendas de lo queen el orbe vale y puede esta calidad... -Por el contrario: aunque la Granadinaen su pronunciaciónen sus actitudesen su estilo y en sus hábitosreveleconstantemente su idiosincrasia andaluzaes de una manera indeliberadainconscienteinadvertida. Creeríase que no se tiene por talo que ignora quelas andaluzas gozan fama en ambos hemisferios de jocosas por antonomasia. Elloesrepitoque nunca alardea en tal guisaopara hablar más a la buena deDiosnunca la echa de graciosa... ¡Y lo es tanto!

Muchas veces (¡ya lo creo!: siempre que le hace falta para volver el juicioa un hombreo para salir de cualquier apuro) deja la Granadina el gravecontinente de que hablaremos después¡amigo!y entonces sabe plantarse comouna jerezanay contonearse como una de Sevillay argüir como una de Córdobay poner más caras y más cruces que una de Málaga... Pero esto es unrelámpago fugitivodurante el cual se ve lo que no es decible de trastiendamonadas y travesuray luego vuelve su señoría a la acostumbrada formalidadno quedando de la pasada metamorfosis sino algunos hoyuelos en las mejillas ycierto reír en los hechiceros ojos; permanentes indicios del alma que seesconde en aquel cuerpo.



 

Capítulo II Moros y cristianos

Conqueya lo he indicadoy aquí lo consignoy sirva esto de corolario alcapítulo anteriora la vez que de segundo

AXIOMA

La Granadina es una andaluza seria

Tan rara seriedad no tiene nada que ver con la inalterable circunspeccióncon la espetada tiesura ni con la solemne parsimonia de las pobladoras de otrasregiones de España. Es un melancólico señoríouna poética distinciónungracioso romanticismopropio exclusivamente de las reinas destronadas. LaGranadina podrá ser genial y chistosa por naturalezay resultar así cuando sela excita; pero se diría que siempre es a pesar suyo. No de otro modo (y va desímil) tal o cual huérfanao tal o cual reivindicable viudatiene la figurarisueña y deliciosay la voz juguetona como un trinoy el discursodivertidísimo por lo traviesoaun el día en que estrena sus tocas de luto yen que está su corazón verdaderamente acongojado.

Y la verdad es queen el fondo del espíritu de los granadinos de ambossexoshay no sé qué vaga sombra de esa viudezde esa orfandadde esarealeza y de ese destronamiento. Más frescos allí que en parte alguna de laPenínsula los recuerdos de una autonomía soberana; habiendo sido aquellaregión la última que constituyó reino independiente; vibrantes aún en elespaciopor tradición sentimental de padres a hijoslos alaridos de dolor quelanzarano hace tres siglosla raza Morisca al ser arrancada de cuajo de aquelEdén; confundidos en la imaginación popular este infortunio y elanterior de los judíos con sus infortunios propiosa causa del decaimientointelectual y material que ambas expulsiones produjeron en Granada; creyéndoseen fintodo el mundo de un modo informe y fantásticoque desciendea unpropio tiempo y por línea rectade los mismísimos Reyes Católicos y deBoabdil el Chico o cuando menos de Príncipes mudéjares y de losgrandes Capitanes conquistadores (y de todo habrá ¡vive Dios! por bien queexpurgara la población cristiana el buen Felipe III)resulta que el belloideal de la raza granadina reside en lo pasadoque su orgullo es retrospectivoy que el mundo de sus complacenciasde sus consolaciones y de sus engreimientosse encierra en aquel palacio de la Memoria que tan elocuentementedescribe San Agustíny en otro primoroso palacio materialaunque parecelabrado por las hadasentre el río de las arenas de plata y el río de lasarenas de oro; es deciren la incomparabledeleitosísima Alhambraufanía yejecutoria de todos los granadinos de hoyno obstante ser obra de los vencidosexpoliados y desterrados islamitas.

Y aquí tenéis explicado el por qué los poetas y poetastros de aquellatierra somos elegíacos hasta lo sumoy

 

«Cómoa nuestro parescer

 

cualquiera tiempo pasado

 

fue mejor».


Pues bien; en las mujeresesta especie de nostalgia hereditaria crea yfomenta los más quiméricos sinsaboressin que ellas mismas se lo figurenyyo apostaría cualquier cosa a que la síntesis de su pena es la siguiente:Echar de menos los gloriosos tiempos de la conquistaen que el amor podíaservir de corona al heroísmoy envidiar simultáneamente la ventura de lasPrincesas árabes que conspiraban con los Caudillos cristianos en el Albaicíncontra la corte de la Alhambray la felicidad de las ricas-hembras de Castillaque recorrían a caballo las vegas de Santafé y de la Zubia tras la hacanea deIsabel la Católicaescoltadas y servidas por la flor de la caballeríacristiana y amenazadas de cautiverio por la flor de la caballería mora...

¿Qué muchopor tantoque sean graves y melancólicas todas las Granadinasen ciudadesvillas y aldeas? ¡Cuando ese tedio de lo presente y esa pasión deánimo por lo pasado se apoderan de una razasu triste orgullo se transmite degeneración en generacióny cunde de las clases ilustradas a las ignorantessin que nadie tenga que enseñar ni que aprender lección alguna! ¡Es una cosaque se hereda como las facciones del rostro; es una cosa que se pega como elacento; es una tisis del alma!

Lo repito: la Granadina es seriasoñadorapoéticaelegíacasin embargode su vívida sangre andaluzacomo lo es el pájaro cautivocomo lo es elángel desterrado. Ella está cautiva en la red de una creciente decadencialocal: ella está desterrada de la Historia.



 

Capítulo III Triunfan los cristianos

AXIOMA

Todas las Granadinas son católicas apostólicas romanas

No exceptúo de esta regla ni a las mujeres de los más acérrimosrepublicanos federalesni a las hermanas de los cuitados que en cierto pueblode la costa repartieron hace algún tiempo Biblias protestantesni a las hijasde Constituyentes que en 1869 votaron la Libertad de cultosni a las madres deninguno de ellos... ¡Todastodas las Granadinas son eminentemente católicas!

Piadosashumildesreverentes con Dios y con sus Ministrossu religiosidadbrilla principalmente por una ardentísima devoción a la Virgen y por un miedocerval al Demonio.

La Virgen es para ellas preferente objeto de un amor indefinible. Trátanlacomo a madrecomo a hermanacomo amigacomo a confidente y consejera...¡Hasta pretenderían hacerla su cómplice! -¡Todo se lo cuentan; todo se loconsultan; en todo procuran interesarla; de todo le ofrecen participaciónconsistente en algunas velasen alguna joya o en la trenza de sus mismísimoscabellos! -El bandido de Nápoles le reza a San Genaro o a la Madonnaparaque le ayuden en sus negocios. Las Granadinas ponen bajo el amparo de la Virgensus esperanzas de todas clases... Con ella tienen mucha más franquezaque con Dios.

A Dios apenas acuden directamentecontando como cuentan con la Reina de losCielos. A Dios lo veneranlo bendicenlo respetany le huyen... -¡Es que letemen! Initium sapientiae timor Domini. -Aunque en esto de temerrepitoque le temen más al Diablo.

El Dios temidoa quien acabo de referirmeno es otro que Dios Padre enparticular; pues a Dios Hijo no le temen de manera alguna sino que lo aman conentrañas de verdaderas madres desde que son niñas de ocho años. AmansíaJesucristo en personacomo otras tantas Marías agrupadas al pie de la Cruz; locompadecenlo asistenlo acompañanlloran su Pasión y muerteviendo en Élun hijo legado por la desgracia a su solícita ternura. De aquí que una imagendel Señor del Mayor Dolor o de Jesús Nazareno con la Cruz a cuestas lesinspire a veces tanta confianza y tanto fervor como una Virgen del Carmen o delas Angustias... -Y ¡cosa rara! cuando este mismo Dios Hijo se les representaen su primera edadcomo Niño Jesús o Niño de la Bolayapierde su carácter filialyen vez de familiar ternurainfúndeles altísimorespeto. -¡Admirable intuición de lo más abstracto de la teología!... ¡Amedida que ven reducirse la Personacrece y se impone a su imaginación laEsencia!

Por lo que hace al Espíritu Santodijérase que no existe para ellas.¡Nunca es objeto de su misticismo! Lo cual se comprende sin esfuerzo: losatributos especiales del Parácleto son más perceptibles a los ojos de losDoctores de la Iglesia que a los de las fieles cristianas.

Acerca del Demonio no quisiera hablar en este sitiopues es hacerledemasiado honor; pero no puedo pasar por otro punto. La Granadina ve a Lucifertantas veces al día como lo vieron San Antonio Abad y Santa Teresa de Jesúsylo acusa a cada momento de cuantas desgracias le ocurren o presencia. -«El Demonioha hecho que pase esto». Quiso el Diablo que sucediera lo otro».-«Satanás me ha escondido el ovillolas tijeras o la aguja». Metentó el Demonioy dije aquello o hice lo de más allá». -«Hoy tengolos Malos en el cuerpo». Fulano es el enemigo...». Estasy otras parecidas frases no se caen nunca de sus labiosyal propio tiempopónele la cruz a Luzbelo se santigua estremeciéndoseo dice «¡AveMaría Purísima!» por vía de exorcismo y desinfectante. -Ysinembargoen todo esto no hay nada de maniqueísmosino ortodoxia pura.

En lo que no hallo tanta ortodoxiabien que tampoco intención heréticaesen las preocupaciones y supersticiones que abriga respecto a la existencia ypoder de otros seres no mencionados en el Catecismo. La mitad de las mujeres dela Provinciasobre todo las de los pueblos pequeñoscreen a puño cerrado enduendesbrujashechicerosfantasmas y aparecidos. De aquí un miedo espantosoa los muertosy de aquí también el quehaya casas cerradas en que no seatreve a vivir nadiepor ser cosa sabida que ¡a media noche! óyense en ellasextraños ruidosparticularmente de cadenas. -Esta credulidadde que nuncaparticiparon las personas verdaderamente cultasva cediendo también hoy en elánimo de las indoctaspero no así la fe en innumerables agüerostalismanesamuletoscábalas y untosde aplicación medicinal y moralpara cuyaenumeración y recetario sería preciso escribir un tomo en folio.

Por lo demásla Granadina es asidua al templolo mismo en la capital queen la última aldea; frecuenta el confesonario; da mucha limosnay hace ycumple infinidad de promesas o votoscomo romper (o sea usar hasta quese rompe) un hábito de tal o cual Orden monásticano comer postrespagar misasllevar velas a las sagradas imágenesandar descalzarecorrer derodillas iglesias enterasrezar muchas partes de Rosarioetc.etc.

También tiene gran devoción a los santos y santas de la corte celestial;mas no a todos en idéntico grado o con igual confianza en su poderío. -Quierodecir que prefieren entenderse con tal o cual bienaventuradosegún que lojuzgan más o menos milagroso. -Pero esto acontece en todas partes.

Volviendo ahora a su adoración especial hacia María Santísimadiré comoejemploy para concluir en este puntoque no es dado formarse idea de nada tantiernotan expresivotan conmovedorcomo los agasajosfiestas y ovacionesque granadinos y granadinas hacen a la Virgen de las Angustiaspatrona de lacapital. Quien no haya vistodespués de cualquier calamidad públicatrasladar en triunfo aquella célebre imagendesde la Catedraldonde se llevóen rogativaa su casa (así se designa su templo)no puede saber hastadónde llega el sublime frenesí de un pueblo exaltado por la piedad; y quienhaya presenciado tal espectáculo sin derramaraun siendo de la cáscaraamarga lágrimas tan copiosas como las miserias de esta vidano tienecorazón ni alma de hombre.



 

Capítulo IV La granadina en el hogar doméstico

Echada la sonda en la imaginación y en el corazón de nuestra heroínayconociendocomo ya conocemosla índole y la profundidad de su fantasía y desus creenciasse ha simplificado mucho la tarea de estudiarlay podemosproceder a analizar sus costumbres rápida y objetivamente.

Principiemos por desenvolver este

AXIOMA

La Granadina es la señora de su casa

En efecto: la mujer de aquella tierra manda en jefe en el hogardonde ejercede hecho y de derecho una autoridad superior a la del hombre. La doctrinaevangélica que rehabilitó a la hembraha sido cumplida allí con excesoporlo menos en esta parte. Y es que el granadinopor pasión ingénita ogenéricay por galantería característicaha hecho de la mujer un ídoloenlugar de hacer una compañera. Puede decirse que ella es la reina del palenqueen que lucha el varón toda su vida. Para ella y por ella quiere ser guapoelegantevalientericopoderoso. Ella es a un tiempo juez y premio deltorneo. La opinión de los hombrescriterio del honor en todos los paísesnoles importa tanto a los hijos de Granada como la opinión de las mujerescriterio que aquilata el mérito y el demérito con relación al amor.

Cierto que algunas veces el esposo maltrata a la esposala pega y hasta lamata; pero nunca la desprecia... ¡Es que el pobre hombre tiene celoso esmás generalmenteque de vez en cuando se le ocurrecomo a los pueblossacudir la tiranía! Empero el tirano (quiero decirla mujer) aguanta elpujo; deja pasar la tormentay vuelve a imperar sobre el rebelde...queentonces las paga todas juntas. -Vemos así que muchas mujeres de la clase ycondición en que funcionan las manos o la vara del maridosuelen quejarseamargamente de que éste haya renunciado por completo a sacudirles el polvo;pues entonces es cuando se creen verdaderamente destronadas...

Por lo demásla Granadinadesde que se constituye en esposaadoptavoluntariamente algo de la manera de vivir de las orientales. -Dígoloporquese encastilla en el hogarbien que sólo con el objeto de dirigirlodegobernarlode monopolizarlo. Del tranco de la calle para adentroel marido nodispone de cosa alguna; suele no saber lo que sucede; cuando másindica suopinión; y la mujer determinadecideconcede o niega. Por regla generalellaes la depositaria del dineroypor regla universalla distribuidora. -Habráfamilias que vivan a la francesao fuera de la ley de Diosy con las cuales norecenpor consiguienteestas bases. ¡Prescindamos de semejantes excepciones!La norma es la que digo. -Y aún hay más. El hombre en sus negocios de lacalleen los asuntos relativos a su profesión o a su haciendano resuelvenada medianamente importante sin consultarlo con la señora (que así sellama la que usa vestido) o con la parienta (que así sedenomina sí usa zagalejo). ¡Y estas no son debilidades delorden íntimo o privadosino legítimas deferencias que proclaman enalta voz los maridos como la cosa más natural del mundo!...

En cambiola mujerdentro de la casaa puerta cerradatrabaja cuantohumanamente puedea veces más de lo que nadie imaginaríaatendida laposición social de la señora. En este punto es La perfecta casada deFray Luis de León. No sólo la muy pobresino también la que vive con algúndesahogoy hasta muchas acomodadasnaturalmente hacendosaso que precaven elporvenir economizandopara sus hijosbarrenlimpiancosenplanchanlavanfrieganamasanguisancrían gusanos de seda y cuidan a los niños (todo alpar que la criada y por ahorrarse de tomar otra)sin contar con quecuando seocurrele sirven la comida a su esposoal mismo tiempo que ellas comen aparteyendo y viniendo a la hornillacon la majestad de antigua matrona que dierahospitalidad a un peregrinoo con la humildad de una reina en Jueves Santo.

Lo que la Granadina no hace nunca... Pero esto que voy a decir merece figurarcomo

AXIOMA

La Granadina no cultiva el campo

¡Ah! lo contrario sería un deshonor para el más pobre labriego. ¡Su mujerno es una negra! -Él arasiembralabracogetrillariega contodo el sol canicularcon hielos y nievescon el agua a la cinturasinreparar en su comodidad ni en su salud... ¡Pero trabajar ella delante degente! ¡Hacer lo que puede hacer un mozoun peón...ysi no hay peón nimozoél mismoa costa de un poco más de fatiga!... ¡En manera alguna!

No sin orgullo consigno esta observación (aplicable a todas nuestrasprovincias meridionales)advirtiendo de paso a las granadinaspara que se loagradezcan a los granadinosque en otras regiones de España y en las máscultas naciones de Europa sucede todo lo contrario: la mujer del campesino labrala tierray el hombre se las compone en el hogar. -¡Y así anda ello!

Lo que sí hace la Granadina en el campo es espigar. -Pues ¿qué esespigar? -Espigar es hacer uso de un gracioso derecho que cristianamente concedeel más pobre labrador a las mujeres necesitadas (y sólo a las mujeres)deentrar en su heredadde donde ya se han sacado los hacesa rebuscar yapropiarse las espigas que han quedado desperdigadas en el rastrojo. -¡Despuésde la galanteríala caridad erigida en ley consuetudinaria! ¡Muchas leyescomo ésta nos diera Dios! ¡Algo más medrado andaría nuestro siglo!... -Perodoblemos la hoja.



AXIOMA HASTA CIERTO PUNTO

La Granadina es lujosísima en la calle

Ni el marido ni el padre reparan en su propia personacon tal que la esposao la hija vista «como corresponde»: y siempre corresponde vestirmejor de lo que buenamente se puede. -El traje pontifical de la mujery no eldel amo de la casarepresenta la clase social de la familia. Un hombre rico olinajudo podrá descuidarse en el vestirusar ropa como de artesano o delabrador; abandonar para in aeternum el fracla levita y hasta elsombrero de copa; pero la señora de la casa no saldrá nunca a la calle sino detiros largoscon arreglo a ordenanza«como quien es» segúndice ella enfáticamente.

En compensaciónde puertas adentrolleva demasiado lejos el negligéqueen España llamamos trapillocon tal de que la casa ofrezca un aspectoirreprochable. -Digamospuesque nuestra perfecta casada es objetivamentelimpia hasta un extremo increíble... Los muebleslos utensilios de cocina(de los cuales tiene repetidas baterías de lujo que no sirven nunca)lostechoslas paredeslos suelosbrillan siempre como el oro. «¡En losladrillos de mi casa se pueden comer migas!» dice con muy fundadoorgullo. -Sien cambiono todas aquellas mujeres de bien se distinguen por unacompleta o total limpieza subjetivacúlpese al Sr. D. Felipe IIquedictó cierta endiablada pragmáticaprohibiendo a los moriscos y moriscas deGranada el pícaro uso de los baños domésticos.



OTRO AXIOMA

La Granadinaen generalrecibe y hace muy pocas visitas

Por lo comúnse pasa toda la semana sin poner un pie en la calle y sin queninguno de fuera pise su casacomo no sea algún pariente muy cercano. -En todala provincia escasean las tertulias en que se reúnan señoras. -Si éstaspaseanes en domingoy eso en la capital. -En las poblaciones subalternas senecesita que repiquen más gordo... -Pero ya volveremos sobre esto.

Entretantoallá van algunos

NUEVOS AXIOMAS

La Granadina es floricultoradomadora de gatos y domesticadora de canarios

Recomiendo a los pintores de género el insondable cuadro de una deestas mujeres de su casasentada al lado de un balcón lleno de macetasfloridasentre una manada de gatos enroscados a sus piesy media docena decanarios enjaulados sobre su cabeza. -Con esto y con su fértil aventureraimaginacióntiene bastante una hija de Granada para no estar nunca sola.

El gatola florel canario y la mujer... ¡qué cuarteto!



La Granadina es herbívoravinífoba y gazpacháfaga

Es herbívora: esto esse alimenta principalísimamente de vegetalescocidosfritosasados o crudos. Cierto que acepta las substancias animalesinherentes al pucheropero es como precepto medicinal más que comoverdadera satisfacción. Y fuera de esto y de algún huevecilloseguro estáque ninguna Granadina se recete motu proprio otros manjares queensaladasensaladillas y ensaladetasen cuyo ramo su inventiva es inagotable.Pasarán de doscientas ¡vaya si pasarán! las combinaciones que sabe hacer deaceitevinagre y salcon todas las hierbas del campo. -Y entiéndase que en lapalabra hierbas incluyo todo lo quesegún el Diccionarioeslegumbretodo lo que es hortalizay además muchos frutos y frutasPorque hayensalada de pimientos y tomates y de tomate crudo y soloy de pepinoy decalabazay de cardoy de patatay de remolachay de escarolay de judíasy de apioy de peroy de lechugay de coliflory de cebollay de granadayde manzanay de naranjay de todolo nacido. -¡Ah! ¡Se me olvidaba! -«Dela mar los boquerones... (la Granadina rinde este tributo de respeto aMálaga)sobre todo fritosde nochecon ensalada de escarola». -Perohablarle a la Granadina (exceptuamos a las afrancesadas) de beefsteak ode roastbeefequivale a hablarle de herejes y de judíos.

Es vinífoba. -Explicación: nunca prueba el vinocomo no sea muy dulcederompe y rasgay considerándolo la más atroz de las travesuras. Pero en lamesaa pastocomo en otras provincias de España y como en los demás pueblosextranjeros... ¡jamás! -Verdad es que tampoco los granadinoshasta hace muypoco tiempoy salvo ligeras excepcioneshabían visto el vino sobre su mesa. Ytodavíafuera de la capitales esto verdaderamente extraordinario. -¡Sinembargola provinciasegún datos estadísticosresulta aficionadamuyaficionadademasiado aficionada! -Pero se bebe como se pecaa solasclandestinamente... -«El vino... ¡en la taberna»le dice lamujer al marido. Y en seguida le elogia la limpidezla baratura y las virtudeshigiénicas del agua«creada por Dios para que no se beba vino».

Es gazpacháfaga... -¿Y quién no lo es en aquel país? ¡Desde el Prócer yel Prebendado hasta el mendigoen diciendo que llega Mayotodo el mundo seadministracuando menosun gazpachillo por día! -La Granadina-tipo seadministra dos o tres: lo toma antes del puchero; lo toma entre comidas; lo tomaantes de acostarse... Ni ¿qué fuera del género humano sin el gazpacho

 

En aquella tierra

 

Con aquel calor

 

Donde tan temprano

 

Sale siempre el sol?



La Granadina es honesta y en ningún caso escandalosa

En Granadapor la misericordia de Diostodavía está de moda la virtud delas mujeres... Quiero decir que la opinión pública no tolera el pecadonitransige con las pecadoras... Sonpuesellas buenas por innata circunspeccióny acendrada religiosidady al mismo tiempo porque les es indispensable paravivir entre las gentes; y de aquí resulta que su rigor y severidadno sóloimpiden la falta propiasino también la falta ajena. ¡La delincuenteenaquel paísno está dentro del derecho comúncomo en esta Villa yCorte y como en otras varias partes! ¡Pecar en aquella provincia es para lahija de Eva colocarse fuera de la leyincomunicarse con la sociedadaislarse como una leprosa! -Quizás por esto mismo tampoco sirve allí de timbrey loor a un hombre el ser un D. Juan Tenorio o cosa parecida. ¡Todo el mundodetesta y condena al infame que sedujo a una joven en estado de merecerperdióa la mujer del prójimo o dejó abandonada a la suya! -¡Dure mucho en mi amadatierra este sentido moral! Cuando él faltalos pueblos más prósperos son unarepugnante sentina. -Dígalo París.

Y aquí concluyen las generales de la ley de todas las Granadinas.-Examinemos ahora los caracteres que las diferencian entre sísegún que vivenen la capitalen las poblaciones subalternas o en el campoy según quepertenecen a la aristocraciaa la clase media o al pueblo. Pero examinémoslasconfundidas unas con otraspues toda clasificación regularordenada ysimétricaestá reñida con el Arte.



 

Capítulo V Galería de granadinas

¿Quién no conoce y admira a Granadaaunque no la haya visitado nunca?-Creopuesinnecesario repetir aquí lo que han escrito ChateaubriandZorrillaTeófilo GautierWashington Irving y otros mil literatosy melimitaré a deciros quepor lo que yo he vistopor lo que he leído y por loque me han contado de cuanto hay en el globono existe teatro mejor dispuestopara el sueño del amor y la apoteosis de la mujer que aquel en que vamos acontemplar ahora a nuestra heroína.

Allí podemos verla de paseo amatorio por la tardeen la primaverabajo lassombras paradisíacas de La Alhambra; o en excursión higiénicaelveranoal amanecerpor la amenísima y misteriosa cuenca del Dauro oDeoroen busca de la fuente del Avellanoo en tren demeriendapor las fértiles huertas de los Callejones de Graciaconpresupuesto de cerezashabas verdes o lechugaspara engañar unos típicosbollos de pan de aceite. Allí podemos admirarla cuando cruza en carretela bajolas célebres alamedas del Salón y de la Bombaentre perpetuosvergeles o cuando echa pie a tierra y luce su garbo y suelegancia por la alegre Carrera de Genilfrente a la cual sonríenembelesadas las eternas nieves de la vecina Sierraque parece toca uno con lamano; o bien la encontramos asomadacomo una flor mása un balcón natural derosas y alelíesen aquellos cármenes escalonados por las laderas de todas lascolinasdesde cuyas alturas correntriscan y saltan mil arroyos bullidorescomo otros tantos duendes que minan los cerroslas calles y las casas de laciudadcreando pensiles en todas partes. Allí podernos acompañarlafinalmenteen su constante peregrinación artísticasubiendo por la Cuestade los Molinospor las Vistillas de los Ángeles por el Campo delPríncipe y por la Cuesta de San Cecilio a buscar los sublimespanoramas que se descubren desde los Mártires o desde Torre Bermejaparair luego a visitar las maravillas del Palacio encantado de Alhamar elMagníficoy del aéreoquimérico Generalifeasilos perdurables depoéticos ensueños... Y en todos estos parajes veremos a aquella mujertansensible y reflexivatan amante y soñadorasiempre al través del prisma decolores de una flora inagotablesiempre al son del canto del ruiseñorsiempreoyendo bajo nuestros piessobre nuestra cabeza y a nuestro ladoel rumormelancólico del aguareluciente u ocultadespeñada o juguetonay siempreentre la magia de los recuerdos históricosde los primores artísticosde lastradiciones románticasde las solemnidades religiosas y del patético gemidoque exhala todo lo decadentetodo lo desgraciadotodo lo que pasó... comopasa nuestra vida...

*

* *

Conque vedla¡sívedla! ¡Saludad a la Granadina de Granada bajocualquiera de las formas en que aparece a nuestros ojos!

Ya es la noblela distinguidala delicada aristócrata de aquella tierraclásica de lo regio... Ésta va en coche.

Ya es la sílfide que apenas huella la tierra con sus menudos pies; la idealy la elegante dama o señorita de la clase mediade cultas formas y gentilespensamientos... -¡Canela pura!

Ya es la graciosa y fina y seria doncella del pueblosilenciosa y expresivacomo las flores con que adorna su reluciente peinado...

Pero siempre halláis la misma mujer exquisitade fibra superiordeinmaterial belleza que directamente os habla al alma; más insinuante quefascinadoramás a lo Murillo que a lo Ticianomás de Calderón que de Lopemás de Cleómenes que de Fidias.

Sí; cualquiera que sea su clasela Granadina resulta siempre aseñorada ysentimentalal propio tiempo que dulcerisueña y recatadamentevoluptuosa. No chisporrotea en ella la sangrecomo en las andaluzas oficialesde otras comarcas; pero su imaginaciónsus nerviosla médula de sus huesoslos suspiros de su bocason amor y sólo amor...

No me preguntéis por las facciones de su carani por las dimensiones de sucuerpo... Allícomo en todas partesper troppo variar natura e bella... HaypuesGranadinas morenas y Granadinas blancas; de pelo negrode pelo castaño yde pelo rubio; altas y bajas; delgadas y gordas; feas y bonitas. -Sépaseemperoque el tipo general y genuinoel arquetipoel dechadono es alto y recio como el de la hermosa cariátide vascongadapor ejemplo; nifresco y amplio como el de las mujeres de Rubens; ni pequeño y pardo como el delas hijas del interior de España: sépase también que las bellas están enGranada en mayoríay sépaseen finque casi todas tienen poco huesopiediminutoprovocativo tallela color algo quebradarasgados ojos obscuros ysus indispensables interesantísimas ojeras. -Decir que hay más morenas querubiasfuera ociosotratándose de Andalucía; pero su moreno es esclarecidocomo el de las legítimas venecianas. Sin embargoen el Albaicín abunda untipo hechicero y rarísimo en España: la mujer blanca como la nieve y con elpelo negro como el azabache... -¿Serán descendientes de odaliscas circasianasde los últimos harenes moros?

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Pasemos a la parte indumentaria.

La dama de la alta sociedad y la acomodada de la clase media visten comodetermina mensualmente el figurín de Parísni más ni menos. Excusadoespor consiguientebuscar nada localnada típico en su traje... En estepuntover a una elegante madrileña es ver a una elegante granadina.

La mujer de las clases populares no tiene tampoco traje característico; perosu toilette de galaaunque poco singulares bastante graciosa: zapatobajonegro o color claro; media blanca; vestido entero de percalcasi rayandocon el sueloadornado con uno o más volantes de la misma tela; pequeñodelantal negro; un pañolillo de vivos colorescruzado sobre el pechodejandoadivinar todas las primorosas líneas del talle; yfinalmenteotro pañuelo desedallamado de la Indiatambién muy vistosodobladodiagonalmenteprendido sobre la cabeza con un alfiler y atado debajo de labarba... -Este tocadomerced a ciertos picarescos fruncidos y doblecesllega adar al óvalo del rostro un carácter confusoentre monjil y judaicodeirresistible coquetería...cuando la interesada es interesante.

Hasta aquí la capital. -En los pueblosel traje de las campesinas varíamuchopero siempre sobre la base de un jubón negro de anascote. La falda vaapartey es de cocoindiana o percal. En algunas villas sólo las hay depicote listado. De todos modosla elegancia rural consiste en colgarse cuantosrefajos y enaguas se poseenaunque sean cincuenta.

Las lugareñas de más tono usan mantilla sin velo ni blondasesto esunagran tira de franela negracon anchas franjas de terciopelo.

Las muy pobreshacia Levantellevan el mantón doblado en triángulopendiente de la cabezalo que les ahorra otro pañuelo y les da un airemíseramente africano. En la Alpujarralas cortijeras se echan sobre la cabezala saya a guisa de mantoy como la saya está forrada de amarilloy el refajoes encarnadoofrecen a distanciaen aquellos ásperos montesun aspectointeresantísimo. Por último: en varios pueblos las mujeres de todas clasesgastan medias negrasa excepción de la hija del sacristánque usa mediasblancasy a excepción también de las infelices que no tienen medias.

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Volviendo a las señoras de las clases acomodadasy especialmente a lasaristócratashay que aplicar a sus costumbres externaso sea a sus hábitoslo mismo que hemos dicho de su traje: son una repetición exacta de los hábitosde la alta sociedad madrileña. De consiguientesus horassus gustossusesparcimientossus modalessus opiniones sobre todas las cosas que no son delalmase arreglan al meridiano de París. Y contra toda herejía importante enesta delicada materia las aseguran y garantizan sus frecuentes viajes a laCortey alguno que otro a Bayona. -Inútil es añadir que cada recién llegadade Francia ejerce una especie de dictadura durante dos o tres meses.

Para la aplicación y ostentación de estas mudables reglas de buen tonocuentan las elegantes de Granada con bastantes coches propioscon dos teatroscon excelentes modistascon baños de mar en la cercana costacon sucorrespondiente Junta de Damas de Beneficencia y con una deliciosa Rifade la Inclusaen públicoen una gran tienda de campañacolocada en elpaseo del Salóndurante las famosas fiestas del Corpus; tiendaque es una copia en miniatura del Paraíso de Mahomapor lo que respecta a lahermosura de las huríes que premian allí las buenas acciones de los héroes.La Plaza de Toros funciona pocas veces; perocuando funcionalasGranadinas se acuerdan de que son andaluzasy dejan el pabellón nacional bienpuesto. (Ya sabemos que este pabellón es la mantilla blanca). También heindicado que en Granada hay pocas tertulias que salgan de la órbita de lafamilia. Tampoco abundan los bailes en estos últimos tiempos. Perocuandoocurre lo uno o lo otrola noble hija del Genil se vistese prendesepresentavalsapolkahabla y escucha con tanto gustodistinción ygallardíacomo aquella ilustre y bella Granadina que se sentaba hacetres años en el que entonces era el primer trono de Europahoy arrumbadosillón sin empleo.

Hemos apuntado que la dama principal de Granada subordina todos sus hábitosa la moda francesay ahora nos ocurre hacer una excepción muy trascendentalque va incluida en el siguiente inconcuso

AXIOMA

Todas las Granadinas pelan la pava

Síseñor; lo mismo la hija del Marqués o del Condeque la del médico odel abogado y la del artesano o el campesinoasí la doctora en amor de lametrópolicomo la tétrica de la ciudad sedentariay la díscola lugareñatodas hablan con el novio por el balcónpor la reja bajapor el tejadoporlas rendijas de la puertapor la tapia del huerto a la luz del sola la de lalunaa la de los faroles y a ninguna luz; ¡a la faz de los transeúntescuando los padres son gustososy de media noche para abajoentre la una de lamadrugada y el amanecercuando se opone la familia.

Esta pava clandestina es la pava por excelenciaespecialmenteen el invierno. -Todo duerme en la ciudad de Boabdilmenos la campana de laVela y las sonoras fuentes de los patios. El alumbrado público se apagó alas doce. Por la calle sólo pasan otros novios que van o vuelven. Pegadoa una reja que casi linda con el suelo hay un fantasma con capa y hongo Detrásde la reja se columbra una mujer envuelta en inmenso mantón y cubierta sucabeza y rodeada su cara por aquel pañuelo de la India que ya hemoscalificado de toca semimonjilsemihebraica. Marquesa o cursiama o criadaéste es el uniforme del amor a semejante horalo cual sirve luego para echarseel muerto recíprocamente la señorita a la doncella y la doncella a laseñoritaen caso de delación. -La capa y el hongo del galán contribuyen alequivocopues todas las capas y todos los hongos son iguales a media noche.

¿Y qué más? -¡Nada más que pueda decirse con palabras!... ¡Cuando Romeoy Julieta confunden pensamientos y suspirosy se miran y callany tornan luegoa su incoherente diálogoy se repiten lo que ya sabeny se lo vuelven adecirinterrumpiendo el raciocinio con el requiebroy pasando bruscamente dela pena a la alegríade la queja al entusiasmode la confianza a la dudadela gratitud a los celosdel «¡Cuánto me quieres!» al «¡Yano me quieres!» y del «Te quieropero no quiero»al «¿Me querrás siempre como ahora?»; cuando sus labiosbalbucean este monótonoeterno poema del amormientras que sus almas estánasomadas a sus ojosmirándose tan intensamente como se miran la mar y elcieloy confundiéndose como se confunden el silencio y la soledad que losaíslanhay que llamarse Shakespeare para ser taquígrafo de semejante escena!

Sólo diré (pues ésta es la ocasión) que ni la simbólica literatura deOriente ni el alegórico arte germánico emplearon jamás formas tan figuradasintención tan remota y sentido tan íntimo como el discurso amatorio de unaGranadina. Sobre todocuando no está subyugada del todo por la ternuraocuando los celos le impiden ser expansivao cuando teme que la esté oyendoalgún profanola profundidad y viveza de su lenguaje rayan en lo sublime.

¿Quién no la ha oídoy quién no la ha admirado en este último casocuando habla con el novio desde alto balcónen el estíoa la hora de lasiestaadvertida de que la está oyendo toda la vecindad detrás de lascortinas de cien salas bajas? -¡Qué disimulo en las frases! ¡Qué insistenciaen unos mismos símiles hasta apurar el concepto! ¡Qué dos conversaciones enuna solala una aparente y públicala otra de imaginación a imaginación!¡Cuán lógica y chispeante la primeraen medio de su fatuidad! ¡Cuán gravey apasionada la segunda! ¡Cómo brilla el ingenio en lo que dice! ¡Cómorelampaguea la pasión en lo que quiere decir! ¡Y qué energía de pensamientoqué riqueza de fantasía para prolongar indefinidamente un exacto paralelismoentre la imagen y la ideaentre el apólogo y la realidadentre la fábulay la historia!

Pero no hay que confundir esta pava pelada a gritoscon la que hemosdejado pelando a las altas horas de la nochelibresjuntos y solosal Romeo ya la Julieta de la reja baja. -Aquí desaparece el discreteo; aquí se disputacomo en la balaustrada de Veronasobre si es la alondra o el ruiseñor el quecanta; aquí el éxtasis habla por los dos amantesmientras que el implacablereloj les va notificando cada hora que transcurre: ¡horas mermadas por laeternidad a su juventud y a su dicha; horas que pueden ser las últimas de susplácidos coloquiossi la oposición paterna prevalece y la niña se casa conel ricoa pesar de tutear al estudiante; horas descontadas a la esperanzadeudora inmortal del corazón humanoal cual nunca le paga lo que le debeperoque en cambio es siempre confiada prestamista de los más locos deseos!

Y pues que hemos salido del templo de Cupido por esta imprevista puerta deescape del interésaprovechemos la coyuntura para manifestar que laprovincia de Granada es la tierra de los casamientos desigualeso sea de losenlaces amorosos entre pobres y ricasy ricos y pobretonas. -De aquí tantas pavasclandestinas. -¡Los padres braman durante el depósito judicial y la luna demiel; pero los nietos arreglan luego el asunto!

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La señorita de familia poco acomodada de la clase media propende acopiary copia divinamentetodo lo que hacen la rica y aristócratapues yahe dicho que la distinción y el señorío sirven de común denominador aaquellas exquisitas criaturascualquiera que sea su condición social. -Lo quepor fuerza acontece es que la joven de pocos recursos traduce el terciopelo almerinola blonda al tulel raso al tafetánel gro al organdí y labatista a la indiana. Del propio modosi va poco al teatrova mucho al Liceo;si no pasea en cochese sienta en las sillas de la Carrera los domingosy si nunca estuvo en la óperaoye tocar con frecuencia a las bandas militareslas sublimidades cursis de La Traviata. -Porque esta señorita de queahora hablamoses aficionadísima a la músicay si llegan sus padres a poderestirar algo la piernatiene piano y maestro de canto... Es además muy lectora¡mucho! y de admirable criterio moral y artístico... Todo lo bellotodo loelevado encuentra eco en su corazónasí como todo lo patético abundanteslágrimas en sus ojos.

A propósito y entre paréntesis: Aunque la Granadina se guarda mucho de ser liberalpor humilde cuna que haya tenido; aunque es monárquica y religiosa hastalos tuétanos (¿cómo olvidar a los Reyes Católicos?)y apegadapor lotantoal antiguo régimenhace causa común con una revolucionariacon unaconspiradoraque murió en el cadalso por haber bordado cierta banderaconstitucional. -Comprenderéis que me refiero a la insigne heroína doñaMariana Pineda... ¡En tratándose de la Marianalas Granadinas notienen opiniones! Todas la admiranla compadecenla lloran y le rindenverdadero culto. ¡Para ellasaquel trágico suceso es lo único que haocurrido en Granada desde la expulsión de los moriscos!... De lo demás notienen noticia... -Ni ¿qué es lo demás?

Las mencionadas damiselas entre merced y señoría son acaso las que másdisfrutan de los encantos naturales y artísticos de la moribunda gran ciudad.¡Por lo mismo que las pobres significan menos en lo presentese aferran conmás ahínco a lo pasado Ellas sonpueslas abonadas a los almuerzos y comidasen las fondas de La Alhambradondedicho sea de pasose celebra todolo fausto que acontece en la población: la bodael casamientoel bautizoelgrado de licenciael ascensola transacciónel regresoel desafíofrustrado... (Pudiérase decir que La Alhambra es una venerable abuela aquien se notifican todos los contentos y prosperidades de su razapara alegrarsu vejez). Ellas suben a la Torre de la Vela a contemplar (una vez alañoel 2 de Eneroaniversario de la Toma) los cuatroportentosos panoramas cardinales de Granada y sus alrededores. Ellas van enperegrinación al Laurel de la Zubiade merienda a los cármenes yavellaneras del Sacro Monte y de campo formalen tartanaal FargueaHuétor del Genil o a la Fuente Grande de Alfacarverdadera maravilla de lanaturaleza. Ellas conocen la antigua corte musulmana y sus deleitablescontornospiedra por piedramata por matatradición por tradición... ¡Yellasposeídas íntimamente de aquella nostalgia historial que másatrás analizamossaben estar en cada puntohablar y callar a tiempocomentar la situación con el suspiro y la miraday parecen a todas horasya ala luz del crepúsculoya a la claridad de la lunaya al tenue relucir de lasestrellaslos genios de las ruinaslas dríadas de los bosqueslas náyadesde los ríoslas ninfas de los arroyos y las fuentes!

¡Qué bonitas!

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La mujer del pueblo es más varia. Tenemos las artesanasy delpequeño comercio tenemos las labradoras que viven en Albaicínenlas Huertasen el barrio de San Lázaro y en todos los arrabales;y tenemos la inmensa falange de criadas de aquella poblacióndonde apenas haycriados masculinos.

Todo este personal se reparte en sus días de asueto de la siguiente manera:las de educación más sana y tradicionalse esparcen por las caserías(casas de campo)por los amenos callejones de Gracia o por loscármenes en que tienen amigasy allí bailanjuegancantan y hablan con losnovios. -Estos bailes y estos cantos son estrictamente nacionales y casi sereducen al fandango. De donde ¡alguna puñalada por la noche...y pare ustedde contar!

Las sucursales de los bufos madrileñossucursales a su vez de los bufosparisienseshan desnaturalizado un poco las costumbres del pueblo bajogranadino. Espor tantoalgo frecuente ver grupos de criadas que acuden a los CamposElíseos (¡también existe allí este mitológico cielo!) a bailar unaspolkas íntimas de todos los demonios y unos estúpidos cancanes que detales sólo tienen la indecencia...

Apartemos los ojos de aquella desabrida traducción de ajenas ignominiasysigamos a las honestas menestralashortelanas y sirvientas de buena leyen susinocentes y animados paseos por los camposviéndolas rumiar la fruta deltiempo o los frutos secos que les regalan sus galanesmientras que ellos noperdonan puesto ni ventorrillo (menudean en todas partes) sin refrendarel pasaporte...

¡Complazcámonossíen el manso júbilo y modesta felicidad con que estasdesheredadas de la fortuna descansan de una semana de reclusión y de trabajoybendigamos las expansiones de su contentadizo corazóncuandoal caer latardevuelven a sus casas y a sus quehacerescogidas de la mano en anchashilerascantando en coro sus empresas amorosaso sea sus clemencias y susdesdenescomo bandadas de pájaros que tornan a sus nidos!...

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Hemos salido de la capital. -Relativamente a las aldeaspocas cosas de bultohay que deciry para entrar en detalles y poner de relieve los accidentesnovelescos de existencias tan rutinarias y monótonashabría que emplear elmicroscopio y que escribir un libro entero de fatigoso análisis.Contentémonospuescon algunos ligeros rasgos exteriores.

La mujer acomodada de una aldeala rústica que paga jornalesla alcaldesade monterillano se conmueve ni esparce nunca. Dentro de su casa es una afanadahormiga: en la calleo cuando recibe la visita de un forasterono habla sinolo más precisono sonríe ni por casualidaddesea perderos de vistademuestra una misantropía horrorosa. La conciencia de su ignorancia y el másestólido orgullo se combinan monstruosamente para dar este resultado.¡Depender de semejante mujer como sirvienteo necesitarla por cualquierconceptobasta y sobra para formarse cabal idea de cómo serían los másterribles señores de horca y cuchillo!

La niña de esta casa no habla jamás. Siquierala madre tiene que rabiarque tronarque rugir de puertas adentro... ¡La hija lleva la modosidad hastaperder la palabra y el movimiento! -No andase traslada; y no gesticulanomirano toseno ríeno vuelve la cabezaaunque detrás de ella tirencañonazos.-¡Por nada del mundo comería delante de gente!... Esto últimosobre todole parece consecuencia precisa de su buena crianza y de su recatoinexpugnable.

¡Y las hay realísimas mozasy que se componen que da gusto!... -Pero esver una imagen vestida. Diríase que existe un armazón de maderaen lugar deun rollo de carne y huesosdebajo de aquella docena de sayas y de aquellospañuelos estiradísimos...; pañuelos de Lucifersujetos al jubón con milalfileresa fin de garantir la honestidad contra los cuatro elementoscontralos cinco sentidos y hasta contra un terremoto.

En los cortijos no se pela la pava por la ventana. El novio entra enla cocinadonde están constantementeen verano como en inviernotodos los dela familia y todos los allegados. Allí se arriman a la cantarera los dosamantesy medio sentados en los cántaros medio de piese dan dos o tresempujonesse sueltan tres o cuatro insultosse ponen muy contentos ycolorados... ¡y a vivir! -Lo infinito queda apelmazado dentro de sus almasyno se desarrolla nunca... Pero toda la palmera está en el dátily toda laencina en la bellota; así es que cuandoen un rato de bailese dicen unrequiebro o se endilgan una coplael madrigal tiene la fuerza de una bala -Y deaquí la densidad de sentimientos de los cantares pastoriles.

(Lo mismo proceden aquellas gentes con los santos de su devoción. El patronodel pueblo es saludado siempre a escopetazos y con espantosos apóstrofesquepasarían por sacrílegos y blasfemias si no fuesen la concentrada y enérgicaexpresión de su piedad y de su gratitudestallidos de unas lágrimascristalizadaspedazos que saltan de la mismísima cantera de la fecomo saltala esquirla cuando se rompe el hueso.)

La mencionada niña de vergüenza no responde a derechas a ningunapreguntacomo no sea de sus padres... ¡La desconfianzaley esencial de suvidale impide soltar prendasaunque se trate de saber si es de día o denoche! -En cuanto a su pudorno hay palabras para encarecerlo: raya enabsoluto; se espanta como la liebreo se defiende a bofetadas y a coces...-¡Qué Lucreciani qué ocho cuartos! ¡Más fácil le fuera a Lovelace o aTenorio sujetar el azogue entre sus dedos que cautivar el albedrío o la cinturade una de estas vírgenes refajonas!

Cuando la campesina se casapuede decirse que se muerecomo muere la floral cuajar el fruto. Desde aquel día deja de ser jovende mirarse al espejo o ala fuentede componersede cuidarse... -Dos años después es efectivamentevieja.

En lo demásla Granadina del campoy singularmente las ricasson lo mismoque las labradoras de la capitalsi bien menos joviales y hasta un pocoatrabiliarias. Y no es todo rusticidadsino que la melancolía general de laprovincia raya en ictericia a medida que se aleja uno de la poética Granada.Escaseanpueslas expansiones colectivasy todavía no tanto en lospueblecillos como en aquellas tristes ciudades subalternasque tienen algo de Pisala Morta... -Por cierto quecuando en éstas hay motinesson siempreincumbencia de las mujeres de la clase ínfimanunca de los hombres. Loshombreslúgubres y calladosconstituyen a lo sumo la reserva.

Y ahora que hablamos de semejantes ciudadesbueno será quepara concluirbusquemos en su seno cierto interesantísimo tipo que desde el exordio os tengoanunciado. -Aludo a la emparedada último ejemplar de esta galería.



 

Capítulo VI La Emparedada

Estamos en cualquiera de aquellas ciudades o grandes villas dependientes deGranada que tanto figuran en la historia de su antiguo reino; que conservanbastantes casas solariegas; que son cabeza de partido judicial; que pagan ahacendados forasteros la mitad del trigo que producen; que están llenas demozalbetes ociosos y aburridos; que agonizan devoradas por las gabelas; que secomunican rara vez con la capitaly cuyo vecindario escogido se reduce aalgunos (pocos) ricos terratenientes (gracias a la desamortización)a losadministradores de ausentes títulosa este o aquel arrendatario desahogadoamedia docena de prestamistasa los correspondientes curialesa variosmédicosabogados y boticariosa cierto número de comerciantes procedentes deCataluña o de Santandera todo el clero precisoa varios militares ensituación pasivaal jefe de la Guardia civilal de Carabinerossi la escenaes en la costaa tal o cual mayorazgo sin vínculoy a tres o cuatro empleadosdel Gobierno.

Todos ellos representan por igual la aristocracia del vecindario. -La clasemedia se compone de los artesanosde los rústicos que viven con ciertaholgura y de todos los quepagando alguna contribución directajamás usaronsombrero de copa. -Constituyenen finla clase baja los jornaleroslos verdaderamente campesinos y todos los indigentesesto eslo que en másaltas esferas se llama hoy el cuarto estado. -Allí sólo se cuentan tresestadospor no existir el primero o superior.

La mujer sobresaliente que encontramos dentro de estas aletargadas ciudades;la que resumea nuestro juicioel espíritu de sus costumbres y el carácterde su poesía; la que no se parece a ninguna de la capital ni de los camposescualquiera de las dos o tres más distinguidas señoritas de la mencionadarelativa aristocracia; la hija de tal o cual usurero o espetadísimo señormontado a la antigua española; la Eugenia Grandeten finde aquellaspoblaciones medio agarenasmedio milenariastan diferentes de las que riega elLoira.

Y ésta va a ser ahora nuestra gentil protagonista.

Para mejor estudiarlaimaginémonos a un joven enamorado de ellayllamémosle Fidel.

La deidadque es una mozárabe de ojos azuleso una mudéjar de ojosnegrostriste y descolorida en ambos casoscomo planta sin solelegante pornaturaleza y por casualidady a quien llamaremos Amparohabita un caserónantiguoque da nombre a una calle o plazoletilla poco pasajeradonde la hierbacampa por su respeto. Este caserón tiene un inmenso portalun enorme escudo dearmas sobre la puertagrandes balcones con guardapolvosrejas bajas que no seabren nuncaalgunos ventanuchos a un callejón y su correspondiente puertafalsa.

Fidel pasa todos los días un par de veces (y no mása fin de no avispar ala familia) por la calle o plazuela herbosa (siempre con el notorio motivode ir a alguna otra parte)y ve la cabeza de la emparedada durante dossegundosdetrás de un determinado cristal de un determinado balcón. Es todolo que ha podido penetrar (desde hace tres años que principió esta novela) enla vida interior de la joven; todo lo que sabe de su casade sus hábitosdesu carácterde sus gustosde sus muebles y de cuanto hacedice y piensa enel resto del día. Vivepuesel pobre enamorado cavilando en los misterios queguardan aquellas paredesy envidiando a la criada de Amparosólo porque oyehablarporque ve comerporque ve dormirporque conoce al dedilloen sumaala esfinge de su existencia.

La esfinge sospecha que Fidel la amay a ella no le disgusta Fidelel cualtan apasionado se hallaque ni siquiera admite la posibilidad de su dicha.Fidel no le ha hablado nunca; pero la saluda con los ojos cuando la ve soladetrás del cristaly ella le contesta del mismo modo... (Él cree que por puracortesía).

Ella sabe bien cómo se llaman él y toda su parentela: los padres de ambosson íntimos amigosy hasta creemos que se hablan de tú. Él sabe de ella lomismo (lo que sabe el padrón) y hasta podríamos jurar queconversa en la plaza con su padre y que tutea a sus hermanos. Sin embargoellaes para él un ser diferente de todos los nacidos. Ella es fantásticainmortaldivinasuperior a su padre y a su madre. -A éstos les tiemblaesverdad; pero los desprecia soberanamente. ¡Y sus hermanitos son unos bárbarospues que la tratan como a una igual! ¡Él los envidiales adula y los detesta!

Pero vamos al asunto. -«¿Cómo hablarle?» -se preguntabacontinuamente Fidel.

En casas como la de Amparo no se concibe la visita de un mozuelo. (Losárabes dejaron establecida jurisprudencia). Allí sólo entra alguna señora decumplidoa las doce del díalos domingos y fiestas de guardar. Loscaballerosen la callese tratan con llaneza¡con demasiada llaneza! Pero alas señoras se las tratay ellas se tratan entre sícon cancillerescaceremonia.

Escribirle... fuera jugar el todo... por la naday además unaimpertinencia de marca mayor.

La criada... sería contraproducentem.

¡Presentado!...» -dirá algún madrileño. ¿Qué es presentardonde todos se conocen?

¡El padre de Amparo le tutea a Fidelsin necesidad de presentaciones! -¡Yase guardará el rapaz de meterse en semejantes dibujos!

Por otra parteella no sale nunca sino a misa de diezy eso... con sumamáque es mucho más austera que su papá. -Peroen finva a misa...

-«¡Ohsublimidad del Catolicismo! (piensa Fidel). ¡Merced a sus leyespuedo verla media hora seguida todos los días de precepto! -¿Porqué los habrán reducido últimamente?»

Sí; la ve durante treinta minutos; pero ¿cómo la ve? A media luzcon unespeso velo echado sobre el rostrode perfilde rodillascon los ojosclavados en el libro...

¡Pícaro velo! ¡Pobres rodillas de su alma!

A la salida y a la entradacruza Amparo delante de élsin mirarlosinmirar a nadiemirando al suelo.

¡Yo respondo de que sabe que su adorado está allíy de queahurtadillaslo ha medido de pies a cabeza!

Él se figura que no...

¡Como que está enamorado!

Un día de procesión la ha tenido Fidel enfrente de sus ojosdurante treshorasen el balcón de unas amigasemancipadasin veloen cuerpo gentilvestida de claromoviblecontentasonriente... -¡Qué transfiguración!¡Qué liberalidad! ¡Qué tesoros! ¡Qué delicia!

Una vezen la feriase encontraron en una platería improvisaday la oyóhablar de diamantesperlas y rubíes... -¡Qué voz! ¡Cuán diferente de todaslas humanas! -Ni ¿de qué otra cosa podría hablar más que de joyas aquellainmortal princesa?

(En esto tenía razón).

Finalmenteuna noche volvía la joven de casa de una parienta enfermaconuno de sus insolentes hermanos.

Fidel los siguió en silencio muchas callesembozado hasta los ojos.

¡Y con qué emoción! -Amparoen las tinieblasle parecía suya... -La luzdetermina las distancias. Las sombras confunden los objetos... -La vistaentonces tiene algo de tacto.

De resultas de esta emociónFidel pasó muchas noches entregado al placerde estar a obscuras.

Su adoradaentretantoborda o leereza el rosario con sus padreshacefloreshace dulceshace novenas...; pero todo maquinalmente. Ciertas nochesde tiempo inmemorialvan a su casa unas solteronas a acompañar a su madrequeno lee otro periódico que el que ellas constituyen por sí propias. Amparofingiéndose distraídano pierde comaa ver si oye decir algo que tengarelación con el hijo de D. Eusebio (que es Fidel). Óigalo o no lo oigaresulta que de la conversación de aquellas mujeres; del tumulto de cosashumanas que percibe en las novedades que ellas cuentan; de las ideas de pasiónde combatede felicidadde leyes naturales y leyes escritas que estasnovedades siembran en su alma; de lo que le mandan y vedan las obras místicasque lee; de lo que dicen con su mudo lenguaje las floreslos pájarosloscéfirosel solla luna y hasta las tímidas estrellasva formándose en elcorazón de Amparo un mundo armónico y fulgentelleno del sentimientouniversallanzado en órbitas mucho más ampliaslibres y luminosas que elmundo de las cuatro paredes de su encierroy henchido de un concepto misteriosoque canta incesantemente esta oda en una sola frase: «¡Fidel mío!»

Y así pasan años como eternidadesy así se forman almas y caracteres queson verdaderos abismos de disimuloverdaderos infiernos de pasiónreconcentradao verdaderos eriales de ilusiones desvanecidas.

Pues imaginad ahora que llega un momento en que el demoniolas solteronasuna prima fea o un sobrinillo amablellevan medio recadoy se concierta unacitay se abre a media noche cualquiera de los ventanuchos del callejóno seutiliza como locutorio el ojo de la llave de la puerta falsa...

¡Poema seguro por lo pronto! ¡Edgardo y Lucía en escena! -¡Quédúoqué idilioqué eternos esponsales de dos vidas!

Luego viene el drama... y termina en tragedia o en comedia: esto esen elCementerio para alguien o en la Vicaría para los dos enamorados.

Supongamos esto último': se casan. -¡Adiósmundo! ¡Adióscalle!¡Adiósbalcón! ¡Adióstodo! -Amparo ha desaparecido.

Sin embargoesta casada de la ciudad no se marchita físicamente como la dela aldea...

«¡Ojalá! (dirá aquí la musa romántica). ¡Cuántas terribles pasiones alo Werther habría menos en el mundo!»

La casada de la ciudad sigue siendo joven y hermosa; pero las rejas delclaustro doméstico se cerraron detrás de ella cuando regresó del templo.-Amparo ha tomado el velo de desposada: ha dejado moralmente de estar viva: esprofesa del hogar. Ya no se la verá nuncacomo no sea algún Jueves Santo...Las cortinillas de sus balcones no se alzarán en lo sucesivo. Irá a misaescierto; pero al amanecerhora en que los héroes de Goethe no se han levantadotodavía... -¡Y nada másnada más!

Pues supongamos que Amparo no se ha casado con Fidel...sino con otroagusto exclusivo de los padres tiranos... -La musa romántica se apodera entoncespor completo de la acción. Ya no se trata de Werther y Carlota: ya se trata deFrancesca y de Paolo. Pero de una Francesca a quien Paolo no ve sino en sueños;de un poema de dos amores sin esperanza; el amor de él y el amor de ellaseparados siempre y siempre paraleloscomo dos ríos que cruzan a todo lo largoun mismo valle de lágrimassin mezclar nunca sus corrientes.

No: Fidel no buscará a la emparedada; nisi la buscaralaencontraría; nisi la encontrase por acasola Francesca del reino de Granadasería tan melodramática como la de Rimini. El recato de Amparo llega hasta elmartirio. ¡Ha aceptado el cáliz de amarguray no hay miedo de que aparte deél sus ojos ni sus labios! Fidel no lo ignora: Amparo está enterrada en vida.

Réstame añadir que esta reclusión absoluta de las Amparos no es unaimposición de sus maridos. Es un retraimiento espontáneo de ellas mismasresultancia compleja de temorestediosdesdenesfierezas y misticismospropios de aquella melancólica y mordaz sociedady acaso tambiénreminiscencia inconsciente de las costumbres mahometanas.

Y vean ustedes cómopor medio de ficciones novelescas y de caprichososartificioshemos venido insensiblemente a saber cuál essobre poco más omenosla existencia de todas las señoras y señoritas de una de esasciudades... La casala familiala iglesiay alguna vez el campo: he aquí suuniverso.

Por ferias o por pascuas suele ir una compañía de cómicos de la leguaode titiriteros a pie o a caballo. Entonces oye uno tutearse en las lunetassinprevio avisoa dos personas de distinto sexo que no se han hablado desde que searañabanal salir él de la escuela y ella de la amiga; esto escuandotenían siete años. -Nadie diría que llevan veinte o veinticinco de adorarse yde desearse en silencio.

Alguna vezde resultas de cosas que pasan en el mundo (el mundo sonlas luchas políticas de Madrid)entra tropa en aquel pueblo; ysi se detienedos o tres días y lleva banda de músicatodos los amadores se conciertanabren una suscripciónvan en legacía a convidar a las muchachas por conductode sus madresy a las madres con pretexto de las muchachasy dan un baile de etiquetaen el Hôtel de Villeal cual asisten todas o casi todas las emparedadassolteras y no solteras. -Esta noche se señala con piedra blanca en lahistoria de muchos corazones... ¡Lustros pasan luego haciéndose mención omemoria del baileprincipio o fin de muchas novelas íntimas!

De lo que en semejantes poblaciones significa una forastera; del efecto queproduce en la imaginación de los galanes; del perjuicio que por de prontoocasiona a las damas indígenas; de las venganzas que éstas toman cuandoaquélla pierde el prestigio de la novedad y de la extrañeza o se marcha benditade Dios (que es la frase sacramental)puede formarse juicio fácilmenteconsiderando el fastidio que la monotonía engendra en una juventud ociosa;fastidio que acaba por oxidar y ennegrecer los espíritus más brillantes. -La forasteraes un relámpago que les habla de la tempestad de acontecimientos y de poesíaque brama en las inmensidades del siglo; y elloslos Napoleones encerrados enuna Santa Elena previaven a su luz fosfórica surgir en el desierto océano desu vida todas las Atlántidas del deseo. Consideradpuescuánto padecerá la emparedadacualquiera que haya sido su destino (háyase casado a su gusto o al de suspadreso esté moza todavía)al saberpor las dos susodichas solteronasopor la supervivientesi una murióque Fidel le pone los ojos tiernos a laforastera; -cosa que hacen casi todos los Fidelessin perjuicio de superdurable amor a las Amparos.

Yo corto aquí esta novela-proteoque sería infinita; como son infinitostodos los sentimientos que se fermentan en almas solitariasora entre lascuatro paredes de una celdaora dentro de los ruinosos muros de estas ciudadesque pudiéramos denominar cementerios de vivos.

Por lo demásen esos cementeriosdonde la dulce tradición y lamansa rutinahijas de la incomunicación material y de la apatía moralhacende cada cuerpo ambulante un féretro semoviente en que va amortajado unespíritu; allídonde la mayor parte de las personas de suposición viventodavíarespecto de la moderna mancomunidad social europeaen un apartamientomás esquivo que el que ya han abandonado los mismos japoneses; allídonde hayhorasdíassitiosalimentosfrasesropastristezas y alegrías de rúbricade rigor de cajón de ene y de tablilla...; allí(creedme) es donde deben estudiarse las costumbres particulares de cada regiónde la Penínsulapara compararlas entre síy donde encontraremos que la mujerocupa aúnen todas las tierras que son o que fueron Españael trono deflores a que la elevaron sucesivamente el Cristianismoredimiéndola; elgalante islamismo ibéricodeificándola...y los hijos de Andalucíasobretodocombatiendo en primera línea la ley Sálicaa fuer de pertinacesmujeriegos.

*

* *

Pero (ocasión es ya de decirloy de decirlo muy seriamente para concluir)el imperio que las españolas ejercen sobre los hombres desde ese trono amasadocon requiebrosserenataspuñaladas y suspirostiene más de aparatopontifical que de íntimos y substanciales atributos; y bueno sería que losespañoles procurásemos que nuestras hembrastan superiores a todas las delmapa por su dignidad moralpor la intensidad de sus sentimientos por laautenticidad de sus pasiones y por la viveza y la gracia de su imaginaciónnose dejasen aventajarcomo se ven aventajadas hoypor las inglesaslasalemanasy hasta las francesasen ciertas condiciones accidentales oadventiciasreferentes a la exterioridad de su espíritua su manera objetivade vivir y a su influencia civilizadora.

Porque (no lo neguemos) culpa nuestra esculpa de nosotrospadresamantesy maridostodo lo que hay de inculto y opacode sordo y de baldío en lasuperficie social (permitidme esta perífrasis) de casi todas las mujeresespañolas. Si más exigiéramosdesde que nacende las compañeras de nuestravida; si más reparásemos luego en la parte inmaterial de su naturaleza; sifuera más desinteresada la idolatría que nos inspiran; si nos respetásemosmás a nosotros mismos y las respetásemos más a ellas en nuestros modales ydiscursos dentro del hogar; si les diéramos una importancia más grave ypositiva que la que negligentemente y con intermitencia les damosporque hayapazo por servilismo amatoriola vida externa de las españolascorrespondería a la superioridad sin rival de la vida de su espíritu.

Y todo esto tendremos que hacer los varones en Españasi queremos librarnosde la peste de que nuestras hijas o nuestras nietas den en la gracia de rehabilitarsey perfeccionarse por sí mismasal tenor de los pavorososprocedimientos empleados ya hoy en varios países por algunos sabihondosmarimachosvulgo marisabidillasjustamente indignadas de que sigasiendo cierto aquel dicho de un filósofo: «Las mujeres nos deben la mayorparte de sus defectos: nosotros les debemos la mayor parte de nuestrascualidades».



 

Capítulo VII Conclusión y resumen

He concluido; peropor si algo se me ha olvidado de lo que ofrece la portadade estas monografíascreo oportuno evacuar ahora mi informede una maneraoficialpor medio del siguiente estadoratificación y resumen de todolo que queda dicho (17) <notas.htm>:

 

 

De Madrid a Santander

 

- I -

Salí de Madridmi querido Pepedel modo y manera que sabes; empingorotadoen el cupé de la Diligencia de Valladolidcon menos que mediana saluda lasseis de una caliente mañana de agostono muy provisto de metales preciososenbusca de aire y de aguados artículos de primera necesidad que escasean en laCorte de las Españas; con los bolsillos llenos de melocotones y naranjasquetú me distey en la amable compañía de mi bastónmi paraguas y mí saco denoche.

El viaje desde Madrid a Valladolid fue una especie de índice del dela Reina y sus ministroscuyas pisadas venía siguiendoa cuatro días dedistanciami humilde humanidad; lo cual quiere decir que iba hallando a mi pasoiluminaciones... apagadasarcos de triunfo... por el sueloy algún que otromúsico desbandadoque tornaba a los patrios lares con su serpentón a laespalda.

La Cortedesandando la Historia de España hasta llegar a su cunay yodirigiéndome a Valladolid para luego girar hacia estos montes sin historiaconocidahemos atravesadopuesel país clásico de los Infanzones deCastillala tierra que pisaron los Condeslos Reyes y los Caballerosel lugarde mil batallas portentosas y de treinta Cortes que hoy son pobres y obscurasvillas.

Yaantesal trepar al Guadarramatumba de hielo en que Felipe II seescondió en vidacerrando el libro de la epopeya españolahabía yo meditadolargamente... El Guadarramao sea el Monasterio de El Escorial cuyatriste mole descubrí a lo lejoses una losa fúnebre colocada sobre nuestropasado de gloria. No parece sino que el gran Misántropo presintió la ruina delimperio de Carlos Vy levantó un padrón mortuorio en conmemoración de lagrandeza de España. -En adelante los Carlos de Austria se llamarían Carlos IIlos FelipesFelipe IVet sic de caeteris.

Pasé por Olmedodonde hace cuatro siglos se dieron dos batallasla una en1445la otra en 1466.

En la primera resultó D. Álvaro de Luna herido en una pierna... y Maestrede Santiago. Allí ganaron también D. Juan Pacheco el Marquesado de VillenayD. Íñigo López de Mendoza el de Santillana. ¡ReyesGrandes y poetascombatieron pecho a pecho y brazo a brazo; triunfó Castillay cubrióse(dicen) de gloria el infante D. Enriquemás tarde llamado Enrique IV elImpotente!

En la segundael honor de Castilla fue vulnerado por vencidos y vencedorespor los nobles y por el Reydemostrándose así con el testimonio de laHistoriaque cuando los reyes no representan las aspiraciones de sus puebloshasta el laurel se convierte en sus manos en fúnebre sauce.

Pero dejemos la Historiapor respetos a la ley de imprenta que nos rige.

De Madrid a Valladolid hay treinta y cuatro leguas y picoque se andan enveintitrés horas. -Lleguépuesa las cinco de la mañana a la ciudad de D.Álvaro de Luna.



 

- II -

Ya allí el calor era soportableel aire elásticola vegetación risueña.Había un río surcado por lanchas y cuajado de bañistas; había espesasarboledas; hermosas Casas de Baños y un paseo llamado las Moreras(donde estudiéla tarde de un domingoel mujerío vallisoletano)yhabía un Campo Grandepaseo nocturno mucho más extenso que el Prado deesa Villa y Corte.

Todos pronostican a Valladolid un porvenir muy lisonjero. El ferrocarrilquellama ya a sus puertasdesarrollará los elementos de riqueza que posee de muyantiguo aquel paísjuntamente industrialganadero y agrícola. En laactualidad tiene fábricas de papel continuode tejidosde pande productosquímicosde harinade caldereríade cervezade curtidosde botonesdecolade chocolatede loza finade telas metálicasde fundiciónde cintasde pasamaneríade plateríade herrería... -Muchas de estas cosas enpequeña escala; pero con grandes condiciones de vida y prosperidad.

En cuanto a bellezas artísticasa monumentos históricosa gloriasnacionalesValladolid escomo si dijéramosla Sevilla del Norte.

Visité la Catedralopor mejor decirel fragmento de ella que hayconstruido; peroestudiando los planos y proyectos de Juan de Herreraqueguarda el Cabildocomprendí que si el grande arquitecto no hubiese abandonadoesta obra por la de El EscorialEspaña tendría hoy un templo del Renacimientodigno de figurar al lado de San Pedro de Roma. En las proporciones a que haquedado reducidatodavía la Catedral vallisoletana impone al alma su ruda ysolemne magnitud... Parece un elefante de piedrauna pagoda índicaunamontaña ahuecada. Todas las profanaciones que legó a este grandioso edificioel malhadado Churriguera desaparecen y quedan enterradas bajo la noble gentilezade aquella fachada dóricatan pura y colosaly de aquellas naves corintiascuyas pilastras equivalen a otros tantos monumentos.

Pero mi carta no tendría fin si hubiese de enumerarteno digo describirtetodo lo que el artista y el poeta encuentran en esa inmensa necrópole denuestra historia que se llama Valladolid. -No dirépuesmás que loprincipal.

Vi el Convento de San Pablo con su fachada gótica de filigranay elcontiguo de San Gregorio más famoso que de mi agrado. Aquel tourde force de reducir a ojivasdoseletes y columnaslos caprichosos girosde una vegetación extravaganteparecióme pueril y necio. Reconozco elartificiola rarezala originalidad; pero niego el artela poesíalapropiedadla belleza. -Prefieropuesla fachada de San Pablo.

Pasé por el Ochavolugar del suplicio de D. Álvaro de Luna. -Hacepoco tiempo había visto sus cenizas en la Catedral de Toledoy aún tenía quever su Palacio convertido en casa de locosy la Iglesia de Ajusticiados (SanAndrés)en que depositarontodavía calientesu ensangrentado cuerpo.

Templos contemporáneos de Peroansúrezde D.ª Urraca y de Alonso elSabio; esculturas de Pompeyo y Leonide Gregorio Hernándezde JordándeJuan Junide Felipe Gil y de Gaspar Becerratodo pasó ante mis ojos enrápida confusión... Enel Museo de Pinturas vi tres cuadros atribuidos aRubensuno de ellos hermosísimoque llaman la Virgen de Fuensaldañay representa el poético instante de la Asunción de María. -Estos trescuadros nos fueron robados por los franceses en 1808; pero los españoles losreconquistamos con las armas en la mano en el ataque de Vitoria.

Recuerdo además un Bodegónde Velázquez; una Santa MaríaEgipciacade Rivera; una Cenade Vinci; una Cabeza de SanFrancisco y un San Pedro Advínculadel dicho Rivera; nueve cuadrosde la Vida de la Virgende Lucas Jordán...yen finuna multitud delienzos notablessi no de primer ordende PalominoZurbaránMurilloVandikRubensValentín Díazetc. -El que no puedo menos de citar nominátimes una Magdalena de Correggiodigna de figurar entre las primerasobras de este inmortal artista.

Algo más despacio visité el Palacio de Felipe II o bien la que eramorada principal de los Reyes de España cuando el melancólico hijo de Carlos Vtuvo la humorada de hacer a Madrid capital de sus Reinos. -No vale mucho pordentro ni por fuera aquel vasto edificio; pero contiene pormenores preciosos yrecuerdos interesantes... Entre los pormenorescitaré los bustos demedio relieve de Berrugueteque adornan el patio interioryentre losrecuerdosel haberse alojado allí Napoleón el Grande cuando vino anuestra tierra a empequeñecerse.

Con todo lo cualy haber recorrido salones en que se habían celebradoCortes y Concilios; casas particulares que fueron palacios de Reyes; Alcázaresconvertidos en conventos; la casa de Alonso Pérez de Vivero (ahora cárcelpública); el Palenque de mil torneosantiguo Campo de la VerdadhoyCampo Grandedonde murió un Carvajal a manos de D. Pedro Benavidessiendo juez del combate el mismo Fernando IV el Emplazadosalí deValladolid después de tres días inolvidablesa las tres de la tarde del 9 deagostovíspera de San Lorenzo.



 

- III -

De Valladolid a Palencia hay nueve leguas... Corren paralelamente estetrayecto la carreterael canal de Castillael ferrocarril de Isabel IIelTelégrafo eléctrico y el río Pisuerga. -Estas cinco vías se acercan unas aotras hasta el punto de hallarse unidas en algunos sitios dentro de cien varasde anchura.

En un lado divisé el castillo de Dueñasdonde se verificó el casamientode D.ª Juana la Loca; en otro el castillo de Tariegoal que se acogióel rey D. Ramiro después de una derrota; allá Torquemadacuna de Zorrilla;acá el pueblo de Bañosdonde los tomaba el rey Recesvinto; por unapartefábricas de harinastambién históricascomo que fueron teatro de losfamosos incendios de 1856; por otralos productivos campos de Castilla laViejaque se parecen al carácter de sus habitantes en quesin galas ni lujode expresióndan lo que prometen y es una verdad lo que producen.

Cerca de la confluencia del río Carrión con el Pisuerga hállase unMonasterio de Agustinosen el que sólo queda con vida una campana. Rodéanlodos o tres casas de pobrísima aparienciay todo ello se llama Ventas de SanIsidro de Dueñas. -No lejos de Venta de Baños dicen que hay una Capillabizantinadel tiempo de Recesvinto.

En estas Ventas se juntarán con el tiempo varios ferrocarriles. Porconsiguienteallí habrá algún día un pueblo que empezará por una fondaunhospital y una estaciónse aumentará con una cárcel y un caféllegará atener su mercado y su iglesiaaspirará luego a teatro y plaza de torosyconcluirá por reclamar su Alcalde Corregidor...

Pensando asíiba yo dejando a la izquierda el riquísimo Monte dePalenciacedido por D.ª Urraca a los pobres de esta Ciudadquienesciertos días del año tienen todavía derecho a cortar todo lo que puedenllevarse a cuestas... -¡Y habrá quien se atreva a desamortizar aquelterreno!... -¿Cuándo cesará la imprudentísima campaña de la clase mediacontra la clase pobre?



 

- IV -

Desde que se entra en la provincia de Palencia el suelo se quebranta yempieza a rizarse en valles y colinas. Las llanuras castellanas se accidentanque diría un francés. Todo anuncia la proximidad de las grandes montañascantábricas.

Cerca de anochecer llegué a la antiquísima ciudad de Palenciacuyacalle Mayor pudiera compararse en longitud -ya que ni por asomo en hermosura- ala calle de Rivoli de París. Toda es de columnas y pilastrasque formansoportales de forma irregular. Pasarán de mil estos informespilares de piedraque sostienen viejísimas casas cargadas de escudos heráldicos.

Pero ¡ay! por dondequiera que voyveo caerse a pedazos las más antiguasciudades... El prurito de derribar para ensanchar o reedificarque se haapoderado de Madridtrasciende ya a las más apartadas y sedentarias villas...-Mucho ganará en ellono la higienesino el ornato públicopero muchoperderán el artela historia y la poesía... -Dígoloporqueen medio deaquellos nobles caserones de Palenciaestán ya levantando algunas jaulas decinco pisospara diez familias y al estilo francésque ponen espanto a losextravagantes como yoenamorados de lo viejotradicional y castizoy sobretodo de la libertad y la holgura.

-Pero es el caso que los edificios viejos llegarían a hundirse y a aplastara sus moradores... -me observará alguno que presuma de lógico.

-¡Pues reedifiquémoslos a la españolasin economizar tanto el terreno!¡Viva cada cual en una casay Dios en la de todos! -contesto yosin miedo alas excomuniones de esos cursis que creen que todo lo extranjero esmejor que lo de España.

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En Palencia permanecí dos horas; de modoque sólo vi la Catedral.-Estaba ya cerrada; pero pude admirar desde luego su gracioso conjuntoque esuna especie de fortificación como la de Almeríacon dos fachadas del máspuro estilo gótico.

Ya me retirabamuy pesaroso de no haberla visto por dentrocuando diviséal sacristánque abría un postigo y penetraba en el templo.

Entré en pos de élmal de su grado (disgusto que se le pasó bien pronto)y perdíme por las obscuras naves de la espaciosa iglesiaque ya sabrás es unode los más hermosos templos góticos de Españabien que muy por debajo de lascatedrales de SevillaToledo y Burgos.

He dicho que estaba anocheciendo. De las altísimas ojivas caían largoscrespones de sombra. Sólo por la parte del trascoroque mira a Ponienteloscalados rosetones dejaban penetrar alguna claridad melancólica... -¡No séqué religiosa tristeza inundó mi corazón!

Alláa lo lejosdistinguí la moribunda luz de una lámpara que ardíadetrás del altar mayor. -Era la Capilla de los Curas donde yace elcuerpo de D.ª Urraca de Castillacomo sobre la tumba yace su estatua.

Dijo el sacristán quecuando en 1828 Fernando VII y la reina Amaliasuesposavolvían de las Provincias Vascongadasdesearon ver e hicierondescubrir los restos de la ilustre hija de Alfonso VI de Castillay que fue deadmirar entonces la extraordinaria longitud del esqueleto. -¡Nada menos quenueve palmos debió de tener de estatura la infortunada esposa del Batallador!

Bajé luego a la célebre Cueva de San Antolín o San Antoninopatrónde la ciudadsantuario subterráneo que sirve como de mística base al grantemplo que hay encima: admiré despuéscasi a tientaso sea a la luz de uno yotro fósforo (pues la Catedral se había quedado a obscuras y al sacristán sele había apagado y perdido la vela dentro de la cripta)la magníficasillería del Corolas verjas y los púlpitos; me defendí aduras penas del mismo sacristánempeñado en que volviéramos a bajarcon unfarolal tal subterráneoque parece ser su ojo derecho; aleguécomo eracierto y positivoque tenía hambreque el reloj marchaba implacablementeyque la Diligencia seguía su camino a las nueve en puntoy logrépor últimosalir de la iglesia y tomar el camino de la fondacasi receloso de que mi ciceronede medias negras se habría alegrado de que me quedase por toda la vida haciendopenitencia en la Cueva de San Antolín.

Andando por las ya iluminadas calleshice la observación de que en Palenciason las mujeres mucho más guapas que en otros pueblos de Castilla.



 

- V -

Nada puedo decirte de las diez y ocho o veinte leguas que hay desde Palenciaa Alar; las pasé durmiendo.

¿Qué son hoypuespara mí aquellas tierras que cruzó mi cuerpoen tanto que mi alma viajaba por otra partequizás por la Alcarriaquizás por Andalucía? ¡Lo que la vida es para una vieja; lo que nuestrasluchas políticas o controversias filosóficas sonverbigraciapara lospastores de la Sierra de Gredos; lo que debió de serpor ejemplopara misamigas las monjas de Ocaña la muerte de lord Byron!... ¡Maldita la cosa!

Diez horas estuve detenido en Alar del Reyalmacén de trigo yharinas destinados al tráfico por el Canal de Castillay Estación deun ferrocarril que irá a Santander con el tiempopero que ahora sólo llega a Reinosa...

A las cuatro de la tarde salió al fin un tren para este punto... -Eltren se componía de tres o cuatro cochesocupados por diez o doce personas...

Parecía aquello una sombra de ferrocarril... Pero yo me alegré en el almade hacer aquellas nueve leguas tan solitaria y cómodamentecorriendo de unaventanilla a otra para admirar soberbios paisajes montañososen que se veíanconfundidos árbolesrocasmalezasviaductospradoscabañastúnelesdesmontesbosquesarroyospuentes... ¡Todos los encantos de la naturaleza y de lacivilización!

Al cabo de dos horas estaba en Reinosaa las orillas del incipiente Ebrocerca de los nevados puertos que dan paso a la provincia de Santander... -Yallí tomé la Diligencia para la aldea en que escribo estas líneas;aldea que tiene la dicha de no estar en el mapapero que no va a librarse poreso de figurar en letras de molde.

- VI -

Estoy en el valle de Buelnaa orillas del Besayaen la jurisdicción de LosCorrales en el corazón de las montañas de Santander.

Imagínate cien casas desparramadas sin concierto a lo largo del valle; esdecirimagínate entre casa y casa todo un pradoy a las veces dos o treshuertas con árboles frutales. -He allí la Iglesiasola en extensocampocomo un monasterioy rodeada de castañosnogales e higueras. -Las CasasConsistoriales se levantan en remoto paraje pintorescodonde ya parecíaque la aldea había terminado. -Aquella otra casa de campo que se ve a lo lejoses la Botica. -Aquel cortijocercado de portales llenos de vacasacasoserá el Estanco... -Pero no extiendas más la vistaque la casainmediata pertenece ya a otro pueblo. -¿Qué te parecen estas poblacionesa tique estás acostumbrado a las apiñadas villas y aldeas andaluzas o castellanas?¿No te parece mucho más propio para gozar de la vida campestre este caseríodiseminadoque aquel colmenar de tristes e insalubres casuchasdonde se viveen forzosa vecindad con la groseríala estupidez y el desaseo?

Pues sigue oyendo la descripción de mi retiro... -Si quieres cazara lapuerta de tu casa tienes liebres y perdices; en el monte de la derechajabalíes y osos... (a los cuales preparamos una batida); en el monte de laizquierdacorzos y venadosque ya han aparecido sobre mi mesa en variosguisos. -Si optas por la pescael río te brinda con anguilastruchas y hastaexquisitos salmones. -¿Eres herborizador? Trepemos al monte de Caldasyencontrarás plantas de todos los climasinclusos el té y el tabaco.-¿Quieres flores? Paséate por el campoy la pródiga naturaleza te dará milvariedades de rosas y mirtos silvestresenredaderasamapolasliriosmadreselvasvioletas y jazmines. -¿Deseas frutos? Desde el delicado griñónque no conoceshasta la sabrosa pavíadesde la avellana hasta la pera demantecay variadas manzanasciruelas riquísimasuvasmembrillosmelocotonesnueces y castañastodo lo hallarás en sazón. -Porque aquíreinan a un mismo tiempo las cuatro estacionessegún que subas o bajeso quecamines al Norte o al Mediodía. En ciertos sitios escarcha todas las noches; enotros hace calor. Arribael viento seca y orea la tierra; abajola humedecenconstantes rocíos...

Pero la especialidad la maravilla de este valle es la leche. Quetengas tisis o tengas asma; que Madrid te haya secado la médula de los huesoso debas al estudio o a la disipación una gran frialdad de estómago... ¡nadate importe! Bebe leche por la mañanaal mediodía y a la nochereciénordeñadacomo la toma el terneroo trasnochada y cubierta de cremacocida ocrudalíquida o en requesones o en quesos... ¡Mama a todas horaste digoyte nutriráste refrescarássacudirás todas las ruindades madrileñasyremudarás tu sangretu colortu vidatodo tu ser!

No creas que exagero: ¡éste es el paraíso (18)<notas.htm>! Aquí no quema el sol; aquí no moja la lluvia...(Es deciraunque mojano da reumas ni calambres). -Ahora estamos en agostoysalgo sin sombrero a las once del día a coger fruta o a matar gorrionesy nime da un tabardillo ni me duele siquiera la cabeza... -Ayer he sufrido a piequieto un aguacero de una horabuscando en el río el nido de un salmónunaguacero de una horaa la orilla del ríoy no me he baldado...

¡Ohsí! La benignidad de este clima es prodigiosa. Todos los elementospierden aquí su rigory todas las bellezas del mundo ofrecen sus encantos...¡Porque nada faltehasta puedes ver el marsólo con subirte al próximomonte de Collados!...

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Sin embargola mujersublimada por el cristianismo a esfera muchas vecessuperior a la del hombre; la mujerobjeto siempre en nuestra patria del cultode los caballerosde las trovas de los poetasde los agasajos de losrondadores nocturnos; la mujerreina de su casa en Andalucíalujosapetimetra y holgazana a expensas del sudor del maridolleva aquí la parte másdura de los trabajos agrícolas. Ella araella siembraella cogeella guíael carroguarda las vacas y sufre todos los rigores de la intemperie...Véselaspuesajadasfeassuciasandrajosascon el cuévano a la espalda yel niño dentroencorvadas contra la tierrasin aliño alguno en su traje niasomos de tocadomientras que el hombre se pasea ufano y compuestocolorado yrobustoocupado en pescar o en llevar las reses a las ferias...

¡Triste condición la de un pueblo que no rinde culto a la hermosura y dondeel amor no se levanta sobre el egoísmo del más fuerte!

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El día de San Roque he asistido a las fiestas de Somahoz yregaládome con la música y el baile del país.

La música es una especie de jota menos bulliciosa que las de Aragón y deuna melancolía infinita. -El baile se distingue por la seriedad ycircunspección con que se mueven las parejas.

No hay más instrumento que un pandero.

La copla corre a cargo de una cantora-bastonera cuyo pulmónes infatigable.

Pues bien: aun en estas horas de expansión y esparcimientonótase lafrialdad o desdén con que el hombre del campo mira a su compañera. -Parececomo que el baile es un deber en tales díasun rito sagradoalgo que ya sevio en el mundo antiguo. Ni sonrisasrendimientoni obsequiosos mimos; nadahay en esta danza que se parezca al fandango ni a la jota. Los hombres tienenlos ojos fijos en tierray las mujeres en el rostro de su señor.

¡Ah! ¡Pobres pasiegas! ¡Cómo me explico ahora el que sus esposos lasenvíen a Madrid a desempeñar el papel de vacas de lecheconvirtiendo labendición conyugal y sus frutos en un oficio o granjería! ¡Y cuánto sientohaber tenido que retratarlasen concienciahace pocas nochesde la cruelmanera siguienteen una epístola que dirigí a nuestro amigo Cruzada!

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Lánguido el Pas las hortalizas riega

 

Que cultiva y se come a dos carrillos

 

La famosa en Madrid hembra pasiega.

 

Viérasla aquíentre chotos y novillos

 

Ararsembrarcoger...¡siempre a la espalda

 

El cuévano cargado de chiquillos!...

 

Obailando en los campos de esmeralda

 

Los domingos y fiestasla hallarías

 

Con las trenzas más largas que la falda

 

Recios los huesoslas miradas frías

 

Y rebosando del corpiño el pecho

 

Rica promesa de robustas crías.

 

Mas ¡oh cálculo vil!... ¡Sólo provecho

 

Buscando en el amorfranco de porte

 

Abren a estos gaznápiros el lecho

 

Ysin que el hijo luego les importe

 

Anuncian leche fresca en el DIARIO

 

A las bellas madrastras de la corte!

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Pero volvamos al baile del día de San Roque. Los vascongados que trabajan enel ferrocarriltocaban la flauta de boj toscamente labradahaciendo como quiendice rancho apartey bailaban a las pasiegas con más donaire y animación. Laluna creciente aparecía ya sobre el ocaso a presidir los patéticos instantesdel anochecer. Del río y de la selva brotaba el concierto misterioso con quelas aguaslas plantas y los animales daban su adiós al día. Sonaban a lolejos las esquilas de los ganados y el último tiro del fatigado cazadormientras que en las cumbres de los montes resplandecía la hoguera de lospastores y modulaba el viento lánguidos sollozos que parecían el lejanomurmullo de Madrid...

Pero me dirás: -¿Cuándo llegas a Santander a la capital de laprovinciaal término de tu anunciado viaje?

Llegaréamigo míocuando acabemos el trozo de ferrocarril de LosCorrales a Torrelavegaen que trabajamos sin descansopormedio de apuestas y de profecíastodos los habitantes de este valledesde ladistinguida familia constructora (inglesa por más señas)hasta mi humildepersonaque ha clavado ya más de una escarpia asentando rails... -Conqueten otra semana de paciencia.



 

- VII - Estreno de un ferrocarril. -Catástrofe

Ya estábamos a media legua del fin de nuestro viaje de inauguración:acabábamos de entrar en el Valle de Buelnade regreso de Santander: sólo nosfaltaban cuatro minutos de marcha por la llanurapara estrechar la mano a losque nos aguardaban ansiososcon las botellas de Champagne a medio abrirycelebrar la apertura de esta sección de la vía férrea... Pasábamos sobre elúltimo terraplén -también el últimopor haberse concluido aquellamisma mañana.

Esta obra tiene por la izquierda (hacia donde caímos) 22 pies de elevaciónpor la derecha 35y se alza sobre el río Besayaformandocomo élunaligera curva.

De prontopero no sin que hubiésemos notado ya cierta vacilación en lamarcha del trencomo si se balanceasen las traviesassentimos una fuertesacudida de atrás para adelanteseguida de un grito general de horror de lasgentes que había en los balcones de los próximos Baños de las Caldas yen las peñas cercanas al ferrocarril...

A este grito contestó otro más espantosoque lanzamos los del tren al verque nos faltaba la tierraque nuestro vagón se inclinaba al abismoque lasmaderas crujíanque la locomotora caía despeñada arrastrándonos detrásenvueltos en los materiales del terraplén...

Del ténder y de la locomotoraque iban delante de mí llenos degenteno se veía ya nadasino humopolvofuego; agua que corría de lacaldera; las ruedas vueltas hacia arriba; las peñas saltando al empuje de lamáquinaque aun quería andar después de haber encallado en ellas; algúnhombre que se levantaba ensangrentado de debajo de aquellas destrozadas molesdando alaridos; y nuestro vagónal cual le tocaba volcar en seguiday al quele faltaba poco para acabar de dar la vuelta o para saltar en astillas...

Mil muertes nos amenazaron en aquellos cuatro segundos: delantela calderaque podía reventar... (no sabíamos que un rail la había atravesado de parte aparte); a un ladolas peñas del abismo que nos aguardaban y nuestro propiovagón que se nos venía encima; detráslos demás cochesqueal pararsenos golpeaban con la velocidad adquirida; debajoel camino que se hundía connosotros...

Y luego el horrorla penael miedo... la compasión por aquellas diez odoce personas que iban delante de míy que ya no veíay que suponía muertasdebajo del ténder y de la locomotora... -¡Oh! fueron cuatro segundos...perocuatro inmensidades de pensamientosde recuerdosde angustias.

Las descripciones leídas de otras desgracias; la muerte imprevista; el mundoque desaparece; la familia; los amigos; el natural arrepentimiento del viaje;las personas que nos esperan; la fiesta frustrada; el instinto que clama por laconservación; el alma que condensa todo su podertodas sus facultades para elinstante supremoy quedespidiéndose de sí mismase dice: «Aquí era lamuerte...»; todo esto y mil nimiedades que no sé cómo caben en aquellasituación extremamil ideas frívolasunidas a otras muy solemnes y gravesla muletala mano cortadalo que será uno sin dientesla cuestión de lainmortalidad del almalo que dirá fulana cuando sepa lo sucedidocómollegará la noticiaal hogar paternoy un punto de conformidad cristianayuna mirada al cieloy la tranquilidad más estoicay el miedo más miserable:todo eso y mucho másresumido en una idea multiformesúbitaluminosaintuitivallenaron aquellos cuatro segundosabreviatura y término de laexistencia.

Cuando me vi en salvohe aquí lo que observé y cómo me di cuenta de todolo ocurrido en tan poco tiempo.

El terraplén se había hundido hacia la izquierda; la locomotora volcó porallíencorvando el rail sobre que gravitaba; perocomo marchaba al mismotiempo que caíase encontró con el rail siguienteque atravesó la calderade parte a parte. Unido esto a que el ingeniero inglés Alfredo Jeeque hacíade maquinistatuvo tiempo antes de morir de quitar alguna fuerzaa la máquinadio por resultado que la locomotora encalló en las rocas que hayal pie del terraplénpor su parte menos elevaday se paróno sin haber dadodos vueltas enteras en el aire y el ténder una.

Nuestro vagón se balanceaba sobre el abismo... ¡Un paso másy caetambién! El siguiente estaba descarrilado; el otro sobre los railsy el cochede primera tan perfectamente colocado sobre la víaque las Autoridades ypersonas de edad que lo ocupabanno se enteraron desde luego de nuestropeligrosino que creyeron que nos habíamos parado.

Los que iban en la máquina y en el ténder rodaron por la pendiente movedizadel terraplén. -¡Ni ellos mismos saben cómo! Los más afortunados quedaron enpiey huyeron de la mole que se les venía encima. Los hermanos Jeeque ibandelante de todoscayeron malo no tuvieron tiempo de huiry quedaron debajode la locomotorael unoAlfredomuerto en el actoabrasado por toda lalumbre y por el agua hirviente de la máquinay cogido por una rueda en mediodel pecho; y el otroMorlandopreso entre las piernas de su hermano y unapeñatendido boca abajocon la cabeza y el pecho fuera de la máquinaperorecibiendo desde la cintura hasta los piesy especialmente en la piernaderechael agua hirviendo de la caldera y el calor del hierro y de los carboneshechos ascuas. -Contusosligeramente heridos o quemadosestaban otros muchos;pero ninguno de gravedad.

Nuestro dolor al ver muerto al eminente ingeniero Alfredo Jeey en tan gravesituación a su hermano; nuestro asombro al encontrarnos vivos; nuestroreconocimiento a Dios que nos había librado; el terror del pueblo que noscercaba; los penosos cinco cuartos de hora que se tardó en sacar a Morlando Jeede debajo de la máquinason cosas que no acertaría a describir...

Mister Morlando Jee vive todavía; pero frío como el granizo y sin esperanzade salvación

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El desgraciado murió a la noche siguiente.


Los Corrales (Valle de Buelna)1858



 

Mi primer viaje a Toledo

El ferrocarril de Castillejo a Toledo acaba de ser inauguradolo cualsignifica en substancia que la vetusta ciudad imperial se encuentra ya a laspuertas de Madrid. -De esperar espor consiguientequepues tan rápidocómodo y barato resulta hoy el viajetodos los amantes de la bellezaartística y de las glorias patrias vayan sin pérdida de tiempo a admirar consus propios ojos aquel museo de maravillas.

En el ínterinsi a bien lo tienendígnense leer los apuntes que yo hehecho en mi cartera durante los dos días que acabo de pasar en la Roma denuestra historia; apuntes quesi no son una Guía ni mucho menosrevelan todo el entusiasmo que puede inspirar a un buen españolaficionado alas artesla noble ciudad tantas veces cantada por Zorrilla.

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Toledo es un magnífico álbum arquitectónicodonde cada siglo hacolocado su página de piedra. Verá Toledo es leer a un mismo tiempo lahistoria de España y la historia de la Arquitectura.

Más ricas en monumentos árabes son CórdobaSevilla y Granadaen obrasromanas Mérida y Segoviaen góticas los reinos de León y Castilla la Vieja;pero ninguna ciudad como Toledo lo encierra todo; ninguna como ella puedeostentar juntamente grandes obras de todos los tiempos y de todos los períodosdel arte. Y consiste en que Toledo es una ciudad diez veces históricaque diezveces ha resucitado de sus cenizasque ha puesto en su frente corona sobrecoronallegando al cabo a verse investida de toda la grandeza de la historiapatria.

Su fundaciónperdida en la noche de la fábula como todo lo épicoes paraunos obra de Hérculespara otros se remonta a la fuente de los díasauténticosal pueblo judío. Y lo mismo que la religión y el paganismo se ladisputanved cómo luchan después todos los invasores de España porengrandecerla...

¡Ah! no todos: que si bien es verdad que los bárbaros del Norte larespetaron hace quince siglosno es menos cierto que los franceses del sigloXIX quemaron y destruyeron sus alcázares y templos.

De cualquier modoToledo ha sido la ciudad bien amada de los siglos. Laantigua Carpetania la cuenta entre sus pueblos patriarcalesRoma entre suscoloniasentre sus esclavas los alanosentre sus reinas los godos. En ellabusca amparo el naciente Cristianismoy los renombrados Concilios toledanosenaltecen su fama en todos los pueblos visitados por los Varones Apostólicos.Asentará en ella luego Rodrigo su corrompida cortey la avasallarán despuéslos árabes... Pero Toledo no habrá muerto todavía. Aun será corte de losgrandes Alfonsosamparo de los errantes judíosmansión de Isabel laCatólica y Carlos I de Españacunaen finde los primeros albores delibertad en tiempo de las Comunidades de Castilla.

Pues bien: toda esta grandezatodo este podertoda esta fortuna estánescritos en sus innumerables monumentos. En más de una torre desmanteladaaque sirvieron de cimiento ruinas de la dominación de Romahay ventana que fueprimero ajimez árabedespués ojiva góticaluego nicho del Renacimientoyque hoy es balcón adornado de floresa que se asoma la hija del campanero. Enél veis borrados los junquillos y doseletes; notáis el rastro del arcoestalactíticoecháis de ver un resto de friso greco-romanoy acasoencontráis algún extravagante delirio de Churriguera; todo revuelto yremendadopero todo elocuente y revelador de pasados destinos.

La Catedralsobre todoes la urna cineraria de las grandezasespañolas. Cada período de civilización ha grabado en ella su nombre: cadageneración ha dejado el polvo de sus héroes. -Crúzase con melancólicoorgullo aquel museo en que todos nuestros artistas han labrado una columnacolgado un cuadro o tallado un santo de madera; donde cada conquistador hadepositado las banderas de su ejército y los trofeos tomados al ejércitovencido; donde los reyes han buscado sepulturaasí como los poetas y lospoderosos; donde uno dejó sus alhajasotro su libreríaéste su espada y suarmaduraaquél las obras de su ingenio. Parece la Catedralconsiderada deeste modouna matrona antiquísimauna venerable abuelaa la cual cada uno hacontado sus tristezasconfiado sus secretoslegado su gloriapedido consejoen la desgracia y debido una oración en la hora de la muerte.

Allí duermen Enrique de Trastamarael rey fratricida; allí los santos ylos arzobispos que guerrearon contra los moros; allí los mismos arquitectos quesucesivamentedurante muchos siglosfueron construyendo la Catedral; allí D.Álvaro de Lunael soberbio enemigo del feudalismoy D. Enrique III elDolientey D. Juan Iy famosas reinasy capitanesy preladosy damashermosísimasque reinaron en famosos torneos; allí están las banderascogidas a los agarenos en cien batallasy las perlas y los diamantes acumuladospor los judíosy los frescos de Jordány las esculturas de Berrugueteyverjas de cien autorestodas de un mérito asombrosoy mil reliquiasmilexvotosmil preciosidades auténticashistóricaspaleográficasartísticas.

Lo repetimos: la Catedral es un museoun archivouna bibliotecainmensadonde el artistael poetael arqueólogoel historiadortodos losque aman el pasadoencontrarán inagotables tesoros.

Pues si la consideramos ya como edificiocomo obra de arquitecturacomotemplo gótico¡qué nuevas maravillasqué riquezaqué grandiosidadquéexcelsitud!...

Allí está toda la historia del estilo góticodesde el godoanterior a lainvasión de los bárbaroshasta el gracioso y puro del siglo XIII. Allí hayportadas más bellas que las de Nuestra Señora de París y que laselegantísimas de las catedrales de Burgos y Sevilla; allí atrevidas bóvedasvistosos rosetonesaéreos doseletescasetones cuajados de estatuas enminiaturavidrieras de colores que filtran dulcemente la luz del cieloy mil ymil molduras y archivoltas que entretienen la vista y la imaginación por suinterminable variedad.

La primitiva iglesia fue fundada por San Eugenioy sobre ella bordaron losmoros una gran mezquita. Reconquistada la ciudadSan Fernando no quiso que enla Catedral toledana hubiese ni tan siquiera huellas de los infielesy ladestruyó hasta los cimientosponiendo en aquel mismo sitio la primera piedradel templo actual. Doscientos cincuenta años se tardó en construirloytodavía hoy se sigue trabajando en pormenores de ornamentación...

Pero no me es dado proseguirni tampoco me queda tiempo de bosquejarcomoquisieraotros monumentos de Toledo... -Esta rapidísima reseña ha depublicarse dentro de dos horasy los cajistas me van quitando de las manos lascuartillas según que las escribo de primera intención.

Dejopuespara cuando esté más despaciosuponiendo que llegue a estarloalguna vezdescribir la iglesia y claustro de San Juan de los Reyes... sobretodo el claustroque parece un jardín de piedramedio destruido por unatempestad... -¡Ahfranceses! ¿Cómo no morís de bochornoal pensar quedestrozasteis aquellos primores artísticos?

También siento mucho no poder hablar detenidamente del cesáreo Alcázarque sirve como de corona mural a Toledo pues que se eleva sobre la másalta cumbre de la ciudad. Baste decir que es una obra digna de Carlos VdeAlonso de Covarrubias y de Juan de Herrera. El gran Emperador mandó edificarloen aquel eminente parajedonde yacía en ruinas el viejo Alcázar que habitaronlos grandes Alfonsos...; y es fama quesiempre que bajaba o subía lamonumental escalerase paraba en su gran meseta y decía: -«Sólo aquí mecreo verdaderamente Emperador».

En fin: un tomo entero no bastaría para reseñar todo lo que hay que ver en Toledodesde que se la descubreescalonada en aquella especie de erguida penínsulaocorpulento promontorio ceñido por el profundo Tajoy se comienza a subir laáspera cuestay se pasa el venerable Puente de Alcántaray se penetrapor la histórica y bellísima Puerta de Visagra hasta que se recorreaquel dédalo de torcidas calles arábigasy se baja por el lado opuestoy sevuelve a salir al campo por el Puente de San Martín. -Sinagogas;mezquitas; alminares que sirven de torres a iglesias cristianas; Puertastan notables como la del Cambrónque compendia toda la historia de Toledopues en ella han puesto mano Wambalos moros y Carlos Vennobleciéndola másy más con cada restauración; ruinas de Palacios tan interesantesrespectivamentecomo los que habitaron D. Pedro el Cruel y D. Enrique deTrastamara; murallas del tiempo de D. Rodrigo; el Baño de la Cava; la Capillamozárabe de la Catedral; la gran Fábrica de Armasdonde sesiguen forjando y templando espadas como las que nos valieron tantas victoriasen otros días; El Cristo de la Vega de la leyenda de Zorrilla; laromántica Plaza del Zocodover; la Posada de la Sangrecontemporáneade Don Quijote; ¡qué sé yo cuántas cosas me han entusiasmado durante miestancia en Toledo!...

Citaré únicamentepara concluirmis últimas emociones en la que llamarénuestra ciudad eterna.

Había llegado el momento de regresar a Madridal mundo de la política y delos negocios...

La tarde era tempestuosa... Negras nubes y remotos truenos amenazaban a lostoledanos con una gran tormenta.

Tenía yo resuelto de antemano que mi última visita sería para la Catedraldonde ya había estado lo menos ocho veces en el espacio de dos días...-Deseaba despedirme allí solemnemente de TOLEDO.

Mi compañero de viaje y querido amigo el insigne músico D. Mariano Vázquezme esperaba en la gran Basílicaenteramente solosentado delante delmagnífico órgano llamado del Deánarrancando de su hondo seno solemnes ypatéticos gemidos. -Tocaba la Marcha fúnebre en la muerte de un héroeescritapor Beethoven el día que supo que Bonaparte «había descendido hasta elextremo de coronarse Emperador». -El sacristán se había prestado también aejercer el oficio que no era el suyoencargándose de los fuelles...

Las bóvedas de la Catedral temblaban ante aquella tempestad de armonía quelanzaba el poderoso instrumento. Las últimas luces de la tarde penetrabandesfallecidas por los calados rosetonesdando fantásticos contornos a lasfiguras pintadas en los vidrios. -Abajoen el temploestaba yo solo...

El canto de gloria y de muerte que exhalaba el órgano¿caía sobre tantassepulturassobre tanta grandeza desvanecidasobre tanta soberbia humilladacomo un sufragio o como un anatema?... ¡No sé!

Perdido yo en la sombra de aquellas frías y solitarias capillascreía queel héroe muerto de la composición de Beethoven era el honorespañol.

A lo lejos me pareció oír las carcajadas de la moderna corte de Españaconfundidas con las risas de desprecio de los riffeñosde los mejicanos y delos poseedores de Gibraltar. ¡Hasta creí sentir ruido de mejillas abofeteadasy nuevas risasy crujidos de huesos que se removían indignados bajo las losasde los sepulcros!

«¡Los extranjeros nos insultan!...» -gritaba una voz en los aires...

El órgano había callado. Levanté la frentey quise huir... Pero ya era denochey las tinieblas me rodeaban. -Llegó en esto mi amigoy me sacó de laCatedral.

Una furiosa tormenta estaba descargando sobre Toledo... Pero seacercaba la hora de partida del treny tuvimos que salir a escape entre lagranizada y el huracáncomo almas que lleva el diablo.

Tres horas después me hallaba en el café Suizo de Madrid.


Junio de 1858



 

El eclipse de sol de 1860

Doy fe de haberlo visto con mis propios ojosayer a 18 de juliode dos atres de la tardedesde las venerandas ruinas de Saguntoo sea desde lo altodel castillo de Murviedro.

Con este solo fin había salido la víspera de la villa y corte de lasEspañas en el tren correo. Al pasar por Valencia se me agregaronsegún estabaconvenidoalgunos poetas de las márgenes del Turiacon quienes me ligaantigua amistady todos juntos llegamos al castillo una hora antes de laanunciada por el Calendario para el comienzo de la gran tragedia celeste.

En aquel histórico lugardonde comenzaba la zona en que sería totalmentevisible la catástrofeno se hallaba constituida ninguna comisión deastrónomosarmada de instrumentoscon objeto de hacer la autopsia al astrorey luego que muriese... y por eso mismo habíamos determinado mis amigos y yoestablecer allí nuestro observatorio poéticoganosos de experimentar en elmomento solemne todas las emociones dramáticas y religiosas de la inocencia ode la ignorancia... -Estábamospuessolos con el coro trágico y elcoro trágico se componía de labriegos del país... ¡De aquellos labriegos querara vez suben a la antiquísima fortalezapero siempre para honra y gloria deEspaña!

Así lo pensaba yo al ver al actual pueblo saguntino subir desde la villa ala ciudadela. Pensaba en el día que sus antepasados subieron por aquellasmismas rampas talladas en la rocay no volvieron a bajarsino que perecieronheroica y voluntariamentedando al héroe cartaginés el más grandeespectáculo de patriotismo que registra la historia: o recordaba aquel otrodíacasi de nuestro tiempoen que las tropas de Napoleón se estrellaron unavez y otra contra aquel ruinoso baluarteguarnecido por un puñado devalientesque acababan de dejar el arado para subir a defender a costa de suvida el muro viejo (Murviedro).

A la verdadestas consideraciones históricas eran muy adecuado prólogo alépico suceso que aguardábamos. Todo ello tenía dimensiones homéricas; y comoel cielola tierra y el mar que se desplegaban ante nuestra vista eran losmismos de hace veintidós sigloshubo momentos en que perdí toda concienciadel tiempoo en que confundí lo pasado con lo presentey aun con lo futuroque era el eclipse...

A mis pies veíapor una partelas imponentes ruinas del Anfiteatroromano; por otrala villa actual; alrededoruna verde llanura poblada dealgarrobosolivos y morerasy más lejos el azul Mediterráneoo suavescordilleras de montañas que delineabanpor decirlo asíun magnífico yresplandeciente horizonte.

El día estaba sereno y caluroso. El sol inundaba de luz las soledades delespacioanimando y engrandeciendo el vastísimo paisaje. Largos y monótonoszumbidos de cigarras y de otros insectos voladores poblaban el aire de un sordoy soñoliente murmulloque convidaba a la siesta. Callaban las avesadormecidas por el calory callaban también los hombresatentos al deicidioque se preparaba en los cielos.

A la izquierday precisamente donde empezaban a amontonarse algunascenicientas nubesdivisábase un rompimiento de la cordilleraque me dijerondaba paso al Desierto de las Palmas. -Allílo mismo que en otrosparajes de la Penínsulamiles de humanos seresolvidados de las agitaciones ymezquinos intereses de esta vidaestaban como nosotros en expectación delfenómeno celeste; unos llevados de amor a la cienciaotros de culto a lomaravillosoquiénes del miedoquiénes de mera curiosidad.

En lo que a mí tocayo consideraba en aquel instante al género humano deun modo que no lo había considerado nunca: no ya como una especie privilegiadaque cumple estos o aquellos destinos en el mundo; no como actores delgran teatro del universo; no como los personajes principales del largo drama quellamamos Historiasino únicamente como espectadores alojados en unpequeño planetacomo simples pobladores de nuestro globocomo accidentes dela creacióncomo testigos de la marcha misteriosa de mil mundos. Las cienciasla políticala filosofíalos odioslas ambicionesel amorla guerraelinfortuniotodo lo que constituye nuestra cotidiana vidahabía perdido suinterés en aquel momento. Todos los hombres resultaban iguales. Un podersuperiorla incontrastable fuerza que rige los orbesles hacía pensar encosas más grandes que la sociedad y que la civilización. ¿Qué eranquépodían ser las potestades humanascuando mundos enteros aparecían comofrágiles barquillas perdidasen el infinito espacioy se les veía navegar amerced del potente soplo que los empuja por sus misteriosos derroteros?

Eran ya las dos...la hora anunciada y esperada hace tanto tiempo por losastrónomos.

El eclipse había principiado; pero aún no se percibía alteración algunaen la luz del sol.

A eso de las dos y media empezaron a palidecer las nubesmientras que el marse ponía cada vez más sombrío.

La luz del sol era blanca como la de la lunay la sombra de los cuerposintensamente negrapero de vagos contornos.

El cielo estaba despejado; la atmósfera diáfana. ¡El sol se hallaba en elmediodía; ysin embargose aproximaba la noche!

Nuestros semblantes se iban poniendo lívidos... Una claridad fúnebrequeya no era semejante a la de la lunasino a la de la luz eléctricaalumbrabafantásticamente la ciudad y las ruinas del Anfiteatro.

Las nubes tomaban un color gris como el de la ceniza. El mar continuabaobscureciéndose...

¡Y nada de esto se parecía al anochecer!... Lo imponente era el ver quealláen las regiones superiores del cieloseguía siendo de díamientrasque en la infortunada tierra y en su atmósfera cundía la obscuridad. Es decir:¡que la luz del cielo no llegaba ya a la tierra!

Por lo demása la simple vista no se notaba todavía alteración alguna enel disco del sol. Ciertamentecasi todo él estaba eclipsado; pero el ligerolimbo que aún se percibíairradiaba el suficiente fulgor para ocultar anuestros débiles ojos la gran sombra que ya amenazaba sepultarlo.

Tenemospuesque el sol reverberaba en el cenit; que el cieloo sea elespacio a que no alcanzaba la sombra de la lunaseguía inundado de luz comoantes del fenómenoy quesin embargola noche caía sobre la tierrasúbitaaceleradamente yasin gradación ni crepúsculocomo si nuestroplaneta hubiese tenido luz propia y un soplo del Hacedor la hubiera apagadorepentinamente.

¡En esto -(todo lo que ya diga sucedió en menos de un segundo)- en estoexpira instantáneamente el último fulgor; cambian de aspecto todas las cosas;vense lucir dos estrellas cerca del astro agonizante; levántase un espantosoviento; hace frío; corren las nubes; ennegrécese el mar; camina la sombra anuestros pies; parece que se desquicia el cielocomo cuando se muda unadecoración en el teatro; muere el sol... y sustitúyele un astro nunca vistoun meteoro fúnebre y grandiosomás bello que todo lo imaginado por elhombre!...

Un grito de terror sale de mil pechos. Las gentes sencillas que nos cercancreen indudablemente que sé acaba el mundo... Peroal ver que el sol ha sidoreemplazado por aquel fenómeno tan hermoso y sorprendentenuevo alarde delpoder y de la sabiduría del Eternoprorrumpe en un aplausoen un vivaen un bravoen una aclamación frenética y entusiasta...

Este singular y tierno aplauso al Autor de la naturalezapone las lágrimasen mis ojos...

El espectáculo de la conjunción eriza los cabellos... El cuadro queme rodeala horael sitiotodo contribuye a horrorizarmea conmovermealevantar mi espíritua revelarme la inconmensurable grandeza de Dios.

El Gólgotatal como se le pinta a las tres de la tarde de aquel tremendo yglorioso día en que murió Jesús; el Juicio Finalprofetizado por el Apocalipsisel DiluvioPompeyalos terremotos americanos...; yo no sé cuántas ycuán extrañas cosas pasaron por mi imaginación.

Entretanto... ¡qué maravillosaqué sublime apariencia la de los cielos!

El astro que había sustituido al soldiríase que era su catafalcosu iluminado túmulosu capella ardente.-Imaginaos un cielosombríoy en medio de él una gran placa negra y de orouna enormeestrella esmaltada... ¡Yo no sé cómo es lo diga!... -Imaginaos el disco de lalunanegro como el azabachey en torno suyo una orla de lumbre formada por lairradiación del solque está detrás. De esta orla parten divergentementecuatro o cinco ráfagas de plata y orocomo los destellos que vemos en lasaureolas de los santos góticos. -Erapuesun astro de luto; el cadáver delsol; la luz vestida de negro. -Sol y luna formaban un solo cuerpoengendromisterioso que representaba a la vez el día y la noche...

-¡Oh Dios (pensábamos todos en aquel momento). ¡Cuán infinito es tupoder! ¡Cuántas nuevas maravillas pudieras crearaun después de haberllenado de ellas tantos mundos! ¡Qué habrá que se iguale a la última de lascosassi tú pones en ella tu mano augusta!

Poco más de dos minutosque nunca olvidarán los mortales que hanpresenciado esta gran tragediaduró el eclipse total. -El pueblo seguíaaclamando a Dioscon los brazos alzados al cielocon las lágrimas en losojos...

La obscuridad no era tanta que dejásemos de vernos unos a otros... Pero ¡dequé manera! ¡Qué fatídica luz en nuestras frentes! ¡Qué lobreguez en lasnubes! ¡Qué aparente movilidad en el suelo que pisábamos!

De pronto cae de aquel extraño fenómeno un borbotón de luzun río deoroun torrente de fuego que inunda instantáneamente toda la enlutadaatmósfera...

Un nuevo aplausoun nuevo gritomil y mil bendiciones a Dios pueblan elespacio.

-¡El SOL! ¡El SOL! -exclamamos todos con amorosa alegría.

-¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea Dios! repetimosllenos de gratitud y deentusiasmo...

Y hay otro cambio súbito en la naturalezay tierra y cielos mudan de colorcomo por encantoy la mar vuelve a aparecery las estrellas se ocultany elsol recobra su soberanía -con gran contentamiento de nuestros corazonesapenados un punto al ver vencido tan glorioso y potente astro por el más débily mezquino de los mil que alimenta y vivifica su bienhechorallama...............


Valencia1860



 

Cuadro general de mis viajes por España

 

- I - Explicación previa

Además de la media docena de viajes cuyo relato circunstanciado acabáis deleertal y como lo escribí a su debido tiempoy además también de miexpedición a la Alpujarra que forma tomo aparte en la presentecolección de mis OBRAShe realizado otras muchísimas correríasmás o menospoéticaspor esta bendita tierra de Españadonde me cupo la honra de nacery dondedicho sea entre paréntesisprotesto vivir y morir a uso y estilo demis difuntos padresaunque cada día se invente un nuevo Paraíso terrenal alotro lado de los Pirineos... -Pero aconteceamigos lectoresque todavía no hetenido ocasiónni hoy la tengode escribir la relación de tales andanzasypor consiguientenada digo en este tomo acerca de AndalucíaMurciaValenciaAragónNavarralas Provincias Vascongadas y otros territorios que han sidotambién objeto de mis peregrinaciones.

Espero en Diossin embargoque algún día podré suplir este huecoescribiendo una segunda parte de la presente obrabajo el título de MÁSVIAJES POR ESPAÑA; yentretantovoy a trazar aquí una especie de índice ocuadro sinóptico de todos esos mis no escritos viajeso sea de ese mifuturo librocomo anticipado homenaje de amor a pueblos y regiones quepormás o menos tiempofueron teatro de la tragicomedia de mi viday tambiénpara que ni por un momento resulte que he dejado de agradecer ninguno de losgoces y aprovechamientos que plugo a Dios consentirmedurante mi estancia en sufinca de recreo llamada La Tierraomás bien dichodurante esteincomprensible y rápido viaje quehasta parados y aun dormidosestamossiempre haciendo los hombresdesde el misterioso reino que hay antes de lacunaal no menos misterioso que hay más allá del sepulcro.

Echaréis de menos en el siguiente Cuadro general algunasvisitas (que por ningún concepto he debido dejar de hacer antes de morirme) aterritorios enteros tan importantes como CataluñaAsturias y Galiciay a talo cual provincia suelta de otros antiguos reinos de España... Pero ¡amigo! mecansé y me casé: la primitiva fuerza centrífuga de mi carácter se convirtióen centrípeta tan luego como tuve casa y hogar; y desde entonces sólo heviajado lo puramente indispensableya comprometido por algún amigoo ya aremolque de alguna prosaica obligación. -Quiero decir con esto quellegado acierta edad o a cierto estado de ánimomi antiguo afán de esparcirmede verde ser vistode correr mundode presenciar cuantos sucesos notables ocurríanen mi tiempo (afán que me había llevado a todo linaje de inauguraciones yespectáculosa ver ajusticiar reosa la primera Exposición Universal deParísa la guerra de Áfricaa la transfiguración de Italia en un soloEstadoa la zona en que el eclipse total del sol de 1860 fue visibleetc.etc.)se trocó en una invencible tendencia a recogermea concentrarmeaaislarmea vivir en mi casacon mi familia y con mis librosy queporconsiguienteno pasaron de proyectos infinidad de excursiones que teníapensado hacerno sólo por el suelo patriosino por toda la redondez de latierra...

PortugalEgiptoel Cabo de Buena Esperanzalos Santos LugaresSumatraGreciaMéjicoLaponia...¡Qué sé yo cuántas regiones pensaba visitar yhabía ya estudiado en mapas y libros!... ¡Qué sé yo cuántas curiosidades seme han quedado sin satisfacer y cuántos anhelos sin cumplirpara otra vez quevuelva a este planetaaunque ello sea el propio día del Juicio Final!...-Baste saber queentre mis planes juvenilesentraba escribir una novelaomás bien cuatro novelas en unacon el título de Los cuatro puntoscardinalescuyos estudios para la parte del Norte dieron origen a ElFinal de Norma Los ojos negrosUn año en Spitzberg y otros escritosmíos que tienen por teatro los hielos boreales.

Conque terminemos ya este prólogo o epílogoy entremos en la enumeraciónordenada y cronológica de todas mis caminatas por España.



 

- II - Índice cronológico

1846 y 1847. Viajes en burro de Guadix al Marquesado del Ceneten busca de las sombras de los Moriscos;

De Guadix a las grutas estalactíticas de los Baños de Alicúnde Ortega

Y de Guadix a Granada a graduarme de bachiller en filosofía.

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1854. Viaje en galera de Guadix a Almería en dos jornadashaciendo noche en Doña Maríadonde hubo baile. -Pintura deAlmería y de sus moradores.

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Viaje en diligencia de Granada a Málaga. -Disertación sobrelas antiguas y monumentales diligencias. -Málaga y los malagueños.

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Viaje en vapor de Málaga a Cádiz con arribada a Algeciraspor no poder pasar el Estrecho. -Disertación contra Gibraltar. Un mes enCádiz.

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Viaje en vapor de Cádiz a Sevilla. -Descripción de la llegadaa Sevilla por el ríoindicada ya en EL FINAL DE NORMA. -Entre Sevillay Triana: meditación en un puente que ya no existepor habérselollevado el agua...

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Viaje en diligencia de Sevilla a Madridcon un vistazo de treshoras a Córdoba. -Consideraciones acerca del ferrocarril de Madrida Aranjuezúnico que entonces llegaba a la Villa y Corte.

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De Madrid a Granada por Jaéncon un tratado sobre la ManchaDespeñaperros y la Cara de Dios.

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Segundo viaje de Granada a Málagapor Alhama yVélez-Málaga a caballohaciendo etapas militares de a tres leguas.-Complicaciones políticas de aquellos tiempos.

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1855. Viaje de Madrid a Segovia. -Segovia eninvierno.-Un mes de vida cenobítica. -Visitas nocturnas al Acueducto.

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De Madrid a Bayonaen diligenciapor ValladolidBurgos ylas Provincias Vascongadas. -Cuatro palabrascomo disgresiónacerca de BurdeosToursOrleansParís y su Exposición de1855.

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De Bayona a Madridpor ElizondoPamplona y Soriaendiligenciacon su correspondiente discurso acerca de las ruinas de Numancia.

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Nuevo viaje de Madrid a Granada y Guadixen compañíadel cólera-morboy de Guadix a Granada y Madridencompañía de dos señoritas muy guapas.

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De Madrid a Cuenca. -Viaje inverosímila maldita la cosaosin razón ni pretexto algunoen compañía de tres poetas desocupados.Hermosura especial de Cuencadonde corrimos peligro de muerte.

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1856. De Madrid a Trillo. -Conferencias con el Tajoallítodavía muy joveny con la Lunaque aquellos días se hallaba en creciente.

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Primer viaje a Valencia por Albaceteyendo endiligencia desde Tembleque hasta Almansa. -¡Alcira! ¡Játiva!¡Valencia! -Quince Viajes matutinos al Grao a comer melónremedioinfalible contra la ictericia. -Recuerdos de Ronconi.

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De Valencia a Temblequey de Tembleque a Guadix.-Historia de una docena de perdices escabechadas. -De Guadix a Madriden vísperas de Navidadtodo el camino cubierto de nieve...

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1858. De Madrid a Alicanteen ferrocarrilcon la Cortecuando S. M. la Reina D.ª Isabel II inauguró esta línea. -Las alicantinas. Elbosque de palmeras de El Porquet.

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De Alicante a Valenciapor maren un buque de guerra.-Sinfonías de cañonazos. -Del alumbrado que se usa en el mar cuando por élviajan de noche personas Reales.

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De Valencia a Madriddespués de haber presenciado en Valenciaextraordinarios festejosinclusas dos Exposiciones de mujeres y unade flores.

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De Madrid a Toledoprimer viajecuando se inauguró la víaférrea. (Insertono completamenteen el presente tomo). -Episodios cómicosde la ceremonia oficial.

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Viaje a caballo a todo lo largo del Canal de Isabel II hasta el Pontónde la Olivadonde conocí al Lozoya en su primitivo estado salvaje.-Vuelta a Madridpasando por Hiendelaencinadonde bajé a unpozo de no sé cuántos cientos de varas.

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Viaje a Santander -haciendo alto en Valladolid y en el Vallede Buelna. (Incluido en el presente volumenaunque no por entero).Recuerdos de Onlaneda y Viesgoy descripción de Santander.

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1859. De Madrid a Guadix. -Las fiestas del Corpus en Granada.-De Guadix a Madrid en vísperas de la guerra de África. -Sedeclara la guerra.

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De Madrid a Málaga con el Estado Mayor del tercer Cuerpo delEjército. -Siento plaza de soldado. -Bailes y fiestas en los altos círculosmalagueños.

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De Málaga a Ceuta y de Ceuta al Campamento delTarajar. (Viajes descritos en mi DIARIO DE UN TESTIGO DE LA GUERRA DEÁFRICA).

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1860. Del Campamento del Tarajar a Tetuánpasando por CastillejosRío AzmirCabo NegroFuerte-MartínGuad-el-Gelú y los Campamentos moros. (Referencias alsusodicho DIARIO).

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Marzo. -De Tetuán a Cádiz y de Cádiz a Sevillay Córdoba haciendo escala de algunas horas en estas tres ciudades.

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De Córdoba a Madrid en cuyo camino me alcanza y deja atrásla noticia de que la paz se ha firmado.

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Mayo. -Tres días en Aranjuez. -Espárragosflores y fresa.

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-Junio. -Quince días en El Escorial. -Códices ysepulcros.

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-Julio. -Viaje a Sagunto (publicado en este tomo) a ver el Eclipsetotal de sol con varios literatos de Valencia.

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Agosto. -Un mes en La Granja o sea en el Real Sitio de SanIldefonso. -La Arcadia de los cortesanos. -De cómo se pescan truchas abragas enjutas. -La Boca del Asno. -Mesas giratoriasparlantes.

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Septiembre. -De Madrid a Valenciaen donde me embarquépara FranciaSuiza e Italia. (Viajes descritos minuciosamente enmi libro DE MADRID A NÁPOLES).

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1861. Febrero. -De Hendaya a Madrid. -Estreno del ferrocarrilde Burgos a Valladolid y anécdota burgalesa. -Un vuelco dediligencia en lo alto del Guadarramaa las doce de la noche y nevando.

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Marzo. -Segundo viaje a Toledo.

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Abril. -De Madrid a Granada y Guadix. -La primavera delos bailes en Granada. -Diez leguas a galope la mañanadel día de San Pedro.

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-Julio. -Segundo viaje de Guadix a Almeríade nocheacaballo y con ladrones.

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Octubre. -De Guadix a Madrid.

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1862. Abril. -Tercer viaje a Toledo.

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Agosto. -Vida militar en el cuartel de Leganés con el tenientecoronel D. Ángel María Chacón.

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Triste expedición al Molar y Guadalix de la Sierra en buscade un amigo que había enfermado mortalmente en una cacería.

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Septiembre. -Ocho días en las Navas del Marqués. -Laduquesa Ángela de Medinaceli y sus pinares de Guadarrama.

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1863. (El año de las muertes). -Enero. -Viaje a Guadalajaradondemurió mi amigo Villanueva.

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Febrero. -De Madrid a Guadix cuando murió mi padre.

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Marzo. -De Guadix a Madrid llamado por Pastor Díazmoribundo.

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Junio. -Viaje a Alicante a la inauguración del vapor PríncipeAlfonso primero de la Compañía Trasatlántica de D.Antonio López. -Del apuro en que nos vimos cuatro amigos en una cáscara denuez.

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Julio. -Nuevo viaje a Viesgo y Santander. -Algunos versosinéditos de Ros de Olano y míos.

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Agosto. -De Santander a Bilbao por Santoña y las Encartaciones.-Recuerdos de Antonio Trueba. -Paseos con el mismoen Bilbao. -El Puente deLuchana y la casa donde murió Zumalacárregui.

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Portugalete. -Baños de mar... -Primeros síntomas matrimoniales.

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Septiembre. -Vuelta a Madriddejando instituido a mi favor el censo porNochebuena de un pavo anual salamanquinoque llevo veinte años de cobrar.


Octubre. -Viaje electoral a mi tierra. -Cambio de ideal del quijotismopoético.-Plagio a Aben-Humeya preparando unas elecciones en los partidos deGuadix y de Iznalloz.

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Noviembre. -Regreso a Madrid. -¡Todo se ha perdido menos elhonor!

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1864. Marzo. -La acostumbrada peregrinación a Toledo en Semana Santa.

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Abril. -La peregrinación a Guadixcasi anual tambiéna ver a mimadre.

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Junio. -Correrías a caballo por veinte pueblos de los montes de Guadixe Iznalloz. -Recuerdos de Montegícar.-La vida del candidatoyaindicada en mi novela La Pródiga.

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Agosto. -De Granada a Almuñécarpor Motrilprimeroen diligenciadespués embarcadoluego en muloy finalmenteandando.-Recuerdos de Almuñécar.

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Septiembre. -De Almuñécar a Granadaprimero a caballo yluego en coche. -De la diferencia que existe entre las jamugas y las artolascon otros síntomas matrimoniales.

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Diciembre. -Heroicidades en miniatura. -De Granada a IznallozdeIznalloz a Guadix y de Guadix a Granada. -Triunfalregreso de Granada a Madridya diputadopero todavía soltero.

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1865. Marzo. -El consabido viaje a Toledo por Semana Santa.

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Septiembre. -El consabido viaje a Guadix.

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Noviembre. -Otras elecciones. -Correrías por la deliciosa vega de Granada.-Santafévista muy despacio. -De cómo no fallaron los susodichossíntomas matrimoniales.

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1866. Febrero. -De Granada a Madridmuy bienacompañado para siempre.

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Diciembre. -De Madrid a Franciadesterrado de Real Orden.-Circunstancias agravantes del caso. -En Paríssolo y sin cartas de España.-Biarritz en invierno. -Viajes de tapadillo a la frontera deEspaña.

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1867. De Francia a Granada sin hacer noche en Madrid.-Nace en Granada mi hija Paulina.

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Año y medio de confinación política en Granada. -Escapatorias a Guadix.

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1868. Septiembre. -De Granada a Aguilar en camino dehierro. -De Aguilar a Córdoba en calesapor estar elferrocarril cortado. De Córdoba a Sevilla en tren insurrecto.-De Sevilla a Córdoba con el cuartel general del Duque de laTorre. -De Córdoba a Alcolea a caballo. -De Alcolea a Andújarcon Ayala y Gómez Díezde nocheen tren clandestinocon bandera y mensajede pazrecogiendo heridos en estaciones solitarias. -Plan de un libropolíticoque tal vez escriba algún día.

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Octubre. -De Alcolea a Madrid con el cuartel general delDuque de la Torre. -Lance trágico en Aranjuez.

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De Madrid a Zaragoza en plena Revolución. -Majestad yhermosura de Zaragoza. Mi adoración de toda la vida a los aragoneses.

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Noviembre. -De Madrid a Granadadonde pude exclamar: ¡Viajeredondo! acordándome del que emprendí en Septiembre en busca de losinsurrectos de Cádiz.

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1869. Febrero. -De Granada a Guadix y de Guadixa Madriddespués de otras elecciones.

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1870. Marzo. -De Madrid a Alhama de Aragón yviceversa.

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Agosto. -De Madrid a Málaga. -Baños de mar y otrosentretenimientos de verano en vísperas de la elección de Rey.

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Septiembre. -De Málaga a Granada y de Granada a Madrid...

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Idem. -Otra vez a Alhama de Aragón.

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1871. Marzo. -De Madrid a Iznalloz en busca de la cuartaacta de Diputadoy de Iznalloz a Madrid con el acta en elbolsillo. -Nueva disertación sobre la poesía política y electoral.

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Mayo.-De Madrid a Granada y Guadix y vuelta aMadrid en el mismo mes. -Sigue la pícara poesía electoral.

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Junio. -Otra vez a Alhama de Aragón... siendo deadvertir que yo no he usado nunca aquellos baños medicinales...

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Julio. -De Madrid a los Baños de Archena que tampocotoméni me habían sido recetados... -Formo idea de la belleza y fertilidad dela provincia de Murcia. -Vuelta a Madrid a las cuarenta y ocho horas.

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Agosto. -De Madrid a Aguas Buenas (que tampocohabía de tomar). -Ocho días en PauBayona y Biarritz.

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Septiembre. -Regreso a Madrid por San SebastiánVergaraArechavaletaEscoriaza (donde me detengo quince días) y Vitoria(donde permanezco dos). -Elogios debidos a las Provincias Vascongadas.

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1872. Marzo. -De Madrid a la Alpujarra. (Este viaje sehalla largamente referido en el libro titulado La Alpujarra queforma parte de la presente colección de mis OBRAS). -De la Alpujarra aMadridtriste fin y remate de la poesía electoral

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Agosto. Viaje de El Escorial a Ávila dondepermanezco dos días. -Maravillas arquitectónicas de la ciudad de Santa Teresa.

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Septiembre. -De Ávila a Madrid y de Madrid al Monasteriode Piedra en Aragón. Maravillas naturalesconstruidas por elrío Piedra.

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1873. Viaje a Extremadura. -Dos meses en un bosque. -Visita al Monasteriode Yuste (ya publicada en el presente tomo). -Estudios de la naturaleza.

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1874. De Madrid a Despeñaperros. -Dos días vivaqueando en lostúneles del ferrocarril. Correrías en cangrejo. -Noche fantástica enuna vía muerta en la estación de Almuradiel.

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De Despeñaperros a Córdoba. -Excursión a las Ermitasde la Sierra.

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1875. Cien días en El Escorial con una ascensión a lascumbres del Guadarrama a herborizar y a cazar mariposas de primer orden.-Del hijo que enterré y del libro que escribí durante mi estancia en ElEscorial.

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Noviembre.-Viaje a Murcia y Cartagena y al pueblo nuevo de LaUnión. -Estudio detenido de la hermosura y fertilidad de la provincia deMurcia. -Apuntes literales de mi Libro de memoriasy datos curiosos que mesuministraron algunos amigos.

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1876. Febrero. -Viaje a GranadaCórdoba y Sevilla.-Estudio especial de los cuadros de Murillo. -De por qué no fui aquel añodesde Granada a Guadix. -Paralelo entre Sevilla y Granada.-En Sevilla se desconocen las cuestaslas umbríasel ruido del agua y lamajestad de las sierras.

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Agosto (del 17 al 20). -Segundo viaje al Monasterio de Piedra.

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1877. Un verano en Rota. -Excursiones a Cádiz el Puerto deSanta MaríaJerez y Sanlúcar de Barrameda. -Variaciones sobretemas de amontillado.

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Octubre. -Dos días en Salamanca. (Viaje referido en el presentevolumen).

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1878. Muere mi madre y dejo de ir a Guadix. -Planto la tienda en Valdemoro.-Cinco veranos en esta villa. -Libros que escribo allí en la celda prioral queconstruyo al efecto.

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1879. Alcalá de Henares el día de la inauguración de la estatua deCervantes.

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1882. Tercer viajey el más solemne de todosal Monasterio de PiedraconTamayoCañeteFernández JiménezCatalinaMorazaHolguín y Moreno (D.Julián).

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1883. La Semana Santa en Córdoba. -Los ingleses en Andalucía.-Epílogo de todos los viajes mencionadosque constituirá una especie de Mapapoético de Españapara el uso de los que deseen abandonar la malacostumbre de veranear en tierra extranjera.




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